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Lectura 47 de 90

1 Corintios 6-8

Letra: Normal

1 Corintios 6

1¿Hay alguien entre vosotros que, teniendo un pleito con otro, se atreve a llevarlo a juicio ante los impíos y no ante los santos?

2¿Habéis olvidado que los santos juzgarán el universo? Pues si vosotros vais a juzgar al mundo, ¿no estaréis a la altura de juzgar minucias?

3Recordad que juzgaremos a ángeles; cuánto más, asuntos de la vida ordinaria.

4De manera que para juzgar los asuntos ordinarios dais jurisdicción a gente que en la Iglesia no cuenta.

5¿No os da vergüenza? ¿Es que no hay entre vosotros ningún entendido que sea capaz de arbitrar entre dos hermanos?

6No señor, un hermano tiene que estar en pleito con otro y además entre gentiles.

7Desde cualquier punto de vista ya es un fallo que haya pleitos entre vosotros. ¿No estaría mejor sufrir la injusticia? ¿No estaría mejor dejarse robar?

8En cambio, sois vosotros los injustos y los ladrones, y eso con hermanos vuestros.

9¿No sabéis que ningún malhechor heredará el reino de Dios? No os hagáis ilusiones: los inmorales, idólatras, adúlteros, lujuriosos, invertidos,

10ladrones, codiciosos, borrachos, difamadores o estafadores no heredarán el reino de Dios. Así erais algunos antes.

11Pero fuisteis lavados, santificados, justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.

12Todo me es lícito, pero no todo me aprovecha. Todo me es lícito, pero no me dejaré dominar por nada.

13El alimento es para el vientre y el vientre para el alimento; pero Dios destruirá una cosa y la otra. El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor, para el cuerpo.

14Y Dios resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros con su poder.

15¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Y voy a tomar los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una prostituta? De ningún modo.

16¿O no sabéis que unirse a una prostituta es hacerse un cuerpo con ella? Porque dice: «Serán los dos una sola carne».

17En cambio, el que se une al Señor es un espíritu con él.

18Huid de la inmoralidad. Cualquier pecado que cometa el hombre queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica peca contra su propio cuerpo.

19¿Acaso no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros y habéis recibido de Dios? Y no os pertenecéis,

20pues habéis sido comprados a buen precio. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

1 Corintios 7

1Acerca de lo que habéis escrito, es bueno que el hombre no toque mujer.

2Con todo, por el riesgo de inmoralidad, que cada cual tenga su propia mujer y cada mujer su propio marido.

3Que el marido dé a la mujer lo que es debido y de igual modo la mujer al marido.

4La mujer no dispone de su cuerpo, sino el marido; de igual modo, tampoco el marido dispone de su propio cuerpo, sino la mujer.

5No os privéis uno del otro, si no es de común acuerdo y por cierto tiempo, para dedicaros a la oración; después volved a estar juntos, no sea que Satanás os tiente por vuestra incontinencia.

6Esto os lo digo como una concesión, no como una orden,

7aunque deseo que todos los hombres fueran como yo mismo. Pero cada cual tiene su propio don de Dios, unos de un modo y otros de otro.

8Ahora bien, a los no casados y a las viudas les digo: es bueno que se mantengan como yo.

9Pero si no se contienen, cásense; es mejor casarse que abrasarse.

10A los casados les ordeno, no yo sino el Señor: que la mujer no se separe del marido;

11pero si se separa, que permanezca sin casarse o que se reconcilie con el marido; y que el marido no repudie a la mujer.

12A los otros les digo yo, no el Señor: si un hermano tiene una mujer no creyente y ella está de acuerdo en vivir con él, que no la repudie.

13Y si una mujer tiene un marido no creyente, y él está de acuerdo en vivir con ella, que no repudie al marido,

14pues el marido no creyente se santifica por la mujer y la mujer no creyente se santifica por el hermano; si fuera de otro modo, vuestros hijos serían impuros, y de hecho son santos.

15Ahora bien, si el no creyente quiere divorciarse, que se divorcie; en estos casos, el hermano o la hermana no están esclavizados; pues Dios os ha llamado en paz.

16¿Qué sabes tú, mujer, si salvarás al marido?, ¿o qué sabes tú, marido, si salvarás a la mujer?

17Por lo demás, que cada cual se comporte como le ha asignado el Señor, como Dios le ha llamado; y esto es lo que ordeno en todas las iglesias.

18Si alguno fue llamado siendo circunciso, que no lo oculte; si fue llamado siendo incircunciso, que no se circuncide.

19La circuncisión no es nada; la incircuncisión tampoco; lo que cuenta es el cumplimiento de los mandamientos de Dios.

20Que cada cual permanezca en la vocación a la que ha sido llamado.

21Si has sido llamado siendo esclavo, no te preocupes, aunque, si tienes la posibilidad de ser libre, aprovéchala.

22Pues el que ha sido llamado en el Señor siendo esclavo es liberto del Señor; de igual modo, el que ha sido llamado siendo libre, es esclavo del Señor.

23Habéis sido comprados a buen precio. No os hagáis esclavos de hombres.

24Hermanos, que cada cual permanezca en la situación en la que fue llamado.

25Acerca de los célibes no tengo precepto del Señor, pero doy mi parecer como alguien que, por la misericordia del Señor, es fiel.

26Considero que, por la angustia que apremia, es bueno para un hombre quedarse así.

27¿Estás unido a una mujer? No busques la separación. ¿Estás libre de mujer? No busques mujer;

28pero, si te casas, no pecas; y, si una soltera se casa, tampoco peca. Aunque estos tales sufrirán la tribulación de la carne; y yo quiero ahorrársela.

29Digo esto, hermanos, que el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran;

30los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran;

31los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.

32Quiero que os ahorréis preocupaciones: el no casado se preocupa de los asuntos del Señor, buscando contentar al Señor;

33en cambio, el casado se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su mujer,

34y anda dividido. También la mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor, de ser santa en cuerpo y alma; en cambio, la casada se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su marido.

35Os digo todo esto para vuestro bien; no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones.

36Si, a pesar de todo, alguien considera que se comporta inadecuadamente con su doncella virgen, por estar en la flor de su edad y conviene proceder así, actúe conforme a su voluntad; no peca, cásense.

37Pero el que se sienta firme, sin presiones y con total libertad, y esté internamente resuelto a respetar la virginidad de su doncella, hará bien.

38En definitiva, quien se casa con su doncella hace bien, y quien no se casa con ella, hace mejor.

39Una esposa está ligada a su marido mientras este viva. Pero si el marido muere, es libre de casarse con quien quiera; solo que debe hacerlo en el Señor.

40Pero, en mi opinión, es más feliz si permanece así; que también yo creo tener el Espíritu de Dios.

1 Corintios 8

1Acerca de lo sacrificado a los ídolos, sé que todos tenemos conocimiento. Pero el conocimiento engríe, mientras que el amor edifica.

2Si alguno cree conocer algo, eso significa que aún no conoce como es debido.

3Si alguno ama a Dios, ese tal es conocido por él.

4Sobre el hecho de comer lo sacrificado a los ídolos, sabemos que en el mundo un ídolo no es nada y que no hay más Dios que uno;

5pues aunque están los que son dioses en el cielo y en la tierra, de manera que resultan numerosos los dioses y numerosos los señores,

6para nosotros no hay más que un Dios, el Padre, de quien procede todo y para el cual somos nosotros, y un solo Señor, Jesucristo, por quien existe todo y nosotros por medio de él.

7Sin embargo, no todos tienen este conocimiento: algunos, acostumbrados a la idolatría hasta hace poco, comen pensando que la carne está consagrada al ídolo, y como su conciencia está insegura, se mancha.

8Pero no es la comida lo que nos permite estar delante de Dios; nada nos falta si comemos, ni llevamos ventaja si no comemos.

9Pero tened cuidado, no sea que vuestra misma libertad se convierta en piedra de escándalo para los débiles.

10En efecto, si alguien te viese a ti que tienes conocimiento sentado a la mesa en un templo idolátrico, ¿no se verá impelida la conciencia del débil a comer la carne sacrificada a los ídolos?

11Así por tu conocimiento se pierde el inseguro, un hermano por quien Cristo murió.

12Al pecar de esa manera contra los hermanos, turbando su conciencia insegura, pecáis contra Cristo.

13Por eso, si por una cuestión de alimentos peligra un hermano mío, nunca volveré a comer carne, para no ponerlo en peligro.