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Lectura 99 de 365

1 Reyes 4-6 · 1 Corintios 11

Letra: Normal

1 Reyes 4

1El rey Salomón gobernaba sobre todo Israel

2y estos eran sus ministros: Azarías, hijo de Sadoc, sacerdote;

3Elihaf y Ajías, hijos de Seraías, secretarios; Josafat, hijo de Ajilud, heraldo;

4Benaías, hijo de Yehoyadá, jefe del ejército; Sadoc y Abiatar, sacerdotes;

5Azarías, hijo de Natán, jefe de gobernadores; Zabud, hijo de Natán, amigo del rey;

6Ajisar mayordomo de la casa real; Eliab, hijo de Joab, jefe del ejército, y Adorán, hijo de Abdá, supervisor de trabajos forzados.

7Tenía Salomón doce gobernadores al frente de todo Israel. Proveían al rey y a la casa real y durante un mes al año recaía sobre cada uno de ellos procurar su suministro.

8Estos eran sus nombres: Ben Jur, en la montaña de Efraín, uno.

9Ben Dequer, en Mahás, Saalbín, Bet Semes, Ayalón, hasta Bet Janán, uno.

10Ben Jésed, en Arubot; tenía Socó y toda la tierra de Jéfer.

11Ben Abinadab: por todo el distrito de Dor —Tabaat, hija de Salomón, fue su mujer—, uno.

12Baaná, Ben Ajilud, en Tanac, Meguido —hasta más allá de Jocmeán—, y todo Bet Seán, por debajo de Yezrael, desde Bet Seán hasta Abel Mejolá, que está hacia Sartán, uno.

13Ben Guéber, en Ramot de Galaad (le correspondían las aldeas de Jaír, hijo de Manasés, que están en Galaad) (también la región de Argob en el Basán, con sesenta grandes ciudades amuralladas y con cerrojos de bronce), uno.

14Ajinadab, Ben Idó, en Majanáin.

15Ajimás, en Neftalí —este casó también con otra hija de Salomón, llamada Basmat—, uno.

16Baaná, Ben Jusay, en Aser y las subidas, uno.

17Josafat, hijo de Paruaj, en Isacar.

18Semeí, Ben Elá, en Benjamín.

19Guéber, Ben Urí, en la tierra de Gad, el territorio de Sijón, rey de los amorreos, y de Og, rey de Basán.Había, además, un gobernador en el país.

20Entonces Judá e Israel eran numerosos como la arena a orillas del mar; había abundancia de comida y bebida y vivían alegres.

1 Reyes 5

1Salomón tenía el dominio sobre todos los reinos, desde el Río hasta la tierra de los filisteos y la frontera de Egipto. Durante todo el tiempo de su vida le pagaron tributo y le estuvieron sometidos.

2Su suministro diario era de treinta cargas de flor de harina y sesenta cargas de harina,

3diez bueyes cebados y veinte de pasto, cien cabezas de ganado menor, aparte de ciervos y gacelas, gamos y aves cebadas.

4Dominaba en toda la Transeufratina sobre todos los reyes de más acá del Río, desde Tafsaj hasta Gaza, y gozó de paz en todas sus fronteras.

5Durante los días de Salomón, Judá e Israel vivieron tranquilos, cada cual bajo su parra y su higuera desde Dan hasta Berseba.

6Salomón disponía de establos para cuatro mil caballos de tiro y doce mil de montar.

7Los gobernadores proveían un mes cada uno al rey Salomón y a todos los acogidos por él a mesa puesta, de modo que no les faltase.

8También cada uno según su turno suministraba la cebada y la paja para los caballos y los animales de tiro, allí donde el rey se encontrara.

9Dios concedió a Salomón sabiduría e inteligencia extraordinarias, y un corazón dilatado como la playa a orillas del mar.

10Su sabiduría superaba a la de todos los hijos de Oriente y a toda la de Egipto.

11A cualquier hombre superó en sabiduría; a Etán el ezrajita, a Hemán, Calcol y Dardá, hijos de Majol. Su nombre se hizo famoso entre todos los países vecinos.

12Compuso tres mil proverbios y su cancionero contenía mil cinco poemas.

13Trató sobre las plantas, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que brota en el muro; disertó también acerca de cuadrúpedos, aves, peces y reptiles.

14De todos los pueblos venían a escuchar la sabiduría de Salomón, trayendo presentes de parte de todos los reyes de la tierra que tuvieron noticia de su sabiduría.

15Jirán, rey de Tiro, oyó que Salomón había sido ungido en lugar de su padre. Jirán había sido amigo de David durante toda la vida de este y envió una embajada a Salomón,

16quien remitió a Jirán esta respuesta:

17«Tú sabes que mi padre David no pudo construir un templo al Nombre del Señor, su Dios, debido a las guerras que lo tuvieron cercado, hasta que el Señor puso a sus enemigos bajo las plantas de sus pies.

18Pero ahora, el Señor, mi Dios, me ha concedido tranquilidad a mi alrededor, pues no tengo adversario alguno ni se producen acciones hostiles.

19Me propongo construir un templo al Nombre del Señor, mi Dios, según lo dicho por el Señor a David mi padre: “Tu hijo, al que pondré en tu lugar sobre tu trono, será quien construya el templo a mi Nombre”.

20Así pues, da orden de que corten para mí cedros del Líbano. Mis siervos irán con los tuyos y yo te pagaré el salario de los tuyos conforme a lo que me digas, pues tú sabes que no hay entre nosotros quien sepa talar árboles como los sidonios».

21Cuando Jirán oyó las palabras de Salomón se alegró sobremanera exclamando: «Bendito sea hoy el Señor, que ha concedido a David un hijo sabio al frente de ese pueblo numeroso».

22Jirán entonces le devolvió el mensaje: «He escuchado lo que me has enviado a decir. Cumpliré tu deseo acerca de la madera de cedro y de ciprés.

23Mis siervos la bajarán del Líbano al mar, allí la cargaré en balsas y la haré llegar al lugar que me indiques. Yo la desmontaré y tú la cargarás. Por tu parte, cumple tú mi deseo suministrando víveres para mi casa real».

24Así Jirán entregó a Salomón madera de cedro y ciprés según su deseo.

25Por su parte, Salomón hizo llegar a Jirán veinte mil cargas de trigo y veinte mil medidas de oliva molida para el aprovisionamiento de su casa. Tal era la aportación anual de Salomón a Jirán.

26El Señor concedió sabiduría a Salomón, como le había prometido, y entre Jirán y Salomón reinó la paz, establecida mediante tratado.

27El rey Salomón suscitó una leva de trabajos forzados en todo Israel, alcanzando a treinta mil hombres.

28Envió al Líbano diez mil mensualmente, en turnos de estancia de un mes en el Líbano y dos en casa, con Adonirán al frente de la leva.

29Disponía Salomón también de setenta mil cargadores y ochenta mil canteros en la montaña,

30además de los tres mil trescientos capataces que tenía al frente de los obreros.

31El rey mandó extraer grandes bloques de piedra de calidad, para cimentar el templo con sillares.

32De tal modo, los de Salomón, los de Jirán y los guiblitas labraron la piedra y prepararon la madera para construir el templo.

1 Reyes 6

1El año cuatrocientos ochenta de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, el cuarto año del reinado de Salomón en Israel, en el segundo mes, en el de ziv, Salomón construyó el templo del Señor.

2El templo edificado por el rey Salomón al Señor tenía sesenta codos de largo, veinte de ancho y veinticinco de alto.

3El vestíbulo tenía veinte codos de longitud a lo ancho del templo y diez de anchura a lo largo.

4Abrió ventanas con celosías.

5Adosada al muro del edificio levantó una galería con habitaciones laterales en torno a la nave y al santuario.

6La galería inferior medía cinco codos de ancho, la intermedia, seis codos y la tercera, siete, pues había dispuesto huecos alrededor del templo por la parte exterior, para no horadar sus muros.

7Se construyó con piedra tallada en la cantera, de modo que mientras se erigió no se escucharon martillos, sierras o instrumentos de hierro.

8La entrada del piso bajo estaba en el ala derecha y por una escalera de caracol se subía al piso intermedio y de este al tercero.

9Construyó el templo hasta su conclusión, recubriéndolo con artesonado de cedro.

10Finalmente añadió la galería adosada a todo el edificio, de cinco codos de altura y unida al templo por vigas de cedro también.

11Llegó a Salomón la palabra del Señor que decía:

12«Por este templo que estás levantando, si caminas según mis preceptos, obras según mis leyes y guardas todos mis mandatos, caminando conforme a ellos, yo te cumpliré mi palabra, la que prometí a David tu padre:

13habitaré en medio de los hijos de Israel y no abandonaré a mi pueblo, Israel».

14Salomón inició la construcción del templo y la concluyó.

15Entonces cubrió aún los muros interiores del templo con planchas de cedro desde el suelo hasta las vigas del techo y de madera el interior y el pavimento con planchas de ciprés.

16Luego cubrió los veinte codos del fondo con planchas de cedro desde el suelo hasta las vigas, formando así en el interior el santuario, el Santo de los Santos.

17Así, el templo, es decir, la nave delante del santuario medía cuarenta codos.

18El cedro del interior se hallaba trabajado con bajorrelieves de calabazas y capullos de flores abiertos; todo era de cedro, no se veía la piedra.

19Al fondo del templo dispuso el santuario, colocando allí el Arca de la Alianza del Señor.

20Medía veinte codos de largo, veinte de ancho y veinte de alto, y lo recubrió de oro puro, y alzó delante del santuario un altar de cedro.

21También recubrió el interior del Templo de oro puro, colocó unas cadenas de oro delante del Santo de los Santos.

22Envolvió de oro la totalidad del templo, de arriba abajo, y el altar para el Santo de los Santos también lo revistió de oro.

23Mandó tallar para el santuario dos querubines de madera de acebuche de diez codos de altura.

24Un ala de uno de ellos medía cinco codos y cinco codos también la otra, es decir, diez codos de punta a punta de las dos.

25También el segundo querubín medía diez codos. Tenían las mismas medidas y forma.

26La altura de un querubín era de diez codos; igualmente el segundo.

27Los colocó en medio del recinto interior, con las alas desplegadas. Cada uno tocaba un muro con un ala y en el centro del templo se tocaban uno con otro, ala con ala.

28Luego los revistió de oro.

29Esculpió todos los muros del templo, del santuario y de la nave con bajorrelieves de querubines, palmeras y capullos de flores abiertos.

30El pavimento del templo, del santuario y de la nave fueron recubiertos con oro.

31Hizo construir la entrada del santuario con puertas de madera de acebuche; el dintel y las jambas tenían cinco laterales.

32Sobre ellos mandó esculpir bajorrelieves de querubines, palmeras y capullos de flores abiertos. Los recubrió de oro, aplicando láminas doradas sobre los querubines y las palmeras.

33Lo mismo hizo para la puerta de la nave, con montantes de madera de acebuche de cuatro laterales

34y dos puertas de madera de abeto; las dos planchas de cada puerta se hallaban redondeadas.

35Esculpió querubines, palmeras, capullos de flores abiertos y aplicó oro sobre los relieves.

36Finalmente construyó el patio interior, con tres hileras de piedra tallada y una de tablones de cedro.

37El año cuarto, en el mes de ziv, se echaron los cimientos del templo del Señor,

38y el año once, en el mes de bul, el octavo, fue concluido el templo en su totalidad, conforme al proyecto establecido. Salomón lo construyó en siete años.

1 Corintios 11

1Sed imitadores míos como yo lo soy de Cristo.

2Os alabo porque os acordáis en todo de mí y mantenéis las tradiciones como os las transmití.

3Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo varón es Cristo y que la cabeza de la mujer es el varón y que la cabeza de Cristo es Dios.

4Todo varón que ora o profetiza con algo sobre la cabeza deshonra su cabeza;

5y toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra su cabeza: es lo mismo que quien la lleva rapada.

6Y si una mujer no se cubre, que se rape la cabeza; ahora bien, si para una mujer es vergonzoso pelarse hasta raparse, que se cubra la cabeza.

7Pues un varón no debe cubrirse la cabeza, siendo como es imagen y gloria de Dios; la mujer por su parte es gloria del varón.

8Pues no procede el varón de la mujer, sino la mujer del varón.

9Pues tampoco el varón fue creado para la mujer, sino la mujer para el varón.

10Por ello debe ponerse la mujer un signo de autoridad sobre la cabeza por razón de los ángeles.

11Aunque en el Señor, ni mujer sin varón, ni varón sin mujer,

12pues si la mujer procede del varón, el varón viene de la mujer. Y todo procede de Dios.

13Juzgad vosotros mismos: ¿es apropiado que una mujer rece a Dios con la cabeza descubierta?

14¿No os enseña la propia naturaleza que mientras que para un hombre es una deshonra llevar melena,

15para la mujer es un honor llevar el pelo largo, pues la melena se le ha dado como velo?

16Pero si alguien quiere discutir, nosotros no tenemos esa costumbre ni tampoco las iglesias de Dios.

17Al prescribiros esto, no puedo alabaros, porque vuestras reuniones causan más daño que provecho.

18En primer lugar, he oído que cuando se reúne vuestra asamblea hay divisiones entre vosotros; y en parte lo creo;

19realmente tiene que haber escisiones entre vosotros para que se vea quiénes resisten a la prueba.

20Así, cuando os reunís en comunidad, eso no es comer la Cena del Señor,

21pues cada uno se adelanta a comer su propia cena, y mientras uno pasa hambre, el otro está borracho.

22¿No tenéis casas donde comer y beber? ¿O tenéis en tan poco a la Iglesia de Dios que humilláis a los que no tienen? ¿Qué queréis que os diga? ¿Que os alabe? En esto no os alabo.

23Porque yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan

24y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía».

25Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía».

26Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

27De modo que quien coma del pan y beba del cáliz del Señor indignamente, es reo del cuerpo y de la sangre del Señor.

28Así, pues, que cada cual se examine, y que entonces coma así del pan y beba del cáliz.

29Porque quien come y bebe sin discernir el cuerpo come y bebe su condenación.

30Por ello hay entre vosotros muchos enfermos y no pocos han muerto.

31Por el contrario, si nos examinamos personalmente, no seremos juzgados.

32Aunque cuando nos juzga el Señor, recibimos una admonición, para no ser condenados junto con el mundo.

33Por ello, hermanos míos, cuando os reunís para comer esperaos unos a otros.

34Si uno tiene hambre, que coma en casa, a fin de que no os reunáis para condena. Lo demás lo prescribiré cuando vaya.