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Lectura 349 de 365

Miqueas 2-3 · Salmos 134

Letra: Normal

Miqueas 2

1¡Ay de los que traman el crimen y planean pérfidas acciones en sus camas! En cuanto apunta el día las ejecutan, porque tienen poder.

2Desean campos y los roban, casas, y se apoderan de ellas; oprimen al cabeza de familia y a los suyos, explotan al ciudadano y sus bienes.

3Por tanto, esto dice el Señor: Yo también tramo contra estas gentes un mal del que no podréis apartar el cuello y no andaréis con la cabeza alta, pues serán malos tiempos aquellos.

4Aquel día os dedicarán una sátira, se cantará una elegía que diga: «Estamos totalmente perdidos, pues se reparte el lote de mi pueblo; ¿cómo se volverá hacia mí para restituir nuestros campos que ahora está repartiendo?».

5Por ello, no tendrás quien te eche a suertes un lote en la asamblea del Señor.

6No adivinéis, dicen los adivinos, así no hay que adivinar. ¡No caerá esa vergüenza!

7¿Es posible decir eso, casa de Jacob? ¿Ha perdido el Señor la paciencia? ¿Es esa su forma de actuar? ¿No son de bien sus palabras para quien actúa rectamente?

8Aún ayer mi pueblo se alzaba como enemigo; al que pasa confiado, volviendo de la guerra, lo despojáis de su honra, de su capa y de su abrigo.

9Expulsáis a las mujeres de mi pueblo de sus casas queridas, y arrancáis de sus hijos mi honor para siempre.

10¡En pie, en marcha, que este no es momento de reposar! La impureza provoca la destrucción, una horrible destrucción.

11Si hay alguien que corre tras el viento inventando mentiras, diciendo: «Voy a pronosticar para ti a cambio de vino y licores», ese sería un adivino digno de este pueblo.

12Voy a congregar a todo Jacob, a reunir al resto de Israel. Los juntaré como ovejas en el aprisco, como rebaño en medio del prado se agitan por causa de los hombres.

13Marcha delante de ellos el que abre camino; también ellos abren camino, atraviesan la puerta, salen por ella. Ha pasado su rey ante ellos: ¡el Señor a su cabeza!

Miqueas 3

1Y yo digo: ¡Escuchad, líderes de Jacob, jefes de la casa de Israel! ¿No es cosa vuestra conocer el derecho?

2Pero odiáis el bien y os gusta el mal. Les arrancáis la piel y hasta raéis los huesos;

3os coméis al resto de mi pueblo, lo despojáis de su piel, le machacáis los huesos, lo ponéis en trozos en la olla, como carne en caldereta.

4Cuando llamen y griten, no les escuchará el Señor; entonces se esconderá de ellos, a causa de sus crímenes.

5Esto dice el Señor contra los profetas que extravían a mi pueblo: «¿Tienen algo entre los dientes?, gritan paz; a quien no les pone algo en la boca, les declaran la guerra».

6Por eso, en vez de visión tendrán noche, en vez de presagio, oscuridad; se pondrá el sol para los profetas, se les oscurecerá el día.

7Se avergonzarán los videntes, los adivinos quedarán en ridículo, se taparán la cara todos ellos, pues Dios no les responde.

8Pero yo estoy lleno de fuerza —por el espíritu de Dios—, de derecho y coraje, para anunciar a Jacob su culpa, a Israel su pecado.

9Escuchad esto, líderes de la casa de Jacob, jefes de la casa de Israel, que aborrecéis el derecho, y pervertís lo justo.

10Construís Sión con sangre, Jerusalén a base de crímenes.

11Sus jefes se dejan sobornar, sus sacerdotes enseñan a sueldo, sus profetas adivinan por dinero, se apoyan en el Señor y dicen: «¿No está el Señor con nosotros? ¡No puede caernos encima la desgracia!».

12Por eso, por vuestra culpa, Sión será un campo labrado, Jerusalén, un montón de ruinas, y la colina donde se alza el templo, un cerro cubierto de maleza.

Salmo 134

1Canción de las subidas. Y ahora bendecid al Señor los siervos del Señor, los que pasáis la noche en la casa del Señor.

2Levantad las manos hacia el santuario y bendecid al Señor.

3El Señor te bendiga desde Sión, el que hizo cielo y tierra.