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Visita X · día 10

Visita al Santísimo Sacramento y a la Virgen María, de san Alfonso María de Ligorio.

Letra100 %

1. Al llegar ante el Sagrario

Actos que deberán practicarse antes de toda visita al Santísimo Sacramento.

Señor mío Jesucristo

La puede rezar cualquiera

Señor mío Jesucristo, que por el amor que tenéis a los hombres estáis de día y de noche en este Sacramento, todo lleno de piedad y amor, guardando, llamando y recibiendo a todos aquellos que os vienen a visitar: yo os creo presente en el Santísimo Sacramento del altar; os adoro desde lo más profundo de mi nada, y os doy gracias por cuantos beneficios me habéis hecho, especialmente por haberos dado a mí en este Sacramento, por haberme dado por abogada a vuestra Santísima Madre María y por haberme llamado a visitaros en esta santa iglesia. Yo saludo vuestro amantísimo corazón, y deseo hacerlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este gran don; el segundo, por recompensar en algo las infinitas injurias que en este Sacramento habéis recibido de vuestros enemigos; el tercero, porque con esta visita intento adoraros en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado y sois menos reverenciado y más abandonado. Jesús mío, yo os amo con todo mi corazón. Me arrepiento de haber desagradado tantas veces en mi vida pasada a vuestra bondad infinita: propongo con vuestra divina gracia no ofenderos más en adelante; y al presente, miserable cual soy, todo me consagro a Vos, me doy a Vos, renuncio en Vos toda mi voluntad, todos mis afectos, todos mis deseos y todas mis cosas. Desde hoy haced Vos de mí y de todas mis cosas lo que fuese de vuestro santísimo agrado; solo busco y quiero vuestro santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de vuestra santísima voluntad. Os encomiendo las almas del purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. También os encomiendo a todos los pobres pecadores. Finalmente, Salvador mío amado, es mi ánimo unir todos mis afectos con los afectos de vuestro amorosísimo corazón, y así unidos los ofrezco a vuestro Eterno Padre: le pido en nombre vuestro que por vuestro amor los acepte y los oiga.

2. Visita X · día 10

¿A dónde camináis, oh locos del mundo?

La puede rezar cualquiera

¿A dónde camináis, oh locos del mundo, dice san Agustín, para contentar vuestro corazón? Venid a Jesús, porque solo de él os puede ser dado aquel contento que vosotros buscáis: Miseri quo itis? bonum quod quæritis, ab ipso est. Alma mía, no seas tú también tan necia, busca solo a Dios: Quære unum bonum, in quo sunt omnia bona. Idem S. Agust. Y si lo quieres encontrar presto, velo aquí próximo a ti: dile lo que quisieres, que a este fin está en aquel sagrario para consolarte y oírte. Dice santa Teresa, a ninguno es permitido hablar con el rey, el que más puede esperar, es hacerlo por tercera persona. Para hablar con Vos, oh Rey de la gloria, no se necesita de tercera persona. Vos siempre estáis pronto para dar audiencia, y os franqueáis a todos en el Sacramento del altar. Todo aquel que os quiere allí os encuentra, allí os habla de tú por tú. Y si alguno llega a hablar al rey, ¿cuánto tiempo se detiene? Los reyes dan audiencia pocas veces en el año; pero Vos en este Sacramento nos dais audiencia de día y noche, y siempre que la queramos. Oh Sacramento de amor, que franqueándoos en la comunión, y permaneciendo en los altares sabéis con los dulces atractivos de vuestro amor atraer tantos corazones, que enamorados de Vos, atónitos con tanta bondad, arden felices y piensan siempre en Vos. Arrastrad ahora mi miserable corazón, que también desea amaros y vivir siervo de vuestro amor. Yo por mí deposito de hoy en adelante todos mis intereses, todas mis esperanzas, todos mis afectos, mi alma y mi cuerpo, todo en manos de vuestra bondad. Aceptadme, Señor, y disponed de mí según vuestra voluntad. No quiero quejarme más, oh amor mío, de vuestras sabias disposiciones. Bien sé, que saliendo todas de vuestro corazón piadoso, todas serán amorosas y buenas para mí. Me basta que Vos las queráis para quererlas yo todas en el tiempo y en la eternidad. Haced cuanto queráis en mí y de mí, que yo me uno todo a vuestra voluntad, que es toda santa, toda buena, toda hermosa, toda perfecta, toda amable. ¡Oh voluntad de mi Dios, cuán amable sois para mí! Quiero siempre vivir y morir unido y abrazado contigo. Tu gusto es el mío, tus deseos quiero que sean los míos. Dios mío, Dios mío, ayudadme, haced que de hoy en adelante viva yo solo para Vos, solo para querer lo que Vos queréis, solo para amar vuestra amable voluntad. Muera yo por amor vuestro, pues que Vos moristeis por mí. Malditos aquellos días en que hice mi voluntad con tanto desagrado vuestro. Yo os amo, oh voluntad de Dios, cuánto amo a Dios, pues que Vos sois el mismo Dios. Os amo pues con todo mi corazón y a Vos me doy.

Ahora, inmediatamente, las jaculatorias.

El libro atribuye a san Agustín las frases latinas: «¿Adónde vais, desdichados? El bien que buscáis, de él viene» y «Busca el único bien, en el cual están todos los bienes».

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Oh voluntad de Dios, Vos sois mi amor.

Al fin se hará la comunión espiritual. Después se hará la visita a María Santísima delante de alguna imagen suya.

3. Comunión espiritual

Acto para la comunión espiritual

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, creo que estáis en el Santísimo Sacramento: os amo sobre todas las cosas, y os deseo con toda mi alma; y pues que ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón: como si ya hubieseis venido, os abrazo, y con Vos toda me uno; no permitáis que jamás me separe de Vos.

Más breve

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, os creo en el Santísimo Sacramento: os amo y os deseo; venid a mi corazón; yo os abrazo; no os separéis jamás de mí.

4. Visita a María Santísima

Delante de alguna imagen suya.

Oración de san Andrés de Cándida, o de Jerusalén

La puede rezar cualquiera

Os saludo, oh llena de gracia, el Señor es contigo: os saludo, oh instrumento de nuestra alegría, por quien la sentencia de nuestra condenación fue revocada y cambiada en un juicio de bendiciones. Os saludo, oh templo de la gracia de Dios, casa sagrada del Rey de los cielos. Vos sois la reconciliación de Dios con los hombres. Os saludo, oh Madre de nuestra alegría. En verdad Vos sois bendita, porque Vos sola entre las mujeres todas fuisteis digna de ser Madre de vuestro Criador. Todas las naciones os llaman bienaventurada. Oh María, si yo pongo mi confianza en Vos, seré salvo: si yo estoy bajo vuestra protección nada tengo que temer; porque el ser vuestro devoto, es tener ciertas armas de salud, que Dios no concede sino a aquellos que quiere sean salvos.

Expresiones de la piedad antigua: la salvación viene de Cristo, y María nos lleva a Él; a Ella se le pide intercesión.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Sub tuum præsidium confugimus, Sancta Dei Genitrix.

«Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios»: el comienzo de la antigua antífona mariana. El libro la señala con la abreviatura «Eccl.».

Otro día del mes

El libro tiene una visita para cada día, hasta el 31. En los meses de menos días, las últimas no llegan a ser «la de hoy»: puedes rezarlas cuando quieras desde el selector.

Amén · la visita de hoy