← El Nuevo Testamento en 90 lecturas

Lectura 54 de 90

2 Corintios 11-13

Letra: Normal

2 Corintios 11

1¡Ojalá me toleraseis algo de locura!; aunque ya sé que me la toleráis.

2Tengo celos de vosotros, los celos de Dios, pues os he desposado con un solo marido, para presentaros a Cristo como una virgen casta.

3Pero me temo que, lo mismo que la serpiente sedujo a Eva con su astucia, se perviertan vuestras mentes, apartándose de la sinceridad y de la pureza debida a Cristo.

4Pues, si se presenta cualquiera predicando un Jesús diferente del que os he predicado, u os propone recibir un espíritu diferente del que recibisteis, o aceptar un Evangelio diferente del que aceptasteis, lo toleráis tan tranquilos.

5No me creo en nada inferior a esos superapóstoles.

6En efecto, aunque en el hablar soy inculto, no lo soy en el saber; que en todo y en presencia de todos os lo hemos demostrado.

7¿O hice mal en abajarme para elevaros a vosotros, anunciando de balde el Evangelio de Dios?

8Para estar a vuestro servicio tuve que despojar a otras comunidades, recibiendo de ellas un subsidio.

9Mientras estuve con vosotros, no me aproveché de nadie, aunque estuviera necesitado; los hermanos que llegaron de Macedonia atendieron a mi necesidad. Mi norma fue y seguirá siendo no seros gravoso en nada.

10Por la verdad de Cristo que hay en mí: nadie en toda Grecia me quitará esta satisfacción.

11¿Por qué? ¿Porque no os quiero? Bien sabe Dios que no es así.

12Esto lo hago y lo seguiré haciendo para cortar de raíz todo pretexto a quienes lo buscan para gloriarse de ser tanto como nosotros.

13Esos tales son falsos apóstoles, obreros tramposos, disfrazados de apóstoles de Cristo;

14y no hay por qué extrañarse, pues el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz.

15Siendo esto así, no es mucho que también sus ministros se disfracen de ministros de la justicia. Pero su final corresponderá a sus obras.

16Vuelvo a decirlo: que nadie me tenga por insensato; y si no, aceptadme aunque sea como insensato, para que pueda gloriarme un poquito yo también.

17Dado que voy a gloriarme, lo que diga no lo digo en el Señor, sino como quien disparata.

18Puesto que muchos se glorían de títulos humanos, también yo voy a gloriarme.

19Pues vosotros, que sois sensatos, soportáis con gusto a los insensatos:

20si uno os esclaviza, si os explota, si os roba, si es arrogante, si os insulta, lo soportáis.

21Lo digo para vergüenza vuestra: ¡Cómo hemos sido nosotros tan débiles! Pero a lo que alguien se atreva —lo digo disparatando—, también me atrevo yo.

22¿Que son hebreos? También yo. ¿Que son israelitas? También yo. ¿Que son descendientes de Abrahán? También yo.

23¿Que son siervos de Cristo? Voy a decir un disparate: mucho más yo. Más en fatigas, más en cárceles; muchísimo más en palizas y, frecuentemente, en peligros de muerte.

24De los judíos he recibido cinco veces los cuarenta azotes menos uno;

25tres veces he sido azotado con varas, una vez he sido lapidado, tres veces he naufragado y pasé una noche y un día en alta mar.

26Cuántos viajes a pie, con peligros de ríos, peligros de bandoleros, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en despoblado, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos,

27trabajo y agobio, sin dormir muchas veces, con hambre y sed, a menudo sin comer, con frío y sin ropa.

28Y aparte todo lo demás, la carga de cada día: la preocupación por todas las iglesias.

29¿Quién enferma sin que yo enferme? ¿Quién tropieza sin que yo me encienda?

30Si hay que gloriarse, me gloriaré de lo que muestra mi debilidad.

31El Dios y Padre del Señor Jesús —bendito sea por siempre— sabe que no miento.

32En Damasco, el gobernador del rey Aretas montó una guardia en la ciudad para prenderme;

33metido en un costal, me descolgaron muralla abajo por una ventana, y así escapé de sus manos.

2 Corintios 12

1¿Hay que gloriarse?: sé que no está bien, pero paso a las visiones y revelaciones del Señor.

2Yo sé de un hombre en Cristo que hace catorce años —si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe— fue arrebatado hasta el tercer cielo.

3Y sé que ese hombre —si en el cuerpo o sin el cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe—

4fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables, que un hombre no es capaz de repetir.

5De alguien así podría gloriarme; pero, por lo que a mí respecta, solo me gloriaré de mis debilidades.

6Aunque, si quisiera gloriarme, no me comportaría como un necio, diría la pura verdad; pero lo dejo, para que nadie me considere superior a lo que ve u oye de mí.

7Por la grandeza de las revelaciones, y para que no me engría, se me ha dado una espina en la carne: un emisario de Satanás que me abofetea, para que no me engría.

8Por ello, tres veces le he pedido al Señor que lo apartase de mí y me ha respondido:

9«Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad». Así que muy a gusto me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo.

10Por eso vivo contento en medio de las debilidades, los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

11¡Me he convertido en un insensato! ¡Vosotros me habéis obligado! Hablar en favor mío debería ser cosa vuestra; pues, aunque yo no sea nadie, en nada soy menos que esos superapóstoles.

12Los signos del apóstol se vieron realizados entre vosotros: aguante perfecto, signos, prodigios y milagros.

13¿En qué habéis sido inferiores a las otras iglesias, excepto en que yo no he vivido a costa vuestra? Perdonadme este agravio.

14Mirad: por tercera vez estoy a punto de ir a vosotros; y tampoco ahora viviré a costa vuestra. Pues no busco lo vuestro, sino a vosotros; en efecto, no corresponde a los hijos ahorrar para los padres, sino a los padres para los hijos.

15Por mi parte, con sumo gusto gastaré y me desgastaré yo mismo por vosotros. Y si yo os quiero más, ¿me querréis vosotros menos?

16Algunos concederán que yo no he sido una carga para vosotros, pero añadirán que, como soy tan astuto, os he cazado con engaño.

17Vamos a ver, de los que he enviado a vosotros, ¿de quién me he servido para explotaros?

18Le rogué a Tito que fuera y con él envié al otro hermano: ¿os ha explotado Tito?, ¿no hemos actuado con el mismo espíritu?, ¿no hemos seguido las mismas huellas?

19Pensáis que nos estamos defendiendo otra vez ante vosotros. Hablamos delante de Dios en Cristo; y todo es, queridos, para edificación vuestra.

20Temo, pues, que, cuando vaya, no os encuentre como quisiera y que tampoco vosotros me encontréis a mí como quisierais. Podría haber contiendas, envidias, animosidad, disputas, difamación, chismes, engreimientos, alborotos.

21Temo que, cuando vaya, Dios me vuelva a humillar entre vosotros y tenga que llorar por muchos que pecaron antes y no se han convertido de la inmoralidad, el libertinaje y el desenfreno en que vivían.

2 Corintios 13

1Esta va a ser la tercera vez que voy a vosotros. Todo asunto debe resolverse por la declaración de dos o tres testigos.

2Repito ahora, ausente, lo que dije en mi segunda visita a los que pecaron antes y a todos en general: que, cuando vuelva, no tendré miramientos,

3tendréis la prueba que buscáis de que Cristo habla por mí; y él no es débil con vosotros, sino que muestra su fuerza entre vosotros.

4Pues es cierto que fue crucificado por causa de su debilidad, pero ahora vive por la fuerza de Dios. Lo mismo nosotros: somos débiles en él, pero viviremos con él por la fuerza de Dios para vosotros.

5Examinad vosotros si os mantenéis en la fe. Comprobadlo vosotros mismos. ¿O no reconocéis que Cristo Jesús está en vosotros? ¡A ver si no pasáis la prueba!

6Aunque espero que reconozcáis que nosotros sí la hemos pasado.

7Rogamos a Dios que no hagáis nada malo; no para que parezca que nosotros hemos pasado la prueba, sino para que vosotros practiquéis el bien, aunque parezca que no la hemos pasado.

8Pues no podemos hacer nada contra la verdad, sino a favor de la verdad.

9En efecto, nos alegramos siendo débiles, con tal de que vosotros seáis fuertes. Todo lo que pedimos es que os enmendéis.

10Por este motivo, os escribo estas cosas mientras estoy ausente, para no verme obligado a ser tajante cuando esté presente, con la autoridad que el Señor me ha dado para edificar y no para destruir.

11Por lo demás, hermanos, alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros.

12Saludaos mutuamente con el beso santo. Os saludan todos los santos.

13La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con todos vosotros.