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Lectura 48 de 90

1 Corintios 9-11

Letra: Normal

1 Corintios 9

1¿No soy libre? ¿No soy apóstol? ¿No he visto a Jesucristo, nuestro Señor? ¿No sois vosotros el resultado de mi trabajo en el Señor?

2Si para otros no soy apóstol, para vosotros sí lo soy; pues el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor.

3Mi defensa contra los que me acusan es esta:

4¿Acaso no tenemos derecho a comer y a beber?

5¿Acaso no tenemos derecho a llevar con nosotros una mujer hermana en la fe, como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas?

6¿Acaso somos Bernabé y yo los únicos que estamos privados del derecho a dejar el trabajo?

7¿Quién hace el servicio militar a sus propias expensas? ¿Quién planta una viña y no come su fruto? ¿O quién apacienta un rebaño y no se alimenta de la leche del rebaño?

8¿Acaso digo esto desde una perspectiva humana? ¿O no lo dice también la ley?

9Pues en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Acaso se preocupa Dios de los bueyes?

10¿No lo dice precisamente por nosotros? Por nosotros precisamente se escribió que el que ara debe arar con esperanza y el que trilla con la esperanza de tener parte en la cosecha.

11Si nosotros hemos sembrado entre vosotros lo espiritual, ¿será extraño que cosechemos lo material?

12Si otros gozan de ese derecho entre vosotros, ¿no lo tendremos más nosotros? Pero no hemos utilizado este derecho, sino que todo lo soportamos, para no poner impedimento al Evangelio de Cristo.

13¿No sabéis que los que se ocupan en las cosas sagradas comen del templo, que los que sirven al altar participan del altar?

14De igual modo ordenó el Señor que los que anuncian el Evangelio vivan del Evangelio.

15Pero yo no he hecho uso de nada de esto. Es decir, que no he escrito estas cosas para que se haga así conmigo. (¡Más me valdría morir…!). Nadie me quitará esta gloria.

16El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!

17Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio.

18Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio.

19Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles.

20Me he hecho judío con los judíos, para ganar a los judíos; con los que están bajo ley me he hecho como bajo ley, no estando yo bajo ley, para ganar a los que están bajo ley;

21con los que no tienen ley me he hecho como quien no tiene ley, no siendo yo alguien que no tiene ley de Dios, sino alguien que vive en la ley de Cristo, para ganar a los que no tienen ley.

22Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles; me he hecho todo para todos, para ganar, sea como sea, a algunos.

23Y todo lo hago por causa del Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

24¿No sabéis que en el estadio todos los corredores cubren la carrera, aunque uno solo se lleva el premio? Pues corred así: para ganar.

25Pero un atleta se impone toda clase de privaciones; ellos para ganar una corona que se marchita; nosotros, en cambio, una que no se marchita.

26Por eso corro yo, pero no al azar; lucho, pero no contra el aire;

27sino que golpeo mi cuerpo y lo someto, no sea que, habiendo predicado a otros, quede yo descalificado.

1 Corintios 10

1Pues no quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar

2y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y por el mar;

3y todos comieron el mismo alimento espiritual;

4y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo.

5Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.

6Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo codiciaron ellos.

7Y para que no seáis idólatras como algunos de ellos, según está escrito: El pueblo se sentó a comer y a beber y se levantaron a divertirse.

8Y para que no forniquemos, como fornicaron algunos de ellos, y cayeron en un solo día veintitrés mil.

9Y para que no tentemos a Cristo, como lo tentaron algunos de ellos, y murieron mordidos por las serpientes.

10Y para que no murmuréis, como murmuraron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador.

11Todo esto les sucedía alegóricamente y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades.

12Por lo tanto, el que se crea seguro, cuídese de no caer.

13No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea de medida humana. Dios es fiel, y él no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas, sino que con la tentación hará que encontréis también el modo de poder soportarla.

14Así pues, queridos, huid de la idolatría.

15Os hablo como a personas sensatas; juzgad vosotros lo que digo.

16El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?

17Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan.

18Considerad al Israel según la carne: ¿los que comen de las víctimas no se unen al altar?

19¿Qué quiero decir? ¿Que las víctimas sacrificadas a los ídolos son algo o que los ídolos son algo?

20No, sino que los gentiles ofrecen sus sacrificios a los demonios, no a Dios; y no quiero que os unáis a los demonios.

21No podéis beber del cáliz del Señor y del cáliz de los demonios. No podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios.

22¿O vamos a provocar los celos del Señor? ¿Acaso somos más fuertes que él?

23«Todo es lícito», pero no todo es conveniente; «todo es lícito», pero no todo es constructivo.

24Que nadie busque su interés, sino el del prójimo.

25Todo lo que se compra en la carnicería, comedlo, sin poneros a investigar nada por razones de conciencia,

26pues del Señor es la tierra y lo que contiene.

27Si os invita un no creyente y deseáis ir, comed de todo lo que os pongan delante, sin poneros a investigar nada por razones de conciencia.

28Pero si alguno os dice: «Esto ha sido sacrificado a los dioses», no comáis en razón de aquel que ha dado el aviso y de la conciencia.

29Me refiero no a tu propia conciencia, sino a la del otro, pues ¿cómo va a juzgar mi libertad la conciencia de otro?

30Si yo participo con acción de gracias, ¿por qué van a censurarme por aquello por lo que doy gracias?

31Así pues, ya comáis, ya bebáis o hagáis lo que hagáis, hacedlo todo para gloria de Dios.

32No deis motivo de escándalo ni a judíos, ni a griegos, ni a la Iglesia de Dios;

33como yo, que procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propia ventaja, sino la de la mayoría, para que se salven.

1 Corintios 11

1Sed imitadores míos como yo lo soy de Cristo.

2Os alabo porque os acordáis en todo de mí y mantenéis las tradiciones como os las transmití.

3Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo varón es Cristo y que la cabeza de la mujer es el varón y que la cabeza de Cristo es Dios.

4Todo varón que ora o profetiza con algo sobre la cabeza deshonra su cabeza;

5y toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra su cabeza: es lo mismo que quien la lleva rapada.

6Y si una mujer no se cubre, que se rape la cabeza; ahora bien, si para una mujer es vergonzoso pelarse hasta raparse, que se cubra la cabeza.

7Pues un varón no debe cubrirse la cabeza, siendo como es imagen y gloria de Dios; la mujer por su parte es gloria del varón.

8Pues no procede el varón de la mujer, sino la mujer del varón.

9Pues tampoco el varón fue creado para la mujer, sino la mujer para el varón.

10Por ello debe ponerse la mujer un signo de autoridad sobre la cabeza por razón de los ángeles.

11Aunque en el Señor, ni mujer sin varón, ni varón sin mujer,

12pues si la mujer procede del varón, el varón viene de la mujer. Y todo procede de Dios.

13Juzgad vosotros mismos: ¿es apropiado que una mujer rece a Dios con la cabeza descubierta?

14¿No os enseña la propia naturaleza que mientras que para un hombre es una deshonra llevar melena,

15para la mujer es un honor llevar el pelo largo, pues la melena se le ha dado como velo?

16Pero si alguien quiere discutir, nosotros no tenemos esa costumbre ni tampoco las iglesias de Dios.

17Al prescribiros esto, no puedo alabaros, porque vuestras reuniones causan más daño que provecho.

18En primer lugar, he oído que cuando se reúne vuestra asamblea hay divisiones entre vosotros; y en parte lo creo;

19realmente tiene que haber escisiones entre vosotros para que se vea quiénes resisten a la prueba.

20Así, cuando os reunís en comunidad, eso no es comer la Cena del Señor,

21pues cada uno se adelanta a comer su propia cena, y mientras uno pasa hambre, el otro está borracho.

22¿No tenéis casas donde comer y beber? ¿O tenéis en tan poco a la Iglesia de Dios que humilláis a los que no tienen? ¿Qué queréis que os diga? ¿Que os alabe? En esto no os alabo.

23Porque yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan

24y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía».

25Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía».

26Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

27De modo que quien coma del pan y beba del cáliz del Señor indignamente, es reo del cuerpo y de la sangre del Señor.

28Así, pues, que cada cual se examine, y que entonces coma así del pan y beba del cáliz.

29Porque quien come y bebe sin discernir el cuerpo come y bebe su condenación.

30Por ello hay entre vosotros muchos enfermos y no pocos han muerto.

31Por el contrario, si nos examinamos personalmente, no seremos juzgados.

32Aunque cuando nos juzga el Señor, recibimos una admonición, para no ser condenados junto con el mundo.

33Por ello, hermanos míos, cuando os reunís para comer esperaos unos a otros.

34Si uno tiene hambre, que coma en casa, a fin de que no os reunáis para condena. Lo demás lo prescribiré cuando vaya.