← El Nuevo Testamento en 90 lecturas

Lectura 68 de 90

Tito 2-3 · Filemón

Letra: Normal

Tito 2

1Habla de lo que es conforme a la sana doctrina.

2Que los ancianos sean sobrios, respetables, sensatos, sanos en la fe, en el amor y en la paciencia.

3Las ancianas, igualmente, sean, en su comportamiento, como conviene a personas religiosas; no sean calumniadoras, ni se envicien con el vino; sean maestras del bien,

4que inspiren buenos principios a las jóvenes, enseñándoles a amar a sus maridos y a sus hijos,

5a ser sensatas, puras, a cuidar de la casa, a ser bondadosas y sumisas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea maldecida.

6A los jóvenes exhórtalos también a que sean sensatos.

7Muéstrate en todo como un modelo de buena conducta; en la enseñanza sé íntegro y grave,

8irreprochable en la sana doctrina, a fin de que los adversarios sientan vergüenza al no poder decir nada malo de nosotros.

9Que los esclavos se sometan en todo a sus propios dueños, sean complacientes con ellos y no les lleven la contraria

10ni les sustraigan nada, sino que les manifiesten total fidelidad, para que la enseñanza de Dios nuestro Salvador resplandezca en todo.

11Pues se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres,

12enseñándonos a que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, llevemos ya desde ahora una vida sobria, justa y piadosa,

13aguardando la dicha que esperamos y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo,

14el cual se entregó por nosotros para rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo de su propiedad, dedicado enteramente a las buenas obras.

15De esto es de lo que has de hablar. Exhorta y reprende con toda autoridad. Que nadie te menosprecie.

Tito 3

1Recuérdales que se sometan a los gobernantes y a las autoridades; que obedezcan, estén dispuestos a hacer el bien,

2no hablen mal de nadie ni busquen riñas; que sean condescendientes y amables con todo el mundo.

3Porque antes también nosotros, con nuestra insensatez y obstinación, andábamos por el camino equivocado; éramos esclavos de deseos y placeres de todo tipo, nos pasábamos la vida haciendo el mal y comidos de envidia, éramos insoportables y nos odiábamos unos a otros.

4Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor al hombre,

5no por las obras de justicia que hubiéramos hecho nosotros, sino, según su propia misericordia, nos salvó por el baño del nuevo nacimiento y de la renovación del Espíritu Santo,

6que derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador,

7para que, justificados por su gracia, seamos, en esperanza, herederos de la vida eterna.

8Es palabra digna de crédito y en ella quiero que te afiances, para que cuantos han creído en Dios pongan el máximo interés por destacarse en el buen obrar. Esto es bueno y provechoso para todos.

9Evita disquisiciones estúpidas, genealogías, polémicas y disputas sobre la ley, ya que son inútiles y vanas.

10Huye del que es sectario después de haberlo amonestado una o dos veces,

11sabiendo que es un pervertido, un pecador y que es él quien se condena a sí mismo.

12Cuando te haya enviado a Artemas o a Tíquico, procura venir enseguida a mi lado, a Nicópolis, pues he decidido pasar allí el invierno.

13Provee con generosidad de cuanto sea necesario a Zenas el maestro de la ley y a Apolo, para que no les falte de nada.

14Y que aprendan también los nuestros a destacarse en el buen obrar cuando haya necesidades urgentes. Será entonces cuando realmente den fruto.

15Te saludan todos los que están conmigo. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia esté con todos vosotros.

Filemón

1Pablo, prisionero por Cristo Jesús, y Timoteo, el hermano, a nuestro querido colaborador Filemón,

2a Apia la hermana, a Arquipo, nuestro compañero de armas, y a la Iglesia de tu casa:

3a vosotros, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y de Jesucristo el Señor.

4Siempre que me acuerdo de ti en mis oraciones, doy gracias a mi Dios

5al oír el amor y la fe que tienes en el Señor Jesús, y hacia todos los santos,

6de modo que la comunión de tu fe se manifieste reconociendo el bien tan grande que hay en nosotros en orden a Cristo.

7Pues he experimentado gran gozo y consuelo por tu amor, hermano, ya que, gracias a ti, los corazones de los santos han encontrado alivio.

8Por eso, aunque tengo plena libertad en Cristo para indicarte lo que conviene hacer,

9prefiero apelar a tu caridad, yo, Pablo, anciano, y ahora prisionero por Cristo Jesús.

10Te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien engendré en la prisión,

11que antes era tan inútil para ti, y ahora en cambio es tan útil para ti y para mí.

12Te lo envío como a hijo.

13Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en nombre tuyo en esta prisión que sufro por el Evangelio;

14pero no he querido retenerlo sin contar contigo: así me harás este favor, no a la fuerza, sino con toda libertad.

15Quizá se apartó de ti por breve tiempo para que lo recobres ahora para siempre;

16y no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como un hermano querido, que si lo es mucho para mí, cuánto más para ti, humanamente y en el Señor.

17Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí.

18Si en algo te ha perjudicado y te debe algo, ponlo en mi cuenta:

19yo, Pablo, te firmo el pagaré de mi puño y letra, para no hablar de que tú me debes tu propia persona.

20Sí, hermano, hazme este favor en el Señor; alivia mi ansiedad, por amor a Cristo.

21Te escribo fiado de tu disponibilidad: sé que harás más de lo que te pido.

22Otra cosa: prepárame hospedaje, pues, gracias a vuestras oraciones, espero saludaros.

23Te saludan Epafras, compañero de prisión por Cristo Jesús;

24Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.

25La gracia del Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu. Amén.