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Visita XXX · día 30

Visita al Santísimo Sacramento y a la Virgen María, de san Alfonso María de Ligorio.

Letra100 %

1. Al llegar ante el Sagrario

Actos que deberán practicarse antes de toda visita al Santísimo Sacramento.

Señor mío Jesucristo

La puede rezar cualquiera

Señor mío Jesucristo, que por el amor que tenéis a los hombres estáis de día y de noche en este Sacramento, todo lleno de piedad y amor, guardando, llamando y recibiendo a todos aquellos que os vienen a visitar: yo os creo presente en el Santísimo Sacramento del altar; os adoro desde lo más profundo de mi nada, y os doy gracias por cuantos beneficios me habéis hecho, especialmente por haberos dado a mí en este Sacramento, por haberme dado por abogada a vuestra Santísima Madre María y por haberme llamado a visitaros en esta santa iglesia. Yo saludo vuestro amantísimo corazón, y deseo hacerlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este gran don; el segundo, por recompensar en algo las infinitas injurias que en este Sacramento habéis recibido de vuestros enemigos; el tercero, porque con esta visita intento adoraros en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado y sois menos reverenciado y más abandonado. Jesús mío, yo os amo con todo mi corazón. Me arrepiento de haber desagradado tantas veces en mi vida pasada a vuestra bondad infinita: propongo con vuestra divina gracia no ofenderos más en adelante; y al presente, miserable cual soy, todo me consagro a Vos, me doy a Vos, renuncio en Vos toda mi voluntad, todos mis afectos, todos mis deseos y todas mis cosas. Desde hoy haced Vos de mí y de todas mis cosas lo que fuese de vuestro santísimo agrado; solo busco y quiero vuestro santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de vuestra santísima voluntad. Os encomiendo las almas del purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. También os encomiendo a todos los pobres pecadores. Finalmente, Salvador mío amado, es mi ánimo unir todos mis afectos con los afectos de vuestro amorosísimo corazón, y así unidos los ofrezco a vuestro Eterno Padre: le pido en nombre vuestro que por vuestro amor los acepte y los oiga.

2. Visita XXX · día 30

Temor causaba a Job ver que Dios escondía su rostro

La puede rezar cualquiera

Cur faciem tuam abscondis? Job 14.

Temor causaba a Job ver que Dios escondía su rostro; mas el entender que Jesucristo oculta su grandeza en el Sacramento no nos debe causar temor, antes confianza, pues así nos manifiesta más su amor, poniéndose en los altares oculto bajo la especie de pan. Dum Deus in hoc Sacramento faciem suam abscondit, amorem suum detegit. El Novarino. ¿Y quién pues tendría atrevimiento para manifestarle sus afectos y sus deseos, si este Rey del cielo hiciese comparecer sobre los altares los resplandores de su gloria? Ah Jesús mío, ¿qué invención amorosa es esta del Santísimo Sacramento de esconderse bajo la apariencia de pan para haceros amar, y que os encuentre en la tierra quien os desea? Razón tuvo el Profeta para decir que hablaría a los hombres, y daría gritos por todo el mundo para hacer saber a todos adonde llegan los ardores del amor que nos tiene este buen Dios: notas facite adinventiones ejus. Isai. 12. Oh corazón amabilísimo de mi Jesús, digno de poseer los corazones de las criaturas todas: corazón todo lleno y siempre lleno de llamas de purísimo amor. Oh fuego consumidor, consúmeme todo, y dame una vida nueva de amor y de gracia. Unidme de tal modo a Vos, que jamás yo me separe de Vos. Oh corazón abierto para ser el refugio de las almas, recibidme. Oh corazón afligido sobre la cruz por los pecados del mundo, dadme un verdadero dolor de mis pecados. Yo sé que en este divino Sacramento conserváis los mismos sentimientos de amor que teníais muriendo por mí en el calvario; y por eso tenéis un gran deseo de unirme todo a Vos. ¿Y será posible que yo resista más rendirme todo a vuestro amor y a vuestro deseo? Por vuestros méritos, amado Jesús mío, heridme, ligadme, arrimadme, metedme todo en vuestro corazón. Yo resuelvo hoy con vuestra gracia daros todo el gusto posible, poniendo bajo los pies todos los respetos, las inclinaciones, las repugnancias, los gustos y las comodidades que me pueden impedir contentaros enteramente. Haced Vos, Señor mío, que yo lo ejecute de tal modo, que de hoy en adelante todas mis obras, mis sentimientos y mis afectos sean en todo conformes con vuestro beneplácito. Oh amor de Dios, separad de mi corazón todos los otros amores. Oh María, esperanza mía, todo lo podéis para con Dios, alcanzadme la gracia de que yo sea siervo fiel hasta la muerte del amor puro de Jesús. Amén, amén, así lo espero, así sea en el tiempo y en la eternidad.

Ahora, inmediatamente, las jaculatorias.

El lema latino es Jb 13,24 (el libro cita «Job 14»): «¿por qué ocultas tu rostro?». La frase del Novarino dice: «Mientras Dios esconde su rostro en este Sacramento, descubre su amor». «Notas facite adinventiones ejus» es Is 12,4: «dad a conocer sus obras». Sobre «Oh María, esperanza mía», ver la nota de la visita a María de este día.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Quis me separabit a charitate Christi?

Al fin se hará la comunión espiritual. Después se hará la visita a María Santísima delante de alguna imagen suya.

«¿Quién me separará del amor de Cristo?» (Rm 8,35; el libro la cita como «Paul. Corint.»).

3. Comunión espiritual

Acto para la comunión espiritual

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, creo que estáis en el Santísimo Sacramento: os amo sobre todas las cosas, y os deseo con toda mi alma; y pues que ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón: como si ya hubieseis venido, os abrazo, y con Vos toda me uno; no permitáis que jamás me separe de Vos.

Más breve

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, os creo en el Santísimo Sacramento: os amo y os deseo; venid a mi corazón; yo os abrazo; no os separéis jamás de mí.

4. Visita a María Santísima

Delante de alguna imagen suya.

Oh amabilísima Señora, Vos sois Madre de los huérfanos

La puede rezar cualquiera

Oh amabilísima Señora, Vos sois, como dice san Buenaventura, Mater orphanorum. Los huérfanos son los miserables pecadores que han perdido a Dios su padre. A Vos recurro, oh madre de misericordia, yo he perdido al padre perdiendo su gracia con mi pecado; pero en tanta desgracia mía, Vos que sois mi madre, me habéis de ayudar. Inocencio III me alienta con decir: quis invocavit eam, et non est auditus ab ipsa? ¿Quién jamás os ha pedido, que no le hayáis oído? ¿quién jamás se ha perdido que haya recurrido a Vos? Solo se pierde quien a Vos no clama. A Vos pues recurro, oh madre mía, tened piedad de mí, ayudadme, no me abandonéis.

«Mater orphanorum» es «Madre de los huérfanos» (el libro lo atribuye a san Buenaventura); la frase latina de Inocencio III dice: «¿quién la invocó y no fue escuchado por ella?». Expresiones de la piedad antigua: la salvación viene de Cristo, y María nos lleva a Él; a Ella se le pide intercesión.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Oh madre de Dios, dadme confianza en Vos.

Otro día del mes

El libro tiene una visita para cada día, hasta el 31. En los meses de menos días, las últimas no llegan a ser «la de hoy»: puedes rezarlas cuando quieras desde el selector.

Amén · la visita de hoy