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Lectura 30 de 150

Salmos 30

Letra: Normal

Salmo 30

1Salmo. Cántico para la dedicación del templo. De David.

2Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

3Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste.

4Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

5Tañed para el Señor, fieles suyos, celebrad el recuerdo de su nombre santo;

6su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo.

7Yo pensaba muy seguro: «No vacilaré jamás».

8Tu bondad, Señor, me aseguraba el honor y la fuerza; pero escondiste tu rostro, y quedé desconcertado.

9A ti, Señor, llamé, supliqué a mi Dios:

10«¿Qué ganas con mi muerte, con que yo baje a la fosa? ¿Te va a dar gracias el polvo, o va a proclamar tu lealtad?

11Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme».

12Cambiaste mi luto en danzas, me desataste el sayal y me has vestido de fiesta;

13te cantará mi alma sin callarse. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.