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Visita XXVI · día 26

Visita al Santísimo Sacramento y a la Virgen María, de san Alfonso María de Ligorio.

Letra100 %

1. Al llegar ante el Sagrario

Actos que deberán practicarse antes de toda visita al Santísimo Sacramento.

Señor mío Jesucristo

La puede rezar cualquiera

Señor mío Jesucristo, que por el amor que tenéis a los hombres estáis de día y de noche en este Sacramento, todo lleno de piedad y amor, guardando, llamando y recibiendo a todos aquellos que os vienen a visitar: yo os creo presente en el Santísimo Sacramento del altar; os adoro desde lo más profundo de mi nada, y os doy gracias por cuantos beneficios me habéis hecho, especialmente por haberos dado a mí en este Sacramento, por haberme dado por abogada a vuestra Santísima Madre María y por haberme llamado a visitaros en esta santa iglesia. Yo saludo vuestro amantísimo corazón, y deseo hacerlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este gran don; el segundo, por recompensar en algo las infinitas injurias que en este Sacramento habéis recibido de vuestros enemigos; el tercero, porque con esta visita intento adoraros en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado y sois menos reverenciado y más abandonado. Jesús mío, yo os amo con todo mi corazón. Me arrepiento de haber desagradado tantas veces en mi vida pasada a vuestra bondad infinita: propongo con vuestra divina gracia no ofenderos más en adelante; y al presente, miserable cual soy, todo me consagro a Vos, me doy a Vos, renuncio en Vos toda mi voluntad, todos mis afectos, todos mis deseos y todas mis cosas. Desde hoy haced Vos de mí y de todas mis cosas lo que fuese de vuestro santísimo agrado; solo busco y quiero vuestro santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de vuestra santísima voluntad. Os encomiendo las almas del purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. También os encomiendo a todos los pobres pecadores. Finalmente, Salvador mío amado, es mi ánimo unir todos mis afectos con los afectos de vuestro amorosísimo corazón, y así unidos los ofrezco a vuestro Eterno Padre: le pido en nombre vuestro que por vuestro amor los acepte y los oiga.

2. Visita XXVI · día 26

Oh Dios, qué gozo deberíamos concebir los hombres

La puede rezar cualquiera

Exulta, et lauda habitatio Sion, quia magnus in medio tui sanctus Israel. Isai. 12.

Oh Dios, ¡qué gozo deberíamos concebir los hombres, qué esperanzas, y qué afectos al saber que en medio de nuestra patria, en nuestras iglesias, inmediato a nuestras casas, allí habita, y vive en el Santísimo Sacramento del altar el santo de los santos, el Dios verdadero! ¡aquel que con su presencia hace bienaventurados los santos en el paraíso! ¡aquel que es el mismo amor! Amorem non tantum habet, quam ipse est, dice san Bernardo: este Sacramento no solo es Sacramento de amor, mas el mismo amor, el mismo Dios, que por el amor inmenso que tiene a sus criaturas se llama, y es el mismo amor. Deus charitas est. Mas os oigo lamentaros, oh Jesús sacramentado: Hospes eram, et non collegistis me. Que Vos habéis venido a ser nuestro huésped en la tierra para nuestro bien, y que nosotros no os hemos acogido. Tenéis razón, Señor, tenéis razón, y yo soy uno de estos ingratos que os ha dejado solo sin venir ni aun a visitaros. Castigadme como quisiereis, mas no con el castigo que yo merezco de ser privado de vuestra presencia; no, amado Jesús mío, que yo quiero enmendar mi rudeza y la desatención que con Vos he usado. Quiero de hoy en adelante, no solo visitaros con frecuencia, mas entretenerme cuanto pueda con Vos. Oh piadosísimo Salvador mío, haced que yo os sea fiel, y que también anime con mi ejemplo a todos para que os hagan compañía en el Santísimo Sacramento. Yo oigo al Eterno Padre que nos dice: Hic est Filius meus dilectus, in quo mihi bene complacui. Math. 17. Pues un Dios encuentra en Vos todas sus complacencias, ¿no las encontraré yo, miserable gusano, estando con Vos en este valle de lágrimas? Oh fuego consumidor, destruid en mí todos los afectos a las cosas criadas, porque solo estas me pueden hacer infiel, y alejarme de Vos: Vos podéis si queréis: Domine si vis, potes me mundare. Ya que habéis hecho tanto por mí, haced esto también: quitad de mi corazón todos los amores que no me llevan a Vos. Dedico hoy toda la vida que me resta al amor del Santísimo Sacramento. Jesús mío sacramentado, Vos habéis de ser mi consuelo, mi amor en la vida y en la hora de mi muerte, venid a ser mi Viático y mi conductor a vuestro reino bienaventurado. Amén, amén, así lo espero, así sea.

Ahora, inmediatamente, las jaculatorias.

El lema latino es Is 12,6: «grita de alegría y regocíjate, habitante de Sión, porque grande es en medio de ti el Santo de Israel». Otras frases latinas del texto: de san Bernardo («no solo tiene amor, sino que él mismo es amor»); 1 Jn 4,8 («Dios es amor»); Mt 25,43 («fui forastero y no me acogisteis»); Mt 17,5 («este es mi Hijo amado, en quien me complazco»); Mt 8,2 («Señor, si quieres, puedes limpiarme»).

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

¿Cuándo, Jesús mío, veré tu hermosa cara?

Al fin se hará la comunión espiritual. Después se hará la visita a María Santísima delante de alguna imagen suya.

3. Comunión espiritual

Acto para la comunión espiritual

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, creo que estáis en el Santísimo Sacramento: os amo sobre todas las cosas, y os deseo con toda mi alma; y pues que ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón: como si ya hubieseis venido, os abrazo, y con Vos toda me uno; no permitáis que jamás me separe de Vos.

Más breve

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, os creo en el Santísimo Sacramento: os amo y os deseo; venid a mi corazón; yo os abrazo; no os separéis jamás de mí.

4. Visita a María Santísima

Delante de alguna imagen suya.

Oración de san Bernardo

La puede rezar cualquiera

Oh María, os diré con san Bernardo: tu es Regina misericordiæ: et qui subditi misericordiæ nisi miseri? Tu Regina misericordiæ, et ego miserrimus peccator, subditorum maximus. Rege nos ergo, o Regina misericordiæ. Pues que Vos sois la Reina de la misericordia, y yo soy el pecador más miserable de todos vuestros súbditos, Vos debéis tener de mí más cuidado que de todos los otros. Eia ergo advocata nostra, illos tuos misericordes oculos ad nos converte. Oh Reina y abogada mía, tened piedad de mí.

Expresiones de la piedad antigua: María es esperanza porque nos trae a Cristo; a Ella se le pide intercesión. Las palabras latinas son de san Bernardo («tú eres la Reina de la misericordia, y ¿quiénes son los súbditos de la misericordia sino los miserables?») y del final de la Salve («vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos»).

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Oh María, refugio mío, ruega a Jesús por mí.

Otro día del mes

El libro tiene una visita para cada día, hasta el 31. En los meses de menos días, las últimas no llegan a ser «la de hoy»: puedes rezarlas cuando quieras desde el selector.

Amén · la visita de hoy