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Lectura 364 de 365

Zacarías 14 · Malaquías 1 · Salmos 149

Letra: Normal

Zacarías 14

1Mirad que llega el Día del Señor y se repartirá tu botín en medio de ti.

2Reuniré a todos los pueblos en Jerusalén para la guerra. La ciudad será conquistada, las casas saqueadas, las mujeres violadas; la mitad de la ciudad irá al destierro, pero el resto de la población no será arrancado de la ciudad.

3El Señor vendrá y guerreará contra aquellos pueblos, como cuando guerrea el día del combate.

4Aquel día se plantarán sus pies sobre el monte de los Olivos, al este de Jerusalén. El monte de los Olivos se partirá en dos, al este y al oeste; quedará un gran valle. La mitad de la montaña se retirará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur.

5Y huiréis por el valle de mis montañas, pues el valle de las montañas llegará hasta Azel; huiréis como cuando el terremoto en tiempos del rey Ozías de Judá. Y llegará el Señor, mi Dios, con todos sus santos.

6Sucederá aquel día que no habrá luz, ni frío ni calor.

7Será un día único, que el Señor conoce: sin día ni noche. Al anochecer habrá una luz espléndida.

8Aquel día brotarán aguas vivas de Jerusalén: la mitad irá al mar oriental, la otra mitad al occidental, tanto en verano como en invierno.

9El Señor será rey de todo el mundo. Aquel día el Señor y su nombre serán únicos.

10Todo el país se convertirá en una llanura, desde Guibeá hasta Rimón, al sur de Jerusalén, que será realzada y habitada en su lugar, desde la Puerta de Benjamín hasta la Puerta Antigua, hasta la Puerta del Ángulo y la Torre de Jananel, hasta el Lagar del Rey.

11Habitarán en ella y no habrá más exterminio; habitarán Jerusalén tranquilos.

12Este será el castigo con el que castigará el Señor a todas las naciones que lucharon contra Jerusalén: su carne se pudrirá cuando todavía estén vivos; sus ojos se pudrirán en sus cuencas; sus lenguas se pudrirán en sus bocas.

13Aquel día serán presa de un gran pánico enviado por el Señor; cada uno agarrará la mano de su vecino y su mano cubrirá la de su vecino.

14También Judá combatirá en Jerusalén. Se juntará toda la riqueza de las naciones vecinas: oro, plata, vestidos en gran número.

15El mismo castigo alcanzará a caballos, mulas, camellos, burros, y a todos los animales de sus campamentos. Así será el castigo.

16Todos los supervivientes de las naciones que atacaron Jerusalén subirán cada año para postrarse ante el rey, el Señor del universo, y celebrarán la fiesta de las Tiendas.

17Y a la tribu que no suba a Jerusalén para postrarse ante el rey, el Señor del universo, no le llegará la lluvia.

18Y si la tribu de Egipto no sube y no viene, se quedará sin lluvia. Les caerá el mismo castigo con el que castigó el Señor a los pueblos que no subieron a celebrar la fiesta de las Tiendas.

19Esta será la sanción de Egipto y la de todos los pueblos que no subieron a celebrar la fiesta de las Tiendas.

20Aquel día los cascabeles de los caballos llevarán la inscripción: «Consagrado al Señor». Las cazuelas del templo serán como los hisopos del altar.

21Todas las cazuelas de Jerusalén y de Judá estarán consagradas al Señor del universo. Y todos los que vengan a ofrecer un sacrificio las usarán para cocerlo. Aquel día no quedará ni un comerciante en el templo del Señor del universo.Aquel día no quedará ni un comerciante en el templo del Señor del universo.

Malaquías 1

1Oráculo. Palabra del Señor a Israel por medio de Malaquías.

2Os amo, dice el Señor. Pero vosotros decís: ¿En qué se nota que nos amas? Dice el Señor: ¿No era Esaú hermano de Jacob y yo amé a Jacob

3y menosprecié a Esaú? Asolé sus montañas y entregué su heredad a los chacales del desierto.

4Edón dice: Si estamos arruinados, reconstruiremos las ruinas. Pero responde el Señor del universo: Ellos construyen y yo destruyo. Los llamarán «País malvado», «Pueblo con el que el Señor rompió para siempre».

5Lo veréis con vuestros propios ojos y diréis: ¡Se ha engrandecido el Señor, incluso más allá de las fronteras de Israel!

6El hijo honra al padre y el siervo a su señor. Si yo soy padre, ¿dónde está mi honor? Si soy señor, ¿dónde está el temor hacia mí? Esto os dice el Señor del universo a vosotros, sacerdotes que despreciáis mi nombre. Pero replicáis: «¿En qué despreciamos tu nombre?».

7Traéis a mi altar alimentos contaminados, impuros, y encima decís: «¿En qué te contaminamos?». ¡Cuando decís que «la mesa del Señor no merece consideración»!

8¿Está bien traer un animal ciego para sacrificar? ¿Está bien traer un animal cojo y enfermo para sacrificar? Llévalo, ofréceselo al gobernador; ¿estará satisfecho de ti?, ¿te favorecerá por ello?, dice el Señor del universo.

9Aplacad, pues, ahora el rostro del Señor y tendrá compasión de nosotros. Esto es cosa vuestra, ¿os favorecerá?, dice el Señor del universo.

10¿Quién de vosotros cerrará la puerta para que nadie encienda inútilmente mi altar? No me dais ninguna satisfacción, dice el Señor del universo, ni me agrada vuestra ofrenda.

11Pues de Oriente a Occidente mi nombre es grande entre las naciones, y en todo lugar se quema incienso en mi honor y se ofrece a mi nombre una ofrenda pura, pues mi nombre es grande entre las naciones, dice el Señor del universo.

12Pero vosotros lo profanáis diciendo: «La mesa del Señor está contaminada, y ni su fruto ni su comida merecen la pena».

13Y añadís: «¡Qué aburrimiento!», dejándolo de lado, dice el Señor del universo. Traéis como ofrenda productos robados, estropeados o enfermos; ¿cómo queréis que me agraden?

14¡Maldito sea el estafador que teniendo en su rebaño un buen macho y habiendo hecho un voto al Señor, le ofrece un desecho! Pues yo soy un gran rey, dice el Señor del universo, y todas las naciones temen mi nombre.

Salmo 149

1Aleluya. Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

2que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey.

3Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras;

4porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

5Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas:

6con vítores a Dios en la boca y espadas de dos filos en las manos:

7para tomar venganza de los pueblos y aplicar el castigo a las naciones,

8sujetando a los reyes con argollas, a los nobles con esposas de hierro.

9Ejecutar la sentencia dictada es un honor para todos sus fieles. ¡Aleluya!