Lectura 333 de 365
Oseas 2-3 · Salmos 118
Oseas 2
1«El número de los hijos de Israel será como la arena del mar que no se puede medir ni contar; y en el lugar donde se decía de ellos “vosotros no sois mi pueblo”, se dirá de ellos: “¡Hijos del Dios viviente!”.
2Los hijos de Judá y los hijos de Israel se reunirán, y se elegirán un único jefe. Crecerán desde la tierra. Sí, magnífico será el día de “Dios siembra”.
3Decid a vuestros hermanos: “Pueblo mío”, y a vuestras hermanas: “Compadecida”».
4«Acusad, a vuestra madre, acusadla, porque ella ya no es mi mujer ni yo soy su marido; para que aparte de su rostro la prostitución y sus adulterios de entre sus pechos.
5Si no, la despojaré dejándola desnuda, la dejaré como el día de su nacimiento, la convertiré en un desierto, la dejaré como una tierra árida, la mataré de sed.
6No tendré compasión de sus hijos, porque son hijos de prostitución.
7Sí, su madre se ha prostituido. Se cubrió de vergüenza la que los concibió, cuando decía: “Me iré detrás de mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mis bebidas”.
8Por eso yo cierro tu camino con espinos, lo rodeo de una cerca, no encontrará sus senderos.
9Perseguirá a sus amantes pero no los alcanzará, los buscará sin encontrarlos. Entonces se dirá: “Voy a volver a mi primer marido, porque estaba entonces mejor que ahora”.
10Y es que ella no comprendía que era yo quien le había dado trigo, mosto y aceite virgen, quien le había prodigado plata y oro: los convirtieron en ídolos.
11Por eso volveré a recuperar mi trigo en su sazón, el mosto en su estación; le arrancaré mi lana y mi lino, que cubrían su desnudez.
12Entonces descubriré su infamia a la vista de sus amantes, y nadie la salvará de mi mano.
13Pondré fin a toda su alegría: su fiesta, su novilunio y su sábado, a todas sus celebraciones.
14Devastaré su viña y su higuera, de las que decía: “Son mi salario, me lo dieron mis amantes”. Las convertiré en selva, las devorará el animal salvaje.
15Le pediré cuentas de los días en que quemaba incienso a los ídolos. Ataviada con su anillo y su collar, corría detrás de sus amantes, y a mí, me olvidaba» —oráculo del Señor—.
16«Por eso, yo la persuado, la llevo al desierto, le hablo al corazón,
17le entrego allí mismo sus viñedos, y hago del valle de Acor una puerta de esperanza. Allí responderá como en los días de su juventud, como el día de su salida de Egipto.
18Aquel día —oráculo del Señor— me llamarás “esposo mío”, y ya no me llamarás “mi amo”.
19Apartaré de su boca los nombres de los baales, y no serán ya recordados por su nombre.
20Aquel día haré una alianza en su favor, con las bestias del campo, con las aves del cielo, y los reptiles del suelo. Quebraré arco y espada y eliminaré la guerra del país, y haré que duerman seguros.
21Me desposaré contigo para siempre, me desposaré contigo en justicia y en derecho, en misericordia y en ternura,
22me desposaré contigo en fidelidad y conocerás al Señor.
23Aquel día yo responderé —oráculo del Señor—, yo responderé con los cielos, y ellos responderán a la tierra.
24La tierra responderá con el trigo, el mosto y el aceite nuevo, y ellos responderán a “Dios-siembra”.
25Yo la sembraré para mí en el país, tendré compasión de “No compadecida”, y diré a “No mi pueblo”: “Tú eres mi pueblo”; y él dirá: “Mi Dios”».
Oseas 3
1El Señor me dijo: —Ve otra vez y ama a una mujer, amada por su amigo y adúltera, como ama el Señor a los hijos de Israel, aunque ellos se vuelven hacia otros dioses, que se complacen con las tortas de uvas.
2Así pues yo me la compré por quince piezas de plata y más de un quintal de cebada.
3Y le dije: —Durante mucho tiempo te quedarás reservada para mí. No te prostituirás, no serás de ningún hombre, ni yo me acercaré a ti.
4Porque largo tiempo quedarán los hijos de Israel sin rey ni autoridad, sin sacrificio ni estela, sin amuletos ni dioses domésticos.
5Después retornarán los hijos de Israel y buscarán al Señor, su Dios, y a David su rey. Acudirán con temor al Señor y a sus bienes en la sucesión de los días.
Salmo 118
1Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
2Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia.
3Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia.
4Digan los que temen al Señor: eterna es su misericordia.
5En el peligro grité al Señor, y el Señor me escuchó, poniéndome a salvo.
6El Señor está conmigo: no temo; ¿qué podrá hacerme el hombre?
7El Señor está conmigo y me auxilia, veré la derrota de mis adversarios.
8Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres,
9mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes.
10Todos los pueblos me rodeaban, en el nombre del Señor los rechacé;
11me rodeaban cerrando el cerco, en el nombre del Señor los rechacé;
12me rodeaban como avispas, ardiendo como fuego en las zarzas; en el nombre del Señor los rechacé.
13Empujaban y empujaban para derribarme, pero el Señor me ayudó;
14el Señor es mi fuerza y mi energía, él es mi salvación.
15Escuchad: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos:
16«La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa».
17No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor.
18Me castigó, me castigó el Señor, pero no me entregó a la muerte.
19Abridme las puertas de la salvación, y entraré para dar gracias al Señor.
20Esta es la puerta del Señor: los vencedores entrarán por ella.
21Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación.
22La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
23Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.
24Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.
25Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad.
26Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor.
27El Señor es Dios, él nos ilumina. Ordenad una procesión con ramos hasta los ángulos del altar.
28Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo.
29Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.