← Las 31 visitas

Visita XXIX · día 29

Visita al Santísimo Sacramento y a la Virgen María, de san Alfonso María de Ligorio.

Letra100 %

1. Al llegar ante el Sagrario

Actos que deberán practicarse antes de toda visita al Santísimo Sacramento.

Señor mío Jesucristo

La puede rezar cualquiera

Señor mío Jesucristo, que por el amor que tenéis a los hombres estáis de día y de noche en este Sacramento, todo lleno de piedad y amor, guardando, llamando y recibiendo a todos aquellos que os vienen a visitar: yo os creo presente en el Santísimo Sacramento del altar; os adoro desde lo más profundo de mi nada, y os doy gracias por cuantos beneficios me habéis hecho, especialmente por haberos dado a mí en este Sacramento, por haberme dado por abogada a vuestra Santísima Madre María y por haberme llamado a visitaros en esta santa iglesia. Yo saludo vuestro amantísimo corazón, y deseo hacerlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este gran don; el segundo, por recompensar en algo las infinitas injurias que en este Sacramento habéis recibido de vuestros enemigos; el tercero, porque con esta visita intento adoraros en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado y sois menos reverenciado y más abandonado. Jesús mío, yo os amo con todo mi corazón. Me arrepiento de haber desagradado tantas veces en mi vida pasada a vuestra bondad infinita: propongo con vuestra divina gracia no ofenderos más en adelante; y al presente, miserable cual soy, todo me consagro a Vos, me doy a Vos, renuncio en Vos toda mi voluntad, todos mis afectos, todos mis deseos y todas mis cosas. Desde hoy haced Vos de mí y de todas mis cosas lo que fuese de vuestro santísimo agrado; solo busco y quiero vuestro santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de vuestra santísima voluntad. Os encomiendo las almas del purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. También os encomiendo a todos los pobres pecadores. Finalmente, Salvador mío amado, es mi ánimo unir todos mis afectos con los afectos de vuestro amorosísimo corazón, y así unidos los ofrezco a vuestro Eterno Padre: le pido en nombre vuestro que por vuestro amor los acepte y los oiga.

2. Visita XXIX · día 29

Oh Pastor amantísimo

La puede rezar cualquiera

Sto ad ostium, et pulso. Apoc.

Oh Pastor amantísimo, que por amor de vuestras ovejas, no contento con haber muerto una vez sacrificado sobre el altar de la cruz habéis querido muchas veces poneros escondido en este divino Sacramento sobre los altares de nuestras iglesias, para estar siempre más próximo a llamar a las puertas de nuestros corazones, y así procurar la entrada. Ah si yo pudiese gozar de Vos con aquella inmediación que os gozaba vuestra esposa de los Cantares cuando decía: sub umbra illius, quem desideraveram sedi. Cant. 2. Ah si yo os amase, si os amase de veras; también desearía yo ahora de noche y día no apartarme jamás de los pies de una custodia, y allí cercano a vuestra majestad, aunque cubierta y oculta bajo la sombra aparente de las especies sagradas, yo también encontraría aquellas divinas delicias, y aquel contento que en Vos encuentran las almas vuestras enamoradas. Llevadme Vos tras los olores de vuestras bellezas, y del amor inmenso que manifestáis en este sacramento: trahe me post te, in odorem unguentorum tuorum. Cant. 1. Sí, Salvador mío, que desde entonces dejaré las criaturas y todos los placeres de la tierra por correr a Vos sacramentado: sicut novellæ olivarum in circuitu mensæ tuæ. Psalm. 127. Oh cuántos frutos de virtud producen a Dios como plantas nuevas aquellas almas felices que asisten con amor alrededor de la sagrada custodia; mas yo me avergüenzo de comparecer delante de Vos, oh Jesús mío, tan desnudo y tan vacío de virtudes. Vos habéis dispuesto que quien viene al altar a honraros no venga sin ofreceros algún donativo: Non apparebit in conspectu meo vacuus. Exod. 23. ¿Pues qué he de hacer? ¿no parecer más delante de Vos a visitaros? Pero no, que eso no os agrada. Vendré pobre cual soy, y Vos me proveeréis de aquellos dones que de mí queréis. Veo que a este fin os detenéis en este Sacramento, no solo para premiar a vuestros amantes, mas para proveer también de vuestros bienes a los pobres. Ea, comenzad desde hoy, yo os adoro, oh Rey de mi corazón; oh verdadero amador de los hombres, oh pastor demasiadamente enamorado de vuestras ovejas, a este solio de vuestro amor hoy me acojo, y no teniendo otra cosa que ofreceros, os presento mi miserable corazón para que todo sea consagrado a vuestro amor y beneplácito. Con este corazón puedo yo amaros, con este os quiero amar cuanto puedo. Lleváoslo, y ligadlo todo a vuestra voluntad para que de hoy en adelante pueda también yo decir contento como decía vuestro amado discípulo, que él era el ligado de las cadenas de vuestro amor: ego Paulus vinctus Christi. Ephes. 3. Unidme, Señor mío, todo con Vos, y haced que también me olvide de mí mismo para que un día llegue felizmente a perder todas las cosas, y aun a mí mismo por hallaros a Vos. Os amo, Señor mío sacramentado, a Vos me ligo y a Vos me uno; haced que yo os ame, y no os separéis más de mí.

Ahora, inmediatamente, las jaculatorias.

El lema latino es Ap 3,20: «estoy a la puerta y llamo». Las otras frases latinas del texto son de la Biblia: Ct 2,3 («a su sombra deseada me senté»); Ct 1,3 («atráeme tras de ti»); Sal 127,3 en la Vulgata («como brotes de olivo alrededor de tu mesa»); Ex 23,15 («no te presentarás ante mí con las manos vacías»); Ef 3,1 («yo, Pablo, prisionero de Cristo»).

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, tú solo me bastas.

Al fin se hará la comunión espiritual. Después se hará la visita a María Santísima delante de alguna imagen suya.

3. Comunión espiritual

Acto para la comunión espiritual

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, creo que estáis en el Santísimo Sacramento: os amo sobre todas las cosas, y os deseo con toda mi alma; y pues que ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón: como si ya hubieseis venido, os abrazo, y con Vos toda me uno; no permitáis que jamás me separe de Vos.

Más breve

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, os creo en el Santísimo Sacramento: os amo y os deseo; venid a mi corazón; yo os abrazo; no os separéis jamás de mí.

4. Visita a María Santísima

Delante de alguna imagen suya.

Oh Reina mía, Vos sois llamada de Dionisio Cartujano

La puede rezar cualquiera

Oh Reina mía, Vos sois llamada de Dionisio Cartujano: advocata omnium iniquorum ad te confugientium. Vos tenéis el oficio de defender a todos los pecadores que a Vos recurren; ved aquí hoy vengo a Vos, oh gran Madre de Dios, y os digo con santo Tomás de Villanueva: Eia ergo advocata nostra officium tuum imple. Ea, haced vuestro oficio, emprended mi defensa. Verdad es que yo he sido mucho tiempo reo para con vuestro Hijo, pero ya el mal está hecho. Vos podéis ayudarme. Basta con que digáis a Jesús que me defendéis, y al instante él me perdonará y me salvará.

Las frases latinas son de Dionisio el Cartujano («abogada de todos los pecadores que a ti se acogen») y de santo Tomás de Villanueva (la Salve: «ea, pues, abogada nuestra, cumple tu oficio»). Expresiones de la piedad antigua: la salvación viene de Cristo, y María nos lleva a Él; a Ella se le pide intercesión.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Madre mía amada, salvadme por vuestra piedad.

Otro día del mes

El libro tiene una visita para cada día, hasta el 31. En los meses de menos días, las últimas no llegan a ser «la de hoy»: puedes rezarlas cuando quieras desde el selector.

Amén · la visita de hoy