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Lectura 327 de 365

Daniel 4-5 · Salmos 112

Letra: Normal

Daniel 4

1«Yo, Nabucodonosor, estaba tranquilo en mi casa y con buena salud en mi palacio,

2cuando tuve un sueño que me asustó; las imaginaciones que me vinieron en el lecho y las visiones de mi mente me aterrorizaron.

3Entonces ordené que trajeran ante mí a todos los sabios de Babilonia para que me expusieran la interpretación del sueño.

4Llegaron los magos, astrólogos, adivinos y agoreros, les expuse el sueño, pero no me expusieron su interpretación.

5Finalmente vino ante mí Daniel, cuyo nombre es Baltasar como el de mi dios y en el que mora el espíritu de los santos dioses, y le expuse el sueño:

6—Baltasar, jefe de los magos, puesto que yo sé que en ti mora el espíritu de los santos dioses y que no se te resiste ningún secreto, estas son las visiones del sueño que tuve; dime su interpretación.

7Estando en mi lecho tuve estas visiones: Miré y en medio de la tierra había un árbol cuya altura era enorme.

8El árbol creció y se hizo corpulento; su copa llegaba al cielo y era visible desde todos los confines de la tierra.

9Su ramaje era hermoso y su fruto abundante; tenía alimento para todos. Bajo él buscaban refugio las bestias del campo, y en sus ramas anidaban las aves del cielo; de él se alimentaba todo ser vivo.

10Estaba en mi lecho contemplando las visiones de mi mente, cuando un vigilante, un santo, bajó del cielo,

11y gritó con gran fuerza diciendo: “Derribad el árbol, cortad sus ramas, arrancad sus hojas y desparramad su fruto; huyan de debajo de él los animales salvajes, y de sus ramas las aves.

12Pero el tocón con sus raíces, dejadlo en tierra, atado con cadenas de hierro y de bronce entre la hierba del campo; que se empape del rocío del cielo y comparta con las bestias el pasto de la tierra.

13Le será cambiado el corazón de hombre y se le dará un corazón de bestia, y así pasará siete años.

14Por decreto de los ángeles llega la sentencia, y por mandato de los santos la resolución, a fin de que los vivientes reconozcan que el dominio del Altísimo está por encima del reinado de los hombres; él lo da a quien quiere y eleva hasta el reino al más humilde de los hombres”.

15Este es el sueño que yo, el rey Nabucodonosor, he visto. Tú, Baltasar, expón la interpretación, pues ningún sabio del reino ha podido dármelo a conocer. Pero tú sí que eres capaz, pues en ti mora el espíritu de los santos dioses».

16Entonces Daniel, cuyo nombre es Baltasar, quedó atónito durante un momento y sus pensamientos le asustaron. El rey continuó diciendo: —Baltasar, no te asuste el sueño ni su interpretación. Baltasar contestó: —Señor mío, que el sueño sea para los que te odian y su interpretación para tus enemigos.

17El árbol que viste crecer y hacerse robusto, cuya cima alcanzaba el cielo y era visible en toda la tierra,

18cuyo ramaje era hermoso y su fruto abundante, en el que había alimento para todos y bajo el que se refugiaban las bestias del campo y en sus ramas anidaban las aves del cielo,

19eres tú, oh rey, que te has engrandecido y te has hecho fuerte. Tu grandeza ha crecido y ha alcanzado el cielo, y tu dominio los confines de la tierra.

20Acerca del vigilante y el santo que el rey vio bajar del cielo y decir: «Derribad el árbol y destrozadlo, pero dejad el tocón con sus raíces en tierra, atado con cadenas de hierro y bronce entre la hierba del campo, que se empape del rocío del cielo y comparta con las bestias del campo hasta que pase así siete años»,

21esta es, oh rey, la interpretación, y este es el decreto del Altísimo que recae sobre mi señor el rey:

22Te apartarán de los hombres y vivirás con las bestias del campo, te darán a comer hierba como a los toros y dejarán que te empapes del rocío del cielo; así pasarás siete años hasta que reconozcas que el dominio del Altísimo está por encima del reinado de los hombres, y que él lo da a quien quiere.

23En cuanto a la orden de dejar el tocón con las raíces del árbol, significa que tu reinado se te mantendrá cuando hayas reconocido que quien domina es el cielo.

24Por eso, majestad, acepta de buen grado mi consejo: expía tus pecados con limosnas, y tus delitos socorriendo a los pobres, para que dure tu paz.

25Todo esto le sucedió al rey Nabucodonosor.

26Al cabo de doce meses estaba paseando por el palacio real de Babilonia,

27y comenzó el rey a decir: «¿No es esta la gran Babilonia que yo he edificado para residencia real, conforme a la grandeza de mi poder y según la gloria de mi majestad?».

28El rey tenía aún la palabra en la boca, cuando vino una voz del cielo: «A ti te hablan, rey Nabucodonosor. Se te ha quitado el reino.

29Te apartarán de los hombres y vivirás con las bestias del campo; te darán a comer hierba como a los toros, y así pasarás siete años hasta que reconozcas que el dominio del Altísimo está por encima del reinado de los hombres y que él lo da a quien quiere».

30Al instante la palabra se cumplió en Nabucodonosor. Fue alejado de los hombres, comía hierba como los toros y su cuerpo se empapaba del rocío del cielo, hasta que el cabello le creció como las plumas de las águilas y las uñas como las de las aves.

31Al cabo de los días, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo; recobré la razón, y bendije al Altísimo, alabé y glorifiqué al que vive eternamente, porque su dominio es un dominio eterno, y su reinado de generación en generación.

32Todos los habitantes de la tierra no cuentan nada ante él; con los ejércitos de los cielos hace lo que quiere, lo mismo que con los habitantes de la tierra. No hay quien resista a su mano y le diga: ¿Qué estás haciendo?

33En aquel momento recobré la razón y, para gloria de mi reino, me fueron restituidos mi majestad y mi esplendor. Mis consejeros y magnates acudieron a mí; fui restablecido en mi reino y se me concedió mayor grandeza.

34Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, ensalzo y glorifico al Rey del cielo porque todas sus obras son conforme a la verdad y sus designios justos, y porque puede humillar a quien actúa con soberbia.

Daniel 5

1El rey Baltasar ofreció un gran banquete a mil de sus nobles, y se puso a beber vino delante de los mil.

2Bajo el efecto del vino, Baltasar mandó traer los vasos de oro y plata que su padre Nabucodonosor había cogido en el templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey junto con sus nobles, sus mujeres y sus concubinas.

3Cuando trajeron los vasos de oro que habían cogido en el templo de Jerusalén, brindaron con ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas.

4Y mientras bebían vino, alababan a sus dioses de oro y plata, de bronce y de hierro, de madera y de piedra.

5De repente aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo sobre el revoque del muro del palacio real, frente al candelabro; y el rey veía el dorso de la mano que escribía.

6Entonces su rostro palideció, sus pensamientos le turbaron, los músculos del cuerpo se le aflojaron, y las rodillas le entrechocaban.

7El rey mandó a gritos que vinieran los astrólogos, magos y adivinos, y dijo a los sabios de Babilonia: —El que lea ese escrito y me explique su interpretación se vestirá de púrpura, llevará al cuello un collar de oro y ocupará el tercer puesto en mi reino.

8Acudieron todos los sabios del reino, pero no pudieron leer lo escrito ni exponer al rey su interpretación.

9Entonces el rey Baltasar quedó muy consternado y su rostro palideció; también sus nobles estaban perplejos.

10A las palabras del rey y de sus nobles, la reina entró en la sala del banquete, tomó la palabra y dijo: —¡Viva el rey eternamente! No te turben tus pensamientos ni palidezca tu rostro.

11En tu reino hay un hombre que tiene el espíritu de los santos dioses y en el que, cuando vivía tu padre, se encontraron inteligencia, prudencia y una sabiduría semejante a la sabiduría de los dioses. Tu padre, el rey Nabucodonosor, lo nombró jefe de los magos, astrólogos, agoreros y adivinos,

12porque en él se encontró un espíritu superior: conocimiento e inteligencia para interpretar sueños, aclarar enigmas y resolver problemas. Se trata de Daniel, a quien el rey puso el nombre de Baltasar. Ahora, que llamen a Daniel y él expondrá la interpretación.

13Trajeron a Daniel ante el rey y este le preguntó: —¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey mi padre?

14He oído decir de ti que posees el espíritu de los dioses, y que en ti se encuentran inteligencia, prudencia y una sabiduría extraordinaria.

15Han traído ante mí a los sabios y astrólogos para que leyeran este escrito y me expusieran su interpretación, pero no han podido exponer la interpretación de todo esto.

16He oído decir de ti que tú puedes interpretar sueños y resolver problemas; pues bien, si logras leer lo escrito y exponerme su interpretación, te vestirás de púrpura, llevarás al cuello un collar de oro y ocuparás el tercer puesto en mi reino.

17Entonces Daniel habló así al rey: «Quédate con tus dones y da a otro tus regalos. Yo leeré al rey lo escrito y le expondré su interpretación.

18Majestad: el Dios altísimo dio a tu padre Nabucodonosor el reino y el poder, la gloria y el honor,

19y por el poder que se le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas lo temían y respetaban; él mataba al que quería, y al que quería dejaba vivo; exaltaba al que quería, y al que quería humillaba.

20Pero como su corazón se llenó de soberbia y su espíritu se obstinó en la arrogancia, fue depuesto de su trono real y se le quitó su gloria.

21Fue alejado de los hombres y su corazón se volvió como el de las bestias, vivió con los asnos salvajes y comió hierba como los toros; y su cuerpo se empapó del rocío del cielo, hasta que reconoció que el Dios altísimo tiene el dominio en el reinado de los hombres y establece en él a quien quiere.

22Tú, Baltasar, su hijo, no has humillado tu corazón a pesar de que sabías todo esto.

23Te has rebelado contra el Señor del cielo y has hecho traer a tu presencia los vasos de su templo, para beber vino en ellos en compañía de tus nobles, tus mujeres y tus concubinas. Has alabado a dioses de plata y oro, de bronce y hierro, de madera y piedra, que ni ven, ni oyen, ni entienden; mientras que al Dios dueño de tu vida y tus empresas no lo has honrado.

24Por eso él ha enviado esa mano para escribir este texto.

25Lo que está escrito es: “Contado, Pesado, Dividido”.

26Y la interpretación es esta: “Contado”: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el final.

27“Pesado”: te ha pesado en la balanza, y te falta peso.

28“Dividido”: tu reino ha sido dividido, y lo entregan a medos y persas».

29Entonces Baltasar mandó que vistieran a Daniel de púrpura, que le pusieran al cuello un collar de oro y que pregonaran que tenía el tercer puesto en el reino.

30Baltasar, rey de los caldeos, fue asesinado aquella misma noche.

Salmo 112

1¡Aleluya! (Álef) Dichoso quien teme al Señor (Bet) y ama de corazón sus mandatos.

2(Guímel) Su linaje será poderoso en la tierra, (Dálet) la descendencia del justo será bendita.

3(He) En su casa habrá riquezas y abundancia, (Vau) su caridad dura por siempre.

4(Zain) En las tinieblas brilla como una luz (Jet) el que es justo, clemente y compasivo.

5(Tet) Dichoso el que se apiada y presta, (Yod) y administra rectamente sus asuntos,

6(Kaf) porque jamás vacilará. (Lámed) El recuerdo del justo será perpetuo.

7(Mem) No temerá las malas noticias, (Nun) su corazón está firme en el Señor.

8(Sámek) Su corazón está seguro, sin temor, (Ayin) hasta que vea derrotados a sus enemigos.

9(Pe) Reparte limosna a los pobres; (Sade) su caridad dura por siempre (Qof) y alzará la frente con dignidad.

10(Res) El malvado, al verlo, se irritará, (Sin) rechinará los dientes hasta consumirse. (Tau) La ambición del malvado fracasará.