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Lectura 100 de 365

1 Reyes 7-9 · 1 Corintios 12

Letra: Normal

1 Reyes 7

1Salomón edificó su palacio en trece años y lo concluyó en su totalidad.

2Construyó la sala del «Bosque del Líbano», de cien codos de longitud, cincuenta de anchura y treinta de altura, sobre cuatro hileras de columnas y vigas de cedro que reposaban sobre aquellas.

3Un artesonado de cedro reposaba sobre los travesaños que apoyaban sobre las columnas; cuarenta y cinco, en total, quince por cada fila.

4Había tres líneas de ventanas con celosía, unas frente a otras y de tres en tres.

5Todas las puertas y montantes eran cuadrangulares, unas frente a otras, de tres en tres.

6Levantó el Pórtico de las columnas de cincuenta codos de longitud y treinta de anchura; estaba este en frente de las columnas y las había con un dosel en frente.

7Erigió el Salón del trono o de la audiencia, donde administraba justicia (estaba recubierto de cedro desde el suelo hasta las vigas).

8El edificio donde residía, en otro patio dentro del pórtico, tenía la misma estructura. Mandó construir también otro edificio como este pórtico para la hija del faraón que Salomón había tomado por esposa.

9Todo era de piedras selectas, talladas a medida, cortadas con sierra por el lado exterior y por el interior, de los cimientos a las cornisas y en el exterior hasta el patio principal.

10Los cimientos estaban construidos con piedras de calidad, grandes piedras, de diez y de ocho codos,

11y encima piedras escogidas, talladas a medida, y madera de cedro.

12En el exterior, el patio principal tenía en torno tres filas de piedras talladas y una de vigas de cedro, al igual que el interior del templo del Señor o el pórtico de palacio.

13El rey Salomón mandó que buscaran y trajeran a Jirán de Tiro.

14Este era hijo de una viuda de la tribu de Neftalí; su padre había sido un tirio, artesano del cobre. Se hallaba dotado de conocimiento, pericia y suma habilidad para ejecutar cualquier trabajo en bronce. Se presentó ante el rey y llevó a cabo todo lo encomendado.

15Así, fundió las dos columnas de bronce. Una de ellas medía dieciocho codos de altura y doce de circunferencia; lo mismo la otra.

16Esculpió ambos capiteles de bronce fundido de cinco codos de altura cada uno, con objeto de situarlos sobre lo alto de las columnas.

17Figuró dos encajes y dos trenzados a modo de cadenas para los capiteles en lo alto de las columnas; un trenzado para cada capitel,

18con dos hileras de granadas alrededor de cada trenzado.

19Los capiteles posados sobre lo alto de las columnas tenían forma de azucenas (cuatrocientas en total,

20colocadas sobre la moldura situada detrás del trenzado y doscientas granadas alrededor de cada capitel).

21Erigió las columnas ante el pórtico de la nave. Alzando la columna de la derecha, la llamó Yaquín; luego elevó la de la izquierda y la denominó Boaz.

22Los capiteles que estaban en lo alto de las columnas tenían forma de azucena. Así concluyó el trabajo de las columnas.

23Fundió el mar de metal que medía diez codos de diámetro, cinco de altura y treinta de circunferencia.

24Debajo del borde había calabazas todo alrededor, dando vuelta al mar a lo largo de treinta codos, había dos filas de calabazas fundidas en una sola pieza.

25Reposaba sobre doce bueyes, tres mirando al Norte, tres al Oeste, tres al Sur y tres al Este. Sobre ellos se asentaba el mar, quedando hacia el interior las partes traseras de los bueyes.

26Tenían un palmo de espesor y el borde era como el del cáliz de la flor de azucena; tenían una capacidad de dos mil medidas.

27Fundió también las diez basas de bronce de cuatro codos de largo cada una, cuatro de ancho y tres de alto.

28La estructura de las basas era de paneles situados entre listones.

29Sobre el panel y los listones había leones, bueyes y querubines. Por encima y por debajo de los leones y de los toros se aparecían volutas de metal labrado.

30Cada basa tenía cuatro ruedas de bronce y ejes de bronce; sus cuatro pies disponían de asas debajo de la pila y los apliques estaban fundidos…

31Su boca, desde el interior de las asas hasta arriba, tenía un codo; era esta redonda, teniendo un soporte de codo y medio; sobre ella se levantaban también esculturas, pero los paneles eran cuadrados, no redondos.

32Las cuatro ruedas se hallaban bajo los paneles y los ejes de las ruedas en la basa; la altura de cada una de ellas era de codo y medio;

33la forma como la de la rueda de un carro; sus ejes, llantas, radios y cubos, todo era de metal fundido.

34Se encontraban en los cuatro ángulos de cada basa y cada una de aquellas formaba un cuerpo con su propia asa.

35En la cima de la basa había un soporte de medio codo de altura completamente redondo y en la misma cima los ejes y el armazón formaban un cuerpo con ella.

36Sobre las tablas grabó querubines, leones, palmeras… y volutas alrededor.

37Construyó las diez basas de este modo: misma fundición y mismo tamaño para todas.

38Mandó fundir diez pilas de bronce de cuarenta medidas cada una. Cada pila medía cuatro codos y había una sobre cada una de las diez basas.

39Luego colocó las basas, cinco al lado derecho y cinco al lado izquierdo del templo. El mar lo situó en el lado derecho del templo hacia el Sureste.

40Jirán esculpió los ceniceros, las paletas y los acetres. Concluyó él toda la obra que el rey Salomón le encargó que hiciera para el templo del Señor:

41dos columnas, las molduras de los capiteles de la cima de las dos columnas, los dos trenzados para recubrir las dos molduras de los capiteles de la cima de las columnas;

42las cuatrocientas granadas para los dos trenzados; las dos filas de granadas para cada trenzado;

43las diez basas y pilas sobre las basas;

44el mar y los doce bueyes bajo el mar;

45los ceniceros, las paletas y los acetres.Todos estos objetos que Jirán hizo al rey Salomón para el templo del Señor eran de bronce bruñido.

46El rey los hizo fundir en la vega del Jordán, entre Sucot y Sartán, en moldes de tierra;

47en cantidad tan enorme que no era posible calcular el peso del bronce.

48Salomón hizo construir todos los objetos que había en el templo del Señor; el altar, que era de oro; la mesa sobre la que se disponían los panes presentados, también de oro;

49los candelabros de delante del santuario: cinco a la derecha y cinco a la izquierda, asimismo de oro fino; las flores, lámparas y despabiladeras, de oro;

50las cucharas, cuchillos, acetres, copas y braseros, de oro fino; los goznes para las puertas del santuario interior, el Santo de los Santos, y para las de la nave del templo, en oro también.

51Cuando se hubo completado toda la obra que Salomón había llevado a cabo en el templo del Señor, el rey hizo traer todo lo consagrado por David su padre, la plata, el oro y los objetos, para depositarlo entre los tesoros del templo del Señor.

1 Reyes 8

1Entonces congregó Salomón a los ancianos de Israel en Jerusalén —todos los jefes de las tribus y los cabezas de familia de los hijos de Israel ante el rey—, para hacer subir el Arca de la Alianza del Señor desde la ciudad de David, Sión.

2En torno al rey Salomón se congregaron todos los varones de Israel. En el mes de etanín, el mes séptimo, por la fiesta,

3vinieron todos los ancianos de Israel y los sacerdotes condujeron el Arca

4e hicieron subir el Arca del Señor y la Tienda del Encuentro, con todos los objetos sagrados que había en ella.

5El rey Salomón y todo Israel, la comunidad de Israel reunida en torno a él ante el Arca, sacrificaron ovejas y bueyes en número no calculable ni contable.

6Los sacerdotes acarrearon el Arca de la Alianza del Señor al santuario del templo, el Santo de los Santos, a su lugar propio bajo las alas de los querubines.

7Estos extendían sus alas sobre el lugar del Arca, cubriendo el Arca y sus varales.

8Estos se prolongaban hasta el punto de que sus extremos eran visibles desde el santuario, sin que se dejaran ver hacia fuera. Han estado allí hasta el día de hoy.

9No había en el Arca más que las dos tablas de piedra que Moisés depositó allí en el Horeb: las tablas de la alianza que estableció el Señor con los hijos de Israel cuando salieron de la tierra de Egipto.

10Cuando salieron los sacerdotes del santuario —pues ya la nube había llenado el templo del Señor—,

11no pudieron permanecer ante la nube para completar el servicio, ya que la gloria del Señor llenaba el templo del Señor.

12Dijo entonces Salomón:«El Señor puso el sol en los cielos, mas ha decidido habitar en densa nube.

13He querido erigirte una casa para morada tuya, un lugar donde habites para siempre».

14Volviéndose el rey, bendijo a toda la asamblea de Israel, en pie ante él:

15«Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que con su mano ha cumplido lo que prometió con su propia boca diciendo:

16“Desde el día en que saqué de Egipto a mi pueblo Israel no elegí ninguna ciudad entre todas las tribus de Israel para edificar un templo en donde resida mi Nombre; [tampoco elegí ningún varón que fuese príncipe sobre mi pueblo Israel; pero he elegido a Jerusalén para que allí resida mi Nombre], y he elegido a David para que esté al frente de Israel, mi pueblo”.

17Mi padre David acariciaba en su corazón el propósito de edificar un templo al Nombre del Señor, Dios de Israel;

18sin embargo el Señor dijo a David mi padre: “Has acariciado en tu corazón el deseo de edificar un templo a mi Nombre; has hecho bien en ello,

19pero no serás tú el que lo edifique. Un hijo tuyo, salido de tus entrañas, será quien levante el templo a mi Nombre”.

20Ahora el Señor ha cumplido la promesa que pronunció. Como sucesor de mi padre David me ha establecido y sentado sobre el trono de Israel, como el Señor declaró, y yo construiré el templo al Nombre del Señor, Dios de Israel,

21y fijaré en él un lugar para el Arca, en donde se encuentra la alianza que el Señor pactó con nuestros padres al sacarlos de la tierra de Egipto».

22Salomón se puso en pie ante el altar del Señor frente a toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo

23y dijo: «Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en los cielos ni abajo en la tierra, tú que guardas la alianza y la fidelidad a tus siervos que caminan ante ti de todo corazón,

24que has mantenido a mi padre David la promesa que le hiciste y cumpliste en este día con tu mano lo que con tu boca habías prometido.

25Ahora, pues, Señor, Dios de Israel, mantén a tu siervo David, mi padre, la promesa que le hiciste diciéndole: “No faltará nunca uno de los tuyos en mi presencia para sentarse en el trono de Israel, si tus hijos vigilan su camino, procediendo ante mí como tú lo has hecho”.

26Y ahora, Dios de Israel, cúmplase la palabra que declaraste a tu siervo David, mi padre.

27¿Habitará Dios con los hombres en la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos este templo que yo te he erigido!

28Inclínate a la plegaria y a la súplica de tu siervo, Señor, Dios mío. Escucha el clamor y la oración que tu siervo entona hoy en tu presencia.

29Que día y noche tus ojos se hallen abiertos hacia este templo, hacia este lugar del que declaraste: “Allí estará mi Nombre”. Atiende la plegaria que tu servidor entona en este lugar.

30Escucha la súplica que tu siervo y tu pueblo Israel entonen en este lugar. Escucha tú, hacia el lugar de tu morada, hacia el cielo, escucha y perdona.

31Si un hombre peca contra su prójimo y tiene que prestar juramento imprecatorio y se presenta con su imprecación ante tu altar en este templo,

32tú escucharás en el cielo y actuarás juzgando a tus siervos: declarando culpable al malvado, para que su conducta recaiga sobre su cabeza, e inocente al justo, retribuyéndole según su justicia.

33Cuando tu pueblo Israel haya sido derrotado por un enemigo, por haber pecado contra ti, y se vuelva a ti y alabe tu Nombre, ore y suplique ante ti en este templo,

34tú escucharás en los cielos y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel y los devolverás a la tierra que diste a sus padres.

35Cuando, por haber pecado contra ti, los cielos se cierren y deje de haber lluvia, y acudan a orar en este lugar y alaben tu Nombre y se conviertan de su pecado porque los humillaste,

36tú escucharás en los cielos y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, enseñándoles el buen camino que deberán seguir, y enviarás lluvia a la tierra, que diste en herencia a tu pueblo.

37Cuando en el país haya hambre, peste, tizón, añublo, langosta o pulgón, cuando el enemigo ponga asedio en una de sus puertas, en la desgracia o la enfermedad

38de cualquier persona o de todo el pueblo de Israel que conozca la aflicción en su corazón, eleve plegarias y súplicas y extienda sus manos hacia este templo,

39tú escucharás en los cielos, lugar de tu morada, perdonarás e intervendrás, dando a cada uno según su merecido, tú que conoces su corazón, tú el único que conoce el corazón de los hijos de los hombres,

40de modo que te teman a lo largo de los días que vivan en la tierra que diste a nuestros padres.

41También al extranjero, al que no es de tu pueblo Israel y viene de un país lejano a orar en este templo a causa de tu Nombre

42—porque oirán hablar de tu gran Nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo extendido—,

43tú lo escucharás en los cielos, lugar de tu morada; harás al extranjero según lo que te pida, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu Nombre y te respeten como tu pueblo Israel, y reconozcan que tu Nombre es invocado en este templo que yo he construido.

44Cuando tu pueblo salga a la guerra contra el enemigo, por el camino por el que le envíes, y supliquen al Señor vueltos hacia la ciudad que has elegido y hacia el templo que he construido para tu Nombre,

45tú escucharás en los cielos su oración y su plegaria y les harás justicia.

46Cuando pequen contra ti, pues no hay hombre que no peque, y tú, irritado contra ellos, los entregues al enemigo, y sus vencedores los deporten al país enemigo, lejano o próximo,

47si en la tierra de sus dominadores se convierten de corazón, se arrepienten y te suplican, diciendo: “Hemos pecado, hemos actuado perversamente, nos hemos hecho culpables”;

48si en la tierra de los enemigos que los deportaron se vuelven a ti con todo su corazón y con toda su alma y te suplican vueltos hacia la tierra que diste a sus padres y hacia la ciudad que has elegido y el templo que he edificado a tu Nombre,

49tú escucharás en los cielos, lugar de tu morada;

50perdonarás a tu pueblo lo que ha pecado contra ti, todas las rebeliones que cometieron; les concederás que encuentren la compasión de sus dominadores y que se apiaden de ellos,

51porque son tu pueblo y tu heredad, los que sacaste de Egipto, del crisol del hierro.

52Estén abiertos tus ojos a la súplica de tu siervo, a la súplica de tu pueblo Israel, para escucharlos en cuanto te imploren.

53Porque tú, Señor Dios, los apartaste para ti, en herencia, entre todos los pueblos de la tierra, según dijiste a través de Moisés tu siervo cuando sacaste a nuestros padres de Egipto».

54Cuando Salomón concluyó esta súplica y plegaria ante el altar del Señor, donde había estado arrodillado con las manos extendidas hacia el cielo,

55se alzó y, puesto en pie, bendijo a toda la asamblea de Israel, diciendo en voz alta:

56«Bendito sea el Señor que ha dado el descanso a su pueblo Israel, según todas sus promesas; no ha fallado ni una sola de las palabras de bondad que prometió por medio de Moisés su siervo.

57Que el Señor, nuestro Dios, esté con nosotros como estuvo con nuestros padres, que no nos abandone ni nos rechace.

58Que incline nuestros corazones hacia él, para que marchemos por sus caminos y guardemos todos los mandatos, preceptos y decretos que ordenó a nuestros padres.

59Que estas palabras mías con las que he suplicado ante el Señor permanezcan cercanas al Señor, nuestro Dios, día y noche, para que haga justicia a su siervo y a su pueblo Israel, según las necesidades de cada día,

60para que todos los pueblos de la tierra reconozcan que el Señor es Dios y no hay otro,

61y vuestros corazones estén enteramente con el Señor, nuestro Dios, marchando según sus decretos y guardando sus mandatos como en este día».

62El rey y todo Israel con él ofrecieron sacrificios ante el Señor.

63Salomón sacrificó, veintidós mil bueyes y ciento veinte mil ovejas como sacrificios de comunión en honor del Señor. De este modo el rey y todos los hijos de Israel dedicaron el templo del Señor.

64Aquel día consagró el rey el atrio interior que está delante del templo del Señor, ofreciendo allí el holocausto, la oblación y las grasas de los sacrificios de comunión, pues el altar de bronce que estaba ante el Señor era demasiado reducido para contener el holocausto, la oblación y las grasas de los sacrificios de comunión.

65En aquella ocasión Salomón celebró la fiesta. Con él ante el Señor, nuestro Dios, en el templo que había construido, estaba todo Israel, una asamblea inmensa, desde la entrada de Jamat hasta el torrente de Egipto. Comieron, bebieron e hicieron fiesta ante el Señor, nuestro Dios, durante siete días.

66El día octavo despidió al pueblo. Bendijeron al rey y regresaron a sus tiendas, gozosos y felices por todos los beneficios que el Señor había hecho a su siervo David y a su pueblo, Israel.

1 Reyes 9

1Cuando Salomón terminó de construir el templo del Señor, el palacio real y todo lo que había deseado hacer,

2el Señor se apareció a Salomón por segunda vez, como se le había manifestado en Gabaón.

3El Señor le dijo: «He escuchado la plegaria y la súplica que has pronunciado ante mí. Consagro este templo que me has construido para poner en él mi Nombre para siempre; mis ojos y mi corazón estarán en él por siempre.

4Y en cuanto a ti, si marchas ante mí como lo hizo David tu padre, con corazón íntegro y recto, haciendo todo lo que te ordene, guardando mis mandatos y decretos,

5yo afianzaré el trono de tu realeza sobre Israel para siempre como prometí a David tu padre: “No te faltará uno de los tuyos sobre el trono de Israel”.

6Pero si vosotros y vuestros hijos me dais la espalda y no guardáis los mandatos y decretos que os he dado, y os dedicáis a servir a otros dioses y a postraros ante ellos,

7yo arrancaré a Israel de la superficie de la tierra que les di, retiraré de mi presencia el templo que he consagrado a mi Nombre, e Israel se convertirá en objeto de burla y de escarnio entre todos los pueblos.

8Y este santuario se convertirá en ruina, de modo que todos los que pasen ante él quedarán estupefactos y silbarán preguntándose: “¿Por qué ha actuado el Señor así con esta tierra y este templo?”.

9Y responderán: “Porque abandonaron al Señor, su Dios, que había sacado a sus padres de la tierra de Egipto y abrazaron otros dioses, se postraron ante ellos y les rindieron culto; por eso ha hecho venir el Señor sobre ellos estos males”».

10Veinte años después de que Salomón hubo construido las dos casas, el templo del Señor y el palacio real,

11el rey entregó a Jirán veinte ciudades en la tierra de Galilea, pues Jirán, rey de Tiro, había proporcionado a Salomón madera de cedro y de ciprés y todo el oro que quiso.

12Salió Jirán de Tiro a observar las ciudades que Salomón le había entregado, pero no le agradaron,

13y se quejó: «¿Qué ciudades son estas que me has entregado, hermano mío?». Las denominó: «Tierra de Cabul», nombre conservado hasta el día de hoy.

14Había enviado Jirán al rey ciento veinte talentos de oro.

15Esto es lo referente a la prestación personal que el rey Salomón estableció para construir el templo del Señor y el palacio real, el Miló y la muralla de Jerusalén, Jasor, Meguido y Guézer

16—el faraón, rey de Egipto, había subido y tomado Guézer y, tras incendiarla y matar a los cananeos que habitaban la ciudad, la entregó en dote a su hija, la mujer de Salomón,

17quien la reconstruyó—, Bet Jorón de abajo,

18Baalat y Tamar en el desierto del país,

19más todas las ciudades de aprovisionamiento que tenía Salomón, las ciudades para carros y caballos, y cuanto Salomón quiso construir en Jerusalén, en el Líbano o por todos los dominios de su reino.

20A cuantos quedaron de los amorreos, hititas, perizitas, jivitas y jebuseos, que no eran de los hijos de Israel,

21cuyos descendientes habían permanecido en el país y a quienes los hijos de Israel no habían podido exterminar mediante anatema, Salomón los redujo a mano de obra forzada, como ha sucedido hasta el día de hoy.

22Pero a los hijos de Israel no les impuso trabajos forzados, pues eran sus guerreros, oficiales y jefes, escuderos y guías de sus carros y caballería.

23Los capataces de los prefectos al frente de las obras de Salomón eran quinientos cincuenta para dirigir a los obreros de sus construcciones.

24Una vez que la hija del faraón hubo subido de la ciudad de David al palacio que Salomón construyera para ella, se edificó el Miló.

25Tres veces al año, Salomón ofrecía holocaustos y sacrificios de comunión en el altar que había levantado al Señor y quemaba ante él las ofrendas abrasadas. Así, llevó a conclusión la obra del templo.

26El rey Salomón construyó una flota en Esión Guéber, cerca de Elat, a orillas del mar Rojo en tierra de Edón.

27Jirán envió en las naves servidores suyos, marineros expertos, junto con los servidores de Salomón.

28Llegaron a Ofir y de allí trajeron cuatrocientos veinte talentos de oro que llevaron ante el rey.

1 Corintios 12

1Acerca de los dones espirituales, no quiero, hermanos, que sigáis en la ignorancia.

2Sabéis que cuando erais gentiles, os sentíais impulsados a correr tras los ídolos mudos.

3Por ello os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios dice: «¡Anatema sea Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!», sino por el Espíritu Santo.

4Y hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu;

5hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor;

6y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos.

7Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.

8Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu.

9Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar.

10A este se le ha concedido hacer milagros; a aquel, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas.

11El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

12Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.

13Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

14Pues el cuerpo no lo forma un solo miembro, sino muchos.

15Si dijera el pie: «Puesto que no soy mano, no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo?

16Y si el oído dijera: «Puesto que no soy ojo, no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo?

17Si el cuerpo entero fuera ojo, ¿dónde estaría el oído?; si fuera todo oído, ¿dónde estaría el olfato?

18Pues bien, Dios distribuyó cada uno de los miembros en el cuerpo como quiso.

19Si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?

20Sin embargo, aunque es cierto que los miembros son muchos, el cuerpo es uno solo.

21El ojo no puede decir a la mano: «No te necesito»; y la cabeza no puede decir a los pies: «No os necesito».

22Sino todo lo contrario, los miembros que parecen más débiles son necesarios.

23Y los miembros del cuerpo que nos parecen más despreciables los rodeamos de mayor respeto; y los menos decorosos los tratamos con más decoro;

24mientras que los más decorosos no lo necesitan. Pues bien, Dios organizó el cuerpo dando mayor honor a lo que carece de él,

25para que así no haya división en el cuerpo, sino que más bien todos los miembros se preocupen por igual unos de otros.

26Y si un miembro sufre, todos sufren con él; si un miembro es honrado, todos se alegran con él.

27Pues bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro.

28Pues en la Iglesia Dios puso en primer lugar a los apóstoles; en segundo lugar, a los profetas; en el tercero, a los maestros; después, los milagros; después el carisma de curaciones, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas.

29¿Acaso son todos apóstoles? ¿O todos son profetas? ¿O todos maestros? ¿O hacen todos milagros?

30¿Tienen todos don para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan?

31Ambicionad los carismas mayores. Y aún os voy a mostrar un camino más excelente.