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Visita XX · día 20

Visita al Santísimo Sacramento y a la Virgen María, de san Alfonso María de Ligorio.

Letra100 %

1. Al llegar ante el Sagrario

Actos que deberán practicarse antes de toda visita al Santísimo Sacramento.

Señor mío Jesucristo

La puede rezar cualquiera

Señor mío Jesucristo, que por el amor que tenéis a los hombres estáis de día y de noche en este Sacramento, todo lleno de piedad y amor, guardando, llamando y recibiendo a todos aquellos que os vienen a visitar: yo os creo presente en el Santísimo Sacramento del altar; os adoro desde lo más profundo de mi nada, y os doy gracias por cuantos beneficios me habéis hecho, especialmente por haberos dado a mí en este Sacramento, por haberme dado por abogada a vuestra Santísima Madre María y por haberme llamado a visitaros en esta santa iglesia. Yo saludo vuestro amantísimo corazón, y deseo hacerlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este gran don; el segundo, por recompensar en algo las infinitas injurias que en este Sacramento habéis recibido de vuestros enemigos; el tercero, porque con esta visita intento adoraros en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado y sois menos reverenciado y más abandonado. Jesús mío, yo os amo con todo mi corazón. Me arrepiento de haber desagradado tantas veces en mi vida pasada a vuestra bondad infinita: propongo con vuestra divina gracia no ofenderos más en adelante; y al presente, miserable cual soy, todo me consagro a Vos, me doy a Vos, renuncio en Vos toda mi voluntad, todos mis afectos, todos mis deseos y todas mis cosas. Desde hoy haced Vos de mí y de todas mis cosas lo que fuese de vuestro santísimo agrado; solo busco y quiero vuestro santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de vuestra santísima voluntad. Os encomiendo las almas del purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. También os encomiendo a todos los pobres pecadores. Finalmente, Salvador mío amado, es mi ánimo unir todos mis afectos con los afectos de vuestro amorosísimo corazón, y así unidos los ofrezco a vuestro Eterno Padre: le pido en nombre vuestro que por vuestro amor los acepte y los oiga.

2. Visita XX · día 20

Jesús en el Sacramento es esta fuente anunciada del profeta

La puede rezar cualquiera

In illa die erit fons patens domui David, et habitantibus Jerusalem in ablutionem peccatoris. Zach. 13.

Jesús en el Sacramento es esta fuente anunciada del profeta para todos abierta, donde podamos, siempre que queramos, sanar nuestras almas de las manchas de los pecados que en la jornada de esta vida se contraen. Cuando alguno comete cualquier defecto ¿qué remedio mejor que recurrir luego al Santísimo Sacramento? Sí, Jesús mío, así propongo hacerlo siempre, sabiendo muy bien que las aguas de esta fuente no solo me lavan, mas también me dan luz, y me dan fuerza para no caer, y para sufrir alegremente las cosas contrarias, y me inflaman juntamente para amaros: ya sé que a este fin aguardáis a que os visite, y recompensáis con tantas gracias las visitas de vuestros amantes. Ea, Jesús mío, lavadme de todos los defectos que he cometido hoy; de los cuales me arrepiento por haberos desagradado: dadme fuerza para no caer más, con darme un grande ardor para amaros continuamente. Oh quién pudiera estar siempre cercano a Vos, como lo hacía aquella vuestra sierva fiel María Díaz que vivió en tiempo de santa Teresa, y tuvo licencia del Obispo de Ávila para habitar en la tribuna de una iglesia, donde casi de continuo asistía delante del Santísimo, a quien llamaba mi vecino, y no salía de allí sino para ir a confesar y comulgar. El V. Fr. Francisco del Niño Jesús, carmelita descalzo, pasando por las iglesias donde estaba el Santísimo, no podía abstenerse de entrar a visitarlo, diciendo, no ser conveniente que pasando un amigo por delante de la casa de su amigo, a lo menos no entre a saludarlo y hablarle una palabra. Pero él no se contentaba con una palabra, se estaba cuanto más le era permitido delante de su amado Señor. Único e infinito bien mío, yo conozco que Vos a este fin habéis instituido este Sacramento, y estáis en este altar para que yo os ame; para ello me habéis Vos dado un corazón capaz de amaros mucho. ¿Pues por qué yo ingrato no os amo, u os amo tan poco? No, no es justo que sea amada poco una bondad tan amable como sois Vos. A lo menos, el amor que tenéis merece otro amor de mí. Vos sois un Dios infinito, y yo un gusano miserable. Poco es que yo muera por Vos que habéis muerto por mí: Vos os habéis puesto en este Sacramento por mí, y todos los días por mi amor os sacrificáis sobre los altares. Vos merecéis ser amado siempre. Ayudadme a amaros, y hacer aquello que os agrade y que queréis de mí.

Ahora, inmediatamente, las jaculatorias.

El lema latino es Za 13,1: «aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para lavar el pecado». Así empieza el libro: «In illa, dice Zacarías, cap. 13, erit fons patens…». Sobre los pecados graves, la Iglesia pide la confesión sacramental antes de comulgar; esta visita habla de los defectos de cada día.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Dilectus meus mihi, et ego illi.

Al fin se hará la comunión espiritual. Después se hará la visita a María Santísima delante de alguna imagen suya.

«Mi amado es para mí, y yo para él» (Ct 2,16).

3. Comunión espiritual

Acto para la comunión espiritual

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, creo que estáis en el Santísimo Sacramento: os amo sobre todas las cosas, y os deseo con toda mi alma; y pues que ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón: como si ya hubieseis venido, os abrazo, y con Vos toda me uno; no permitáis que jamás me separe de Vos.

Más breve

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, os creo en el Santísimo Sacramento: os amo y os deseo; venid a mi corazón; yo os abrazo; no os separéis jamás de mí.

4. Visita a María Santísima

Delante de alguna imagen suya.

Oración del mismo abad Calense

La puede rezar cualquiera

Oh dulcísima Virgen, Vos habéis hallado la gracia delante de Dios, porque habéis sido preservada de la mancha original, llena del Espíritu Santo, y habéis concebido al Hijo de Dios: habéis recibido todas estas gracias, oh humildísima María, no solo para Vos, sino también para nosotros, para que nos asistáis en todas nuestras necesidades; así lo hacéis, Vos socorréis a los buenos, conservándolos en la gracia; y a los malos, reduciéndolos a recibir la divina misericordia. Vos auxiliáis a los moribundos, protegiéndoles contra las asechanzas del demonio, y les ayudáis también después de la muerte, recibiendo sus almas, y llevándolas al reino bienaventurado.

Expresiones de la piedad antigua: la salvación viene de Cristo, y María nos lleva a Él; a Ella se le pide intercesión.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Oh María, bienaventurado quien os sirve, y en Vos confía.

Otro día del mes

El libro tiene una visita para cada día, hasta el 31. En los meses de menos días, las últimas no llegan a ser «la de hoy»: puedes rezarlas cuando quieras desde el selector.

Amén · la visita de hoy