Lectura 50 de 365
Números 31-33 · Hechos de los Apóstoles 6
Números 31
1El Señor dijo a Moisés:
2«Que los hijos de Israel tomen venganza de los madianitas. Luego irás a reunirte con los tuyos».
3Moisés dijo al pueblo: «Armad a algunos de vosotros para la guerra del Señor contra Madián, para tomar sobre Madián la venganza del Señor.
4Pondréis en armas a mil de cada tribu, de todas las tribus de Israel».
5Así movilizaron para la guerra doce mil hombres, mil por cada tribu de Israel.
6Moisés envió al combate mil por cada tribu, y con ellos a Pinjás, hijo del sacerdote Eleazar, que llevaba en su mano los objetos sagrados y las trompetas del toque de combate.
7Atacaron a Madián como el Señor le había mandado a Moisés y mataron a todos los varones.
8Mataron también a los reyes de Madián: Eví, Réquen, Sur, Jur y Rebá, cinco reyes madianitas. Y a Balaán, hijo de Beor, lo mataron a filo de espada.
9Los hijos de Israel hicieron cautivas a las mujeres y niños de Madián, y tomaron como botín su ganado, sus rebaños y todos sus bienes.
10Incendiaron todas las ciudades en que habitaban y todos sus campamentos.
11Y reunieron todo el botín que habían capturado, personas y bestias,
12y llevaron los cautivos, la presa y el botín a Moisés, al sacerdote Eleazar y a toda la comunidad de los hijos de Israel, que acampaba en las estepas de Moab, cerca del Jordán, frente a Jericó.
13Moisés, el sacerdote Eleazar y todos los jefes de la comunidad salieron a su encuentro hasta fuera del campamento.
14Moisés se encolerizó con los jefes de las tropas, jefes de millar y jefes de cien, que volvían de la batalla,
15y les dijo: «¿Pero habéis dejado con vida a todas las mujeres?
16Precisamente fueron ellas las que indujeron a los hijos de Israel a prevaricar contra el Señor, siguiendo el consejo de Balaán, cuando lo de Peor; por eso hubo una gran mortandad en la comunidad del Señor.
17Dad muerte, pues, a todos los niños varones. Y a toda mujer que haya conocido varón, que se haya acostado con varón, matadla también.
18Pero reservaos para vosotros a todas las muchachas que no se hayan acostado con varón.
19Y vosotros, acampad fuera del campamento siete días. Todos los que hayáis matado a alguien y todos los que hayáis tocado algún muerto, purificaos, vosotros y vuestros cautivos, el día tercero y el día séptimo.
20Purificad también todos los vestidos, todos los objetos de cuero, todo tejido de pelo de cabra y todo utensilio de madera».
21Dijo el sacerdote Eleazar a los guerreros que habían vuelto de la batalla: «Estas son las prescripciones de la ley que dio el Señor a Moisés:
22el oro, la plata, el bronce, el hierro, el estaño y el plomo,
23todo lo que puede resistir el fuego, lo pasaréis por el fuego y quedará puro. Pero lo purificaréis con el agua expiatoria. Y todo lo que no puede resistir el fuego, lo pasaréis por el agua.
24Lavad vuestros vestidos el día séptimo y quedaréis puros. Luego podréis entrar en el campamento».
25El Señor dijo a Moisés:
26«Tú, con el sacerdote Eleazar y los cabezas de familia de la comunidad, sacad la cuenta del botín y de los cautivos, personas y bestias.
27Luego repartirás el botín, la mitad para los combatientes que fueron a la guerra y la otra mitad para toda la comunidad.
28Reservarás para el Señor, de la parte de los combatientes que fueron a la guerra, uno por cada quinientos, sean personas, bueyes, asnos u ovejas.
29Tómalo de la mitad que les corresponde y se lo das al sacerdote Eleazar, como reserva para el Señor.
30Y de la mitad que corresponde a los hijos de Israel, toma uno por cada cincuenta, sean personas, bueyes, asnos u ovejas, o cualquier clase de bestias, y dáselo a los levitas, que están encargados del ministerio de la Morada del Señor».
31Moisés y el sacerdote Eleazar hicieron lo que el Señor había mandado a Moisés.
32Como remanente de lo que la gente de guerra había capturado quedó este botín: seiscientas setenta y cinco mil cabezas de ganado lanar,
33setenta y dos mil de vacuno
34y sesenta y un mil de ganado asnal.
35En cuanto a las personas, las mujeres que no se habían acostado con varón eran, en total, treinta y dos mil.
36La mitad correspondiente a los que habían ido al combate fue de trescientas treinta y siete mil quinientas cabezas de ganado lanar,
37y la parte de ganado lanar reservada al Señor, seiscientas setenta y cinco cabezas;
38de ganado vacuno, treinta y seis mil, y la parte del Señor, setenta y dos;
39de ganado asnal, treinta mil quinientas, y la parte del Señor, sesenta y una.
40Las personas eran dieciséis mil, y la parte del Señor, treinta y dos.
41Moisés entregó al sacerdote Eleazar la reserva del Señor, como había ordenado el Señor a Moisés.
42De la mitad que correspondió a los hijos de Israel y que había apartado Moisés de la asignada a los combatientes,
43la mitad de esa media parte que correspondía a la comunidad era: trescientas treinta y siete mil quinientas cabezas de ganado lanar;
44treinta y seis mil de vacuno;
45treinta mil quinientas de asnal,
46y dieciséis mil personas.
47Tomó Moisés, de la mitad de los hijos de Israel, a razón de uno por cincuenta, personas y bestias, y se las dio a los levitas, que se encargan del ministerio de la Morada del Señor, como había ordenado el Señor a Moisés.
48Los jefes de las tropas de Israel que habían ido a la guerra, jefes de millar y jefes de cien, se presentaron ante Moisés
49y le dijeron: «Tus siervos han sacado la cuenta de los combatientes que tenían a sus órdenes, y no falta ni uno.
50Por eso traemos de ofrenda al Señor lo que cada uno de nosotros ha encontrado en objetos de oro, brazaletes, ajorcas, anillos, arracadas y collares, para hacer expiación por nosotros ante el Señor».
51Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro y las joyas.
52El total del oro de la reserva que los jefes de millar y de cien apartaron para el Señor, fue de unos doscientos kilos.
53Los combatientes lo habían recogido cada uno como botín para sí.
54Pero Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de los jefes de millar y de cien y lo llevaron a la Tienda del Encuentro, para que sirviera ante el Señor de memorial en favor de los hijos de Israel.
Números 32
1Los rubenitas y los gaditas poseían muchos rebaños y muy grandes. Viendo que la tierra de Yacer y la de Galaad eran tierra excelente para el pastoreo,
2fueron y dijeron a Moisés, al sacerdote Eleazar y a los jefes de la comunidad:
3«Atarot, Dibón, Yacer, Nimrá, Jesbón, Elalé, Sebán, Nebo y Maón,
4el país que el Señor conquistó al llegar la comunidad de Israel es tierra apropiada para ganado, y tus siervos tienen ganado».
5Y añadieron: «Si hemos hallado gracia a tus ojos, que se nos dé esta tierra en propiedad a tus siervos; no nos hagas pasar el Jordán».
6Respondió Moisés a los gaditas y a los rubenitas: «¿De modo que vuestros hermanos van a ir al combate y vosotros os vais a quedar aquí?
7¿Por qué quitáis a los hijos de Israel el ánimo de pasar a la tierra que les ha dado el Señor?
8Eso hicieron ya vuestros padres, cuando los mandé de Cadés Barnea a reconocer el país:
9subieron al valle de Escol, vieron la tierra y quitaron a los hijos de Israel el ánimo de entrar en la tierra que les había dado el Señor.
10Por eso se encendió aquel día la ira del Señor y juró:
11“Los hombres que salieron de Egipto, de veinte años para arriba, nunca verán la tierra que prometí con juramento a Abrahán, a Isaac y a Jacob, porque no me han sido fieles,
12excepto Caleb, hijo de Jefuné el queniceo, y Josué, hijo de Nun, que fueron fieles al Señor”.
13Se encendió la ira del Señor contra Israel y los hizo andar errantes por el desierto durante cuarenta años, hasta que se acabó toda aquella generación que había obrado mal a los ojos del Señor.
14¡Y ahora vosotros, raza de hombres pecadores, os alzáis a imitación de vuestros padres, para atizar más el fuego de la ira del Señor contra Israel!
15Si os apartáis de él, volverá a retenernos en el desierto, y vosotros seréis los causantes del desastre de todo este pueblo».
16Entonces se acercaron a Moisés y le dijeron: «Construiremos aquí rediles para nuestras ovejas y ciudades para nuestros niños.
17Pero nosotros tomaremos las armas a la cabeza de los hijos de Israel, hasta que los introduzcamos en sus lugares; entretanto, nuestros hijos se quedarán en las plazas fuertes, al abrigo de los habitantes del país.
18No volveremos a nuestras casas hasta que todos los hijos de Israel hayan tomado posesión de su heredad.
19Y nosotros no tendremos heredad con ellos al otro lado del Jordán, pues nuestra heredad nos ha tocado de este lado, del lado oriental del Jordán».
20Moisés les dijo: «Si hacéis lo que habéis dicho, si os armáis para combatir delante del Señor
21y todos vuestros combatientes pasan el Jordán delante del Señor, hasta que os quite de delante a sus enemigos
22y la tierra sea ocupada a la llegada del Señor, y solo después volvéis, quedaréis exentos de culpa ante el Señor y ante Israel. Y obtendréis esta tierra en propiedad delante del Señor.
23Pero si no lo hacéis así, pecaréis contra el Señor, y sabed que vuestro pecado acabará por saliros al encuentro.
24Construid, pues, ciudades para vuestros niños, y rediles para vuestros rebaños; y haced lo que habéis prometido».
25Dijeron los gaditas y los rubenitas a Moisés: «Tus siervos harán lo que mi señor manda.
26Nuestros hijos, nuestras mujeres, nuestros rebaños y todo nuestro ganado se quedarán aquí en las ciudades de Galaad.
27Pero tus siervos, todos los que llevan armas, pasarán delante del Señor e irán a la guerra, como dice mi señor».
28Moisés dio esta orden al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los cabezas de familia en las tribus de los hijos de Israel:
29«Si los gaditas y rubenitas, todo el que esté armado, pasan con vosotros el Jordán, para combatir delante del Señor, y la tierra os queda sometida, les daréis la tierra de Galaad en propiedad.
30Pero si no pasan armados con vosotros, tendrán su heredad entre vosotros en la tierra de Canaán».
31Respondieron los gaditas y los rubenitas: «Haremos lo que ha dicho mi señor a tus siervos.
32Nosotros pasaremos armados delante del Señor a la tierra de Canaán; pero danos la propiedad de nuestra herencia a este lado del Jordán».
33Moisés dio a los gaditas, a los rubenitas y a media tribu de Manasés, hijo de José, el reino de Sijón, rey de los amorreos, y el reino de Og, rey de Basán; el país con las ciudades comprendidas en sus fronteras: las ciudades del país en toda su extensión.
34Los gaditas construyeron las plazas fuertes de Dibón, Atarot y Aroer,
35Atrot Sofán, Yacer, Yogbohá,
36Bet Nimrá, Bet Harán, y rediles para los rebaños.
37Los rubenitas construyeron Jesbón, Elalé, Quiriatáin,
38Nebo, Baal Maón, cambiadas de nombre, y Sibmá. Y pusieron nombres a las ciudades que construyeron.
39Los hijos de Maquir, hijo de Manasés, fueron a Galaad, la conquistaron y expulsaron a los amorreos que habitaban allí.
40Moisés dio Galaad a Maquir, hijo de Manasés, que se estableció allí.
41Yaír, hijo de Manasés, fue y se apoderó de las aldeas de ellos y las llamó Aldeas de Yaír.
42Nóbaj fue y se apoderó de Quenat y de sus aldeas, y le puso su propio nombre: Nóbaj.
Números 33
1Estas son las etapas del viaje de los hijos de Israel que salieron de Egipto, por escuadrones, a las órdenes de Moisés y Aarón.
2Moisés, por orden del Señor, registró los puntos desde donde partían, etapa por etapa. Estas fueron las etapas, con indicación de los puntos de partida.
3Partieron de Ramsés el mes primero. El día quince del mes primero, al día siguiente de la Pascua, salieron los hijos de Israel, la mano en alto, ante la mirada de todos los egipcios.
4Los egipcios estaban enterrando a todos sus primogénitos, que habían sido heridos por el Señor, haciendo así justicia de sus dioses.
5Partieron los hijos de Israel de Ramsés y acamparon en Sucot.
6Partieron de Sucot y acamparon en Etán, al borde del desierto.
7Partieron de Etán y se detuvieron en Pi Hajirot, frente a Baal Safón y acamparon delante de Migdol.
8Partieron de Pi Hajirot y pasaron por medio del mar hasta el desierto. Anduvieron tres días de camino por el desierto de Etán y acamparon en Mará.
9Partieron de Mará y llegaron a Elín. En Elín había doce fuentes y setenta palmeras; y acamparon allí.
10Partieron de Elín y acamparon cerca del mar Rojo.
11Partieron del mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin.
12Partieron del desierto de Sin y acamparon en Dofcá.
13Partieron de Dofcá y acamparon en Alús.
14Partieron de Alús y acamparon en Refidín, pero no había allí agua para que bebiera la gente.
15Partieron de Refidín y acamparon en el desierto del Sinaí.
16Partieron del desierto del Sinaí y acamparon en Quibrot Hatavá.
17Partieron de Quibrot Hatavá y acamparon en Jaserot.
18Partieron de Jaserot y acamparon en Ritmá.
19Partieron de Ritmá y acamparon en Rimón Peres.
20Partieron de Rimón Peres y acamparon en Libná.
21Partieron de Libná y acamparon en Risá.
22Partieron de Risá y acamparon en Quehelatá.
23Partieron de Quehelatá y acamparon en el monte Séfer.
24Partieron del monte Séfer y acamparon en Jaradá.
25Partieron de Jaradá y acamparon en Maquelot.
26Partieron de Maquelot y acamparon en Tájat.
27Partieron de Tájat y acamparon en Táraj.
28Partieron de Táraj y acamparon en Mitcá.
29Partieron de Mitcá y acamparon en Jasmoná.
30Partieron de Jasmoná y acamparon en Moserot.
31Partieron de Moserot y acamparon en Bené Jacán.
32Partieron de Bené Jacán y acamparon en Jor Guidgad.
33Partieron de Jor Guidgad y acamparon en Yotbatá.
34Partieron de Yotbatá y acamparon en Abroná.
35Partieron de Abroná y acamparon en Esión Guéber.
36Partieron de Esión Guéber y acamparon en el desierto de Sin, es decir, en Cadés.
37Partieron de Cadés y acamparon en Hor de la Montaña, en la frontera de la tierra de Edón.
38El sacerdote Aarón subió a Hor de la Montaña, por orden del Señor y allí murió, el año cuarenta de la salida de los hijos de Israel de Egipto, el día primero del mes quinto.
39Tenía Aarón ciento veintitrés años cuando murió en Hor de la Montaña.
40(El rey cananeo de Arad, que habitaba en el Negueb, en la tierra de Canaán, se enteró de que llegaban los hijos de Israel).
41Partieron de Hor de la Montaña y acamparon en Salmoná.
42Partieron de Salmoná y acamparon en Punón.
43Partieron de Punón y acamparon en Obot.
44Partieron de Obot y acamparon en Iyé-Abarín, en la frontera de Moab.
45Partieron de Iyín y acamparon en Dibón Gad.
46Partieron de Dibón Gad y acamparon en Almón Diblatayin.
47Partieron de Almón Diblatayin y acamparon en los montes de Abarín, frente al Nebo.
48Partieron de los montes de Abarín y acamparon en las estepas de Moab, cerca del Jordán, frente a Jericó.
49Acamparon cerca del Jordán entre Bet Jesimot y Abel Sitín, en las estepas de Moab.
50El Señor dijo a Moisés en las estepas de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó:
51«Di a los hijos de Israel: “Cuando paséis el Jordán para entrar en la tierra de Canaán,
52expulsaréis a vuestra llegada a todos los habitantes del país. Destruiréis todas sus imágenes pintadas y sus estatuas de fundición, y demoleréis todos sus santuarios.
53Apoderaos de la tierra y habitad en ella, pues voy a daros todo el país en propiedad.
54La repartiréis a suertes entre vuestros clanes. Al grande le aumentaréis la heredad y al pequeño se la reduciréis. Donde le caiga a cada uno la suerte, allí será su propiedad. Haréis el reparto por tribus.
55Pero si no expulsáis a vuestra llegada a los habitantes del país, los que dejéis serán para vosotros espinas en vuestros ojos y aguijones en vuestros costados, y os oprimirán en el país en que vais a habitar
56Y yo os trataré a vosotros como había pensado tratarlos a ellos”».
Hechos de los Apóstoles 6
1En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no se atendía a sus viudas.
2Los Doce, convocando a la asamblea de los discípulos, dijeron: «No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos del servicio de las mesas.
3Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea:
4nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra».
5La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo; a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía.
6Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando.
7La palabra de Dios iba creciendo y en Jerusalén se multiplicaba el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.
8Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo.
9Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban;
10pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.
11Entonces indujeron a unos que asegurasen: «Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios».
12Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y, viniendo de improviso, lo agarraron y lo condujeron al Sanedrín,
13presentando testigos falsos que decían: «Este individuo no para de hablar contra el Lugar Santo y la Ley,
14pues le hemos oído decir que ese Jesús el Nazareno destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dio Moisés».
15Todos los que estaban sentados en el Sanedrín fijaron su mirada en él y su rostro les pareció el de un ángel.