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Lectura 46 de 90

1 Corintios 3-5

Letra: Normal

1 Corintios 3

1Tampoco yo, hermanos, pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.

2Por eso, en vez de alimento sólido, os di a beber leche,

3pues todavía no estabais para más. Aunque tampoco lo estáis ahora, pues seguís siendo carnales. En efecto, mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, ¿no es que seguís siendo carnales y que os comportáis al modo humano?

4Pues si uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no os comportáis al modo humano?

5En definitiva, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Servidores a través de los cuales accedisteis a la fe, y cada uno de ellos como el Señor le dio a entender.

6Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer;

7de modo que, ni el que planta es nada, ni tampoco el que riega; sino Dios, que hace crecer.

8El que planta y el que riega son una misma cosa, si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado.

9Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificio de Dios.

10Conforme a la gracia que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, puse el cimiento, mientras que otro levanta el edificio. Mire cada cual cómo construye.

11Pues nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo.

12Y si uno construye sobre el cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, hierba, paja,

13la obra de cada cual quedará patente, la mostrará el día, porque se revelará con fuego. Y el fuego comprobará la calidad de la obra de cada cual.

14Si la obra que uno ha construido resiste, recibirá el salario.

15Pero si la obra de uno se quema, sufrirá el castigo; mas él se salvará, aunque como quien escapa del fuego.

16¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?

17Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: y ese templo sois vosotros.

18Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio.

19Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como está escrito: Él caza a los sabios en su astucia.

20Y también: El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos.

21Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro:

22Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro.

23Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios.

1 Corintios 4

1Que la gente solo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.

2Ahora, lo que se busca en los administradores es que sean fieles.

3Para mí lo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano; ni siquiera yo me pido cuentas.

4La conciencia, es verdad, no me remuerde; pero tampoco por eso quedo absuelto: mi juez es el Señor.

5Así, pues, no juzguéis antes de tiempo, dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá de Dios lo que merece.

6Hermanos, he aplicado lo anterior a Apolo y a mí por causa vuestra, para que con nuestro caso aprendáis a jugar limpio y no os engriáis el uno contra el otro.

7A ver, ¿quién te hace tan importante? ¿Tienes algo que no hayas recibido? Y, si lo has recibido, ¿a qué tanto orgullo, como si nadie te lo hubiera dado?

8Ya tenéis todo lo que ansiabais, ya sois ricos, habéis conseguido un reino sin nosotros. ¿Qué más quisiera yo? Así reinaríamos juntos.

9Por lo que veo, a nosotros, los apóstoles, Dios nos coloca los últimos; como condenados a muerte, dados en espectáculo público para ángeles y hombres.

10Nosotros unos locos por Cristo, vosotros, sensatos en Cristo; nosotros débiles, vosotros fuertes; vosotros célebres, nosotros despreciados;

11hasta ahora pasamos hambre y sed y falta de ropa; recibimos bofetadas, no tenemos domicilio,

12nos agotamos trabajando con nuestras propias manos; nos insultan y les deseamos bendiciones; nos persiguen y aguantamos;

13nos calumnian y respondemos con buenos modos; nos tratan como a la basura del mundo, el desecho de la humanidad; y así hasta el día de hoy.

14No os escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros. Porque os quiero como a hijos;

15ahora que estáis en Cristo tendréis mil tutores, pero padres no tenéis muchos; por medio del Evangelio soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús.

16Así pues, os ruego que seáis imitadores míos.

17Por ello os he enviado a Timoteo, hijo mío querido y fiel en el Señor, el cual os recordará mis normas de conducta en Cristo Jesús, conforme las enseño por doquier en todas las iglesias.

18Pensando que yo no iré a visitaros, algunos se han engreído.

19Mas iré pronto a visitaros, si Dios quiere; y entonces conoceré no las palabras de los orgullosos, sino su poder;

20pues el reino de Dios no consiste en palabras sino en poder.

21¿Qué queréis? ¿Que vaya a visitaros con un palo o con amor y espíritu de mansedumbre?

1 Corintios 5

1Se oye decir en todas partes que hay entre vosotros un caso de inmoralidad; y una inmoralidad tal que no se da ni entre los gentiles: uno convive con la mujer de su padre.

2¿Y vosotros seguís tan ufanos? Estaría mejor ponerse de luto y expulsar de entre vosotros al que ha hecho eso.

3Pues lo que es yo, ausente en el cuerpo, pero presente en espíritu, ya he tomado una decisión como si estuviera presente: reunidos vosotros

4en el nombre de nuestro Señor Jesús, y yo presente en espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús

5entregar al que ha hecho eso en manos de Satanás; para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu se salve en el día del Señor.

6Ese orgullo vuestro no tiene razón de ser. ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa?

7Barred la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ácimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo.

8Así, pues, celebremos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ácimos de la sinceridad y la verdad.

9En la carta que os escribí os decía que no os juntarais con los inmorales.

10No me refería a los inmorales de este mundo, ni tampoco a los codiciosos, a los estafadores o idólatras; para eso tendríais que salir de este mundo.

11Lo que de hecho os dije es que no os juntarais con uno que se llama hermano y es inmoral, codicioso, idólatra, difamador, borracho o estafador: con quien sea así, ni compartir la mesa.

12¿Acaso me toca a mí juzgar a los de fuera? ¿No es a los de dentro a quienes juzgáis vosotros?

13A los de fuera los juzgará Dios. Expulsad al malvado de entre vosotros.