← Las 31 visitas

Visita IV · día 4

Visita al Santísimo Sacramento y a la Virgen María, de san Alfonso María de Ligorio.

Letra100 %

1. Al llegar ante el Sagrario

Actos que deberán practicarse antes de toda visita al Santísimo Sacramento.

Señor mío Jesucristo

La puede rezar cualquiera

Señor mío Jesucristo, que por el amor que tenéis a los hombres estáis de día y de noche en este Sacramento, todo lleno de piedad y amor, guardando, llamando y recibiendo a todos aquellos que os vienen a visitar: yo os creo presente en el Santísimo Sacramento del altar; os adoro desde lo más profundo de mi nada, y os doy gracias por cuantos beneficios me habéis hecho, especialmente por haberos dado a mí en este Sacramento, por haberme dado por abogada a vuestra Santísima Madre María y por haberme llamado a visitaros en esta santa iglesia. Yo saludo vuestro amantísimo corazón, y deseo hacerlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este gran don; el segundo, por recompensar en algo las infinitas injurias que en este Sacramento habéis recibido de vuestros enemigos; el tercero, porque con esta visita intento adoraros en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado y sois menos reverenciado y más abandonado. Jesús mío, yo os amo con todo mi corazón. Me arrepiento de haber desagradado tantas veces en mi vida pasada a vuestra bondad infinita: propongo con vuestra divina gracia no ofenderos más en adelante; y al presente, miserable cual soy, todo me consagro a Vos, me doy a Vos, renuncio en Vos toda mi voluntad, todos mis afectos, todos mis deseos y todas mis cosas. Desde hoy haced Vos de mí y de todas mis cosas lo que fuese de vuestro santísimo agrado; solo busco y quiero vuestro santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de vuestra santísima voluntad. Os encomiendo las almas del purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. También os encomiendo a todos los pobres pecadores. Finalmente, Salvador mío amado, es mi ánimo unir todos mis afectos con los afectos de vuestro amorosísimo corazón, y así unidos los ofrezco a vuestro Eterno Padre: le pido en nombre vuestro que por vuestro amor los acepte y los oiga.

2. Visita IV · día 4

Los hombres del mundo encuentran tanto consuelo

La puede rezar cualquiera

Non habet amaritudinem conversatio illius; nec tædium convictus illius. Sap. 8.

Los hombres del mundo encuentran tanto consuelo en tratar unos con otros que pierden los días enteros en gozar esta satisfacción: con Jesús sacramentado encuentran tedio los que no saben amarlo. Los santos han hallado el paraíso delante del Santísimo Sacramento. […] ¡Oh Cordero inmaculado y sacrificado por nosotros sobre la cruz, acordaos que yo soy una de aquellas almas que Vos habéis redimido con tantos dolores, con tantas penas, y con una tan afrentosa muerte: haced, amado Redentor mío, que yo no os pierda jamás, ya que por mí viniste al mundo, y aun venís todos los días a sacrificaros por mi amor sobre los altares: haced que yo sea todo vuestro, yo me doy todo a Vos para que hagáis de mí cuanto os agrade: ligadme con las dulces ligaduras de vuestro amor, a fin de que perpetuamente sea esclavo de vuestra santísima voluntad: no permitáis que viva para satisfacer mis deseos: permitid que solo me emplee en agradaros y contentaros: destruid en mí todo lo que no os agrada; y dadme la gracia de no querer más que lo que Vos queréis, y de no tener otro pensamiento más que el de complaceros. Os amo, Salvador mío, con todo mi corazón, os amo porque sois dignísimo de ser amado, y os amo porque queréis ser amado de mí: me pesa de no haberos amado como debía; quisiera morir por vuestro amor; aceptad, Señor mío, mis deseos, y concededme que sepa amaros. Así sea.

Ahora, inmediatamente, las jaculatorias.

El lema latino es Sb 8,16: «su compañía no causa amargura ni su convivencia tedio». Entre corchetes, un pasaje que el libro cuenta de santa Teresa tras su muerte y que aquí no se publica.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

¡Oh beneplácito de mi Dios, yo me sacrifico todo a Vos!

Al fin se hará la comunión espiritual. Después se hará la visita a María Santísima delante de alguna imagen suya.

3. Comunión espiritual

Acto para la comunión espiritual

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, creo que estáis en el Santísimo Sacramento: os amo sobre todas las cosas, y os deseo con toda mi alma; y pues que ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón: como si ya hubieseis venido, os abrazo, y con Vos toda me uno; no permitáis que jamás me separe de Vos.

Más breve

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, os creo en el Santísimo Sacramento: os amo y os deseo; venid a mi corazón; yo os abrazo; no os separéis jamás de mí.

4. Visita a María Santísima

Delante de alguna imagen suya.

Oración del mismo san Germán

La puede rezar cualquiera

¡Oh Señora mía!: Vos que sois nuestra defensa y alegría, hacedme digno de gozar con Vos aquella gran felicidad que gozáis en el cielo: sí, soberana Reina mía, mi refugio, mi amparo, mi ayuda, mi fortaleza, mi defensa, mi alegría, mi esperanza, haced que yo vaya con Vos al paraíso. Yo sé que siendo Vos la Madre de mi Señor, podéis obtenérmelo si queréis. Oh María, Vos sois omnipotente para salvar los pecadores, no tenéis necesidad de otra recomendación, porque sois la Madre de la verdadera vida.

Expresiones de la piedad antigua: María es esperanza porque nos trae a Cristo; a Ella se le pide intercesión. Decir «omnipotente» de María es hablar de la fuerza de su intercesión ante su Hijo: el poder es de Dios.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Madre mía, esperanza mía, hacedme todo de Jesús.

Otro día del mes

El libro tiene una visita para cada día, hasta el 31. En los meses de menos días, las últimas no llegan a ser «la de hoy»: puedes rezarlas cuando quieras desde el selector.

Amén · la visita de hoy