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Lectura 40 de 365

Números 1-3 · Juan 11-12

Letra: Normal

Números 1

1El día primero del mes segundo del año segundo de la salida de Egipto, en el desierto del Sinaí, en la Tienda del Encuentro, dijo el Señor a Moisés:

2«Haz el censo completo de la comunidad de los hijos de Israel, por clanes y familias, registrando los nombres de todos los varones, uno por uno.

3Alistaréis tú y Aarón, por escuadrones, a todos los de veinte años para arriba aptos para la guerra.

4Os ayudará un hombre por cada tribu, que sea jefe de familia.

5Estos son los nombres de los que os ayudarán: Por Rubén, Elisur, hijo de Sedeur.

6Por Simeón, Salumiel, hijo de Surisaday.

7Por Judá, Najsón, hijo de Aminadab.

8Por Isacar, Natanel, hijo de Suar.

9Por Zabulón, Eliab, hijo de Jalón.

10Por la casa de José: por Efraín, Elisamá, hijo de Amihud; y por Manasés, Gamaliel, hijo de Fedasur.

11Por Benjamín, Abidán, hijo de Guideoní.

12Por Dan, Ajiécer, hijo de Amisaday.

13Por Aser, Paguiel, hijo de Ocrán.

14Por Gad, Elyasaf, hijo de Regüel.

15Por Neftalí, Ajirá, hijo de Enán».

16Estos fueron los nombrados por la comunidad, jefes de tribu y jefes de millar en Israel.

17Moisés y Aarón tomaron a aquellos hombres que habían sido designados nominalmente,

18y reunieron a toda la comunidad, el día primero del mes segundo. Fueron inscritos, por clanes y familias, todos los de veinte años para arriba, uno por uno, y se registraron sus nombres.

19Como el Señor se lo había mandado, así los censó Moisés en el desierto del Sinaí.

20Hijos de Rubén, primogénito de Israel, por clanes y familias, registrando uno por uno los nombres de todos los varones mayores de veinte años aptos para la guerra:

21total de censados de la tribu de Rubén, cuarenta y seis mil quinientos.

22Hijos de Simeón, por clanes y familias, registrando uno por uno los nombres de todos los varones mayores de veinte años aptos para la guerra:

23total de censados de la tribu de Simeón, cincuenta y nueve mil trescientos.

24Hijos de Gad, por clanes y familias, registrando uno por uno los nombres de todos los varones mayores de veinte años aptos para la guerra:

25total de censados de la tribu de Gad, cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.

26Hijos de Judá, por clanes y familias, registrando uno por uno los nombres de todos los varones mayores de veinte años aptos para la guerra:

27total de censados de la tribu de Judá, setenta y cuatro mil seiscientos.

28Hijos de Isacar, por clanes y familias, registrando uno por uno los nombres de todos los varones mayores de veinte años aptos para la guerra:

29total de censados de la tribu de Isacar, cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.

30Hijos de Zabulón, por clanes y familias, registrando uno por uno los nombres de todos los varones mayores de veinte años aptos para la guerra:

31total de censados de la tribu de Zabulón, cincuenta y siete mil cuatrocientos.

32Hijos de José: hijos de Efraín, por clanes y familias, registrando uno por uno los nombres de todos los varones mayores de veinte años aptos para la guerra:

33total de censados de la tribu de Efraín, cuarenta mil quinientos.

34Hijos de Manasés, por clanes y familias, registrando uno por uno los nombres de todos los varones mayores de veinte años aptos para la guerra:

35total de censados de la tribu de Manasés, treinta y dos mil doscientos.

36Hijos de Benjamín, por clanes y familias, registrando uno por uno los nombres de todos los varones mayores de veinte años aptos para la guerra:

37total de censados de la tribu de Benjamín, treinta y cinco mil cuatrocientos.

38Hijos de Dan, por clanes y familias, registrando uno por uno los nombres de todos los varones mayores de veinte años aptos para la guerra:

39total de censados de la tribu de Dan, sesenta y dos mil setecientos.

40Hijos de Aser, por clanes y familias, registrando uno por uno los nombres de todos los varones mayores de veinte años aptos para la guerra:

41total de censados de la tribu de Aser, cuarenta y un mil quinientos.

42Hijos de Neftalí, por clanes y familias, registrando uno por uno los nombres de todos los varones mayores de veinte años aptos para la guerra:

43total de censados de la tribu de Neftalí, cincuenta y tres mil cuatrocientos.

44Este fue el censo que hicieron Moisés y Aarón, asistidos por los doce jefes de Israel, uno por cada tribu.

45El total de los hijos de Israel, censados por familias, de veinte años para arriba y aptos para la guerra,

46resultó ser de seiscientos tres mil quinientos cincuenta.

47Pero los levitas no fueron censados por familias con los demás,

48porque el Señor le había dicho a Moisés:

49«No hagas el censo de la tribu de Leví ni los registres entre los demás hijos de Israel.

50Alístalos tú para el servicio de la Morada del Testimonio, de sus utensilios y de todo lo relacionado con ella. Ellos transportarán la Morada con todos sus utensilios, estarán al servicio de ella y acamparán en torno a ella.

51Cuando la Morada haya de ponerse en marcha, los levitas la desmontarán, y cuando la Morada se detenga, los levitas la montarán. El extraño que se acerque, será hombre muerto.

52Los hijos de Israel acamparán por escuadrones, cada uno en su campamento y bajo su banderín.

53Pero los levitas acamparán alrededor de la Morada del Testimonio; y así no estallará la Ira contra la comunidad de los hijos de Israel. Los levitas harán la guardia de la Morada del Testimonio».

54Los hijos de Israel lo hicieron todo tal como el Señor se lo había mandado a Moisés. Así lo hicieron.

Números 2

1El Señor dijo a Moisés y a Aarón:

2«Los hijos de Israel acamparán cada uno bajo su banderín y el estandarte de su familia, alrededor de la Tienda del Encuentro, a cierta distancia.

3Al Este, hacia la salida del sol, acamparán los del banderín del campamento de Judá, por escuadrones. Jefe de los hijos de Judá, Najsón, hijo de Aminadab;

4su ejército, según el censo: setenta y cuatro mil seiscientos.

5Junto a él acampan: la tribu de Isacar; jefe de los hijos de Isacar, Natanel, hijo de Suar;

6su ejército, según el censo: cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.

7Y la tribu de Zabulón; jefe de los hijos de Zabulón, Eliab, hijo de Jalón;

8su ejército, según el censo: cincuenta y siete mil cuatrocientos.

9Total de alistados en el campamento de Judá: ciento ochenta y seis mil cuatrocientos, repartidos en escuadrones. Marcharán en vanguardia.

10Al Sur, el banderín del campamento de Rubén, por escuadrones; jefe de los hijos de Rubén, Elisur, hijo de Sedeur;

11su ejército, según el censo: cuarenta y seis mil cuatrocientos.

12Acampan junto a él: la tribu de Simeón; jefe de los hijos de Simeón, Salumiel, hijo de Surisaday;

13su ejército, según el censo: cincuenta y nueve mil trescientos.

14Y la tribu de Gad; jefe de los hijos de Gad, Elyasaf, hijo de Regüel;

15su ejército, según el censo: cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.

16Total de alistados en el campamento de Rubén: ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta, repartidos en escuadrones. Marcharán en segundo lugar.

17Después se pondrá en marcha la Tienda del Encuentro y el campamento de los levitas, que está en medio de los demás campamentos. Se pondrán en marcha en el mismo orden en que acampan, cada uno por su lado, siguiendo su propio banderín.

18Al Oeste, el banderín del campamento de Efraín, por escuadrones; jefe de los hijos de Efraín, Elisamá, hijo de Amihud;

19su ejército, según el censo: cuarenta mil quinientos.

20Junto a él: la tribu de Manasés; jefe de los hijos de Manasés, Gamaliel, hijo de Fedasur;

21su ejército, según el censo: treinta y dos mil doscientos.

22Y la tribu de Benjamín; jefe de los hijos de Benjamín, Abidán, hijo de Guideoní;

23su ejército, según el censo: treinta y cinco mil cuatrocientos.

24Total de alistados en el campamento de Efraín: ciento ocho mil cien, repartidos en escuadrones. Marcharán en tercer lugar.

25Al Norte, el banderín del campamento de Dan, por escuadrones; jefe de los hijos de Dan, Ajiécer, hijo de Amisaday;

26su ejército, según el censo: sesenta y dos mil setecientos.

27Acampan junto a él: la tribu de Aser; jefe de los hijos de Aser, Paguiel, hijo de Ocrán;

28su ejército, según el censo: cuarenta y un mil quinientos.

29Y la tribu de Neftalí; jefe de los hijos de Neftalí, Ajirá, hijo de Enán;

30su ejército, según el censo: cincuenta y tres mil cuatrocientos.

31Total de alistados del campamento de Dan: ciento cincuenta y siete mil seiscientos. Marcharán en retaguardia, siguiendo sus banderines».

32Estos fueron los hijos de Israel censados por familias. Total de alistados en los campamentos, repartidos en escuadrones, seiscientos tres mil quinientos cincuenta.

33Pero los levitas no fueron incluidos en el censo entre los demás hijos de Israel, según había mandado el Señor a Moisés.

34Los hijos de Israel lo hicieron todo tal como el Señor había mandado a Moisés: así acampaban bajo sus banderines y así emprendían la marcha, cada uno con su clan y con su familia.

Números 3

1Esta era la descendencia de Aarón y de Moisés, cuando el Señor habló a Moisés en el monte Sinaí.

2Estos son los nombres de los hijos de Aarón: Nadab, el primogénito; Abihú, Eleazar e Itamar.

3Estos son los nombres de los hijos de Aarón, que fueron ungidos sacerdotes y cuyas manos fueron consagradas para ejercer el sacerdocio.

4Nadab y Abihú murieron en presencia del Señor, al ofrecer al Señor un fuego profano en el desierto del Sinaí. No tenían hijos, por lo que fueron Eleazar e Itamar los que ejercieron el sacerdocio en vida de su padre Aarón.

5El Señor dijo a Moisés:

6«Haz que se acerque la tribu de Leví y ponla al servicio del sacerdote Aarón.

7Harán su propia guardia y la de toda la asamblea delante de la Tienda del Encuentro prestando el servicio del santuario.

8Guardarán todo el ajuar de la Tienda del Encuentro y harán la guardia en lugar de los hijos de Israel prestando el servicio del santuario.

9Aparta a los levitas de los demás hijos de Israel y dáselos a Aarón y a sus hijos como donados. Serán donados de parte de todos los hijos de Israel .

10A Aarón y a sus hijos les encomendarás que se encarguen del sacerdocio. Al extraño que se acerque, se le dará muerte».

11El Señor dijo a Moisés:

12«Yo he elegido a los levitas de entre los demás hijos de Israel en sustitución de todos los primogénitos o primeros partos de los hijos de Israel. Los levitas me pertenecen.

13Porque todo primogénito me pertenece. El día en que di muerte a todos los primogénitos de Egipto, me consagré todos los primogénitos de Israel, tanto de hombres como de ganado. Me pertenecen. Yo, el Señor».

14El Señor dijo a Moisés en el desierto del Sinaí:

15«Haz el censo de los hijos de Leví, por familias y clanes, alistando a todo varón de un mes para arriba».

16Moisés hizo el censo según la orden del Señor, tal como el Señor se lo había mandado.

17Los nombres de los hijos de Leví son: Guersón, Queat y Merarí.

18Los nombres de los guersonitas, por clanes: Libní y Semeí;

19de los queatitas, por clanes: Amrán, Yisar, Hebrón y Uciel;

20de los meraritas, por clanes: Majlí y Musí. Esos son los clanes de Leví, por familias.

21Clanes guersonitas: el clan libnita y el clan semeíta.

22El total de los censados, contando todos los varones de un mes para arriba: siete mil quinientos.

23Los clanes guersonitas acampaban al poniente, detrás de la Morada.

24El jefe de la casa guersonita era Elyasaf, hijo de Lael.

25En la Tienda del Encuentro, los guersonitas se encargaban de guardar la Morada, la Tienda, su cortina y la cortina de entrada a la Tienda del Encuentro;

26el cortinaje del atrio y la cortina de entrada al atrio que rodea la Morada y el altar, y las cuerdas necesarias para todo su servicio.

27Clanes queatitas: el clan amramita, el clan yisarita, el clan hebronita y el clan ucielita.

28El total de censados, contando todos los varones de un mes para arriba: ocho mil trescientos. Tenían a su cargo el servicio del santuario.

29Los clanes queatitas acampaban al sur de la Morada.

30El jefe de la casa de los clanes queatitas era Elisafán, hijo de Uciel.

31A su cargo estaban el Arca, la mesa, el candelabro, los altares, los objetos sagrados que se usan en el culto, el velo y todo su servicio.

32El jefe de los jefes de Leví era Eleazar, hijo del sacerdote Aarón. Ejercía la supervisión de todos los encargados del santuario.

33Clanes meraritas: el clan majlita y el clan musita.

34El total de censados, contando todos los varones de un mes para arriba: seis mil doscientos.

35El jefe de la casa de los clanes meraritas era Suriel, hijo de Abijail. Acampaban al norte de la Morada.

36A los hijos de Merarí les estaba encomendado el cuidado de los tableros de la Morada, de sus travesaños, postes y basas, con todos sus accesorios y todo su servicio;

37y de los postes que rodean el atrio, con sus basas, estacas y cuerdas.

38Delante de la Morada, hacia oriente, delante de la Tienda del Encuentro, delante de la Morada, hacia la salida del sol, acampaban Moisés y Aarón con sus hijos, montando la guardia en el santuario en nombre de los hijos de Israel. Cualquier extraño que se acercara, sería hombre muerto.

39Total de levitas censados por Moisés, según la orden del Señor, por clanes, todos los varones de un mes para arriba: veintidós mil.

40El Señor dijo a Moisés: «Haz el censo de todos los primogénitos varones de los hijos de Israel, de un mes para arriba, y registra sus nombres.

41Luego, apartarás para mí, ¡yo soy el Señor!, a los levitas, en sustitución de todos los primogénitos de los hijos de Israel; y el ganado de los levitas en sustitución de todos los primeros partos del ganado de los hijos de Israel».

42Moisés hizo el censo de todos los primogénitos de los hijos de Israel, según le había ordenado el Señor.

43Y el total de los primogénitos varones, contados desde un mes para arriba, resultó ser de veintidós mil doscientos setenta y tres.

44El Señor dijo a Moisés:

45«Aparta a los levitas en sustitución de todos los primogénitos de los hijos de Israel y el ganado de los levitas en sustitución de los primeros partos de su ganado. Los levitas serán míos. ¡Yo, el Señor!

46Por el rescate de los doscientos setenta y tres primogénitos de los hijos de Israel que superan el número de los levitas,

47recauda unos sesenta gramos de plata por cabeza, en siclos del santuario, a razón de veinte óbolos por doce gramos de plata,

48y entrega el dinero a Aarón y a sus hijos, como rescate de los que superan el número».

49Moisés tomó la plata del rescate de los que superaban el número de los rescatados por los levitas.

50La plata que recibió de los primogénitos de los hijos de Israel fue de unos dieciséis kilos de plata, en siclos del santuario.

51Y entregó Moisés la plata del rescate a Aarón y a sus hijos, según las órdenes que el Señor había dado a Moisés.

Juan 11

1Había caído enfermo un cierto Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta, su hermana.

2María era la que ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera; el enfermo era su hermano Lázaro.

3Las hermanas le mandaron recado a Jesús diciendo: «Señor, el que tú amas está enfermo».

4Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».

5Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.

6Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba.

7Solo entonces dijo a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea».

8Los discípulos le replicaron: «Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y vas a volver de nuevo allí?».

9Jesús contestó: «¿No tiene el día doce horas? Si uno camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo;

10pero si camina de noche tropieza, porque la luz no está en él».

11Dicho esto, añadió: «Lázaro, nuestro amigo, está dormido: voy a despertarlo».

12Entonces le dijeron sus discípulos: «Señor, si duerme, se salvará».

13Jesús se refería a su muerte; en cambio, ellos creyeron que hablaba del sueño natural.

14Entonces Jesús les replicó claramente: «Lázaro ha muerto,

15y me alegro por vosotros de que no hayamos estado allí, para que creáis. Y ahora vamos a su encuentro».

16Entonces Tomás, apodado el Mellizo, dijo a los demás discípulos: «Vamos también nosotros y muramos con él».

17Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado.

18Betania distaba poco de Jerusalén: unos quince estadios;

19y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano.

20Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa.

21Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano.

22Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».

23Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará».

24Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección en el último día».

25Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá;

26y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».

27Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

28Y dicho esto, fue a llamar a su hermana María, diciéndole en voz baja: «El Maestro está ahí y te llama».

29Apenas lo oyó, se levantó y salió adonde estaba él:

30porque Jesús no había entrado todavía en la aldea, sino que estaba aún donde Marta lo había encontrado.

31Los judíos que estaban con ella en casa consolándola, al ver que María se levantaba y salía deprisa, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar allí.

32Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo se echó a sus pies diciéndole: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano».

33Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió en su espíritu, se estremeció

34y preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?». Le contestaron: «Señor, ven a verlo».

35Jesús se echó a llorar.

36Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!».

37Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?».

38Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta con una losa.

39Dijo Jesús: «Quitad la losa». Marta, la hermana del muerto, le dijo: «Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días».

40Jesús le replicó: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?».

41Entonces quitaron la losa. Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado;

42yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».

43Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, sal afuera».

44El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar».

45Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

46Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.

47Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos.

48Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación».

49Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: «Vosotros no entendéis ni palabra;

50no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera».

51Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación;

52y no solo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.

53Y aquel día decidieron darle muerte.

54Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.

55Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse.

56Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: «¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?».

57Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.

Juan 12

1Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos.

2Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.

3María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

4Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:

5«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».

6Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.

7Jesús dijo: «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura;

8porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis».

9Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron no solo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.

10Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro,

11porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

12Al día siguiente, la gran multitud de gente que había venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén,

13tomaron ramos de palmeras y salieron a su encuentro gritando: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel».

14Encontrando Jesús un pollino montó sobre él, como está escrito:

15«No temas, hija de Sión; he aquí que viene tu Rey, sentado sobre un pollino de asna».

16Estas cosas no las comprendieron sus discípulos al principio, pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que esto estaba escrito acerca de él y que así lo habían hecho para con él.

17Entre la gente que daba testimonio se encontraban los que habían estado con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos.

18Por esto, también le salió al encuentro la muchedumbre porque habían oído que él había hecho este signo.

19Por su parte, los fariseos se dijeron a sí mismos: «Veis que no adelantáis nada. He aquí que todo el mundo le sigue».

20Entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos;

21estos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, queremos ver a Jesús».

22Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.

23Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre.

24En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.

25El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna.

26El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará.

27Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré? ¿Padre, líbrame de esta hora? Pero si por esto he venido, para esta hora:

28Padre, glorifica tu nombre». Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo».

29La gente que estaba allí y lo oyó, decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.

30Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros.

31Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera.

32Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí».

33Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

34La gente le replicó: «La Escritura nos dice que el Mesías permanecerá para siempre; ¿cómo dices tú que el Hijo del hombre tiene que ser levantado en alto? ¿Quién es ese Hijo de hombre?».

35Jesús les contestó: «Todavía os queda un poco de luz; caminad mientras tenéis luz, antes de que os sorprendan las tinieblas. El que camina en tinieblas no sabe adónde va;

36mientras hay luz, creed en la luz, para que seáis hijos de la luz». Esto dijo Jesús y se fue y se escondió de ellos.

37Habiendo hecho tantos signos delante de ellos, no creían en él

38para que se cumpliera el oráculo de Isaías que dijo: «Señor, ¿quién ha creído nuestro anuncio? y ¿el brazo del Señor a quién ha sido revelado?».

39Por ello no podían creer, porque de nuevo dijo Isaías:

40«Ha cegado sus ojos y ha endurecido sus corazones, para que no vean con sus ojos y entiendan en su corazón y se conviertan y yo los cure».

41Esto dijo Isaías cuando vio su gloria y habló acerca de él.

42Sin embargo, incluso muchos de los principales creyeron en él, pero, a causa de los fariseos, no lo confesaban públicamente para no ser expulsados de la sinagoga,

43pues prefirieron la gloria de los hombres a la gloria de Dios.

44Jesús gritó diciendo: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado.

45Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado.

46Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.

47Al que oiga mis palabras y no las cumpla, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo.

48El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día.

49Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar.

50Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre».