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Lectura 68 de 365

Josué 15-17 · Hechos de los Apóstoles 24

Letra: Normal

Josué 15

1La suerte de la tribu de los hijos de Judá, por clanes, le correspondió hacia la frontera de Edón, al sur del desierto de Sin en el extremo meridional.

2Su límite por el Sur partía de la punta del mar de la Sal, desde la lengua de mar que mira hacia el Sur;

3luego se dirigía por el sur de la cuesta de Acrabín, pasaba hacia Sin y subía por el sur de Cadés Barnea; pasaba por Jesrón, subía hacia Adar y volvía hacia Carcá;

4pasaba por Asmón, iba a salir al torrente de Egipto y terminaba en el mar. «Esa será vuestra frontera por el Sur».

5Por el Este, el límite era el mar de la Sal hasta la desembocadura del Jordán. La frontera norte partía de la lengua de mar en la que desemboca el Jordán.

6Subía a Bet Joglá, pasaba al norte de Bet Arabá y subía hasta la Peña de Boján, hijo de Rubén.

7El límite subía desde el valle de Acor hasta Debir y volvía al Norte hacia Guilgal, frente a la subida de Adumín, que está al sur del Torrente. El límite pasaba por el arroyo de En Semes y venía a salir a En Roguel.

8De allí subía por el valle de Ben Hinnón, por el sur del «Hombro del Jebuseo», es decir, por Jerusalén; subía el límite por el Oeste a la cima del monte frente al valle de Hinnón, hasta el extremo norte del valle de los Refaítas.

9El límite torcía de la cumbre del monte hacia la fuente del arroyo de Neftoj y seguía hacia las ciudades del monte Efrón torciendo en dirección a Baalá, es decir, Quiriat Yearín.

10De Baalá, el límite doblaba por el oeste hacia el Monte Seír y, pasando por la vertiente norte del monte Yearón (o sea, Quesalón), bajaba hasta Bet Semes y pasaba a Timná.

11Luego iba hacia el norte de Ecrón, doblaba hacia Sicarón, pasaba por el monte Baalá y salía a Yabneel. La frontera terminaba en el mar. El límite occidental era el Mar Grande.

12Esos eran los límites del territorio de los hijos de Judá, por clanes.

13A Caleb, hijo de Jefuné, se le asignó un lote entre los hijos de Judá, como había mandado el Señor a Josué: Quiriat Arbá, la ciudad del padre de Anac, es decir, Hebrón.

14Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac: Sesay, Ajimán y Talmay, descendientes de Anac.

15De allí se dirigió contra los habitantes de Debir, que antiguamente se llamaba Quiriat Séfer.

16Entonces dijo Caleb: «Al que derrote a Quiriat Séfer y la tome, le doy por esposa a mi hija Axá».

17El que la tomó fue Otoniel, hijo de Quenaz, hermano de Caleb, y este le dio por esposa a su hija Axá.

18Cuando ella iba a casa del marido, este la instigó a que pidiera a su padre un campo. Ella se apeó del burro. Y Caleb le preguntó: «¿Qué te pasa?».

19Ella respondió: «Hazme un regalo; ya que me has dado el desierto del Negueb, dame fuentes de agua». Y él le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.

20Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Judá, por clanes.

21Poblaciones fronterizas de la tribu de los hijos de Judá:Por la frontera con Edón, en el Negueb: Cabsel, Éder, Yagur,

22Quiná, Dimoná, Adadá,

23Quedes, Jasor, Yitnán,

24Zif, Télen, Bealot,

25Jasor Jadatá, Queriyot Jesrón (o sea, Jasor),

26Amán, Semá, Moladá,

27Jasar Gadá, Jesmón, Bet Pélet,

28Jasar Sual, Berseba con sus aldeas,

29Balá, Iyín, Esen,

30Eltolad, Quesil, Jormá,

31Siquelag, Madmaná, Sansaná,

32Lebaot, Siljín y En Rimón. En total, veintinueve ciudades con sus aldeas.

33En la Sefelá: Estaol, Sorá, Asná,

34Zanoaj, En Ganín, Tapuaj, Enán,

35Yarmut, Adulán, Socó, Azecá,

36Saarain, Aditain, Guederá, Guederotáyin: catorce ciudades con sus aldeas.

37Senán, Jadasá, Migdal Gad,

38Dilán, Mispé, Yoctel,

39Laquis, Boscat, Eglón,

40Cabón, Lajmás, Quitlís,

41Guederot, Bet Dagón, Nahamá, Maquedá: dieciséis ciudades con sus aldeas.

42Libná, Éter, Asán,

43Yiftaj, Asná, Nesib,

44Queilá, Accib, Maresá: nueve ciudades con sus aldeas.

45Ecrón con sus filiales y aldeas.

46Desde Ecrón hasta el mar, todo lo que queda al lado de Asdod con sus aldeas.

47Asdod con sus filiales y aldeas, Gaza con sus filiales y aldeas, hasta el torrente de Egipto, limitando con el Mar Grande.

48En la montaña: Samir, Yatir, Socó,

49Danná, Quiriat Sanná (o sea, Debir),

50Anab, Estemoa, Anín,

51Gosén, Jolón, Guiló: once ciudades y sus aldeas.

52Arab, Dumá, Esán,

53Yanín, Bet Tapuaj, Afecá,

54Jumtá, Quiriat Arbá (o sea, Hebrón), Sior: nueve ciudades y sus aldeas.

55Maón, Carmel, Zif, Yutá,

56Yezrael, Yoqdeán, Zanoj,

57Hacain, Guibeá y Timná: diez ciudades con sus aldeas.

58Jaljul, Bet Sur, Guedor,

59Maarat, Bet Anot, Eltecón: seis ciudades con sus aldeas. Técoa, Efratá (o sea Belén), Peor, Etán, Culón, Tatán, Sores, Caren, Galín, Béter, Manaj: once ciudades con sus aldeas.

60Quiriat Baal (o sea, Quiriat Yearín) y Rabá: dos ciudades con sus aldeas.

61En el desierto: Bet Arabá, Midín, Secacá,

62Nibsán, la Ciudad de la Sal y Engadí: seis ciudades con sus aldeas.

63Pero los hijos de Judá no pudieron expulsar a los jebuseos que ocupaban Jerusalén. Por eso los jebuseos siguen habitando en Jerusalén en medio de Judá hasta el día de hoy.

Josué 16

1La suerte que tocó a los hijos de José partía, por el este, del Jordán cerca de Jericó; iba por el oasis de Jericó y por el desierto que sube de Jericó a la montaña de Betel;

2seguía de Betel a Luz, pasaba hacia la frontera de los arquitas en Atarot;

3bajaba al oeste hacia la frontera de los jafletitas, hasta el término de Bet Jorón de Abajo y hasta Guézer, y venía a salir al mar.

4Esta fue la heredad de Manasés y Efraín, hijos de José.

5Esta fue la frontera de los hijos de Efraín, por clanes: el límite de su heredad iba por el este desde Atarot Adar hasta Bet Jorón de Arriba

6e iba a salir al mar, con Micmetá al norte. El límite doblaba al este hacia Taanat Siló, y, cruzando al este de Yanoj,

7bajaba de Yanoj a Atarot y a Naará y tocaba en Jericó para terminar en el Jordán.

8De Tapuaj iba el límite hacia el oeste por el torrente de Caná y terminaba en el mar. Esa fue la heredad de la tribu de los hijos de Efraín, por clanes,

9además de las ciudades reservadas para los hijos de Efraín de la heredad de los hijos de Manasés; todas las ciudades con sus aldeas.

10Los cananeos que ocupaban Guécer no pudieron ser expulsados y así continúan en medio de Efraín hasta el día de hoy, pero sometidos a trabajos forzados.

Josué 17

1A la tribu de Manasés le correspondió una suerte, como primogénito que era de José. A Maquir, primogénito de Manasés y padre de Galaad, como era hombre de guerra, le tocó Galaad y Basán.

2También les tocó una suerte a los otros hijos de Manasés, por clanes: a los hijos de Abiecer, a los de Jélec, a los de Asriel, a los de Sequén, a los de Jéfer, a los de Semidá: estos eran los hijos varones de Manasés, hijo de José, y estos sus clanes.

3Pero Selofejad, hijo de Jéfer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, no tuvo hijos; solo hijas. Sus hijas se llamaban: Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá.

4Estas se presentaron ante el sacerdote Eleazar, ante Josué, hijo de Nun, y ante los jefes, y les dijeron: «El Señor ordenó a Moisés que nos diera una heredad entre nuestros hermanos». Entonces se les asignó, según la orden del Señor, una heredad entre los hermanos de su padre.

5Así tocaron a Manasés diez porciones, además de la tierra de Galaad y Basán, en Transjordania,

6pues las hijas de Manasés obtuvieron una heredad entre sus hijos. La tierra de Galaad fue para los otros hijos de Manasés.

7El límite de Manasés era, por el lado de Aser, Mikmetá, que está frente a Siquén; de allí iba hacia el sur, hacia la fuente de Tapuaj.

8(La zona de Tapuaj era de Manasés, pero el mismo Tapuaj, en la frontera de Manasés, era de los hijos de Efraín).

9El límite bajaba por la vaguada de Caná; al sur de la vaguada estaban las ciudades que tenía Efraín entre las de Manasés; el territorio de Manasés estaba al norte de la vaguada, e iba a salir al mar.

10Hacia el sur era de Efraín y hacia el norte de Manasés; el mar era su frontera. Manasés lindaba al norte con Aser y al este con Isacar.

11Manasés tenía, en Isacar y en Aser, Bet Seán y sus filiales, Yibleán y sus filiales, los vecinos de Dor y sus filiales, los vecinos de Tanac y Meguido y sus filiales.

12Los hijos de Manasés no consiguieron apoderarse de esas ciudades, de modo que los cananeos lograron mantenerse en aquella región.

13Pero, cuando los hijos de Israel se hicieron más fuertes, sometieron a los cananeos a trabajos forzados, aunque no llegaron a expulsarlos.

14Los hijos de José dijeron a Josué: «¿Por qué nos has asignado en heredad solo una suerte y una porción, siendo tantos como somos, gracias a que el Señor nos ha bendecido?».

15Josué les contestó: «Si sois tantos, subid a los bosques y talad para vosotros la región de los perizitas y de los refaítas, ya que la montaña de Efraín os resulta demasiado estrecha».

16Los hijos de José replicaron: «No nos basta con la montaña. Además, todos los cananeos que viven en el llano tienen carros de hierro, tanto los de Bet Seán y sus filiales como los de la llanura de Yezrael».

17Josué respondió a la casa de José, a Efraín y Manasés: «Vosotros sois muchos y muy fuertes; no tendréis, pues, un solo lote,

18porque será vuestra también la montaña; es verdad que está cubierta de bosques, pero vosotros la talaréis y será vuestra esa región. Y expulsaréis a los cananeos, aunque tienen carros de hierro y son muy fuertes».

Hechos de los Apóstoles 24

1Cinco días después bajó el sumo sacerdote Ananías con algunos ancianos y cierto Tértulo, abogado, y presentaron ante el gobernador acusación contra Pablo.

2Convocado este, Tértulo comenzó su acusación, diciendo: «La mucha paz que por ti gozamos y las mejoras realizadas en beneficio de la nación por tu solícito cuidado,

3las reconocemos con gratitud en toda ocasión y en todo lugar, excelentísimo Félix.

4Pero para no molestarte más, te ruego nos escuches brevemente con tu acostumbrada benevolencia.

5Hemos encontrado que este hombre es una peste, que promueve alborotos contra todos los judíos del mundo entero y que es el jefe de la secta de los nazarenos.

6aIntentó además profanar el templo, pero nosotros lo hemos apresado.

6b[«apresamos y quisimos juzgar según nuestra Ley,]

7[pero llegando el tribuno Lisias lo arrebató de nuestras manos (con mucha violencia)]

8a[remitiéndonos a ti(ordenando que los acusadores vengan ante ti)»]

8bInterrógalo tú mismo y podrás averiguar por su propia declaración todas estas cosas de que lo acusamos».

9Los judíos lo apoyaron, afirmando que todo era así.

10Cuando el gobernador le hizo señal de que tomara la palabra, Pablo replicó: «Voy a hablar con buen ánimo en mi defensa, sabiendo que desde hace muchos años administras justicia a este pueblo.

11Como tú mismo puedes averiguar, no hace más de doce días que yo subí a Jerusalén para adorar

12y ni en el templo me han encontrado discutiendo con nadie o promoviendo disturbios entre la gente ni en las sinagogas ni en la ciudad,

13ni pueden presentarte pruebas de las cosas de que ahora me acusan.

14En cambio, esta es mi confesión ante ti: doy culto al Dios de mis padres según el Camino, que ellos llaman secta, creyendo en todo lo que está escrito en la Ley y los Profetas,

15y tengo en Dios la misma esperanza que ellos mismos aguardan de que habrá resurrección de justos e injustos.

16Por esto yo también procuro tener siempre una conciencia limpia ante Dios y ante los hombres.

17Después de muchos años, he venido a traer limosnas a mi pueblo y a presentar ofrendas.

18Estaba en ello cuando me encontraron en el templo, después de haberme purificado, y no con multitud ni alboroto.

19Los que me encontraron eran algunos judíos de Asia. Ellos son los que deberían presentarse ante ti y acusarme, si tienen algo contra mí.

20O que digan estos mismos qué crimen encontraron en mí cuando comparecí ante el Sanedrín,

21si no es este solo grito que yo pronuncié cuando estaba en medio de ellos: “Se me está juzgando hoy entre vosotros por la resurrección de los muertos”».

22Félix, que estaba bien informado en lo referente al Camino, les dio largas diciendo: «Cuando baje el tribuno Lisias, decidiré vuestra causa».

23Y dio orden al centurión de que custodiase a Pablo, dejando que tuviera alguna libertad y que no impidiese a ninguno de los suyos asistirlo.

24Después de algunos días vino Félix con su mujer, Drusila, que era judía; mandó traer a Pablo y lo escuchó sobre la fe en el Mesías Jesús.

25Pero cuando razonaba sobre la justicia, el dominio de sí mismo y el juicio futuro, Félix, aterrorizado, replicó: «Por ahora, puedes marcharte. Cuando tenga oportunidad, te haré llamar».

26Esperaba al mismo tiempo que Pablo le diese dinero; por ello muchas veces lo hacía venir y conversaba con él.

27Cumplido un bienio, Porcio Festo sucedió a Félix, y este, queriendo congraciarse con los judíos, dejó preso a Pablo.