Lectura 40 de 90
Romanos 1-3
Romanos 1
1Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para el Evangelio de Dios,
2que fue prometido por sus profetas en las Escrituras Santas
3y se refiere a su Hijo, nacido de la estirpe de David según la carne,
4constituido Hijo de Dios en poder según el Espíritu de santidad por la resurrección de entre los muertos: Jesucristo nuestro Señor.
5Por él hemos recibido la gracia del apostolado, para suscitar la obediencia de la fe entre todos los gentiles, para gloria de su nombre.
6Entre ellos os encontráis también vosotros, llamados de Jesucristo.
7A todos los que están en Roma, amados de Dios, llamados santos, gracia y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
8En primer lugar, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo; lo hago por todos vosotros, porque vuestra fe se proclama en todo el mundo.
9Pues Dios, a quien sirvo en mi espíritu anunciando el Evangelio de su Hijo, me es testigo de que me acuerdo incesantemente de vosotros,
10rogándole siempre en mis oraciones que, si es su voluntad, encuentre algún día la ocasión propicia para ir a vosotros.
11Pues tengo ganas de veros, para comunicaros algún don espiritual que os fortalezca;
12para compartir con vosotros el mutuo consuelo de la fe común: la vuestra y la mía.
13No quiero que ignoréis, hermanos, que muchas veces me he propuesto ir a visitaros —aunque hasta el momento me lo han impedido—; mi propósito era obtener algún fruto entre vosotros, como lo he obtenido entre los demás gentiles.
14Me siento deudor de griegos y bárbaros, de sabios e ignorantes;
15de ahí mi propósito de anunciaros el Evangelio también a vosotros, los que estáis en Roma.
16Pues no me avergüenzo del Evangelio, que es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree, primero del judío, y también del griego.
17Porque en él se revela la justicia de Dios de fe en fe, como está escrito: El justo por la fe vivirá.
18La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que tienen la verdad prisionera de la injusticia.
19Porque lo que de Dios puede conocerse les resulta manifiesto, pues Dios mismo se lo manifestó.
20Pues lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, son perceptibles para la inteligencia a partir de la creación del mundo a través de sus obras; de modo que son inexcusables,
21pues, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como Dios ni le dieron gracias; todo lo contrario, se ofuscaron en sus razonamientos, de tal modo que su corazón insensato quedó envuelto en tinieblas.
22Alardeando de sabios, resultaron ser necios
23y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes del hombre mortal, de pájaros, cuadrúpedos y reptiles.
24Por lo cual Dios los entregó a las apetencias de su corazón, a una impureza tal que degradaron sus propios cuerpos;
25es decir, cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y dando culto a la criatura y no al Creador, el cual es bendito por siempre. Amén.
26Por esto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras contrarias a la naturaleza;
27de igual modo los hombres, abandonando las relaciones naturales con la mujer, se abrasaron en sus deseos, unos de otros, cometiendo la infamia de las relaciones de hombres con hombres y recibiendo en sí mismos el pago merecido por su extravío.
28Y, como no juzgaron conveniente prestar reconocimiento a Dios, los entregó Dios a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene:
29llenos de toda clase de injusticia, maldad, codicia, malignidad; henchidos de envidias, de homicidios, discordias, fraudes, perversiones; difamadores,
30calumniadores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres,
31insensatos, desleales, crueles, despiadados;
32los cuales, aunque conocían el veredicto de Dios según el cual los que hacen estas cosas son dignos de muerte, no solo las practican sino que incluso aprueban a los que las hacen.
Romanos 2
1Por ello, tú que te eriges en juez, sea quien seas, no tienes excusa, pues, al juzgar a otro, a ti mismo te condenas, porque haces las mismas cosas, tú que juzgas.
2Sabemos que el juicio de Dios contra los que hacen estas cosas es según verdad.
3¿Piensas acaso, tú que juzgas a los que hacen estas cosas pero actúas del mismo modo, que vas a escapar del juicio divino?
4¿O es que desprecias el tesoro de su bondad, tolerancia y paciencia, al no reconocer que la bondad de Dios te lleva a la conversión?
5Con tu corazón duro e impenitente te estás acumulando cólera para el día de la ira, en que se revelará el justo juicio de Dios,
6el cual pagará a cada uno según sus obras:
7vida eterna a quienes, perseverando en el bien, buscan gloria, honor e incorrupción;
8ira y cólera a los porfiados que se rebelan contra la verdad y se rinden a la injusticia.
9Tribulación y angustia sobre todo ser humano que haga el mal, primero sobre el judío, pero también sobre el griego;
10gloria, honor y paz para todo el que haga el bien, primero para el judío, pero también para el griego;
11porque en Dios no hay acepción de personas.
12Cuantos pecaron sin tener ley, perecerán también sin ley; y cuantos pecaron en el ámbito de la ley serán juzgados por la ley.
13Pues no son justos ante Dios quienes oyen la ley, sino que serán justificados quienes la cumplen.
14En efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las exigencias de la ley, ellos, aun sin tener ley, son para sí mismos ley.
15Esos tales muestran que tienen escrita en sus corazones la exigencia de la ley; contando con el testimonio de la conciencia y con sus razonamientos internos contrapuestos, unas veces de condena y otras de alabanza,
16el día en que Dios juzgue lo oculto de los hombres de acuerdo con mi Evangelio a través de Cristo Jesús.
17Pero si tú te llamas judío y encuentras tu descanso en la ley y te glorías en Dios;
18conoces la voluntad divina y, al saberte instruido por la ley, te crees capaz de discernir lo que es mejor;
19te consideras guía de ciegos, luz de los que viven en las tinieblas,
20educador de ignorantes, maestro de niños, pues piensas que tienes en la ley la expresión misma de la ciencia y de la verdad.
21Pues bien, tú que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti mismo?; tú que predicas no robar, ¿robas tú mismo?;
22tú que dices: «No cometer adulterio», ¿cometes tú mismo adulterio?;
23tú, que te glorías en la ley, al transgredir la ley deshonras a Dios:
24pues, según está escrito, el nombre de Dios es blasfemado por causa vuestra entre los gentiles.
25Pues la circuncisión aprovecha si cumples la ley; pero si eres un trasgresor de la ley, tu circuncisión vale para ti lo mismo que si no estuvieras circuncidado.
26En definitiva, si los incircuncisos cumplen las justas exigencias de la ley, ¿no tendrá su condición de incircunciso el mismo valor que la circuncisión?
27Y así, alguien que no está circuncidado en la carne pero que cumple la ley te juzgará a ti, que, a pesar de poseer la letra de la ley y la circuncisión, eres trasgresor de la ley.
28Pues no es judío el que lo es externamente ni es circuncisión la que lo es externamente, es decir, en la carne,
29sino que es judío quien lo es en lo oculto, y la circuncisión del corazón lo es en el espíritu y no en la letra; este tal recibe la alabanza, no de los hombres sino de Dios.
Romanos 3
1¿Cuál es, pues, la ventaja del judío o cuál la utilidad de la circuncisión? Muchas y en cualquier aspecto.
2Ante todo, que les han sido confiados los oráculos de Dios.
3Entonces, ¿qué? Si algunos fueron infieles, ¿acaso anulará su infidelidad la fidelidad de Dios?
4De ningún modo. Más bien, él aparecerá como verdadero y todos los hombres como falsos; según está escrito: Para que seas juzgado en tus palabras y triunfes cuando te juzguen.
5Y si nuestra injusticia sirve para mostrar la justicia de Dios, ¿qué vamos a decir? ¿Que Dios es injusto cuando descarga su ira? (estoy expresándome en términos humanos).
6De ningún modo; y si no, ¿cómo va a juzgar Dios al mundo?
7Ahora bien, si la verdad de Dios queda resaltada con mi mentira y ello contribuye a su gloria, ¿por qué se me sigue juzgando como pecador?
8Y ¿por qué no hacer el mal para que venga el bien? Esto es lo que algunos afirman calumniosamente que nosotros decimos. Estos tales tienen bien merecida su condena.
9Entonces, ¿qué? ¿Tenemos alguna ventaja? No del todo. Ya que hemos dejado bien sentado que tanto judíos como griegos, todos están bajo el pecado,
10según está escrito que: No hay nadie justo, ni uno solo;
11no hay nadie sensato; no hay nadie que busque a Dios.
12Todos se extraviaron, a una se han pervertido; no hay nadie que haga el bien; no hay ni siquiera uno.
13Una tumba abierta es su garganta, con sus lenguas urden engaños; veneno de áspides bajo sus labios;
14su lengua rebosa malicia y amargura,
15sus pies son veloces para derramar sangre;
16ruina y destrucción en sus caminos.
17Y no conocen el camino de la paz.
18No hay temor de Dios ante sus ojos.
19Ahora bien, sabemos que cuanto dice la ley lo dice para quienes viven en el ámbito de la ley, a fin de que toda boca enmudezca y todo el mundo aparezca como reo ante Dios.
20Puesto que por las obras de la ley ningún viviente será justificado ante él, pues a través de la ley solo se logra el conocimiento del pecado.
21Pero ahora, sin la ley se ha manifestado la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los Profetas;
22justicia de Dios por la fe en Jesucristo para todos los que creen. Pues no hay distinción,
23ya que todos pecaron y están privados de la gloria de Dios,
24y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención realizada en Cristo Jesús.
25Dios lo constituyó medio de propiciación mediante la fe en su sangre, para mostrar su justicia pasando por alto los pecados del pasado
26en el tiempo de la paciencia de Dios; actuó así para mostrar su justicia en este tiempo, a fin de manifestar que era justo y que justifica al que tiene fe en Jesús.
27Y ahora, ¿dónde está la gloria? Queda eliminada. ¿En virtud de qué ley? ¿De la ley de las obras? No, sino en virtud de la ley de la fe.
28Pues sostenemos que el hombre es justificado por la fe, sin obras de la Ley.
29¿Acaso Dios lo es solo de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? También lo es de los gentiles,
30si es verdad que no hay más que un Dios, el cual justifica a los circuncisos en virtud de la fe y a los no circuncisos también por la fe.
31Entonces, ¿qué?, ¿privamos a la ley de su valor mediante la fe? De ningún modo. Más bien confirmamos la ley.