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Lectura 336 de 365

Oseas 8-9 · Salmos 121

Letra: Normal

Oseas 8

1A tus labios la trompeta, como un heraldo contra el templo del Señor, porque han transgredido mi alianza y se rebelaron contra mi ley.

2Me invocan gritando: «¡Dios de Israel, te conocemos!».

3Israel ha rechazado el pacto; el enemigo lo perseguirá.

4Han constituido reyes, sin contar conmigo, autoridades, y yo no sabía nada. Con su plata y con su oro se hicieron ídolos para establecer pactos.

5¡Tu becerro te ha rechazado, Samaría! Mi ira se inflamó contra ellos. ¿Hasta cuándo serán culpables

6de la suerte de Israel? ¡Un artesano lo ha hecho, pero eso no es un Dios! Sí, terminará hecho pedazos el becerro de Samaría.

7Puesto que siembran viento, cosecharán tempestades; «espiga sin brote no produce harina». Tal vez la produzca, pero la devorarán extranjeros.

8Israel ha sido devorado. Ahora están entre las naciones como un objeto indeseable.

9Cuando marcharon a Asiria, Efraín, un asno desbandado, se procuró amores.

10Aunque los consiga entre las naciones, ahora lo domestico. Sufrirán dentro de poco los dolores de parto por el tributo al rey de los señores.

11Efraín multiplicó los altares de pecado, y fueron para él altares de pecado.

12Para él escribo todos mis preceptos, son considerados cosa de otros.

13¡Sacrificios de carne asada! Sacrificaron la carne y se la comieron. El Señor no los acepta. Tiene presente su perversión y castiga sus pecados: deberán retornar a Egipto.

14Ha olvidado Israel a su Hacedor y ha edificado palacios. Judá multiplicó las ciudades fortificadas. Pero yo pegaré fuego a sus ciudades, y devorará sus fortalezas.

Oseas 9

1No te alegres, Israel, no te goces como los otros pueblos, porque así te prostituyes apartándote de tu Dios. Haces el amor por un salario sobre todas las eras del trigo.

2La era y el lagar no se ocuparán de ellos. El mosto los engañará.

3No habitarán en la tierra del Señor. Efraín regresará a Egipto, y en Asiria comerán alimentos impuros.

4No harán más libaciones de vino al Señor, y no le agradarán sus sacrificios. Serán para ellos como pan de duelo, quienes lo comen quedan impuros. Su pan es solo para sus gargantas, no debe entrar en la casa del Señor.

5¿Qué podréis ofrecer en el día de la solemnidad, en el día de la fiesta del Señor?

6Mirad, partieron por causa de la devastación. Egipto los acoge, Menfis les da sepultura. Su tesoro de plata lo hereda la ortiga, el espino que crece en sus tiendas.

7Han llegado los días de rendir cuentas, han llegado los días de la represalia: que lo sepa Israel. El profeta es un insensato; el hombre de espíritu, un exaltado, por la magnitud de tu falta y la dimensión de tu hostilidad.

8El centinela de Efraín es un profeta que está con mi Dios: ¡arman una trampa de cazador en sus caminos, lo hostigan en la casa de su Dios!

9Han llegado al fondo de la corrupción, como en los días de Guibeá. El Señor tiene presente su perversión, pedirá cuentas de sus pecados.

10Como uvas en el desierto, encontré a Israel, como breva en la higuera, como su fruto primerizo, descubrí a vuestros padres. Nada más llegar a Baal Peor se consagraron a la ignominia. Se volvieron abominación, como su amado.

11¡Efraín! Como un ave volará lejos su Gloria, sin nacimientos, sin embarazos, sin concepciones.

12Si acaso pueden criar a sus hijos, los privaré de ellos antes de hacerse hombres. ¡Ay de ellos, cuando de ellos me aparte!

13Efraín, cuando lo vi, era como roca plantada en la pradera. Ahora, en cambio, Efraín debe entregar sus hijos al verdugo.

14Dales, Señor… ¿Qué les darás? Dales un seno que aborte y pechos resecos.

15Toda su perversidad se concentró en Guilgal. Fue allí donde les cobré odio. Por sus malas acciones los expulsaré de mi casa. No los amaré más; todas sus autoridades son rebeldes.

16Efraín ha sido golpeado, en su raíz se va secando, no producirán fruto. Aunque den a luz, haré morir los tesoros de sus entrañas.

17Mi Dios los rechazará, porque no lo escucharon. Andarán errantes entre las naciones.

Salmo 121

1Canción de las subidas. Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio?

2El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

3No permitirá que resbale tu pie, tu guardián no duerme;

4no duerme ni reposa el guardián de Israel.

5El Señor te guarda a su sombra, está a tu derecha;

6de día el sol no te hará daño, ni la luna de noche.

7El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu alma;

8el Señor guarda tus entradas y salidas, ahora y por siempre.