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Lectura 335 de 365

Oseas 6-7 · Salmos 120

Letra: Normal

Oseas 6

1«Vamos, volvamos al Señor. Porque él ha desgarrado, y él nos curará; él nos ha golpeado, y él nos vendará.

2En dos días nos volverá a la vida y al tercero nos hará resurgir; viviremos en su presencia

3y comprenderemos. Procuremos conocer al Señor. Su manifestación es segura como la aurora. Vendrá como la lluvia, como la lluvia de primavera que empapa la tierra».

4¿Qué haré de ti, Efraín, qué haré de ti, Judá? Vuestro amor es como nube mañanera, como el rocío que al alba desaparece.

5Sobre una roca tallé mis mandamientos; los castigué por medio de los profetas con las palabras de mi boca. Mi juicio se manifestará como la luz.

6Quiero misericordia y no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos.

7Mas ellos, cual Adán, transgredieron la alianza, así me fueron infieles.

8Galaad es villa de malhechores con rastros de sangre.

9Como bandoleros al acecho, la banda de los sacerdotes asesina en el camino de Siquén, como habían previsto en sus planes.

10En la casa de Israel he visto una cosa horrible: allí se prostituye Efraín, se contamina Israel.

11¡Tú también Judá, te estás preparando una cosecha! Cuando quería cambiar el destino de mi pueblo,

Oseas 7

1cuando quería curar a Israel, se reveló la falta de Efraín y los crímenes de Samaría. Sí, ellos practican la mentira: un ladrón entra en la casa, la banda se despliega fuera.

2Y no piensan que yo recuerdo todas sus maldades. Sus acciones han terminado por encadenarlos, están en mi presencia.

3Con su maldad regocijan al rey, con sus engaños, a los funcionarios.

4Todos ellos son adúlteros, un horno ardiente que el panadero descuida, desde que prepara la masa hasta que esta fermenta.

5En el día de nuestro rey las autoridades se enferman por los vapores del vino. ¡Él tiende su mano a los socarrones!

6Se acercan, al acecho, su corazón como un horno. ¡Toda la noche ha dormido el panadero! Por la mañana arde como fuego llameante.

7Todos están ardientes, como el horno. Devoran a sus jueces, todos sus reyes han sucumbido. ¡No hay entre ellos quien me invoque!

8Efraín se mezcla con los pueblos, Efraín es una torta mal volteada.

9Extranjeros devoran su energía y él no lo reconoce. La vejez se extiende sobre él, y él no lo reconoce.

10La soberbia de Israel testimonia contra él. Pero no han vuelto al Señor su Dios, y a pesar de todo no lo buscan.

11Efraín es como una paloma, ingenua y sin cordura. Invocan a Egipto, marchan hacia Asiria.

12Mientras van de camino arrojaré mi red sobre ellos, los haré descender como al ave del cielo, los atraparé cuando oiga que están reunidos.

13¡Ay de ellos, que huyeron lejos de mí! Serán eliminados por rebelarse contra mí. Yo quería liberarlos, pero ellos decían mentiras contra mí.

14No clamaron a mí de corazón. Mientras se lamentaban en sus lechos, se agitaban por el pan y por el mosto, se rebelaban contra mí.

15Yo había dirigido y fortificado sus brazos, pero ellos maquinaban el mal contra mí.

16No se vuelven hacia lo alto, son como un arco sin tensar. Caerán por la espada sus autoridades, por su lenguaje insolente. Serán el hazmerreír de Egipto.

Salmo 120

1Canción de las subidas. En mi aflicción llamé al Señor, y él me respondió.

2Líbrame, Señor, de los labios mentirosos, de la lengua traidora.

3¿Qué te va a dar o mandarte Dios, lengua traidora?

4Flechas de arquero, afiladas con ascuas de retama.

5¡Ay de mí, desterrado en Masac, acampado en Cadar!

6Demasiado llevo viviendo con los que odian la paz.

7Cuando yo digo: «Paz», ellos dicen: «Guerra».