Lectura 350 de 365
Miqueas 4-5 · Salmos 135
Miqueas 4
1En los días futuros estará firme el monte de la casa del Señor; en la cumbre de las montañas, más elevado que las colinas. Hacia él confluirán todas las naciones,
2caminarán pueblos numerosos y dirán: «Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob. Él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; pues de Sión saldrá la ley, la palabra del Señor, de Jerusalén».
3Juzgará entre muchas naciones, será árbitro de pueblos poderosos y lejanos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra.
4Cada cual habitará bajo su parra y su higuera, sin sentirse molestado por nadie. ¡Lo ha dicho el Señor del universo!
5Si todas las naciones van tras sus dioses, nosotros caminamos en el nombre del Señor, nuestro Dios, por siempre jamás.
6Aquel día —oráculo del Señor— juntaré a las ovejas cojas, reuniré a las dispersas y a las que había afligido.
7Haré de las cojas un resto, de las cansadas, un pueblo numeroso. El Señor reinará sobre ellos en el monte Sión, desde ahora y para siempre.
8Y tú, torre del rebaño, Ófel de Sión, recuperarás el poder de antaño, la realeza de Jerusalén.
9Y tú, ¿por qué gritas? ¿Acaso no tienes rey? ¿Ha desaparecido tu consejero, pues te oprimen espasmos de parturienta?
10Retuércete, Sión, grita como parturienta; vas a salir de la ciudad, vas a vivir en el campo. Irás hasta Babilonia y allí serás liberada; allí te rescatará el Señor de las manos de tus enemigos.
11Y ahora se juntan contra ti pueblos numerosos, que dicen: «¡Que sea profanada, que nosotros lo veamos!».
12Pero estos no entienden los planes del Señor, no disciernen sus proyectos: que los ha reunido como gavillas en la era.
13Levántate y trilla, Sión; te daré cuernos de hierro, te dotaré de pezuñas de bronce y machacarás numerosas naciones. Dedicarás al Señor su botín, sus riquezas al Señor de toda la tierra.
14Y ahora acude en tropel, en cuadrilla, nos asedian; golpearán con palos la mejilla del juez de Israel.
Miqueas 5
1Y tú, Belén Efratá, pequeña entre los clanes de Judá, de ti voy a sacar al que ha de gobernar Israel; sus orígenes son de antaño, de tiempos inmemoriales.
2Por eso, los entregará hasta que dé a luz la que debe dar a luz, el resto de sus hermanos volverá junto con los hijos de Israel.
3Se mantendrá firme, pastoreará con la fuerza del Señor, con el dominio del nombre del Señor, su Dios; se instalarán, ya que el Señor se hará grande hasta el confín de la tierra.
4Él mismo será la paz, y cuando Asiria invada nuestro país, cuando ande por nuestros palacios, alzaremos contra él siete pastores, alzaremos ocho guerreros.
5Pastorearán Asiria con la espada, la tierra de Nimrod con el puñal; nos salvará de Asiria, que invadió nuestro país, que atravesó nuestras fronteras.
6El resto de Jacob estará en medio de naciones numerosas, como rocío que viene del Señor, como chubasco sobre el césped, que nada espera de los hombres, ni cuenta con ellos para nada.
7El resto de Jacob estará en medio de naciones numerosas, como león entre fieras salvajes, como cachorro de león entre ovejas, que pasa, pisa y desgarra sin que puedan quitarle la presa.
8Levanta tu mano contra tus adversarios y todos tus enemigos serán destrozados.
9Aquel día —oráculo del Señor— arrancaré tus caballos, echaré a perder tus carros;
10arrancaré las ciudades de tu país, suprimiré todas tus plazas fuertes;
11arrancaré tus hechicerías, ya no te quedarán brujos;
12arrancaré tus ídolos y estelas, ya no adorarás la obra de tus manos;
13destruiré tus postes sagrados, arrasaré tus ciudades.
14Lo haré con cólera, me vengaré con furor de las naciones que no han hecho caso.
Salmo 135
1¡Aleluya! Alabad el nombre del Señor, alabadlo, siervos del Señor,
2que estáis en la casa del Señor, en los atrios de la casa de nuestro Dios.
3Alabad al Señor porque es bueno, tañed para su nombre, que es amable.
4Porque el Señor se escogió a Jacob, a Israel en posesión suya.
5Yo sé que el Señor es grande, nuestro Dios más que todos los dioses.
6El Señor todo lo que quiere lo hace: en el cielo y en la tierra, en los mares y en los océanos.
7Hace subir las nubes desde el horizonte, con los relámpagos desata la lluvia, suelta los vientos de sus silos.
8Él hirió a los primogénitos de Egipto, desde los hombres hasta los animales.
9Envió signos y prodigios —en medio de ti, Egipto— contra el faraón y sus ministros.
10Hirió de muerte a pueblos numerosos, mató a reyes poderosos:
11a Sijón, rey de los amorreos; a Hog, rey de Basán; a todos los reyes de Canaán.
12Y dio su tierra en heredad, en heredad a Israel, su pueblo.
13Señor, tu nombre es eterno; Señor, tu recuerdo de edad en edad.
14Porque el Señor hace justicia a su pueblo y se compadece de sus siervos.
15Los ídolos de los gentiles son oro y plata, hechura de manos humanas:
16tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven,
17tienen orejas y no oyen, no hay aliento en sus bocas.
18Sean lo mismo los que los hacen, cuantos confían en ellos.
19Casa de Israel, bendice al Señor; casa de Aarón, bendice al Señor;
20casa de Leví, bendice al Señor; los que teméis al Señor, bendecid al Señor.
21Bendito sea en Sión el Señor, que habita en Jerusalén. ¡Aleluya!