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Lectura 342 de 365

Amós 2-3 · Salmos 127

Letra: Normal

Amós 2

1Esto dice el Señor: «Por tres crímenes de Moab, y por cuatro, no revocaré mi sentencia: por haber quemado y calcinado los huesos del rey de Edón,

2enviaré fuego contra Moab para que devore las fortalezas de Queriot. Moab perecerá en el estrépito, entre clamores y toques de trompeta.

3Eliminaré al gobernante de en medio de él y con él mataré a todos sus príncipes». Lo ha dicho el Señor.

4Esto dice el Señor: «Por tres crímenes de Judá, y por cuatro, no revocaré mi sentencia: por haber rechazado la ley del Señor y no haber observado sus preceptos, porque los extraviaron sus ídolos, a los que habían seguido sus padres,

5enviaré fuego contra Judá para que devore las fortalezas de Jerusalén».

6Esto dice el Señor: «Por tres crímenes de Israel, y por cuatro, no revocaré mi sentencia: por haber vendido al inocente por dinero y al necesitado por un par de sandalias;

7pisoteando en el polvo de la tierra la cabeza de los pobres, tuercen el proceso de los débiles; porque padre e hijo se llegan juntos a una misma muchacha, profanando así mi santo nombre;

8sobre ropas tomadas en prenda se echan junto a cualquier altar, beben en el templo de su Dios el vino de las multas.

9Yo había exterminado a los amorreos delante de Israel, altos como cedros, fuertes como encinas; destruí su fruto por arriba, sus raíces por abajo.

10Yo os había sacado de Egipto y conducido por el desierto cuarenta años, hasta ocupar la tierra del amorreo.

11Había suscitado profetas entre vuestros hijos, y nazireos entre vuestros jóvenes. ¿No es así, hijos de Israel? —oráculo del Señor—.

12Pero vosotros hicisteis beber vino a los nazireos, y ordenasteis a los profetas: “¡No profeticéis!”.

13Pues bien, yo hundiré el suelo bajo vosotros como lo hunde una carreta cargada de gavillas.

14El más veloz no podrá huir, ni el más fuerte valerse de su fuerza, ni el guerrero salvar su propia vida.

15El arquero no resistirá, ni el de pies ligeros podrá salvarse, ni el jinete salvará su vida.

16El más intrépido entre los guerreros huirá desnudo aquel día» —oráculo del Señor—.

Amós 3

1Escuchad esta palabra que el Señor ha pronunciado contra vosotros, hijos de Israel, contra toda tribu que saqué de Egipto:

2«Solo a vosotros he escogido de entre todas las tribus de la tierra. Por eso os pediré cuentas de todas vuestras transgresiones».

3¿Acaso dos caminan juntos sin haberse puesto de acuerdo?

4¿Acaso ruge el león en la foresta si no tiene una presa? ¿Deja el cachorro oír su voz desde el cubil si no ha apresado nada?

5¿Acaso cae el pájaro en la red, a tierra, si no hay un lazo? ¿Salta la trampa del suelo si no tiene una presa?

6¿Se toca el cuerno en una ciudad sin que se estremezca la gente? ¿Sucede una desgracia en una ciudad sin que el Señor la haya causado?

7Ciertamente, nada hace el Señor Dios sin haber revelado su designio a sus servidores los profetas.

8Ha rugido el león, ¿quién no temerá? El Señor Dios ha hablado, ¿quién no profetizará?

9¡Pregonadlo en los palacios de Asdod y en los palacios de Egipto! Proclamad: «Reuníos en las montañas de Samaría, contemplad la gran confusión que hay en ella y la violencia en su interior».

10No supieron obrar rectamente —oráculo del Señor— los que atesoraban violencia y soborno en sus palacios.

11Por tanto, esto dice el Señor Dios: «El enemigo cercará el país. Será abatida tu fuerza y saqueados tus palacios».

12Esto ha dicho el Señor: «Como el pastor rescata de las fauces del león dos patas o un pedazo de oreja, así se salvarán los hijos de Israel que viven en Samaría en el ángulo de un diván o en el borde de un lecho.

13Escuchad y testificad contra la casa de Jacob —oráculo del Señor, Dios del universo—.

14El día en que le pida cuentas de los delitos de la casa de Israel, pediré cuentas también a los altares de Betel. Entonces serán demolidos los cuernos del altar y caerán por tierra.

15Abatiré la casa de invierno junto con la casa de verano. Se acabarán las residencias de marfil y desaparecerán muchas casas» —oráculo del Señor—.

Salmo 127

1Canción de las subidas. De Salomón. Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas.

2Es inútil que madruguéis, que veléis hasta muy tarde, que comáis el pan de vuestros sudores: ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

3La herencia que da el Señor son los hijos; su salario, el fruto del vientre:

4son saetas en manos de un guerrero los hijos de la juventud.

5Dichoso el hombre que llena con ellas su aljaba: no quedará derrotado cuando litigue con su adversario en la plaza.