Lectura 49 de 90
1 Corintios 12-14
1 Corintios 12
1Acerca de los dones espirituales, no quiero, hermanos, que sigáis en la ignorancia.
2Sabéis que cuando erais gentiles, os sentíais impulsados a correr tras los ídolos mudos.
3Por ello os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios dice: «¡Anatema sea Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!», sino por el Espíritu Santo.
4Y hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu;
5hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor;
6y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos.
7Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.
8Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu.
9Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar.
10A este se le ha concedido hacer milagros; a aquel, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas.
11El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
12Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.
13Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
14Pues el cuerpo no lo forma un solo miembro, sino muchos.
15Si dijera el pie: «Puesto que no soy mano, no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo?
16Y si el oído dijera: «Puesto que no soy ojo, no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo?
17Si el cuerpo entero fuera ojo, ¿dónde estaría el oído?; si fuera todo oído, ¿dónde estaría el olfato?
18Pues bien, Dios distribuyó cada uno de los miembros en el cuerpo como quiso.
19Si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
20Sin embargo, aunque es cierto que los miembros son muchos, el cuerpo es uno solo.
21El ojo no puede decir a la mano: «No te necesito»; y la cabeza no puede decir a los pies: «No os necesito».
22Sino todo lo contrario, los miembros que parecen más débiles son necesarios.
23Y los miembros del cuerpo que nos parecen más despreciables los rodeamos de mayor respeto; y los menos decorosos los tratamos con más decoro;
24mientras que los más decorosos no lo necesitan. Pues bien, Dios organizó el cuerpo dando mayor honor a lo que carece de él,
25para que así no haya división en el cuerpo, sino que más bien todos los miembros se preocupen por igual unos de otros.
26Y si un miembro sufre, todos sufren con él; si un miembro es honrado, todos se alegran con él.
27Pues bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro.
28Pues en la Iglesia Dios puso en primer lugar a los apóstoles; en segundo lugar, a los profetas; en el tercero, a los maestros; después, los milagros; después el carisma de curaciones, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas.
29¿Acaso son todos apóstoles? ¿O todos son profetas? ¿O todos maestros? ¿O hacen todos milagros?
30¿Tienen todos don para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan?
31Ambicionad los carismas mayores. Y aún os voy a mostrar un camino más excelente.
1 Corintios 13
1Si hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tengo amor, no sería más que un metal que resuena o un címbalo que aturde.
2Si tuviera el don de profecía y conociera todos los secretos y todo el saber; si tuviera fe como para mover montañas, pero no tengo amor, no sería nada.
3Si repartiera todos mis bienes entre los necesitados; si entregara mi cuerpo a las llamas, pero no tengo amor, de nada me serviría.
4El amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe;
5no es indecoroso ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal;
6no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.
7Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8El amor no pasa nunca. Las profecías, por el contrario, se acabarán; las lenguas cesarán; el conocimiento se acabará.
9Porque conocemos imperfectamente e imperfectamente profetizamos;
10mas, cuando venga lo perfecto, lo imperfecto se acabará.
11Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre, acabé con las cosas de niño.
12Ahora vemos como en un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es ahora limitado; entonces conoceré como he sido conocido por Dios.
13En una palabra, quedan estas tres: la fe, la esperanza y el amor. La más grande es el amor.
1 Corintios 14
1Esforzaos por conseguir el amor y anhelad también los dones espirituales, y, sobre todo, el don de profecía.
2Pues el que habla en lenguas, no habla para hombres, sino para Dios, pues nadie lo entiende, ya que él habla en espíritu cosas misteriosas.
3Por su parte, el que profetiza habla para hombres, edificando, exhortando, consolando.
4El que habla en lenguas, se edifica a sí mismo, mas el que profetiza edifica a la Iglesia.
5Mi deseo es que todos vosotros habléis en lenguas, pero más todavía que profeticéis. Es mayor el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete y contribuya así a la edificación de la comunidad.
6Pues bien, hermanos: si yo llegara a vosotros hablando en lenguas, ¿de qué os serviría, si no os hablase con revelación, o bien con ciencia o con profecía o enseñanza?
7Lo mismo ocurre con los instrumentos musicales inanimados, como por ejemplo una flauta o una cítara: si no emiten sonidos que puedan distinguirse unos de otros, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara?
8Y si una trompeta emitiera un sonido indefinido, ¿quién se prepararía para la batalla?
9Lo mismo vosotros, si no emitís con vuestra lengua palabras con sentido, ¿cómo se sabrá lo que habláis? Es como si hablarais al aire.
10Es cierto que las clases de lenguas que hay en el mundo son muchísimas y no hay nadie que no tenga su propia lengua;
11por ello, si yo desconozco el valor del sonido, seré un extraño para quien me habla y el que me habla será un extraño para mí.
12Lo mismo vosotros: ya que anheláis tanto los dones espirituales, procurad sobresalir para la edificación de la comunidad.
13Por ello, el que hable en lenguas, que pida en la oración poder interpretar.
14Pues si yo oro en lenguas, ora mi espíritu, mientras que mi mente se queda sin fruto.
15¿Entonces qué? Oraré con el espíritu, pero oraré también con la mente; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con la mente.
16De otro modo, si bendices con el espíritu, ¿cómo va a decir «Amén» a tu acción de gracias el que asiste como simple oyente, si no entiende lo que estás diciendo?
17Porque es verdad que tú das gracias de forma adecuada, pero el otro no se edifica.
18Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos vosotros;
19pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con sentido para instruir a los demás, que diez mil palabras en lenguas.
20Hermanos, no seáis niños en vuestros pensamientos, antes bien, comportaos como niños en lo que toca a la maldad, pero en lo que toca a los pensamientos, sed adultos.
21En la ley está escrito que por medio de gente que habla lenguas extranjeras y por medio de labios de extraños hablaré a este pueblo; pero ni aun así me escucharán, dice el Señor.
22Así pues, las lenguas son un signo no para los creyentes sino para los no creyentes, mientras que la profecía es un signo no para los no creyentes, sino para los creyentes.
23Por tanto, si se reúne toda la comunidad en el mismo lugar y todos hablan en lenguas, y entran en ella personas no iniciadas o no creyentes, ¿no dirán que estáis locos?
24En cambio, si todos profetizan y entra una persona no creyente o no iniciada, esta es convencida por todos, examinada por todos,
25quedando al descubierto lo que hay oculto en su corazón; y así, postrada rostro en tierra, adorará a Dios, proclamando que «Dios está verdaderamente entre vosotros».
26Entonces, ¿qué, hermanos? Cuando os reunís, uno tiene un salmo, otro tiene una enseñanza, otro tiene una revelación, otro tiene don de lenguas, otro tiene una interpretación: hágase todo para edificación.
27Si alguien habla en lenguas, que lo hagan dos o a lo sumo tres, y además por turno; y que uno interprete.
28Pero en caso de que no hubiere intérprete, que calle en la asamblea y hable para sí y para Dios.
29Por lo que toca a los profetas, que hablen dos o tres y que los otros disciernan.
30Y si a algún otro de los que están sentados se le revela algo, que calle el primero.
31Pues podéis profetizar todos uno a uno, para que todos aprendan y todos se sientan animados.
32Y los espíritus de los profetas están sometidos a los profetas.
33Que Dios no es Dios de confusión sino de paz.
34Como en todas las iglesias de los santos, que las mujeres callen en las asambleas, pues no les está permitido hablar; más bien, que se sometan, como dice incluso la ley.
35Pero si quieren aprender algo, que pregunten en casa a sus maridos, pues es indecoroso que las mujeres hablen en la asamblea.
36¿O es que ha salido la palabra de Dios de entre vosotros o ha llegado solo a vosotros?
37Si alguien cree ser profeta o espiritual, reconozca que esto que os escribo es precepto del Señor.
38Pero si alguien lo ignora, él será ignorado.
39De modo que, hermanos míos, anhelad profetizar y no impidáis hablar en lenguas.
40Pero hágase todo decorosamente y con orden.