Lectura 330 de 365
Daniel 10-11 · Salmos 115
Daniel 10
1El año tercero de Ciro, rey de Persia, Daniel, llamado Baltasar, recibió una palabra: la palabra era cierta, acerca de un ejército inmenso. Comprendió la palabra y entendió la visión.
2Por entonces, yo, Daniel, estaba cumpliendo un luto de tres semanas:
3no comía manjares exquisitos, no probaba vino ni carne, ni me ungí durante las tres semanas.
4El día veinticuatro del mes primero, estaba yo junto al Río Grande, el Tigris.
5Alcé la vista y vi aparecer un hombre vestido de lino, con un cinturón de oro de Ofaz;
6su cuerpo era como crisólito, su rostro como un relámpago, sus ojos como antorchas llameantes, sus brazos y piernas como destellos de bronce bruñido, sus palabras resonaban como las de una multitud.
7Solo yo, Daniel, contemplaba la visión; la gente que estaba conmigo, aunque no contemplaba la visión, quedó sobrecogida de terror y corrió a esconderse.
8Así quedé solo, y al ver aquella magnífica visión, me sentí desfallecer; mi semblante quedó desfigurado y no lograba dominarme.
9Entonces oí el sonido de sus palabras y, al oírlo, caí de bruces, en un letargo, con el rostro en tierra.
10Una mano me tocó e hizo que me pusiera sobre las rodillas y las palmas de las manos.
11Luego me habló: —Daniel, predilecto, fíjate en las palabras que voy a decirte y ponte en pie, porque ahora me han enviado a ti. Mientras me hablaba así, me puse en pie temblando.
12Me dijo: —No temas, Daniel. Desde el primer día que te dedicaste a intentar comprender y a humillarte ante tu Dios, tus palabras han sido escuchadas, y yo he venido a causa de ellas.
13El príncipe del reino de Persia me opuso resistencia durante veintiún días, pero Miguel, uno de los príncipes supremos, vino en mi auxilio; por eso me detuve allí, junto a los reyes de Persia.
14Ahora he venido a explicarte lo que ha de suceder a tu pueblo en los últimos días, porque aún hay visión para días.
15Mientras me hablaba así, caí de bruces a tierra y enmudecí.
16Entonces alguien como una figura humana me tocó los labios; abrí la boca y dije al que estaba frente a mí: —Mi Señor, la visión me ha hecho retorcerme de dolor y no puedo dominarme.
17¿Cómo podrá este esclavo de mi Señor hablar a mi Señor? ¡Ahora las fuerzas me abandonan y he quedado sin aliento!
18De nuevo, alguien como una figura humana me tocó y me infundió fuerzas.
19Después me dijo: «La —No temas, hombre predilecto; la paz sea contigo, sé fuerte. Mientras me hablaba, recobré las fuerzas y dije: —Mi Señor, puedes hablar, pues me has dado fuerzas.cuarta bestia es un cuarto reino que habrá en la tierra, distinto de todos los demás; devorará toda la tierra, la trillará y triturará.
20Me dijo: —¿Sabes para qué he venido hasta ti? Ahora tengo que volver a luchar con el príncipe de Persia; cuando yo me vaya, vendrá el príncipe de Grecia.
21Pero te comunicaré lo que está escrito en el libro de la verdad. Nadie me ayuda contra aquellos si no es vuestro príncipe, Miguel.
Daniel 11
1Yo, durante el primer año de Darío el medo, estuve presente para darle fuerza y seguridad.
2Ahora te comunico la verdad: «Todavía habrá en Persia tres reyes. El cuarto obtendrá riquezas mayores que las de todos los demás y, cuando sea poderoso por su riqueza, volverá a todos contra el reino de Grecia.
3Entonces surgirá un rey fuerte que tendrá grandes dominios y actuará como le plazca.
4Pero apenas esté consolidado, su reino será desmembrado y pasará a otros distintos de aquellos».
5«El rey del Sur se hará fuerte, pero uno de sus generales se hará más fuerte que él y tendrá más dominios que él.
6Al cabo de los años harán una alianza y la hija del rey del Sur acudirá al rey del Norte para hacer las paces, pero ella perderá su poder, y su linaje no subsistirá; y será entregada con su séquito, su hijo y el que la protegía en ese momento.
7Pero se alzará un retoño de sus raíces en lugar de aquel, saldrá a luchar y penetrará en la fortaleza del rey del Norte, los atacará y los vencerá.
8Se llevará cautivos a Egipto a sus dioses, sus ídolos y los objetos preciosos de plata y oro, y por unos años se mantendrá alejado del rey del Norte».
9«Entrará en el reino del rey del Sur, pero se volverá a su territorio.
10Sus hijos declararán la guerra y reunirán ejércitos enormes. Invadirá, arrasará, volverá a atacar la fortaleza.
11El rey del Sur, exasperado, saldrá a luchar contra él, contra el rey del Norte, y pondrá en pie un gran ejército que caerá en manos de este.
12Este, después de haber derrotado al ejército, se engreirá en su corazón, hará morir a millares, pero no prevalecerá.
13El rey del Norte pondrá en pie otro ejército mayor que el primero y, al cabo de unos años, volverá con gran tropa y abundante avituallamiento.
14En aquellos tiempos muchos se alzarán contra el rey del Sur; se alzarán hijos violentos de tu pueblo, para que se cumpla la visión, pero fracasarán.
15Vendrá el rey del Norte, levantará un terraplén y conquistará la ciudad fortificada. Las tropas del rey del Sur no resistirán, ni siquiera los selectos del pueblo, pues no tendrán fuerza para resistir.
16Quien venga contra él, hará lo que él quiera, sin que nadie le resista. Se establecerá en la Tierra Hermosa y toda ella caerá en su poder.
17Proyectará someter todo su reino; hará pactos con él y le dará una hija como mujer para perderlo, pero no lo logrará ni tendrá éxito.
18Entonces se dirigirá hacia las islas y conquistará muchas, mas un príncipe pondrá fin a su afrenta y aun hará volver sobre él su oprobio.
19Entonces se dirigirá a las fortalezas de su territorio, pero fracasará, caerá y desaparecerá.
20Le sucederá el que ha de enviar a un exactor de la gloria del reino, pero en unos días será destrozado sin riñas ni guerras».
21«Le sucederá un hombre despreciable que no tendrá la dignidad real; vendrá ocultamente y se apoderará del reino con intrigas.
22Las tropas invasoras serán desbaratadas ante él y destrozadas; y también el príncipe de la alianza.
23Desde el momento de haberse asociado con él, él actuará con fraude, prosperará y se hará fuerte con poca gente.
24Penetrará a placer en los lugares más fértiles de la provincia, y hará lo que no hicieron sus padres ni sus abuelos: repartirá a los suyos botín, despojos y riqueza, y tramará planes contra las fortalezas, pero hasta un cierto tiempo.
25Dirigirá su fuerza y su corazón contra el rey del Sur con un gran ejército, y el rey del Sur se dispondrá a la guerra con un ejército muy poderoso, pero no podrá resistir porque tramarán asechanzas contra él.
26Los que comen a su mesa lo destrozarán; su ejército será barrido y muchos caerán heridos.
27Aquellos dos reyes, con su corazón lleno de maldad, se sentarán a una mesa para decirse mentiras, pero no habrá resultado porque todavía se ha de fijar el final.
28Volverá a su país con grandes riquezas y, con su corazón contra la alianza santa, actuará y volverá a su país.
29En el plazo fijado volverá y entrará en el país del Sur, pero esta última vez no le irá como la primera.
30Vendrán contra él las naves de los kitín, y se asustará; volverá y desahogará su ira actuando contra la alianza santa, y, al volver, se entenderá con los que abandonaron la santa alianza.
31Tropas suyas se impondrán y profanarán el santuario y la ciudadela, abolirán el sacrificio cotidiano y establecerán la abominación de la desolación.
32Hará apostatar con halagos a los que abandonaron la alianza; pero el pueblo de los que conocen a Dios se mantendrá firme y actuará.
33Los más sabios del pueblo instruirán a muchos, pero caerán a espada, o por fuego, o por cautiverio, o por saqueo, durante un tiempo.
34Pero en su caída recibirán un poco de ayuda, y muchos se les unirán por adulación.
35Algunos de los sabios caerán para ser probados, purificados y blanqueados mientras llega el tiempo final, pues todavía ha de ser fijado el final.
36El rey actuará a su arbitrio, se enaltecerá y se engrandecerá sobre todos los dioses; prosperará hasta la culminación de la ira, que está decretada y se cumplirá.
37No respetará al dios de sus padres, ni al venerado por las mujeres; no respetará a ningún dios, pues se hará más grande que todos.
38En su lugar dará culto al dios de las fortalezas y honrará con oro, plata, piedras preciosas y joyas a un dios que no conocieron sus padres.
39Atacará fortalezas bien guarnecidas con la ayuda de un dios extranjero, y a quienes le reconozcan los colmará de honores, les dará dominio sobre muchos, y les repartirá tierras en recompensa».
40«En el tiempo final, el rey del Sur luchará contra él y el rey del Norte caerá sobre él como una tormenta, con carros, jinetes y muchas naves; invadirá las tierras, arrasará y pasará.
41Entrará en la Tierra Hermosa y caerán millares, pero se librarán de sus manos los siguientes: Edón, Moab y la mayor parte de los amonitas.
42Extenderá su mano a otros países, y la tierra de Egipto no logrará escapar.
43Se apoderará de los tesoros de oro y plata y de todos los objetos preciosos de Egipto; libios y etíopes estarán en su séquito.
44Pero noticias llegadas del este y del norte lo turbarán y saldrá con gran furia a destruir y aniquilar a muchos.
45Plantará las tiendas de su palacio entre el mar y el hermoso monte santo. Entonces llegará a su fin y no habrá quien lo ayude».
Salmo 115
1 (9)No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu bondad, por tu lealtad.
2 (10)¿Por qué han de decir las naciones: «Dónde está su Dios?».
3 (11)Nuestro Dios está en el cielo, lo que quiere lo hace.
4 (12)Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, hechura de manos humanas:
5 (13)tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven;
6 (14)tienen orejas, y no oyen; tienen nariz, y no huelen;
7 (15)tienen manos, y no tocan; tienen pies, y no andan; no tiene voz su garganta:
8 (16)que sean igual los que los hacen, cuantos confían en ellos.
9 (17)Israel confía en el Señor: él es su auxilio y su escudo.
10 (18)La casa de Aarón confía en el Señor: él es su auxilio y su escudo.
11 (19)Los que temen al Señor confían en el Señor: él es su auxilio y su escudo.
12 (20)Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga, bendiga a la casa de Israel, bendiga a la casa de Aarón;
13 (21)bendiga a los que temen al Señor, pequeños y grandes.
14 (22)Que el Señor os acreciente, a vosotros y a vuestros hijos.
15 (23)Benditos seáis del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
16 (24)El cielo pertenece al Señor, la tierra se les ha dado a los hombres.
17 (25)Los muertos ya no alaban al Señor, ni los que bajan al silencio.
18 (26)Nosotros, los que vivimos, bendeciremos al Señor ahora y por siempre. ¡Aleluya!