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Visita II · día 2

Visita al Santísimo Sacramento y a la Virgen María, de san Alfonso María de Ligorio.

Letra100 %

1. Al llegar ante el Sagrario

Actos que deberán practicarse antes de toda visita al Santísimo Sacramento.

Señor mío Jesucristo

La puede rezar cualquiera

Señor mío Jesucristo, que por el amor que tenéis a los hombres estáis de día y de noche en este Sacramento, todo lleno de piedad y amor, guardando, llamando y recibiendo a todos aquellos que os vienen a visitar: yo os creo presente en el Santísimo Sacramento del altar; os adoro desde lo más profundo de mi nada, y os doy gracias por cuantos beneficios me habéis hecho, especialmente por haberos dado a mí en este Sacramento, por haberme dado por abogada a vuestra Santísima Madre María y por haberme llamado a visitaros en esta santa iglesia. Yo saludo vuestro amantísimo corazón, y deseo hacerlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este gran don; el segundo, por recompensar en algo las infinitas injurias que en este Sacramento habéis recibido de vuestros enemigos; el tercero, porque con esta visita intento adoraros en todos los lugares de la tierra donde estáis sacramentado y sois menos reverenciado y más abandonado. Jesús mío, yo os amo con todo mi corazón. Me arrepiento de haber desagradado tantas veces en mi vida pasada a vuestra bondad infinita: propongo con vuestra divina gracia no ofenderos más en adelante; y al presente, miserable cual soy, todo me consagro a Vos, me doy a Vos, renuncio en Vos toda mi voluntad, todos mis afectos, todos mis deseos y todas mis cosas. Desde hoy haced Vos de mí y de todas mis cosas lo que fuese de vuestro santísimo agrado; solo busco y quiero vuestro santo amor, la perseverancia final y el perfecto cumplimiento de vuestra santísima voluntad. Os encomiendo las almas del purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. También os encomiendo a todos los pobres pecadores. Finalmente, Salvador mío amado, es mi ánimo unir todos mis afectos con los afectos de vuestro amorosísimo corazón, y así unidos los ofrezco a vuestro Eterno Padre: le pido en nombre vuestro que por vuestro amor los acepte y los oiga.

2. Visita II · día 2

Dice el devoto P. Nieremberg

La puede rezar cualquiera

Dice el devoto P. Nieremberg, que siendo el pan un manjar que se consume con comerlo, y se conserva con guardarlo, por eso Jesús quiso quedarse en la tierra bajo las especies de pan, no solo para ser consumido, uniéndose a las almas de sus amantes por medio de la santa comunión; mas también para ser guardado en la custodia, y hacérsenos así presente, acordarnos el amor que nos profesa, y dice san Pablo: Exinanivit semetipsum, formam servi accipiens. Phil. 1. ¿Mas qué debemos decir después, viéndolo, formam panis accipientem? Ninguna lengua es suficiente, dice san Pedro de Alcántara, a poder declarar la grandeza del amor que Jesús tiene a cada una de las almas que están en gracia. Y por eso, queriendo este Esposo dulcísimo partirse de esta vida, para que esta su ausencia no fuese causa de olvidarse de ellas, les dejó por memoria este Santísimo Sacramento, en el cual él mismo se quedaba, no queriendo que entre los dos quedase otra prenda que él mismo para tener despierta la memoria de su amor. Jesús mío, pues estáis encerrado en esta custodia para oír las súplicas de los miserables que vienen a buscar audiencia, oíd, oíd la súplica que os hace el pecador más ingrato que vive entre los hombres. Yo vengo arrepentido a vuestros pies, habiendo conocido lo mal que he hecho en desagradaros. Primeramente quiero me perdonéis cuanto os he ofendido. ¡Ay Dios mío, quién no os hubiera desagradado! ¿Sabéis, Señor mío, lo que quiero? Habiendo yo conocido vuestra suma amabilidad, me he enamorado de Vos, y me siento con un gran deseo de amaros y complaceros; mas no tengo fuerzas para hacerlo si Vos no me ayudáis. Haced, oh gran Señor, conocer a todo el mundo vuestro gran poder y vuestra inmensa bondad. Haced que de un gran rebelde que he sido para con Vos, me convierta en grande amante vuestro. Vos lo podéis hacer, Vos lo queréis hacer. Suplid todo cuanto en mí falta para que yo llegue a amaros, a lo menos que os ame tanto cuanto os he ofendido. Os amo, Jesús mío, os amo sobre todas las cosas, os amo más que a mi vida, mi Dios, mi amor, mi todo.

Ahora, inmediatamente, las jaculatorias.

La cita de san Pablo es Flp 2,7 (el libro imprime «Phil. 1»): «se despojó de sí mismo tomando condición de siervo»; la que sigue, «formam panis accipientem», es de san Alfonso («tomando forma de pan»).

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Deus meus, et omnia.

Al fin se hará la comunión espiritual. Después se hará la visita a María Santísima delante de alguna imagen suya.

«Dios mío y todo».

3. Comunión espiritual

Acto para la comunión espiritual

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, creo que estáis en el Santísimo Sacramento: os amo sobre todas las cosas, y os deseo con toda mi alma; y pues que ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón: como si ya hubieseis venido, os abrazo, y con Vos toda me uno; no permitáis que jamás me separe de Vos.

Más breve

La puede rezar cualquiera

Jesús mío, os creo en el Santísimo Sacramento: os amo y os deseo; venid a mi corazón; yo os abrazo; no os separéis jamás de mí.

4. Visita a María Santísima

Delante de alguna imagen suya.

Oración de san Efrén, según el libro

La puede rezar cualquiera

¡Oh Reina del universo, nuestra misericordiosísima Señora, Vos sois la única esperanza, y la Abogada de los pecadores, el puerto seguro de quien ha padecido naufragio: sois el consuelo del mundo, el rescate de los cautivos, la alegría de los enfermos, la recreación de los afligidos, el refugio y la salud de toda la tierra. ¡Oh llena de gracia!, iluminad mi entendimiento, desatad mi lengua para cantar vuestras alabanzas, y principalmente el cántico angélico tan digno de Vos. Os saludo, ¡oh paz!, ¡oh alegría!, ¡oh salud!, ¡oh consolación de todo el mundo! Os saludo por el mayor milagro que en el mundo jamás ha habido, paraíso de delicias, puerto seguro de quien está en peligro, fuente de gracia, y mediadora entre Dios y los hombres.

Expresiones de la piedad antigua: María es esperanza porque nos trae a Cristo; a Ella se le pide intercesión.

Jaculatoria

La puede rezar cualquiera

Unicum refugium peccatorum, miserere mei.

Jaculatoria «con san Agustín», dice el libro: «Único refugio de los pecadores, ten piedad de mí». Expresiones de la piedad antigua: la salvación viene de Cristo, y María nos lleva a Él; a Ella se le pide intercesión.

Otro día del mes

El libro tiene una visita para cada día, hasta el 31. En los meses de menos días, las últimas no llegan a ser «la de hoy»: puedes rezarlas cuando quieras desde el selector.

Amén · la visita de hoy