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Visita XXII · día 22

Visita al Santísimo Sacramento y a la Virgen María, de san Alfonso María de Ligorio.

Letra100 %

1. Al llegar ante el Sagrario

Actos que deberán practicarse antes de toda visita al Santísimo Sacramento.

Señor mío Jesucristo

La puede rezar cualquiera

Señor mío Jesucristo, que por el amor que tenéis a los hombres estáis de día y de noche en este Sacramento, todo lleno de piedad y amor, guardando, llamando y recibiendo a todos aquellos que os vienen a visitar: yo os creo presente en el Santísimo Sacramento del altar; os adoro desde lo más profundo de mi nada, y os doy gracias por cuantos beneficios me habéis hecho, especialmente por haberos dado a mí en este Sacramento, por haberme dado por abogada a vuestra Santísima Madre María y por haberme llamado a visitaros en esta santa iglesia. Yo saludo vuestro amantísimo corazón, y deseo hacerlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este gran don; el segundo, por recompensar en algo las infinitas injurias que en este Sacramento habéis recibido de vuestros enemigos; el tercero, porque con esta visita intento adoraros en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado y sois menos reverenciado y más abandonado. Jesús mío, yo os amo con todo mi corazón. Me arrepiento de haber desagradado tantas veces en mi vida pasada a vuestra bondad infinita: propongo con vuestra divina gracia no ofenderos más en adelante; y al presente, miserable cual soy, todo me consagro a Vos, me doy a Vos, renuncio en Vos toda mi voluntad, todos mis afectos, todos mis deseos y todas mis cosas. Desde hoy haced Vos de mí y de todas mis cosas lo que fuese de vuestro santísimo agrado; solo busco y quiero vuestro santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de vuestra santísima voluntad. Os encomiendo las almas del purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. También os encomiendo a todos los pobres pecadores. Finalmente, Salvador mío amado, es mi ánimo unir todos mis afectos con los afectos de vuestro amorosísimo corazón, y así unidos los ofrezco a vuestro Eterno Padre: le pido en nombre vuestro que por vuestro amor los acepte y los oiga.

2. Visita XXII · día 22

Andaba la esposa de los sagrados cánticos buscando a su amado

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Andaba la esposa de los sagrados cánticos buscando a su amado, y no encontrándole, andaba preguntando: Num quem diligit anima mea vidistis? Cant. 3. Entonces no estaba Jesús en la tierra; pero ahora si un alma que ama a Jesús lo va buscando, lo encuentra siempre en el Santísimo Sacramento. Decía el V. P. Ávila, que entre todos los santuarios no sabía encontrar, ni deseaba santuario más amable que una iglesia donde está el Santísimo Sacramento. ¡Oh amor infinito de mi Dios, digno de amor infinito! ¿Cómo habéis podido, Jesús mío, llegar a bajaros tanto, que por entreteneros con los hombres, y por uniros a su corazón os habéis humillado hasta esconderos bajo la especie de pan? Oh Verbo encarnado, Vos habéis sido sumo en el humillaros, porque sois sumo en el amor. ¿Cómo pues podré yo no amaros con todo mi corazón, sabiendo cuanto habéis hecho por cautivar mi amor? Yo os amo mucho, y por eso antepongo vuestro amor a todo interés mío y toda mi satisfacción. Mi gusto es daros gusto, Jesús mío, mi Dios, mi amor, mi todo. Encended en mí un gran deseo de estar continuamente en vuestra presencia. Sería un ingrato si no aceptase tan dulce convite. Ah Señor, destruid en mí todo el afecto a las cosas criadas. Vos queréis que solo Vos, Criador mío, seáis el fin de todos mis suspiros, de todos mis amores: os amo, bondad amabilísima de mi Dios. No quiero mis contentos, quiero, y me basta el contento vuestro. Aceptad, Jesús mío, este buen deseo de un pecador que os quiere amar. Ayudadme con vuestra gracia: haced que yo, miserable esclavo del demonio, sea de hoy en adelante esclavo feliz de vuestro amor.

Ahora, inmediatamente, las jaculatorias.

La frase latina es Ct 3,3: «¿habéis visto al amado de mi alma?». Quien aquí se llama «V. P. Ávila» es san Juan de Ávila.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Os amo, Jesús, bien mío, sobre todo bien.

Al fin se hará la comunión espiritual. Después se hará la visita a María Santísima delante de alguna imagen suya.

3. Comunión espiritual

Acto para la comunión espiritual

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, creo que estáis en el Santísimo Sacramento: os amo sobre todas las cosas, y os deseo con toda mi alma; y pues que ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón: como si ya hubieseis venido, os abrazo, y con Vos toda me uno; no permitáis que jamás me separe de Vos.

Más breve

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, os creo en el Santísimo Sacramento: os amo y os deseo; venid a mi corazón; yo os abrazo; no os separéis jamás de mí.

4. Visita a María Santísima

Delante de alguna imagen suya.

Oración del mismo Guillermo de París

La puede rezar cualquiera

Oh Madre de Dios, vuestra benignidad jamás ha despreciado a ningún pecador que a Vos se haya encomendado. ¿Y qué, acaso falsamente, o en vano la Iglesia os llama su abogada y refugio de los miserables? No suceda que las culpas puedan deteneros para cumplir el grande oficio de piedad que Vos tenéis, con el cual os hacéis la medianera de la paz, la única esperanza, el refugio segurísimo de los miserables. No se verifique que la Madre de Dios, que parió a beneficio del mundo la fuente de misericordia, haya pues de negar su piedad a algún miserable que a ella recurre. Vuestro oficio es el ser la pacificadora entre Dios y los hombres. Muévaos pues a socorrerme vuestra gran piedad que es mayor que todos mis pecados.

Expresiones de la piedad antigua: María es esperanza porque nos trae a Cristo; a Ella se le pide intercesión.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Madre mía amada, Vos me habéis de salvar.

Otro día del mes

El libro tiene una visita para cada día, hasta el 31. En los meses de menos días, las últimas no llegan a ser «la de hoy»: puedes rezarlas cuando quieras desde el selector.

Amén · la visita de hoy