Es cosa agradable a todos encontrarse en compañía de las personas que aman
La puede rezar cualquiera
Es cosa agradable a todos encontrarse en compañía de las personas que aman. ¿Y no nos será dulce en este valle de lágrimas estar en compañía de aquel que más nos ama, y por eso continuamente se entretiene con nosotros? Ved aquí en el Santísimo Sacramento podemos hablar con Jesús a nuestro gusto, abrirle nuestro corazón, exponerle nuestras necesidades, pedirle sus gracias; podemos en suma tratar con el Rey del cielo en este Sacramento con toda confianza y sin sujeción. Demasiadamente feliz fue Josef, cuando descendió Dios con su gracia, como afirma la Escritura, a consolarlo en su prisión: Descendit cum illo in foveam, et in vinculis non dereliquit eum. Sap. c. 10. Pero mucho más afortunados somos nosotros en tener siempre con nosotros en esta tierra de miserias a nuestro Dios hecho hombre, que con su real presencia nos asiste en todos los días de nuestra vida con tanto afecto y compasión hacia nosotros. A un pobre encarcelado ¿de qué consuelo le sirve tener un amigo afecto que le mantenga conversación, le consuele, le dé buenas esperanzas, lo socorra, y que piense aliviarlo en sus miserias? Ved aquí a nuestro buen amigo Jesucristo, que en este Sacramento nos alienta con decirnos: Ecce vobiscum sum omnibus diebus. Vedme aquí, dice, por vosotros he venido del cielo a esta vuestra prisión, a consolaros, a ayudaros, a libertaros. Acogedme, velad siempre conmigo, acercaos a mí, que así no sentiréis las miserias, y después vendréis conmigo a mi reino, donde os haré perfectamente bienaventurados.
Oh Dios, oh amor incomprensible, pues que Vos os dignáis de descender sobre nuestros altares, yo propongo visitaros frecuentemente; quiero gozar cuanto más pueda de vuestra dulcísima presencia que hace bienaventurados a los santos en el paraíso: oh si pudiese siempre estar delante de Vos para adoraros y hacer actos de amor. Despertad a mi alma, os pido, cuando por tibieza, o por los negocios del mundo se descuide en visitaros. Encended en mí un gran deseo de estar siempre próximo a Vos en este Sacramento. Ah Jesús mío amoroso, ¡quién siempre os hubiera amado! ¡quién siempre os hubiese dado gusto! Me consuelo con que aún me queda tiempo de hacerlo, no solo en la otra vida, más también en esta. Yo lo quiero hacer, os quiero amar de veras, sumo bien mío, amor mío, mi tesoro y mi todo; quiero amaros con todas mis fuerzas.
Ahora, inmediatamente, las jaculatorias.
La frase latina es Sb 10,13-14 (el libro cita «Sap. c. 10»): «descendió con él al pozo y no lo abandonó en las cadenas». Se refiere a José, vendido por sus hermanos.