Lectura 334 de 365
Oseas 4-5 · Salmos 119
Oseas 4
1¡Escuchad la palabra del Señor, hijos de Israel! El Señor tiene un proceso contra los habitantes del país, porque falta fidelidad y falta amor, falta el conocimiento de Dios en el país.
2Se multiplican juramento y mentira, asesinato, robo y adulterio, y el crimen limita con el crimen.
3Por eso está de luto el país, y languidecen sus habitantes, junto con los animales del campo y las aves del cielo. ¡Si hasta los peces desaparecen del mar!
4Pero que nadie acuse, nadie critique. ¡Contra ti va mi pleito, sacerdote!
5Tropiezas de día, y también tropieza el profeta contigo de noche. Reduzco a tu madre al silencio.
6Perece mi pueblo por falta de conocimiento. Ya que tú rechazaste el conocimiento, yo te rechazo de mi sacerdocio; ya que olvidaste la enseñanza de tu Dios, también yo me olvido de tus hijos.
7Cuantos más eran, más pecaban contra mí, cambiaré su gloria en ignominia.
8Se alimentan del pecado de mi pueblo, ansían el fruto de su pecado.
9¡Como el pueblo, así el sacerdote! Le pediré cuentas de sus andanzas, le retribuiré según sus obras:
10comerán, pero no se saciarán, se prostituyeron pero no se multiplicarán, porque abandonaron al Señor.
11Prostitución, vino y mosto poseen el corazón.
12Mi pueblo consulta a su madero, su cayado lo instruye. La pasión de la prostitución los ha extraviado, se prostituyen alejándose del abrigo de su Dios.
13Sacrifican sobre la cumbre de los montes, queman incienso sobre las colinas, al abrigo de la encina, del álamo y del terebinto, porque su sombra es buena. ¡Por eso se prostituyen vuestras hijas y vuestras nueras cometen adulterio!
14No pediré cuentas a vuestras hijas si se prostituyen, ni a vuestras nueras si cometen adulterio: porque son ellos, los sacerdotes, los que se van con prostitutas y sacrifican con las consagradas. ¡Y un pueblo que no comprende, se pierde!
15Si tú te prostituyes, Israel, que Judá no incurra en culpa. No vayáis a Guilgal, no subáis a Betavén, no juréis «por vida del Señor».
16Puesto que Israel se empecinó como una vaca obstinada, ¿puede apacentarlos el Señor como a cordero en la pradera?
17Efraín está ligado a los ídolos. ¡Olvídalo!
18Se ha vuelto a su embriaguez, se entregó a la prostitución, sus jefes se apasionan por la infamia.
19La pasión los estrecha entre sus alas, y se cubren de vergüenza sus altares.
Oseas 5
1¡Escuchad, sacerdotes! Atención, casa de Israel! Corte del rey, prestad oídos: ¡Contra vosotros es el proceso! Porque fuisteis una trampa en Mispá y un lazo tendido en el Tabor.
2Llevaron al colmo las inmolaciones en Sitín. Yo soy una advertencia para todos.
3Yo conozco a Efraín, Israel no se me oculta. Ahora has inducido a Efraín a prostituirse, se ha manchado Israel.
4Sus acciones no les permiten volver a su Dios, porque la pasión de la prostitución está en ellos y desconocen al Señor.
5La soberbia de Israel ha testimoniado contra ellos, Israel y Efraín tropiezan por sus faltas, hasta Judá tropieza con ellos.
6Con su rebaño y su ganado irán a buscar al Señor, pero no lo encontrarán: se despojó de ellos.
7Traicionaron al Señor engendrando bastardos. Ahora los devorará la luna nueva, a ellos con su herencia.
8¡Tocad el cuerno en Guibeá, la trompeta en Ramá! ¡Suene la alarma en Betavén, al estilo de Benjamín!
9Efraín quedará en ruinas el día del castigo. Lo anuncio como cosa segura entre las tribus de Israel.
10Las autoridades de Judá han sido como los que desplazan los linderos. Sobre ellos derramaré mi furor como agua.
11Efraín está oprimido, quebrantado su derecho porque prefirió conducirse según sus propias normas.
12Yo soy como tiña para Efraín, como podredumbre para la casa de Judá.
13Efraín ha visto su enfermedad y Judá su úlcera. Y así Efraín se dirigió a Asiria y envió un mensaje al Gran Rey. Pero este no puede sanaros, ni curar vuestra llaga.
14Pero yo soy como un león para Efraín, y como un cachorro de león para la casa de Judá. Yo, yo desgarro la presa y me marcho, la llevo conmigo, nadie podrá salvarla.
15Me voy, me vuelvo a mi guarida hasta que expíen su falta y me busquen. En su angustia me buscarán, diciendo:
Salmo 119
1(Álef) Dichoso el que, con vida intachable, camina en la ley del Señor;
2dichoso el que, guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón;
3el que, sin cometer iniquidad, anda por sus senderos.
4Tú promulgas tus mandatos para que se observen exactamente.
5Ojalá esté firme mi camino, para cumplir tus decretos;
6entonces no sentiré vergüenza al mirar todos tus mandatos.
7Te alabaré con sincero corazón cuando aprenda tus justos mandamientos.
8Quiero guardar tus decretos exactamente, tú no me abandones.
9(Bet) ¿Cómo podrá un joven andar honestamente? Cumpliendo tus palabras.
10Te busco de todo corazón, no consientas que me desvíe de tus mandamientos.
11En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti.
12Bendito eres, Señor, enséñame tus decretos.
13Mis labios van enumerando todos los mandamientos de tu boca;
14mi alegría es el camino de tus preceptos, más que todas las riquezas.
15Medito tus mandatos, y me fijo en tus sendas;
16tus decretos son mi delicia, no olvidaré tus palabras.
17(Guímel) Haz bien a tu siervo: viviré y cumpliré tus palabras;
18ábreme los ojos, y contemplaré las maravillas de tu ley;
19soy un forastero en la tierra: no me ocultes tus promesas.
20Mi alma se consume, deseando continuamente tus mandamientos;
21reprendes a los soberbios, malditos los que se apartan de tus mandatos.
22Aleja de mí las afrentas y el desprecio, porque observo tus preceptos;
23aunque los nobles se sienten a murmurar de mí, tu siervo medita tus decretos;
24tus preceptos son mi delicia, tus enseñanzas son mis consejeros.
25(Dálet) Mi alma está pegada al polvo: reanímame con tus palabras;
26te expliqué mi camino, y me escuchaste: enséñame tus mandamientos;
27instrúyeme en el camino de tus mandatos, y meditaré tus maravillas.
28Mi alma llora de tristeza, consuélame con tus promesas;
29apártame del camino falso, y dame la gracia de tu ley;
30escogí el camino verdadero, deseé tus mandamientos.
31Me apegué a tus preceptos, Señor, no me defraudes;
32correré por el camino de tus mandatos cuando me ensanches el corazón.
33(He) Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos, y lo seguiré puntualmente;
34enséñame a cumplir tu ley y a guardarla de todo corazón;
35guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo.
36Inclina mi corazón a tus preceptos, y no al interés;
37aparta mis ojos de las vanidades, dame vida con tu palabra;
38cumple a tu siervo la promesa para que se mantenga tu temor.
39Aparta de mí la afrenta que temo, porque tus mandamientos son amables;
40mira cómo ansío tus mandatos: dame vida con tu justicia.
41(Vau) Señor, que me alcance tu favor, tu salvación según tu promesa:
42así responderé a los que me injurian, que confío en tu palabra;
43no quites de mi boca las palabras sinceras, porque yo espero en tus mandamientos.
44Cumpliré sin cesar tu ley, por siempre jamás;
45andaré por un camino ancho, buscando tus mandatos;
46comentaré tus preceptos ante los reyes, y no me avergonzaré.
47Serán mi delicia tus mandatos, que tanto amo;
48levantaré mis manos hacia tus decretos, que tanto amo, y recitaré tus mandatos.
49(Zain) Recuerda la palabra que diste a tu siervo, de la que hiciste mi esperanza;
50este es mi consuelo en la aflicción: que tu promesa me da vida;
51los insolentes me insultan sin parar, pero yo no me aparto de tu ley.
52Recordando tus antiguos mandamientos, Señor, quedé consolado;
53sentí indignación ante los malvados, que abandonan tu ley;
54tus decretos eran mi canción en tierra extranjera.
55De noche pronuncio tu nombre, Señor, y, velando, tu ley;
56esto es lo que a mí me toca: guardar tus decretos.
57(Jet) Mi porción es el Señor; he resuelto guardar tus palabras;
58de todo corazón busco tu favor: ten piedad de mí, según tu promesa;
59he examinado mi camino, para enderezar mis pies a tus preceptos.
60Con diligencia, sin tardanza, observo tus mandatos;
61los lazos de los malvados me envuelven, pero no olvido tu ley;
62a media noche me levanto para darte gracias por tus justos mandamientos.
63Soy amigo de los que te temen, y guardan tus mandatos;
64Señor, de tu bondad está llena la tierra; enséñame tus decretos.
65(Tet) Has dado bienes a tu siervo, Señor, con tus palabras;
66enséñame la bondad, la prudencia y el conocimiento, porque me fío de tus mandatos;
67antes de sufrir, yo andaba extraviado, pero ahora me ajusto a tu promesa.
68Tú eres bueno y haces el bien; instrúyeme en tus decretos;
69los insolentes urden engaños contra mí, pero yo custodio tus mandatos de todo corazón;
70tienen el corazón espeso como grasa, pero mi delicia es tu ley.
71Me estuvo bien el sufrir, así aprendí tus decretos;
72más estimo yo la ley de tu boca que miles de monedas de oro y plata.
73(Yod) Tus manos me hicieron y me formaron: instrúyeme para que aprenda tus mandatos;
74los que te temen verán con alegría que he esperado en tu palabra;
75reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos, que con razón me hiciste sufrir.
76Que tu bondad me consuele, según la promesa hecha a tu siervo;
77cuando me alcance tu compasión, viviré, y tu ley será mi delicia;
78que se avergüencen los insolentes del daño que me hacen; yo meditaré tus mandatos.
79Vuelvan a mí los que te temen y hacen caso de tus preceptos;
80sea mi corazón perfecto en tus decretos, así no quedaré avergonzado.
81(Kaf) Me consumo ansiando tu salvación, y espero en tu palabra;
82mis ojos se consumen ansiando tus promesas, mientras digo: «¿Cuándo me consolarás?».
83Estoy como un odre puesto al humo, pero no olvido tus decretos.
84¿Cuántos serán los días de tu siervo? ¿Cuándo harás justicia de mis perseguidores?
85Me han cavado fosas los insolentes, ignorando tu ley;
86todos tus mandatos son verdaderos, sin razón me persiguen, protégeme.
87Casi dieron conmigo en la tumba, pero yo no abandoné tus mandatos;
88por tu bondad dame vida, para que observe los preceptos de tu boca.
89(Lámed) Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo;
90tu fidelidad, de generación en generación; fundaste la tierra y permanece;
91por tu mandamiento subsisten hasta hoy, porque todo está a tu servicio.
92Si tu ley no fuera mi delicia, ya habría perecido en mi desgracia;
93jamás olvidaré tus mandatos, pues con ellos me diste vida;
94soy tuyo, sálvame, que yo consulto tus mandatos.
95Los malvados me esperaban para perderme, pero yo meditaba tus preceptos;
96he visto el límite de todo lo perfecto: tu mandato se dilata sin término.
97(Mem) ¡Cuánto amo tu ley!: todo el día la estoy meditando;
98tu mandato me hace más sabio que mis enemigos, siempre me acompaña;
99soy más docto que todos mis maestros, porque medito tus preceptos.
100Soy más sagaz que los ancianos, porque cumplo tus mandatos;
101aparto mi pie de toda senda mala, para guardar tu palabra;
102no me aparto de tus mandamientos, porque tú me has instruido.
103¡Qué dulce al paladar tu promesa: más que miel en la boca!
104Considero tus mandatos, y odio el camino de la mentira.
105(Nun) Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero;
106lo juro y lo cumpliré: guardaré tus justos mandamientos;
107¡estoy tan afligido! Señor, dame vida según tu promesa.
108Acepta, Señor, los votos que pronuncio, enséñame tus mandatos;
109mi vida está siempre en peligro, pero no olvido tu ley;
110los malvados me tendieron un lazo, pero no me desvié de tus mandatos.
111Tus preceptos son mi herencia perpetua, la alegría de mi corazón;
112inclino mi corazón a cumplir tus decretos, siempre y cabalmente.
113(Sámek) Detesto a los inconstantes y amo tu ley;
114tú eres mi refugio y mi escudo, yo espero en tu palabra;
115apartaos de mí los perversos, y cumpliré los mandatos de mi Dios.
116Sostenme con tu promesa, y viviré, que no quede frustrada mi esperanza;
117dame apoyo, y estaré a salvo, me fijaré en tus decretos sin cesar;
118desprecias a los que se desvían de tus decretos, sus proyectos son engaño.
119Tienes por escoria a los malvados, por eso amo tus preceptos;
120mi carne se estremece con tu temor, y me estremecen tus juicios.
121(Ayin) Practico la justicia y el derecho, no me entregues a mis opresores;
122da fianza en favor de tu siervo, que no me opriman los insolentes;
123mis ojos se consumen aguardando tu salvación y tu promesa de justicia.
124Trata con misericordia a tu siervo, enséñame tus decretos;
125yo soy tu siervo: dame inteligencia, y conoceré tus preceptos;
126es hora de que actúes, Señor: han quebrantado tu ley.
127Yo amo tus mandatos más que el oro purísimo;
128por eso aprecio tus decretos y detesto el camino de la mentira.
129(Pe) Tus preceptos son admirables, por eso los guarda mi alma;
130la explicación de tus palabras ilumina, da inteligencia a los ignorantes;
131abro la boca y respiro, ansiando tus mandamientos.
132Vuélvete a mí y ten misericordia, como es tu norma con los que aman tu nombre;
133asegura mis pasos con tu promesa, que ninguna maldad me domine;
134líbrame de la opresión de los hombres, y guardaré tus mandatos.
135Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, enséñame tus decretos;
136arroyos de lágrimas bajan de mis ojos por los que no cumplen tu ley.
137(Sade) Señor, tú eres justo, tus mandamientos son rectos;
138has decretado preceptos justos sumamente estables;
139me consume el celo, porque mis enemigos olvidan tus palabras.
140Tu promesa es acrisolada, y tu siervo la ama;
141soy pequeño y despreciable, pero no olvido tus mandatos;
142tu justicia es justicia eterna, tu ley es verdadera.
143Me asaltan angustias y aprietos, tus mandatos son mi delicia;
144la justicia de tus preceptos es eterna; dame inteligencia, y tendré vida.
145(Qof) Te invoco de todo corazón: respóndeme, Señor, y guardaré tus decretos;
146a ti grito: sálvame, y cumpliré tus preceptos;
147me adelanto a la aurora pidiendo auxilio, esperando tus palabras.
148Mis ojos se adelantan a las vigilias, meditando tu promesa;
149escucha mi voz por tu misericordia, Señor, con tus mandamientos dame vida;
150ya se acercan mis inicuos perseguidores, están lejos de tu ley.
151Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables;
152hace tiempo comprendí que tus preceptos los fundaste para siempre.
153(Res) Mira mi abatimiento y líbrame, porque no olvido tu ley;
154defiende mi causa y rescátame, con tu promesa dame vida;
155la salvación está lejos de los malvados que no buscan tus decretos.
156Grande es tu ternura, Señor, con tus mandamientos dame vida;
157muchos son los enemigos que me persiguen, pero yo no me aparto de tus preceptos;
158viendo a los renegados, sentía asco, porque no guardan tus palabras.
159Mira cómo amo tus mandatos, Señor; por tu misericordia dame vida;
160el compendio de tu palabra es la verdad, y tus justos juicios son eternos.
161(Sin) Los nobles me perseguían sin motivo, pero mi corazón respetaba tus palabras;
162yo me alegraba con tu promesa, como el que encuentra un rico botín;
163detesto y aborrezco la mentira, y amo tu ley.
164Siete veces al día te alabo por tus justos mandamientos;
165mucha paz tienen los que aman tu ley, y nada los hace tropezar;
166aguardo tu salvación, Señor, y cumplo tus mandatos.
167Mi alma guarda tus preceptos y los ama intensamente;
168guardo tus preceptos y tus mandatos, y tú tienes presentes mis caminos.
169(Tau) Que llegue mi clamor a tu presencia, Señor, con tus palabras dame inteligencia;
170que mi súplica entre en tu presencia, líbrame según tu promesa;
171de mis labios brota la alabanza, porque me enseñaste tus decretos.
172Mi lengua canta tu promesa, porque todos tus preceptos son justos;
173que tu mano me auxilie, ya que prefiero tus mandatos;
174ansío tu salvación, Señor; tu ley es mi delicia.
175Que mi alma viva para alabarte, que tus mandamientos me auxilien;
176me extravié como oveja perdida: busca a tu siervo, que no olvida tus preceptos.