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Visita XXVII · día 27

Visita al Santísimo Sacramento y a la Virgen María, de san Alfonso María de Ligorio.

Letra100 %

1. Al llegar ante el Sagrario

Actos que deberán practicarse antes de toda visita al Santísimo Sacramento.

Señor mío Jesucristo

La puede rezar cualquiera

Señor mío Jesucristo, que por el amor que tenéis a los hombres estáis de día y de noche en este Sacramento, todo lleno de piedad y amor, guardando, llamando y recibiendo a todos aquellos que os vienen a visitar: yo os creo presente en el Santísimo Sacramento del altar; os adoro desde lo más profundo de mi nada, y os doy gracias por cuantos beneficios me habéis hecho, especialmente por haberos dado a mí en este Sacramento, por haberme dado por abogada a vuestra Santísima Madre María y por haberme llamado a visitaros en esta santa iglesia. Yo saludo vuestro amantísimo corazón, y deseo hacerlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este gran don; el segundo, por recompensar en algo las infinitas injurias que en este Sacramento habéis recibido de vuestros enemigos; el tercero, porque con esta visita intento adoraros en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado y sois menos reverenciado y más abandonado. Jesús mío, yo os amo con todo mi corazón. Me arrepiento de haber desagradado tantas veces en mi vida pasada a vuestra bondad infinita: propongo con vuestra divina gracia no ofenderos más en adelante; y al presente, miserable cual soy, todo me consagro a Vos, me doy a Vos, renuncio en Vos toda mi voluntad, todos mis afectos, todos mis deseos y todas mis cosas. Desde hoy haced Vos de mí y de todas mis cosas lo que fuese de vuestro santísimo agrado; solo busco y quiero vuestro santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de vuestra santísima voluntad. Os encomiendo las almas del purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. También os encomiendo a todos los pobres pecadores. Finalmente, Salvador mío amado, es mi ánimo unir todos mis afectos con los afectos de vuestro amorosísimo corazón, y así unidos los ofrezco a vuestro Eterno Padre: le pido en nombre vuestro que por vuestro amor los acepte y los oiga.

2. Visita XXVII · día 27

Canta la santa Iglesia en el oficio del Santísimo Sacramento

La puede rezar cualquiera

Canta la santa Iglesia en el oficio del Santísimo Sacramento: Non est alia natio tam grandis, quæ habet deos appropinquantes sibi, sicut Deus noster adest nobis. Los gentiles oyendo las obras de amor de nuestro Dios, llegaron a decir: ¡Oh qué buen Dios es este Dios de los cristianos! En efecto, aunque los gentiles se fingían los dioses según su capricho, con todo, leed las historias y veréis que en tantas fábulas y en tantos dioses que inventaban, ninguno ha llegado a fingirse jamás un Dios tan enamorado de los hombres como lo es nuestro verdadero Dios, que para manifestar su amor a sus adoradores, y para enriquecerlos de gracias, ha hecho un tal prodigio de amor de estar siendo nuestro perpetuo compañero, escondido de día y de noche dentro de nuestros altares, de suerte, que parece no sabe ni aun por un momento separarse de nosotros. Memoriam fecit mirabilium suorum. Ps. 110. Vos dulcísimo Jesús mío, habéis querido hacer el mayor de vuestros milagros para satisfacer al deseo excesivo que tenéis de estar siempre con nosotros vecino y presente: y ¿por qué, por qué los hombres huyen de vuestra presencia? ¿cómo pueden vivir tanto tiempo distantes de Vos o venir rara vez a visitaros? Y si están un cuarto de hora les parece un siglo por el tedio que allí encuentran. Oh paciencia de mi Jesús, cuán grande sois. Ya os entiendo, Señor mío, es grande, porque es grande el amor que tenéis a los hombres, y esto es lo que os obliga a deteneros continuamente entre ingratos. Ah Dios mío, que siendo infinito en las perfecciones, sois también infinito en amar; no permitáis que yo ahora haya de estar en el número de los ingratos, como he estado en el tiempo pasado; concededme un amor igual a vuestro mérito y a mi obligación; yo encontré también algún tiempo tedio en vuestra presencia porque no os amaba; mas si llego con vuestra gracia a amaros siempre, no tendré más tedio, y pasaré los días y las noches a vuestros pies. Oh Padre Eterno, yo os ofrezco a vuestro mismo Hijo, aceptadlo por mí y por sus méritos, dadme un amor de tal modo ardiente y tierno al Santísimo Sacramento, que mirando yo a cualquier iglesia donde él está, desee con ansia el tiempo de ir a entretenerme en su presencia.

Ahora, inmediatamente, las jaculatorias.

Las frases latinas son: «no hay otra nación tan grande que tenga a sus dioses tan cerca como el Señor nuestro Dios está cerca de nosotros» (Dt 4,7, que la Iglesia canta en el oficio del Corpus) y «hizo memoria de sus maravillas» (Sal 110,4 en la Vulgata; 111,4 en la numeración actual). San Alfonso habla de los dioses de los gentiles como de fábulas: es el lenguaje de su época.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Dios mío, dadme por el amor de Jesús un grande amor al Santísimo Sacramento.

Al fin se hará la comunión espiritual. Después se hará la visita a María Santísima delante de alguna imagen suya.

3. Comunión espiritual

Acto para la comunión espiritual

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, creo que estáis en el Santísimo Sacramento: os amo sobre todas las cosas, y os deseo con toda mi alma; y pues que ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón: como si ya hubieseis venido, os abrazo, y con Vos toda me uno; no permitáis que jamás me separe de Vos.

Más breve

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, os creo en el Santísimo Sacramento: os amo y os deseo; venid a mi corazón; yo os abrazo; no os separéis jamás de mí.

4. Visita a María Santísima

Delante de alguna imagen suya.

Madre de misericordia, no despreciáis al que vuelve

La puede rezar cualquiera

Señora mía, Vos dijisteis a santa Brígida: Quantumcumque homo peccet, si ex vera emendatione ad me reversus fuerit, statim parata sum recipere revertentem; nec attendo quantum peccaverit, sed cum quali voluntate venit: nam non dedignor ejus plagas ungere, et sanare, quia vocor, et vere sum Mater misericordiæ. Si, pues, oh María, Vos no despreciáis a pecador alguno que a Vos recurre con voluntad de enmendarse, y Vos podéis, y queréis sanarlo; ved aquí, a Vos recurro, oh médica celestial, sanad todas las llagas de mi alma. Vuestro Hijo nada os niega, pedidle que me perdone y me conceda su santo amor.

Las frases latinas, que el libro atribuye a palabras de María a santa Brígida de Suecia, vienen de una revelación privada: la Iglesia no obliga a creerla, y no es doctrina de fe. Lo que cada uno puede rezar es la petición final. Dicen: «Por mucho que un hombre peque, si vuelve a mí con verdadera enmienda, estoy lista para recibirlo; y no miro cuánto ha pecado, sino con qué voluntad viene, pues no desdeño ungir y sanar sus llagas, porque me llaman, y de veras soy, Madre de misericordia». Expresiones de la piedad antigua: María es esperanza porque nos trae a Cristo; a Ella se le pide intercesión.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Oh María, Vos sois toda mi esperanza, y de Vos espero todo bien.

Otro día del mes

El libro tiene una visita para cada día, hasta el 31. En los meses de menos días, las últimas no llegan a ser «la de hoy»: puedes rezarlas cuando quieras desde el selector.

Amén · la visita de hoy