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Lectura 53 de 90

2 Corintios 8-10

Letra: Normal

2 Corintios 8

1Os informamos, hermanos, de la gracia que Dios ha concedido a las iglesias de Macedonia:

2en las pruebas y tribulaciones ha crecido su alegría, y su pobreza extrema se ha desbordado en tesoros de generosidad.

3Puesto que, según sus posibilidades, os lo aseguro, e incluso por encima de sus posibilidades, con toda espontaneidad

4nos pedían insistentemente la gracia de poder participar en la colecta en favor de los santos.

5Y, superando nuestras expectativas, se entregaron a sí mismos, primero al Señor y además a nosotros, conforme a la voluntad de Dios.

6En vista de eso, le pedimos a Tito que concluyera esta obra de caridad entre vosotros, ya que había sido él quien la había comenzado.

7Y lo mismo que sobresalís en todo —en fe, en la palabra, en conocimiento, en empeño y en el amor que os hemos comunicado—, sobresalid también en esta obra de caridad.

8No os lo digo como un mandato, sino que deseo comprobar, mediante el interés por los demás, la sinceridad de vuestro amor.

9Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza.

10En este asunto os doy un consejo: ya que vosotros comenzasteis no solo a hacer la colecta, sino también a tomar la iniciativa, os conviene

11que ahora la concluyáis; de este modo, a la prontitud en el deseo corresponderá la realización según vuestras posibilidades.

12Porque, si hay buena voluntad, se le agradece lo que uno tiene, no lo que no tiene.

13Pues no se trata de aliviar a otros, pasando vosotros estrecheces; se trata de igualar.

14En este momento, vuestra abundancia remedia su carencia, para que la abundancia de ellos remedie vuestra carencia; así habrá igualdad.

15Como está escrito: Al que recogía mucho no le sobraba; y al que recogía poco no le faltaba.

16¡Gracias a Dios, que ha puesto en el corazón de Tito este mismo afán por vosotros!

17Es decir, aceptó la recomendación y, más solícito que nunca, fue espontáneamente a visitaros.

18Enviamos con él al hermano que se ha hecho célebre en todas las iglesias a causa del Evangelio.

19Y no solo esto, sino que ha sido elegido por las iglesias como compañero nuestro de viaje en esta colecta que administramos para gloria del Señor y por iniciativa nuestra.

20Así evitamos que nadie nos critique por la administración de esta importante suma,

21porque nuestras intenciones son limpias, no solo ante el Señor, sino también ante los hombres.

22Enviamos también con ellos a otro hermano nuestro, cuya solicitud hemos comprobado muchas veces en muchos asuntos; ahora se muestra más solícito aún, por la gran confianza que tiene en vosotros.

23Respecto a Tito, es compañero mío y colabora conmigo en vuestros asuntos; respecto a los demás hermanos, son delegados de las iglesias y gloria de Cristo.

24Mostradles, pues, vuestro amor y el orgullo que siento por vosotros ante las iglesias.

2 Corintios 9

1Sobre este servicio en favor de los santos, me es superfluo escribiros.

2Pues conozco vuestra buena disposición, de la cual me glorío ante los macedonios, diciéndoles que Acaya está preparada desde el año pasado y que vuestro celo ha estimulado a muchísimos.

3Con todo, he enviado a los hermanos para que nuestro orgullo por vosotros no resulte vano en este asunto, es decir, para que estéis preparados como voy diciendo;

4no sea que si los macedonios que van conmigo os encuentran sin preparar, nosotros, por no decir vosotros, quedemos en ridículo en este asunto.

5Por eso juzgué necesario pedir a los hermanos que fuesen a vosotros antes que yo y tuviesen preparadas de antemano las donaciones que habíais prometido. Así estarán preparados como un regalo y no como una exigencia.

6Mirad: el que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra abundantemente, abundantemente cosechará.

7Cada uno dé como le dicte su corazón: no a disgusto ni a la fuerza, pues Dios ama al que da con alegría.

8Y Dios tiene poder para colmaros de toda clase de dones, de modo que, teniendo lo suficiente siempre y en todo, os sobre para toda clase de obras buenas.

9Como está escrito: Repartió abundantemente a los pobres, su justicia permanece eternamente.

10El que proporciona semilla al que siembra y pan para comer proporcionará y multiplicará vuestra semilla y aumentará los frutos de vuestra justicia.

11Siempre seréis ricos para toda largueza, la cual, por medio de nosotros, suscitará acción de gracias a Dios;

12porque la realización de este servicio no solo remedia las necesidades de los santos, sino que además redunda en abundante acción de gracias a Dios.

13Al comprobar el valor de esta prestación, glorificarán a Dios por vuestra profesión de fe en el Evangelio de Cristo y por vuestra generosa comunión con ellos y con todos;

14finalmente, con su oración por vosotros mostrarán su afecto al ver la gracia sobreabundante que Dios ha derramado sobre vosotros.

15¡Gracias sean dadas a Dios por su don inefable!

2 Corintios 10

1Yo, Pablo, en persona, tan cobarde de cerca y tan valiente de lejos, os ruego por la mansedumbre y mesura de Cristo:

2os pido que me ahorréis tener que mostrarme valiente cuando esté entre vosotros, con la intrepidez con que pienso enfrentarme a esos que opinan que nos comportamos según la carne.

3Pues, aunque procedemos como quien vive en la carne, no militamos según la carne,

4ya que las armas de nuestro combate no son carnales; es Dios quien les da la capacidad para derribar torreones;

5deshacemos sofismas y cualquier baluarte que se alce contra el conocimiento de Dios y reducimos los entendimientos a cautiverio para que se sometan a la obediencia de Cristo.

6Además, estamos dispuestos a castigar toda desobediencia cuando vuestra obediencia sea completa.

7¡Mirad las cosas de frente! Si alguno cree ser de Cristo, que lo reconsidere y verá que, si él es de Cristo, también nosotros lo somos.

8E incluso si me gloriara más de lo debido de la autoridad que nos dio el Señor para construir vuestra comunidad y no para destruirla, no me avergonzaría.

9Pues no quiero aparecer como quien os mete miedo con las cartas.

10«Porque las cartas —dicen— son duras y severas, pero su presencia física es raquítica y su palabra despreciable».

11Considere ese tal que lo que somos de palabra por carta estando ausentes, lo seremos con los hechos cuando estemos presentes.

12No nos atrevemos a equipararnos ni a compararnos con algunos de los que se recomiendan a sí mismos. Ellos, al medirse de acuerdo con la opinión propia y al compararse consigo mismos, actúan sin sentido.

13Nosotros, por el contrario, no nos gloriaremos desmesuradamente, sino según la medida de la norma que Dios mismo nos ha asignado al hacernos llegar incluso hasta vosotros.

14Pues no nos extralimitamos, como si no hubiéramos llegado incluso hasta vosotros; de hecho, fuimos los primeros en llegar hasta vosotros con el Evangelio de Cristo.

15Tampoco nos gloriamos más allá de la medida adecuada con sudores ajenos; esperamos más bien que, al crecer vuestra fe, podamos crecer aún más entre vosotros según nuestra medida,

16hasta el punto de anunciar el Evangelio más allá de vosotros, aunque sin gloriarnos en territorio ajeno por trabajos ya realizados.

17El que se gloría, que se gloríe en el Señor,

18porque no está aprobado el que se recomienda a sí mismo, sino aquel a quien el Señor recomienda.