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Visita XXIV · día 24

Visita al Santísimo Sacramento y a la Virgen María, de san Alfonso María de Ligorio.

Letra100 %

1. Al llegar ante el Sagrario

Actos que deberán practicarse antes de toda visita al Santísimo Sacramento.

Señor mío Jesucristo

La puede rezar cualquiera

Señor mío Jesucristo, que por el amor que tenéis a los hombres estáis de día y de noche en este Sacramento, todo lleno de piedad y amor, guardando, llamando y recibiendo a todos aquellos que os vienen a visitar: yo os creo presente en el Santísimo Sacramento del altar; os adoro desde lo más profundo de mi nada, y os doy gracias por cuantos beneficios me habéis hecho, especialmente por haberos dado a mí en este Sacramento, por haberme dado por abogada a vuestra Santísima Madre María y por haberme llamado a visitaros en esta santa iglesia. Yo saludo vuestro amantísimo corazón, y deseo hacerlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este gran don; el segundo, por recompensar en algo las infinitas injurias que en este Sacramento habéis recibido de vuestros enemigos; el tercero, porque con esta visita intento adoraros en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado y sois menos reverenciado y más abandonado. Jesús mío, yo os amo con todo mi corazón. Me arrepiento de haber desagradado tantas veces en mi vida pasada a vuestra bondad infinita: propongo con vuestra divina gracia no ofenderos más en adelante; y al presente, miserable cual soy, todo me consagro a Vos, me doy a Vos, renuncio en Vos toda mi voluntad, todos mis afectos, todos mis deseos y todas mis cosas. Desde hoy haced Vos de mí y de todas mis cosas lo que fuese de vuestro santísimo agrado; solo busco y quiero vuestro santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de vuestra santísima voluntad. Os encomiendo las almas del purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. También os encomiendo a todos los pobres pecadores. Finalmente, Salvador mío amado, es mi ánimo unir todos mis afectos con los afectos de vuestro amorosísimo corazón, y así unidos los ofrezco a vuestro Eterno Padre: le pido en nombre vuestro que por vuestro amor los acepte y los oiga.

2. Visita XXIV · día 24

Un Dios escondido en el Sacramento

La puede rezar cualquiera

Vere tu es Deus absconditus. Isai. 15.

En ninguna otra obra del divino amor se verifican estas palabras como en este adorable misterio del Santísimo Sacramento, donde nuestro Dios está en un todo escondido. Al tomar carne el Verbo escondió su divinidad, y apareció hombre sobre la tierra; mas en el quedarse con nosotros en este Sacramento, Jesús esconde aun la humanidad, y solo, dice san Bernardo, queda la apariencia de pan para demostrar con ella la ternura de amor que nos tiene. Latet Divinitas, latet humanitas, sola patent viscera charitatis. A la vista del exceso, oh Redentor mío, de tanto afecto como tenéis a los hombres, yo quedo, Señor mío, fuera de mí sin saber qué decirme. Vos en este Sacramento llegasteis por el amor hasta esconder vuestra majestad, y a olvidar vuestras glorias; llegasteis hasta consumir, y anonadar vuestra vida divina. Y mientras estáis sobre los altares parece no hacéis otro oficio que amar a los hombres y hacer público el amor que les tenéis; y ellos ¿qué conocimiento os dan, oh gran Hijo de Dios? Oh Jesús, cuando os veo anteponer los bienes de los hombres a vuestro propio honor, permitidme os llame demasiadamente apasionado por los hombres. ¿No sabíais a cuáles y cuántos desprecios os debíais exponer después de esta vuestra amorosa traza? Yo veo, y Vos mucho antes veríais que la mayor parte de los hombres no os adora, ni os quiere conocer por lo que sois en el Sacramento. Sé que muchas veces estos mismos hombres han llegado a pisar las hostias consagradas, y a arrojarlas sobre la tierra en el agua y en el fuego; y miro también la mayor parte aun de aquellos que os creen, oh Dios, que en vez de reparar tantos ultrajes con sus obsequios, vienen a las iglesias a ofenderos más con las irreverencias, y os dejan abandonado en los altares, desprovisto a veces aun de luces y de la decencia debida. ¡Si pudiese yo, dulcísimo Salvador mío, lavar con mis lágrimas, y aun con mi sangre aquellos infelices lugares, en los que tantas veces en este Sacramento fue ultrajado vuestro amor y vuestro corazón enamorado! Mas si no se me concede tanto, yo a lo menos deseo, Señor mío, y propongo visitaros con frecuencia para adoraros como hoy os adoro en cambio de los desprecios que recibís de los hombres en este divinísimo misterio. Aceptad, oh Eterno Padre, este mísero honor, que en reparo de las injurias hechas a vuestro Hijo sacramentado os ofrece hoy el más miserable entre los hombres, cual yo soy. Aceptadlo en unión de aquel honor infinito que os rindió sobre la cruz Jesucristo, y os rinde todos los días en el Santísimo Sacramento. Oh si pudiese yo hacer, Jesús mío sacramentado, que todos los hombres estuviesen enamorados de este Sacramento divino.

Ahora, inmediatamente, las jaculatorias.

El lema latino es Is 45,15 (el libro imprime «Isai. 15»): «verdaderamente tú eres un Dios escondido». La frase de san Bernardo dice: «Se esconde la divinidad, se esconde la humanidad; solo se manifiestan las entrañas de la caridad». Las líneas sobre las ofensas a la Eucaristía son de san Alfonso; el texto es una invitación a la reparación.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Oh amable Jesús, haceos conocer y haceos amar.

Al fin se hará la comunión espiritual. Después se hará la visita a María Santísima delante de alguna imagen suya.

3. Comunión espiritual

Acto para la comunión espiritual

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, creo que estáis en el Santísimo Sacramento: os amo sobre todas las cosas, y os deseo con toda mi alma; y pues que ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón: como si ya hubieseis venido, os abrazo, y con Vos toda me uno; no permitáis que jamás me separe de Vos.

Más breve

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, os creo en el Santísimo Sacramento: os amo y os deseo; venid a mi corazón; yo os abrazo; no os separéis jamás de mí.

4. Visita a María Santísima

Delante de alguna imagen suya.

Vayamos con confianza al trono de la gracia

La puede rezar cualquiera

Adeamus cum fiducia ad thronum gratiæ, ut misericordiam inveniamus in tempore opportuno. Hebr. cap. 4.

Dice san Antonino, que este trono de gracia es María, por medio de quien dispensa Dios todas las gracias. Oh Reina amabilísima, Vos deseáis ayudar a los pecadores, ved aquí un gran pecador que a Vos recurre, ayudadme mucho, y ayudadme presto, sea gloria de vuestra misericordia salvar a quien merece mil infiernos. Vuestra intercesión es omnipotente delante de vuestro Hijo; Vos me podéis hacer santo, hacedlo por el amor que profesáis a Jesucristo. Oh María, os diré con san Bernardo: Vos sois mi grande confianza, Vos sois toda la razón de mi esperanza.

El lema latino es Hb 4,16: «acerquémonos con confianza al trono de la gracia, para alcanzar misericordia en el tiempo oportuno». Expresiones de la piedad antigua: la salvación viene de Cristo, y María nos lleva a Él; a Ella se le pide intercesión. Decir «omnipotente» de su intercesión es hablar de la fuerza de su intercesión ante su Hijo: el poder es de Dios.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Oh María, guardadme y tened piedad de mí.

Otro día del mes

El libro tiene una visita para cada día, hasta el 31. En los meses de menos días, las últimas no llegan a ser «la de hoy»: puedes rezarlas cuando quieras desde el selector.

Amén · la visita de hoy