Amabilísimo Jesús, yo os oigo decir en ese sagrario
La puede rezar cualquiera
Amabilísimo Jesús, yo os oigo decir en ese sagrario donde estáis: Hæc requies mea in sæculum sæculi: hic habitabo, quoniam elegi eam. Psalm. 131. Vos habéis elegido vuestra habitación entre nosotros, en los altares estando en el Santísimo Sacramento, y allí el amor que nos profesáis os hace encontrar vuestro reposo: también es razón que nuestros corazones habiten siempre con Vos con el afecto, y que allí encuentren toda delicia y descanso. Oh felices vosotras, almas amantes, que no encontrasteis en el mundo más dulce encanto que estar próximas a vuestro Jesús sacramentado; y dichoso yo si de hoy en adelante no encontrase mayor delicia que teneros siempre presente, o siempre pensando en Vos, que siempre estáis en el Santísimo Sacramento, pensando en mí y en mi bien.
Ah Señor mío, ¿por qué he perdido tantos años, en los cuales no os he amado? Años míos infelices, yo os maldigo, y os bendigo, oh paciencia infinita de mi Dios, que tantos años me habéis sufrido, tan ingrato a vuestro amor; mas no obstante Vos me aguardáis, ¿por qué, Dios mío, por qué? Para que convencido yo un día de vuestras misericordias y de vuestro amor todo me rinda a Vos. Señor, no quiero resistir más, no quiero seros más ingrato. Razón es que yo os consagre a lo menos este tiempo poco o mucho que me queda de vida. Espero, Jesús mío, de Vos los auxilios para ser todo vuestro: Vos me habéis favorecido tanto cuando yo huía de Vos y despreciaba vuestro amor. Cuánto más espero me favorezcáis cuando yo os busco y deseo amaros: dadme pues la gracia de amaros, oh Dios digno de infinito amor. Yo os amo con todo mi corazón, os amo sobre todas las cosas, os amo más que a mí mismo, más que a mi vida; me arrepiento de haberos ofendido, bondad infinita, perdonadme, y juntamente con el perdón concededme la gracia de amaros mucho hasta la muerte en esta vida, y por toda la eternidad en la otra. Haced ver con vuestro poder, oh Dios omnipotente, este prodigio en el mundo, que un alma tan ingrata como la mía se vuelva una de las más amantes de Vos. Hacedlo por vuestros méritos, Jesús mío, yo así lo deseo, y así propongo hacerlo toda mi vida. Vos me inspiráis el deseo, dadme las fuerzas.
Ahora, inmediatamente, las jaculatorias.
La frase latina es Sal 131,14 en la numeración de la Vulgata (132,14 en la actual): «este es mi reposo para siempre; aquí habitaré, porque la he elegido».