Lectura 42 de 365
Números 7-9 · Juan 15-16
Números 7
1Cuando Moisés acabó de instalar la Morada, la ungió y la consagró con todos sus utensilios, y lo mismo el altar con todos sus utensilios. Una vez ungida y consagrada,
2los jefes de Israel, cabezas de familia y jefes de tribus, que habían colaborado en el censo, se acercaron
3y presentaron sus ofrendas delante del Señor: seis carretas cubiertas y doce bueyes, una carreta por cada dos jefes y un buey por cada uno. Los presentaron delante de la Morada.
4El Señor dijo a Moisés:
5«Acéptaselos para el servicio en la Tienda del Encuentro. Entrégaselos a los levitas, a cada uno según su tarea».
6Moisés recibió las carretas y los bueyes y se los entregó a los levitas:
7dos carretas y cuatro bueyes a los guersonitas, según sus tareas;
8cuatro carretas y ocho bueyes a los meraritas, según las tareas que desempeñan a las órdenes de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
9Pero a los queatitas no les entregó nada, porque su carga sagrada la tienen que llevar al hombro.
10Además los jefes trajeron la ofrenda de la dedicación del altar, el día en que este fue ungido. Hicieron los jefes su ofrenda ante el altar.
11Y dijo el Señor a Moisés: «Un jefe traerá cada día su ofrenda por la dedicación del altar».
12El primer día trajo su ofrenda Najsón, hijo de Aminadab, de la tribu de Judá.
13Su ofrenda fue: una fuente de plata de un kilo y medio de peso, un acetre de plata de ochocientos cuarenta gramos, en siclos del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la oblación;
14una naveta de oro de ciento veinte gramos, llena de incienso;
15un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;
16un macho cabrío para el sacrificio expiatorio;
17y dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año, para el sacrificio de comunión. Esa fue la ofrenda de Najsón, hijo de Aminadab.
18El segundo día trajo su ofrenda Natanel, hijo de Suar, jefe de Isacar.
19Su ofrenda fue: una fuente de plata de un kilo y medio de peso, un acetre de plata de ochocientos cuarenta gramos, en siclos del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la oblación;
20una naveta de oro de ciento veinte gramos, llena de incienso;
21un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;
22un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio;
23y dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año, para el sacrificio de comunión. Esa fue la ofrenda de Natanel, hijo de Suar.
24El tercer día trajo su ofrenda Eliab, hijo de Jalón, jefe de la tribu de Zabulón.
25Su ofrenda fue: una fuente de plata de un kilo y medio de peso, un acetre de plata de ochocientos cuarenta gramos, en siclos del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la oblación;
26una naveta de oro de ciento veinte gramos, llena de incienso;
27un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;
28un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio;
29y dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año, para el sacrificio de comunión. Esa fue la ofrenda de Eliab, hijo de Jalón.
30El cuarto día trajo su ofrenda Elisur, hijo de Sedeur, jefe de la tribu de Rubén.
31Su ofrenda fue: una fuente de plata de un kilo y medio de peso, un acetre de plata de ochocientos cuarenta gramos, en siclos del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la oblación;
32una naveta de oro de ciento veinte gramos, llena de incienso;
33un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;
34un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio;
35y dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año, para el sacrificio de comunión. Esa fue la ofrenda de Elisur, hijo de Sedeur.
36El quinto día trajo su ofrenda Salumiel, hijo de Surisaday, jefe de la tribu de Simeón.
37Su ofrenda fue: una fuente de plata de un kilo y medio de peso, un acetre de plata de ochocientos cuarenta gramos, en siclos del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la oblación;
38una naveta de oro de ciento veinte gramos, llena de incienso;
39un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;
40un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio;
41y dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año, para el sacrificio de comunión. Esa fue la ofrenda de Salumiel, hijo de Surisaday.
42El sexto día trajo su ofrenda Eliasaf, hijo de Regüel, jefe de la tribu de Gad.
43Su ofrenda fue: una fuente de plata de un kilo y medio de peso, un acetre de plata de ochocientos cuarenta gramos, en siclos del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la oblación;
44una naveta de oro de ciento veinte gramos, llena de incienso;
45un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;
46un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio;
47y dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año, para el sacrificio de comunión. Esa fue la ofrenda de Eliasaf, hijo de Regüel.
48El séptimo día trajo su ofrenda Elisamá, hijo de Amihud, jefe de la tribu de Efraín.
49Su ofrenda fue: una fuente de plata de un kilo y medio de peso, un acetre de plata de ochocientos cuarenta gramos, en siclos del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la oblación;
50un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;
51un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio;
52un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio;
53y dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año, para el sacrificio de comunión. Esa fue la ofrenda de Elisamá, hijo de Amihud.
54El octavo día trajo su ofrenda Gamaliel, hijo de Fedasur, jefe de la tribu de Manasés.
55Su ofrenda fue: una fuente de plata de un kilo y medio de peso, un acetre de plata de ochocientos cuarenta gramos, en siclos del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la oblación;
56una naveta de oro de ciento veinte gramos, llena de incienso;
57un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;
58un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio;
59y dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año, para el sacrificio de comunión. Esa fue la ofrenda de Gamaliel, hijo de Fedasur.
60El noveno día trajo su ofrenda Abidán, hijo de Guideoní, de la tribu de Benjamín.
61Su ofrenda fue: una fuente de plata de un kilo y medio de peso, un acetre de plata de ochocientos cuarenta gramos, en siclos del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la oblación;
62una naveta de oro de ciento veinte gramos, llena de incienso;
63un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;
64un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio;
65y dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año, para el sacrificio de comunión. Esa fue la ofrenda de Abidán, hijo de Guideoní.
66El décimo día trajo su ofrenda Ajiézer, hijo de Amisaday, jefe de la tribu de Dan.
67Su ofrenda fue: una fuente de plata de un kilo y medio de peso, un acetre de plata de ochocientos cuarenta gramos, en siclos del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la oblación;
68una naveta de oro de ciento veinte gramos, llena de incienso;
69un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;
70un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio;
71y dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año, para el sacrificio de comunión. Esa fue la ofrenda de Ajiézer, hijo de Amisaday.
72El undécimo día trajo su ofrenda Paguiel, hijo de Ocrán, jefe de la tribu de Aser.
73Su ofrenda fue: una fuente de plata de un kilo y medio de peso, un acetre de plata de ochocientos cuarenta gramos, en siclos del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la oblación;
74una naveta de oro de ciento veinte gramos, llena de incienso;
75un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;
76un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio;
77y dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año, para el sacrificio de comunión. Esa fue la ofrenda de Paguiel, hijo de Ocrán.
78El duodécimo día trajo su ofrenda Ajirá, hijo de Enán, jefe de la tribu de Neftalí.
79Su ofrenda fue: una fuente de plata de un kilo y medio de peso, un acetre de plata de ochocientos cuarenta gramos, en siclos del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la oblación;
80una naveta de oro de ciento veinte gramos, llena de incienso;
81un novillo, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;
82un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio;
83y dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año, para el sacrificio de comunión. Esa fue la ofrenda de Ajirá, hijo de Enán.
84Esa fue la ofrenda de los jefes israelitas en la dedicación del altar, el día en que fue ungido: doce fuentes de plata, doce acetres de plata y doce navetas de oro.
85Cada fuente era de un kilo y medio de peso, y cada acetre de ochocientos cuarenta gramos. En total unos veintinueve kilos, en siclos del santuario.
86Las navetas de oro eran doce, llenas de incienso. Cada naveta era de ciento veinte gramos, en siclos del santuario. Los gramos de oro de las navetas eran en total mil cuatrocientos cuarenta.
87Total del ganado para el holocausto: doce novillos, doce carneros, doce corderos de un año, con sus oblaciones correspondientes; y doce machos cabríos para el sacrificio expiatorio.
88Total del ganado para los sacrificios de comunión: veinticuatro novillos, sesenta carneros, sesenta machos cabríos y sesenta corderos de un año. Esas fueron las ofrendas por la dedicación del altar, cuando fue ungido.
89Cuando Moisés entraba en la Tienda del Encuentro para hablar con Dios, oía la voz que le hablaba desde lo alto del propiciatorio que cubre el Arca del Testimonio, entre los dos querubines. Y desde allí le hablaba.
Números 8
1El Señor habló a Moisés:
2«Di a Aarón: “Cuando coloques las siete lámparas, habrán de alumbrar por la parte delantera del candelabro”».
3Aarón lo hizo así: colocó las lámparas en la parte delantera del candelabro, como el Señor se lo había mandado a Moisés.
4El candelabro era de oro macizo; desde el pie hasta las flores todo era de oro macizo. Hizo el candelabro según el modelo que el Señor le había mostrado a Moisés.
5El Señor dijo a Moisés:
6«Pon a los levitas aparte del resto de los hijos de Israel y purifícalos.
7Para esta purificación harás con ellos de la siguiente manera: los rociarás con agua expiatoria; luego ellos se rasurarán todo el cuerpo, se lavarán los vestidos y así quedarán purificados.
8Tomarán luego un novillo, con su correspondiente oblación de flor de harina amasada con aceite. Tú tomarás otro novillo como sacrificio expiatorio.
9Harás que se acerquen los levitas a la Tienda del Encuentro y convocarás a toda la comunidad de los hijos de Israel.
10Cuando hayas acercado a los levitas ante el Señor, los hijos de Israel les impondrán las manos.
11Aarón, en nombre de los hijos de Israel, presentará ante el Señor a los levitas como ofrenda de balanceo y así quedarán destinados al servicio del Señor.
12Los levitas impondrán las manos sobre la cabeza de los novillos y tú los ofrecerás para expiar por los levitas, uno como sacrificio expiatorio y otro en holocausto al Señor.
13Pondrás luego a los levitas delante de Aarón y de sus hijos y los presentarás como ofrenda de balanceo al Señor.
14Así separarás a los levitas del resto de los hijos de Israel, y serán míos.
15Después ya comenzarán los levitas a servir en la Tienda del Encuentro. Los purificarás y los presentarás como ofrenda de balanceo,
16porque son donados a mí, de parte de los hijos de Israel, en lugar de todos los que abren el seno materno, de todos los primogénitos; y yo me los reservo de entre los demás hijos de Israel.
17Porque todos los primogénitos de los hijos de Israel, tanto de hombres como de ganados, me pertenecen: me los consagré el día que di muerte a todos los primogénitos egipcios.
18Yo me he reservado a los levitas para sustituir a todos los primogénitos de los hijos de Israel,
19y se los cedo a Aarón y a sus hijos, como “donados” de parte de los hijos de Israel, para que presten el servicio, en nombre de Israel, en la Tienda del Encuentro, y para expiar por los hijos de Israel, de manera que ningún hijo de Israel incurra en castigo por acercarse al santuario».
20Moisés y Aarón y toda la comunidad de los hijos de Israel hicieron con los levitas lo que el Señor había mandado a Moisés; así lo hicieron los hijos de Israel.
21Los levitas se purificaron y se lavaron los vestidos. Aarón los presentó como ofrenda de balanceo ante el Señor; y Aarón hizo expiación por ellos para purificarlos.
22Después de esto entraron los levitas a prestar servicio en la Tienda del Encuentro, en presencia de Aarón y de sus hijos. Según había mandado el Señor a Moisés acerca de los levitas, así hicieron con ellos.
23El Señor dijo a Moisés:
24«Esto es lo referente a los levitas. El levita entrará al servicio de la Tienda del Encuentro a partir de los veinticinco años,
25y a los cincuenta cesará en el servicio y no lo prestará en adelante.
26Ayudará a sus hermanos en el desempeño de su ministerio en la Tienda del Encuentro, pero no prestará servicio. Así harás con los levitas en lo tocante a sus funciones».
Números 9
1El año segundo de la salida de Egipto, el mes primero, dijo el Señor a Moisés, en el desierto del Sinaí:
2«Los hijos de Israel han de celebrar la Pascua a su tiempo.
3La celebraréis el día catorce de este mes, entre dos luces, a su tiempo, y según todos sus ritos y ceremonias».
4Moisés mandó a los hijos de Israel celebrar la Pascua.
5Ellos la celebraron en el desierto del Sinaí el día catorce del mes primero, entre dos luces. Los hijos de Israel lo hicieron según había mandado el Señor a Moisés.
6Pero sucedió que algunos hombres estaban contaminados por contacto de cadáver humano y no podían celebrar la Pascua aquel día. Se presentaron el mismo día a Moisés y a Aarón
7y les dijeron: «Estamos contaminados por contacto de cadáver humano. ¿Por qué se nos prohíbe presentar la ofrenda al Señor en su fecha con los demás hijos de Israel?».
8Moisés les respondió: «Esperad, que voy a consultar a ver lo que dispone el Señor acerca de vosotros».
9El Señor habló a Moisés:
10«Di a los hijos de Israel: “Si uno de vosotros o de vuestros descendientes está contaminado por un cadáver, o está de viaje en tierra lejana, también celebrará la Pascua en honor del Señor.
11Pero la celebrarán el segundo mes, el día catorce, entre dos luces. La comerán con panes ácimos y hierbas amargas.
12No dejarán nada para la mañana siguiente, ni le quebrantarán un solo hueso. La celebrarán según todo el ritual de la Pascua.
13Pero el que, estando puro y no habiendo estado de viaje, deje de celebrar la Pascua, será excluido de su pueblo. Ese hombre cargará con su pecado, por no haber presentado la ofrenda al Señor a su tiempo.
14Y si un emigrante reside entre vosotros, celebrará la Pascua en honor del Señor; y la celebrará con los ritos y ceremonias de la Pascua. El mismo ritual vale para el nativo del país y para el emigrante”».
15El día en que se erigió la Morada, la Nube cubrió la Morada, la Tienda del Testimonio. Desde el atardecer hasta el amanecer se quedaba sobre la Morada con aspecto de fuego.
16Así sucedía siempre: la Nube la cubría y por la noche tenía aspecto de fuego.
17Cuando se levantaba la Nube de encima de la Tienda, los hijos de Israel se ponían en marcha, y donde se paraba la Nube, allí acampaban.
18A la orden del Señor partían los hijos de Israel y a la orden del Señor acampaban. Quedaban acampados todos los días que la Nube estaba parada sobre la Morada.
19Si se detenía la Nube muchos días sobre la Morada, los hijos de Israel, respetando la disposición del Señor, no se ponían en marcha.
20Pero si la Nube estaba sobre la Morada pocos días, a la orden del Señor acampaban y a la orden del Señor se ponían en marcha.
21Si la Nube estaba sobre la Morada solo de la noche a la mañana, y por la mañana se alzaba, se ponían en marcha. Si se quedaba un día y una noche y luego se elevaba, se ponían en marcha.
22Si, en cambio, se detenía sobre la Morada dos días, o un mes, o más, reposando sobre ella, los hijos de Israel se quedaban en el campamento y no se ponían en marcha; pero en cuanto se elevaba, se ponían en marcha.
23A la orden del Señor acampaban y a la orden del Señor se ponían en marcha. Respetaban la disposición del Señor transmitida por Moisés.
Juan 15
1Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.
2A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
3Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado;
4permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada.
6Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
7Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
8Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.
9Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
10Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
11Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
12Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
13Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
14Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.
15Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
16No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.
17Esto os mando: que os améis unos a otros.
18Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
19Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
20Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
21Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.
22Si yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado, pero ahora no tienen excusa de su pecado.
23El que me odia a mí, odia también a mi Padre.
24Si yo no hubiera hecho en medio de ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado, pero ahora las han visto y me han odiado a mí y a mi Padre,
25para que se cumpla la palabra escrita en su ley: “Me han odiado sin motivo”.
26Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí;
27y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Juan 16
1Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis.
2Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios.
3Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
4Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho. No os dije estas cosas desde el principio porque estaba con vosotros.
5Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?”.
6Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón.
7Sin embargo, os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré.
8Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena.
9De un pecado, porque no creen en mí;
10de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis;
11de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado.
12Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora;
13cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
14Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.
15Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará.
16Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver».
17Comentaron entonces algunos discípulos: «¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver”, y eso de “me voy al Padre”?».
18Y se preguntaban: «¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice».
19Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: «¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver”?
20En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.
21La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre.
22También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría.
23Ese día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.
24Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa.
25Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente.
26Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,
27pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios.
28Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».
29Le dicen sus discípulos: «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones.
30Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».
31Les contestó Jesús: «¿Ahora creéis?
32Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre.
33Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».