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Lectura 49 de 365

Números 28-30 · Hechos de los Apóstoles 5

Letra: Normal

Números 28

1El Señor dijo a Moisés:

2«Manda esto a los hijos de Israel: “Tendréis cuidado de presentarme a su tiempo mis ofrendas, mis alimentos, mis manjares al fuego de aroma que me aplaca”.

3Diles también: “Este será el manjar al fuego que ofreceréis al Señor: Corderos de un año, sin defecto, dos al día, como holocausto perpetuo.

4Uno de los corderos lo ofrecerás en holocausto por la mañana, y el otro cordero al atardecer;

5y como oblación, una décima de medida de flor de harina, amasada con unos dos litros de aceite virgen.

6Es el holocausto perpetuo que se ofrecía en el monte Sinaí como aroma que aplaca, manjar al fuego para el Señor.

7Y la libación correspondiente: unos dos litros por cada cordero. La libación de bebida fermentada para el Señor la derramarás en el santuario.

8El segundo cordero lo ofrecerás al atardecer: lo ofrecerás con la misma oblación y libación que el de la mañana, como manjar al fuego de aroma que aplaca al Señor.

9El día de sábado, dos corderos de un año, sin tacha, y como oblación dos décimas de flor de harina amasada con aceite y su correspondiente libación.

10El holocausto del sábado, con su libación, se añade los sábados al holocausto perpetuo.

11Los primeros de mes ofreceréis un holocausto al Señor: dos novillos, un carnero y siete corderos de un año, sin tacha.

12Como oblación, tres décimas de flor de harina amasada con aceite por cada novillo; dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como oblación con el carnero;

13una décima de flor de harina amasada con aceite, con cada cordero. Es un holocausto de aroma que aplaca, manjar al fuego para el Señor.

14Las libaciones correspondientes serán: unos tres litros y medio de vino por novillo, unos dos litros y medio por carnero y unos dos litros por cordero. Este será el holocausto mensual, cada uno de los meses del año.

15Ofrecerás también al Señor, como sacrificio expiatorio, un macho cabrío, con su libación, además del holocausto perpetuo y su oblación.

16El mes primero, el día catorce del mes, es la Pascua del Señor,

17y el día quince del mismo mes es fiesta. Durante siete días comeréis panes ácimos.

18El día primero habrá asamblea litúrgica y no haréis ningún trabajo servil.

19Ofreceréis como manjar al fuego, en holocausto al Señor, dos novillos, un carnero, siete corderos de un año, sin tacha.

20La oblación correspondiente de flor de harina amasada con aceite será de tres décimas con cada novillo, dos décimas con el carnero

21y una décima por cada uno de los siete corderos;

22y un macho cabrío como sacrificio expiatorio, para expiar por vosotros.

23Esto, además del holocausto de la mañana, que ofreceréis como holocausto perpetuo.

24Así haréis los siete días. Es un alimento, un manjar al fuego de aroma que aplaca al Señor: se ofrece además del holocausto perpetuo y de su libación.

25El día séptimo tendréis asamblea litúrgica y no haréis ningún trabajo servil.

26El día de las primicias, cuando ofrezcáis al Señor oblación de frutos nuevos en vuestra fiesta de las Semanas, tendréis asamblea litúrgica y no haréis ningún trabajo servil.

27Ofreceréis en holocausto, como aroma que aplaca al Señor, dos novillos, un carnero y siete corderos de un año.

28La oblación correspondiente será de flor de harina amasada con aceite: tres décimas con cada novillo, dos décimas con el carnero

29y una décima con cada uno de los siete corderos;

30y un macho cabrío como sacrificio expiatorio para hacer expiación por vosotros.

31Haréis esto además del holocausto perpetuo, con su oblación y sus libaciones. Serán para vosotros sin defecto.

Números 29

1El primer día del mes séptimo tendréis asamblea litúrgica y no haréis ningún trabajo servil. Será para vosotros el día del Toque de Trompetas.

2Ofreceréis un holocausto como aroma que aplaca al Señor: un novillo, un carnero, siete corderos de un año, sin tacha.

3La oblación correspondiente de flor de harina amasada con aceite será de tres décimas con cada novillo, dos décimas con el carnero

4y una décima con cada uno de los siete corderos;

5y un macho cabrío como sacrificio expiatorio, para hacer la expiación por vosotros.

6Esto, además del holocausto del primero de mes y de su oblación, del holocausto perpetuo y de su oblación y sus libaciones, según lo prescrito, como aroma que aplaca, manjar al fuego para el Señor.

7El día décimo del mismo mes séptimo tendréis asamblea litúrgica; ayunaréis y no haréis trabajo alguno.

8Ofreceréis en holocausto al Señor, como aroma que aplaca, un novillo, un carnero, siete corderos de un año, sin defecto;

9su oblación de flor de harina amasada con aceite será: tres décimas con el novillo, dos décimas con el carnero,

10una décima con cada uno de los siete corderos;

11y un macho cabrío, como sacrificio expiatorio; además del sacrificio expiatorio propio de la fiesta de la Expiación, del holocausto perpetuo, de su oblación y sus libaciones.

12El día quince del mes séptimo tendréis asamblea litúrgica; no haréis ningún trabajo servil y celebraréis fiesta en honor del Señor durante siete días.

13Ofreceréis en holocausto un manjar al fuego de aroma que aplaca al Señor: trece novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin defecto;

14la oblación correspondiente será de flor de harina amasada con aceite: tres décimas con cada uno de los trece novillos, dos décimas por cada uno de los dos carneros

15y una décima con cada uno de los catorce corderos;

16y un macho cabrío como sacrificio expiatorio; además del holocausto perpetuo, con su oblación y su libación.

17El segundo día ofreceréis: doce novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha,

18con las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y corderos, conforme a su número y según la norma;

19y un macho cabrío, como sacrificio expiatorio; además del holocausto perpetuo, con su oblación y sus libaciones.

20El tercer día ofreceréis: once novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha,

21con las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y corderos, conforme a su número y según la norma;

22y un macho cabrío como sacrificio expiatorio; además del holocausto perpetuo, con su oblación y su libación.

23El día cuarto ofreceréis: diez novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha;

24las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y corderos, conforme a su número y según la norma;

25y un macho cabrío, como sacrificio expiatorio; además del holocausto perpetuo, con su oblación y su libación.

26El día quinto ofreceréis: nueve novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha;

27las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y corderos, conforme a su número y según la norma;

28y un macho cabrío, como sacrificio expiatorio; además del holocausto perpetuo, con su oblación y su libación.

29El día sexto ofreceréis: ocho novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha;

30las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y corderos, conforme a su número y según la norma;

31y un macho cabrío, como sacrificio expiatorio; además del holocausto perpetuo, con su oblación y su libación.

32El día séptimo ofreceréis: siete novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha;

33las oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y corderos, conforme a su número y según la norma;

34y un macho cabrío como sacrificio expiatorio; además del holocausto perpetuo, con su oblación y su libación.

35El día octavo tendréis reunión solemne; no haréis ningún trabajo servil.

36Ofreceréis un holocausto, como manjar al fuego de aroma que aplaca al Señor: un novillo, un carnero, siete corderos de un año, sin tacha;

37la oblación y libaciones correspondientes al novillo, al carnero y a los corderos, conforme a su número y según la norma;

38y un macho cabrío como sacrificio expiatorio; además del holocausto perpetuo, con su oblación y su libación.

39Estos son los sacrificios que ofreceréis al Señor en vuestras solemnidades, aparte de vuestras ofrendas votivas y espontáneas, vuestros holocaustos, oblaciones, libaciones y sacrificios de comunión”».

Números 30

1Moisés transmitió a los hijos de Israel todo lo que el Señor le había ordenado.

2Moisés habló a los jefes de las tribus de los hijos de Israel y les dijo: «Esto es lo que ha ordenado el Señor:

3si un hombre hace un voto al Señor, o se compromete a algo bajo juramento, no faltará a su palabra: cumplirá todo lo que ha proferido su boca.

4Y si una mujer hace un voto al Señor, o adquiere un compromiso, en su juventud, mientras vive en casa de su padre,

5si su padre se entera de su voto o del compromiso que ha contraído y no le dice nada, todos sus votos son firmes y todos los compromisos que ha contraído son firmes.

6Pero si su padre, el mismo día en que se entera de cualquiera de sus votos o de los compromisos que ha contraído, lo desaprueba, no es firme. El Señor no se lo tendrá en cuenta, pues su padre lo ha desaprobado.

7Y si se casa cuando todavía está ligada por sus votos o por un compromiso que profirieron sus labios inconsideradamente,

8si su marido se entera y el mismo día en que se entera no lo desaprueba, son firmes sus votos y son válidos los compromisos que adquirió.

9Pero si su marido lo desaprueba cuando se entera de ello, él anula el voto que la obligaba y el compromiso que profirieron sus labios inconsideradamente. El Señor no se lo tendrá en cuenta.

10El voto de una mujer viuda o repudiada, y todos los compromisos que adquiera, son firmes.

11Si una mujer hace un voto en casa de su marido, o se compromete con juramento,

12y se entera su marido y no le dice nada ni lo desaprueba, son firmes todos sus votos y es firme todo compromiso que haya contraído.

13Pero si su marido, el mismo día en que se entera, se los anula, no es firme nada de lo que han proferido sus labios, sea voto o compromiso. El Señor no se lo tendrá en cuenta, porque su marido se los anuló.

14Cualquier voto o compromiso jurado que es penoso para la mujer, el marido puede ratificarlo o anularlo.

15Si su marido no le dice nada aquel día o el siguiente, es que ratifica cualquier voto o compromiso por el que se haya ligado; los confirma por no haberle dicho nada el día que se enteró.

16Pero si los anula más tarde, cargará él con la falta de ella».

17Estos son los preceptos que el Señor dio a Moisés acerca de las relaciones entre marido y mujer, y entre el padre y la hija que, durante su juventud, vive todavía en casa de su padre.

Hechos de los Apóstoles 5

1Pero un hombre llamado Ananías, de acuerdo con Safira, su mujer, vendió una propiedad

2y se quedó con una parte del precio, sabiéndolo su mujer; después llevó el resto y lo puso a los pies de los apóstoles.

3Pero Pedro le dijo: «Ananías, ¿cómo es que Satanás se ha adueñado de tu corazón para que mientas al Espíritu Santo y retengas parte del precio de la propiedad?

4¿Es que no la podías retener cuando la tenías? Y, una vez vendida, ¿no eras dueño legítimo del precio? ¿Por qué has puesto en tu corazón esta decisión? No has engañado a hombres, sino a Dios».

5Al oír Ananías estas palabras, se desplomó y expiró. Y se extendió un gran temor entre todos los que lo oían contar.

6Aparecieron unos jóvenes que lo envolvieron en lienzos y lo llevaron a enterrar.

7Aconteció unas tres horas más tarde que entró su mujer sin saber lo que había sucedido,

8y Pedro le preguntó: «Dime si habéis vendido la propiedad por tanto». Ella respondió: «Sí, por tanto».

9Entonces Pedro le dijo: «¿Por qué os habéis puesto de acuerdo para tentar al Espíritu del Señor? Mira, los pies de los que acaban de enterrar a tu marido están a la puerta y también te van a llevar a ti».

10Enseguida se desplomó a sus pies y expiró. Los jóvenes entraron, la encontraron muerta y la llevaron a enterrar junto a su marido.

11Y se extendió un gran temor en toda la Iglesia y entre todos los que lo oían contar.

12Por mano de los apóstoles se realizaban muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Todos se reunían con un mismo espíritu en el pórtico de Salomón;

13los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente se hacía lenguas de ellos;

14más aún, crecía el número de los creyentes, una multitud tanto de hombres como de mujeres, que se adherían al Señor.

15La gente sacaba los enfermos a las plazas, y los ponía en catres y camillas, para que, al pasar Pedro, su sombra, por lo menos, cayera sobre alguno.

16Acudía incluso mucha gente de las ciudades cercanas a Jerusalén, llevando a enfermos y poseídos de espíritu inmundo, y todos eran curados.

17Entonces el sumo sacerdote y todos los suyos, que integran la secta de los saduceos, en un arrebato de celo,

18prendieron a los apóstoles y los metieron en la cárcel pública.

19Pero, por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas de la cárcel y los sacó fuera, diciéndoles:

20«Marchaos y, cuando lleguéis al templo, explicad al pueblo todas estas palabras de vida».

21Entonces ellos, al oírlo, entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó entre tanto el sumo sacerdote con todos los suyos, convocaron el Sanedrín y el pleno de los ancianos de los hijos de Israel, y mandaron a la prisión para que los trajesen.

22Fueron los guardias, no los encontraron en la cárcel, y volvieron a informar,

23diciendo: «Hemos encontrado la prisión cerrada con toda seguridad, y a los centinelas en pie a las puertas; pero, al abrir, no encontramos a nadie dentro».

24Al oír estas palabras, ni el jefe de la guardia del templo ni los sumos sacerdotes atinaban a explicarse qué había pasado.

25Uno se presentó, avisando: «Mirad, los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo».

26Entonces el jefe salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.

27Una vez conducidos, les hicieron comparecer ante el Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó,

28diciendo: «¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese Nombre? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».

29Pedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.

30El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero.

31Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados.

32Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen».

33Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos.

34Pero un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín, mandó que sacaran fuera un momento a aquellos hombres

35y dijo: «Israelitas, pensad bien lo que vais a hacer con esos hombres.

36Hace algún tiempo se levantó Teudas, dándoselas de hombre importante, y se le juntaron unos cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, se dispersaron todos sus secuaces y todo acabó en nada.

37Más tarde, en los días del censo, surgió Judas el Galileo, arrastrando detrás de sí gente del pueblo; también pereció, y se disgregaron todos sus secuaces.

38En el caso presente, os digo: no os metáis con esos hombres; soltadlos. Si su idea y su actividad son cosa de hombres, se disolverá;

39pero, si es cosa de Dios, no lograréis destruirlos, y os expondríais a luchar contra Dios». Le dieron la razón

40y, habiendo llamado a los apóstoles, los azotaron, les prohibieron hablar en nombre de Jesús, y los soltaron.

41Ellos, pues, salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el Nombre.

42Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando la buena noticia acerca del Mesías Jesús.