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Visita XXV · día 25

Visita al Santísimo Sacramento y a la Virgen María, de san Alfonso María de Ligorio.

Letra100 %

1. Al llegar ante el Sagrario

Actos que deberán practicarse antes de toda visita al Santísimo Sacramento.

Señor mío Jesucristo

La puede rezar cualquiera

Señor mío Jesucristo, que por el amor que tenéis a los hombres estáis de día y de noche en este Sacramento, todo lleno de piedad y amor, guardando, llamando y recibiendo a todos aquellos que os vienen a visitar: yo os creo presente en el Santísimo Sacramento del altar; os adoro desde lo más profundo de mi nada, y os doy gracias por cuantos beneficios me habéis hecho, especialmente por haberos dado a mí en este Sacramento, por haberme dado por abogada a vuestra Santísima Madre María y por haberme llamado a visitaros en esta santa iglesia. Yo saludo vuestro amantísimo corazón, y deseo hacerlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este gran don; el segundo, por recompensar en algo las infinitas injurias que en este Sacramento habéis recibido de vuestros enemigos; el tercero, porque con esta visita intento adoraros en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado y sois menos reverenciado y más abandonado. Jesús mío, yo os amo con todo mi corazón. Me arrepiento de haber desagradado tantas veces en mi vida pasada a vuestra bondad infinita: propongo con vuestra divina gracia no ofenderos más en adelante; y al presente, miserable cual soy, todo me consagro a Vos, me doy a Vos, renuncio en Vos toda mi voluntad, todos mis afectos, todos mis deseos y todas mis cosas. Desde hoy haced Vos de mí y de todas mis cosas lo que fuese de vuestro santísimo agrado; solo busco y quiero vuestro santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de vuestra santísima voluntad. Os encomiendo las almas del purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. También os encomiendo a todos los pobres pecadores. Finalmente, Salvador mío amado, es mi ánimo unir todos mis afectos con los afectos de vuestro amorosísimo corazón, y así unidos los ofrezco a vuestro Eterno Padre: le pido en nombre vuestro que por vuestro amor los acepte y los oiga.

2. Visita XXV · día 25

San Pablo alaba la obediencia de Jesucristo

La puede rezar cualquiera

San Pablo alaba la obediencia de Jesucristo, diciendo, que obedeció a su Eterno Padre hasta la muerte: Factus obediens, usque ad mortem. Phil. 2. Mas en este Sacramento ha pasado adelante, pues ha querido hacerse obediente, no solo al Eterno Padre, sino también a los hombres, y no solo hasta la muerte, sino por el tiempo que el mundo durare: Factus obediens, puede decirse, usque ad consummationem sæculi. El Rey de los cielos baja a la tierra por obediencia al hombre, y sobre los altares parece que se queda para entretenerse con nosotros. Ego autem non contradico. Isai. 10. Aquí está sin moverse por sí mismo; se deja poner donde lo ponen, ya en las custodias manifiesto, y ya en los sagrarios encerrado. Se deja llevar por donde lo llevan, por las casas, por las calles, por los campos, se deja dar en la comunión a quien le quiere recibir, sea justo o pecador. Mientras vivió acá en la tierra, dice san Lucas, que obedeció a María Santísima y a san José, mas en este Sacramento él obedece a tantas criaturas cuantas son los sacerdotes: ego autem non contradico. Dejadme que yo hable hoy con Vos, oh corazón amantísimo de mi Jesús, de quien salieron todos los Sacramentos, y principalmente salió este Sacramento de amor. Yo quisiera daros tanto honor y gloria, cuanta Vos rendís sacramentado en nuestras iglesias al Eterno Padre. Yo sé que Vos desde ese altar me estáis amando con aquel mismo amor con que me amasteis cuando disteis por mí vuestra vida divina entre tantas amarguras sobre la cruz. Iluminad, oh corazón divino, todos los corazones para que os conozca quien no os conoce, libradlos con vuestros méritos, o a lo menos aliviad en el purgatorio aquellas almas afligidas, que ya son vuestras esposas eternas. Yo os adoro, os doy gracias, os amo con todas las almas que a esta hora os están amando en la tierra y en el cielo. Purificad, oh corazón purísimo, mi corazón de toda inclinación a las criaturas, y llenadlo de vuestro santo amor. Poseed, oh corazón dulcísimo, todo mi corazón, de modo que de hoy en adelante sea todo para Vos, y pueda decir: Quis me separabit a charitate Dei, quæ est in Christo Jesu? Phil. 3. Escribid, oh corazón santísimo, sobre el mío los afanes tan amargos que por tantos años sufristeis sobre la tierra con tanto amor por mí, para que a su vista de hoy en adelante anhele, o a lo menos sufra por vuestro amor con paciencia todas las penas de esta vida. Corazón humildísimo de Jesús, dadme parte de vuestra humildad. Corazón amantísimo, comunicadme vuestra dulzura. Quitad de mi corazón todo aquello que os desagrada: convertidlo todo a Vos para que no quiera ni desee sino solo aquello que queréis Vos. Haced en suma que yo viva solo para obedeceros, solo para amaros, solo para daros gusto. Conozco lo mucho que os debo, y quisiera sacrificarme todo a Vos. Amén.

Ahora, inmediatamente, las jaculatorias.

Citas bíblicas del texto: Flp 2,8 («obediente hasta la muerte»); Is 50,5 (el libro cita «Isai. 10»: «yo no me resistí»); Lc 2,51 (Jesús obedecía a María y a José); Rm 8,35.39 (el libro cita «Phil. 3»: «¿quién me separará del amor de Dios, que está en Cristo Jesús?»). La obediencia a los sacerdotes de que habla el texto es la de la presencia eucarística en el altar.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Oh corazón de Jesús, Vos sois el único señor de mi corazón.

Al fin se hará la comunión espiritual. Después se hará la visita a María Santísima delante de alguna imagen suya.

3. Comunión espiritual

Acto para la comunión espiritual

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, creo que estáis en el Santísimo Sacramento: os amo sobre todas las cosas, y os deseo con toda mi alma; y pues que ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón: como si ya hubieseis venido, os abrazo, y con Vos toda me uno; no permitáis que jamás me separe de Vos.

Más breve

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, os creo en el Santísimo Sacramento: os amo y os deseo; venid a mi corazón; yo os abrazo; no os separéis jamás de mí.

4. Visita a María Santísima

Delante de alguna imagen suya.

Oh Reina mía amada

La puede rezar cualquiera

Oh Reina mía amada, el Idiota me dice que Vos sois el tesoro de Dios, y la tesorera de todas las misericordias que él nos quiere dispensar: thesaurus, et thesauraria gratiarum. Además, Vos misma me decís: mecum sunt divitiæ, ut ditem diligentes me. Prov. c. 8. Vos pues enriquecéis de gracias a todos aquellos que os aman. Madre mía amada, yo soy un pobre pecador, pero sabed que os amo de corazón; después de Dios yo no hallo otro objeto más amable que Vos; tened piedad de mí, no me abandonéis, socorredme en la vida y en la muerte para que yo pueda llegar un día a estar a vuestros pies en el paraíso.

Expresiones de la piedad antigua: la salvación viene de Cristo, y María nos lleva a Él; a Ella se le pide intercesión.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Oh María, en Vos está mi esperanza.

Otro día del mes

El libro tiene una visita para cada día, hasta el 31. En los meses de menos días, las últimas no llegan a ser «la de hoy»: puedes rezarlas cuando quieras desde el selector.

Amén · la visita de hoy