Lectura 41 de 365
Números 4-6 · Juan 13-14
Números 4
1El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
2«Haz el censo de los queatitas, hijos de Leví, por clanes y familias,
3los comprendidos entre treinta y cincuenta años, aptos para el servicio, para que cumplan su ministerio en la Tienda del Encuentro.
4Este será el servicio de los queatitas en la Tienda del Encuentro: lo sagrado entre lo sagrado.
5Cuando se ponga en marcha el campamento, Aarón y sus hijos entrarán, descolgarán el velo de protección y cubrirán con él el Arca del Testimonio.
6Pondrán sobre ella una cubierta de piel fina y extenderán encima un paño de púrpura; y le pondrán los varales.
7Sobre la mesa de la presencia extenderán un paño de púrpura y pondrán encima las fuentes, copas, tazas y jarras para la libación: encima estará el pan de la ofrenda continua.
8Extenderán sobre ella un paño carmesí, y lo cubrirán con una cubierta de piel fina, y le pondrán los varales.
9Tomarán un paño de púrpura y cubrirán el candelabro del alumbrado con sus lámparas, despabiladeras y ceniceros, y todas las vasijas de aceite que se utilizan en el servicio del candelabro.
10Lo meterán con todos sus utensilios en una funda de piel fina y colocarán los varales.
11Extenderán sobre el altar de oro un paño de púrpura, lo cubrirán con una funda de piel fina y le pondrán los varales.
12Tomarán todos los utensilios que se emplean en el servicio del santuario, los pondrán sobre un paño de púrpura, los cubrirán con una funda de piel fina y los colocarán sobre las angarillas.
13Quitarán la ceniza del altar, extenderán sobre él un paño de púrpura;
14pondrán encima todos los utensilios que se emplean en el servicio del altar: los braseros, tenedores, badiles, acetres: todos los utensilios del altar; extenderán encima una cubierta de piel fina y le meterán los varales.
15Al ponerse en marcha el campamento, cuando Aarón y sus hijos hayan terminado de envolver el santuario con todos sus utensilios, llegarán los queatitas para transportarlo; pero que no toquen las cosas santas, pues morirían. Esas son las cosas de la Tienda del Encuentro con las que han de cargar los queatitas.
16Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, estará al cuidado del aceite del candelabro, del incienso aromático, de la ofrenda perpetua y del óleo de la unción. Cuidará además de toda la Morada y de cuanto hay en ella: tanto del santuario como de sus utensilios».
17El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
18«No permitáis que desaparezca de entre los demás levitas la tribu de los clanes queatitas.
19Haced lo siguiente, para que vivan y no mueran al acercarse a las cosas santísimas: Aarón y sus hijos entrarán y asignarán a cada uno su servicio y la carga que ha de llevar.
20Pero no entrarán, ni por un instante, a ver las cosas santas, pues morirían».
21El Señor dijo a Moisés:
22«Haz también el censo de los guersonitas, por clanes y familias.
23Registrarás a los comprendidos entre treinta y cincuenta años, todos los aptos para el servicio, para que presten el servicio de la Tienda del Encuentro.
24Este será el servicio de los clanes guersonitas y la carga que transportarán.
25Llevarán los tapices de la Morada, o Tienda del Encuentro, su toldo y el toldo de piel fina que la cubre por encima y la cortina de entrada a la Tienda del Encuentro;
26el cortinaje del atrio y la cortina de la entrada al atrio que rodea la Morada y el altar, con sus cuerdas y todos los utensilios de su ministerio: y todo lo demás necesario para su ministerio.
27Todo el ministerio de los guersonitas, todas sus funciones y cargas, las desempeñarán a las órdenes de Aarón y de sus hijos. Los vigilaréis en el ministerio que tienen a su cargo.
28Este servicio de los clanes guersonitas en la Tienda del Encuentro lo desempeñarán a las órdenes de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
29Haz también el censo de los meraritas, por clanes y familias:
30todos los comprendidos entre los treinta y los cincuenta años, todos los aptos para el servicio, para que presten el servicio en la Tienda del Encuentro.
31Este es todo su servicio en la Tienda del Encuentro y esto es lo que han de transportar: los tableros de la Morada, sus travesaños, postes y basas;
32los postes que rodean el atrio con sus basas, estacas y cuerdas; todos sus utensilios y todo lo preciso para su ministerio. Les asignaréis nominalmente cada uno de los objetos con que han de cargar.
33Ese es el ministerio de los clanes meraritas. Para todo su ministerio en la Tienda del Encuentro estarán a las órdenes de Itamar, hijo del sacerdote Aarón».
34Moisés y Aarón, con los jefes de la comunidad, hicieron el censo de los queatitas, por clanes y familias,
35los comprendidos entre treinta y cincuenta años, todos los aptos para el servicio, para que prestaran el servicio de la Tienda del Encuentro.
36Los registrados de los diversos clanes fueron dos mil setecientos cincuenta.
37Esos fueron los registrados de los clanes queatitas, todos los que habían de servir en la Tienda del Encuentro. Los registraron Moisés y Aarón, según había ordenado el Señor por medio de Moisés.
38Se hizo el censo de los guersonitas, por clanes y familias,
39los comprendidos entre treinta y cincuenta años, todos los aptos para el servicio, para que prestaran el servicio en la Tienda del Encuentro.
40Los registrados de los diversos clanes y familias fueron dos mil seiscientos treinta.
41Esos fueron los registrados de los clanes guersonitas, los que habían de servir en la Tienda del Encuentro. Los registraron Moisés y Aarón según la orden del Señor.
42Se hizo el censo de los meraritas, por clanes y familias,
43los comprendidos entre treinta y cincuenta años, todos los aptos para el servicio, para que prestaran el servicio en la Tienda del Encuentro.
44Los registrados de los diversos clanes fueron tres mil doscientos.
45Esos fueron los censados de los clanes meraritas. Los alistaron Moisés y Aarón, según había ordenado el Señor por medio de Moisés.
46El total de los levitas que Moisés, Aarón y los jefes de Israel registraron por clanes y familias,
47los comprendidos entre treinta y cincuenta años, todos los aptos para el servicio y el transporte de la Tienda del Encuentro,
48fue de ocho mil quinientos ochenta.
49Moisés hizo el censo por encargo del Señor, asignando a cada uno su servicio y su carga. El censo se hizo tal como lo había ordenado el Señor a Moisés.
Números 5
1El Señor habló a Moisés:
2«Manda a los hijos de Israel que expulsen del campamento a todo leproso, al que padece gonorrea y al contaminado por contacto de cadáver.
3Sean varón o mujer, los expulsarás. Los echarás fuera del campamento, para que no contaminen el campamento, en el que yo habito en medio de ellos».
4Así lo hicieron los hijos de Israel: los expulsaron del campamento. Los hijos de Israel cumplieron lo que el Señor había mandado a Moisés.
5El Señor habló a Moisés:
6«Di a los hijos de Israel: “Si un hombre o una mujer comete cualquier pecado en perjuicio de otro, ofendiendo así al Señor, será reo de delito.
7Confesará el pecado cometido y restituirá por el daño causado, con el recargo de un quinto. Se lo devolverá a la persona a la que haya perjudicado.
8Y si esta no tiene pariente a quien poderlo restituir, la suma debida al Señor será para el sacerdote; sin contar el carnero expiatorio con que el sacerdote hará la expiación por el culpable.
9Y todo lo que se reserva de lo que los hijos de Israel consagran y presentan al sacerdote, será para este.
10Lo que cada uno consagra, es suyo; pero lo que presenta al sacerdote, es para el sacerdote”».
11El Señor habló a Moisés:
12«Di a los hijos de Israel: “Cualquier hombre cuya mujer se haya descarriado y le haya engañado,
13acostándose con otro hombre, pero el marido no se entera, porque ha quedado oculta la mancha, y no hay testigos porque no ha sido sorprendida;
14si el marido sufre un ataque de celos y recela de su mujer, la cual efectivamente se ha manchado; o si le atacan los celos y se siente celoso de su mujer, aunque ella no se haya manchado:
15ese hombre llevará a su mujer ante el sacerdote con la ofrenda correspondiente: una décima de medida de harina de cebada. No derramará aceite sobre la ofrenda, ni le pondrá incienso, pues es oblación de celos, oblación en denuncia de una falta”.
16El sacerdote acercará a la mujer y la pondrá delante del Señor.
17Echará luego agua sagrada en una vasija de barro, tomará polvo del pavimento de la Morada y lo esparcirá en el agua.
18El sacerdote pondrá a la mujer delante del Señor, le descubrirá la cabeza y pondrá en sus manos la oblación de denuncia, la oblación de los celos. El sacerdote tendrá en sus manos el agua de amargura y maldición,
19y tomará juramento a la mujer en estos términos: “Si no se ha acostado un hombre contigo, si no te has descarriado ni manchado desde que estás bajo la potestad de tu marido, que no te haga daño esta agua de amargura y maldición.
20Pero si, estando bajo la potestad de tu marido, te has descarriado y te has manchado, acostándote con un hombre distinto de tu marido
21(el sacerdote conjurará a la mujer con juramento imprecatorio diciéndole:) ‘el Señor te ponga como maldición y execración en medio de tu pueblo, te afloje los muslos y te hinche el vientre;
22entre en tus entrañas esta agua de maldición, para que se te hinche el vientre y se te aflojen los muslos”. Y la mujer responderá: ‘¡Amén, amén!’”.
23Después el sacerdote escribirá en un documento esta maldición y la borrará con el agua amarga.
24Hará beber a la mujer el agua amarga de maldición y entrará en ella el agua amarga de maldición.
25El sacerdote tomará de la mano de la mujer la ofrenda de los celos, balanceará ritualmente la ofrenda delante del Señor y la presentará en el altar.
26El sacerdote tomará un puñado de la oblación, como memorial, y lo quemará sobre el altar. Después le hará beber el agua a la mujer.
27Cuando le haga beber el agua, si la mujer se ha manchado y de hecho ha engañado a su marido, al entrar en ella el agua amarga de maldición, se le hinchará el vientre, se le aflojarán los muslos y será mujer maldita entre los suyos.
28Pero si la mujer no se ha manchado, sino que está limpia, no sufrirá ningún daño y tendrá hijos.
29Este es el rito de los celos, para cuando una mujer, estando bajo la potestad de su marido, se descarríe y se manche;
30o para cuando un hombre, atacado de celos, recele de su mujer: el marido pondrá a su mujer en presencia del Señor y el sacerdote cumplirá con ella todo este rito.
31El marido quedará libre de culpa, y la mujer cargará con la suya».
Números 6
1El Señor habló a Moisés:
2«Di esto a los hijos de Israel: “Si un hombre o una mujer se decide a hacer voto de nazir, consagrándose al Señor,
3se abstendrá de vino y de licores. No beberá vinagre de vino ni de licor; ni beberá zumo de uvas, ni comerá uvas, ni frescas ni pasas.
4Mientras dure su nazireato no probará nada de lo que se obtiene de la vid, ni el grano ni el pellejo.
5Mientras dure su voto de nazireato no pasará navaja por su cabeza: hasta que se cumpla el tiempo por el que se consagró al Señor está consagrado y se dejará crecer el pelo.
6En todo el tiempo de su nazireato en honor del Señor, no se acercará a ningún cadáver:
7ni al de su padre, ni al de su madre, ni al de su hermano, ni al de su hermana; si mueren, no se contaminará con ellos, pues lleva sobre su cabeza el nazireato de su Dios.
8Mientras dura su nazireato es un consagrado al Señor.
9Si alguien muere de repente junto a él y se contamina así su cabeza de nazir, se afeitará la cabeza el día séptimo, que es el día de su purificación.
10El día octavo llevará al sacerdote, a la entrada de la Tienda del Encuentro, un par de tórtolas o un par de pichones.
11El sacerdote ofrecerá uno en sacrificio expiatorio y el otro en holocausto; y expiará por la falta que contrajo aquel hombre a causa del cadáver. Aquel día consagrará su cabeza
12y se consagrará al Señor por todo el tiempo de su nazireato. Ofrecerá un cordero de un año como sacrificio de reparación. Los días anteriores son nulos, porque había contaminado su nazireato.
13Este es el rito del nazir, para cuando se cumpla el tiempo de su nazireato. Irá a la entrada de la Tienda del Encuentro,
14y presentará como ofrenda al Señor un cordero de un año, sin defecto, para el holocausto; una cordera de un año, sin defecto, para el sacrificio expiatorio; y un carnero sin defecto para el sacrificio de comunión.
15Además, un canastillo de panes ácimos de flor de harina amasada con aceite y tortas sin levadura untadas en aceite, con sus correspondientes oblaciones y libaciones.
16El sacerdote lo presentará al Señor y ofrecerá el sacrificio expiatorio y el holocausto del nazir.
17Ofrecerá al Señor el carnero como sacrificio de comunión, junto con el canastillo de panes ácimos. El sacerdote ofrecerá luego la oblación y la libación correspondientes.
18Entonces el nazir se afeitará su cabeza de nazir, a la entrada de la Tienda del Encuentro; tomará la cabellera de su nazireato y la echará al fuego que arde debajo del sacrificio de comunión.
19El sacerdote tomará un brazuelo, ya cocido, del carnero, un pan ácimo del canastillo y una torta sin levadura, y lo pondrá todo en manos del nazir, una vez que este se haya afeitado su cabeza de nazir.
20El sacerdote balanceará todo ello ritualmente delante del Señor. Es cosa santa, que pertenece al sacerdote, además del pecho balanceado ritualmente y de la pierna reservada. Luego el nazir beberá vino.
21Esta es la ley del nazir que, además del nazireato, ha prometido con voto una ofrenda al Señor, dentro de sus posibilidades: cumplirá exactamente el voto que prometió además del nazireato”».
22El Señor habló a Moisés:
23«Di a Aarón y a sus hijos, esta es la fórmula con la que bendeciréis a los hijos de Israel:
24“El Señor te bendiga y te proteja,
25ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor.
26El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz”.
27Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré».
Juan 13
1Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
2Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo;
3y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía,
4se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe;
5luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
6Llegó a Simón Pedro y este le dice: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?».
7Jesús le replicó: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde».
8Pedro le dice: «No me lavarás los pies jamás». Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo».
9Simón Pedro le dice: «Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza».
10Jesús le dice: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos».
11Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».
12Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?
13Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy.
14Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros:
15os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.
16En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía.
17Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica.
18No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: “El que compartía mi pan me ha traicionado”.
19Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.
20En verdad, en verdad os digo: el que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado».
21Diciendo esto, Jesús se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo: «En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar».
22Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
23Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús.
24Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.
25Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: «Señor, ¿quién es?».
26Le contestó Jesús: «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado». Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote.
27Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto».
28Ninguno de los comensales entendió a qué se refería.
29Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
30Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.
31Cuando salió, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él.
32Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará.
33Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: «Donde yo voy no podéis venir vosotros».
34Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros.
35En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros».
36Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿adónde vas?». Jesús le respondió: «Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».
37Pedro replicó: «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».
38Jesús le contestó: «¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces.
Juan 14
1No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí.
2En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar.
3Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros.
4Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
5Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
6Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.
7Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
8Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
9Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”?
10¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras.
11Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
12En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre.
13Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.
15Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.
16Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros,
17el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.
18No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros.
19Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo.
20Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros.
21El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
22Le dijo Judas, no el Iscariote: «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?».
23Respondió Jesús y le dijo: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
24El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
25Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado,
26pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
27La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde.
28Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo.
29Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.
30Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí,
31pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo. Levantaos, vámonos de aquí.