Lectura 325 de 365
Ezequiel 48 · Daniel 1 · Salmos 110
Ezequiel 48
1«Estos son los nombres de las tribus. En el extremo septentrional, de este a oeste, a lo largo del camino de Jetlón a Jamat, hasta Jazar Enón, dejando al norte el territorio de Damasco y Jamat, se extiende el territorio de Dan.
2Lindando con Dan, de este a oeste, se extiende el territorio de Aser.
3Lindando con Aser, de este a oeste, se extiende el territorio de Neftalí.
4Lindando con Neftalí, de este a oeste, se extiende el territorio de Manasés.
5Lindando con Manasés, de este a oeste, se extiende el territorio de Efraín.
6Lindando con Efraín, de este a oeste, se extiende el territorio de Rubén.
7Lindando con Rubén, de este a oeste, se extiende el territorio de Judá».
8«Lindando con Judá, de este a oeste, reservaréis, como oblación sagrada, un territorio de doce kilómetros y medio de ancho, y que tendrá, de este a oeste, la misma longitud que los demás: en el centro se levantará el santuario.
9El territorio reservado para el Señor tendrá doce kilómetros y medio de longitud y una anchura de diez kilómetros.
10Del recinto sagrado les corresponderá a los sacerdotes una sección de doce kilómetros y medio por el norte y por el sur, y cinco kilómetros por el este y por el oeste. En el centro se levantará el santuario del Señor;
11es la parte destinada a los sacerdotes consagrados, descendientes de Sadoc, que se encargaron de mi servicio y no se descarriaron como los levitas cuando se descarriaron los hijos de Israel.
12A los sacerdotes pertenecerá, pues, una sección reservada del territorio sagrado, colindante con la sección de los levitas.
13Los levitas tendrán, como los sacerdotes, una sección de doce kilómetros y medio de largo por cinco kilómetros de ancho.
14No podrán vender, ni permutar, ni enajenar, porque es la primicia de la tierra consagrada al Señor.
15La parte restante de doce kilómetros y medio de largo por dos kilómetros y medio de ancho es terreno profano. Pertenece a la ciudad, para habitaciones y para pastoreo. La ciudad queda en el centro.
16Estas serán sus dimensiones: al norte y al sur, al este y al oeste, dos mil doscientos cincuenta metros por lado.
17Los lugares de pastoreo tendrán, por el norte, ciento veinticinco metros; por el sur, ciento veinticinco metros, por el este, ciento veinticinco metros, y por el oeste, ciento veinticinco metros.
18Lo que resta del territorio colindante con el territorio sagrado, cinco mil metros por el este y otros tantos por el oeste, servirá con sus productos para mantener a los que trabajan en la ciudad.
19El personal de la ciudad que lo cultive provendrá de todas las tribus de Israel.
20El conjunto de la zona reservada, incluido lo que pertenece a la ciudad, formará un cuadrilátero de doce mil quinientos metros de lado.
21Los terrenos del príncipe, a los dos lados de la zona sagrada y de la propiedad de la ciudad, se extenderán a lo largo de los doce mil quinientos metros de la zona sagrada al este y al oeste hasta la frontera. Al príncipe corresponde un territorio equivalente a los otros. En el centro quedará el territorio sagrado con el santuario.
22Del mismo modo, la propiedad de los levitas y la de la ciudad quedará situada en medio de la propiedad del príncipe, entre las fronteras de Judá y Benjamín.
23En cuanto al resto de las tribus, de este a oeste, se extiende el territorio de Benjamín.
24Lindando con Benjamín, de este a oeste, se extiende el territorio de Simeón.
25Lindando con Simeón, de este a oeste, se extiende el territorio de Isacar.
26Lindando con Isacar, de este a oeste, se extiende el territorio de Zabulón.
27Lindando con Zabulón, de este a oeste, se extiende el territorio de Gad.
28Lindando con Gad, de este a oeste, está la frontera, que va desde Tamar hasta el oasis de Meribá Cadés, y en la dirección del torrente hasta el Mar Grande.
29Esta es la tierra que repartiréis a suertes como propiedad hereditaria entre las tribus de Israel, y esta será su distribución —oráculo del Señor Dios—.
30-31Estas serán las salidas de la ciudad, que llevarán los nombres de las tribus de Israel: por el lado norte, que mide dos mil doscientos cincuenta metros, tres puertas: las de Rubén, de Judá y de Leví.
32Por el lado este, que mide dos mil doscientos cincuenta metros, tres puertas: la puerta de José, la puerta de Benjamín y la puerta de Dan.
33Por el lado sur, que mide dos mil doscientos cincuenta metros, tres puertas: la puerta de Simeón, la puerta de Isacar y la puerta de Zabulón.
34Por el lado oeste, que mide dos mil doscientos cincuenta metros, tres puertas: la puerta de Gad, la puerta de Aser y la puerta de Neftalí.
35El perímetro mide nueve mil metros. Y desde ese día la ciudad se llamará: “El Señor está allí”».
Daniel 1
1El año tercero del reinado de Joaquín, rey de Judá, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén y la asedió.
2El Señor entregó en su poder a Joaquín, rey de Judá, y todo el ajuar que quedaba en el templo. Nabucodonosor se los llevó a Senaar, al templo de su dios, y el ajuar del templo lo metió en el depósito del templo de su dios.
3El rey ordenó a Aspenaz, jefe de sus eunucos, seleccionar algunos hijos de Israel de sangre real y de la nobleza,
4jóvenes, perfectamente sanos, de buen tipo, bien formados en la sabiduría, cultos e inteligentes, y aptos para servir en el palacio real; y ordenó que les enseñasen la lengua y literatura caldeas.
5Cada día el rey les pasaba una ración de comida y de vino de la mesa real. Su educación duraría tres años, al cabo de los cuales entrarían al servicio del rey.
6Entre ellos había unos judíos: Daniel, Ananías, Misael y Azarías.
7El capitán de los eunucos les cambió los nombres, llamando a Daniel, Baltasar; a Ananías, Sidrac; a Misael, Misac, y a Azarías, Abdénago.
8Daniel hizo el propósito de no contaminarse con los manjares, ni con el vino de la mesa real, y pidió al capitán de los eunucos que le dispensase de aquella contaminación.
9Dios concedió a Daniel encontrar gracia y misericordia en el capitán de los eunucos,
10y este dijo a Daniel: —Tengo miedo al rey mi señor, que os ha asignado la ración de comida y bebida; pues si os ve más flacos que vuestros compañeros, ponéis en peligro mi cabeza delante del rey.
11Daniel dijo al encargado que el capitán de los eunucos había puesto para cuidarlos a él, a Ananías, a Misael y a Azarías:
12—Por favor, prueba diez días con tus siervos: que nos den legumbres para comer y agua para beber.
13Después, que comparen en tu presencia nuestro aspecto y el de los jóvenes que comen de la mesa real, y trátanos según el resultado.
14Él les aceptó la propuesta e hizo la prueba durante diez días.
15Después de los diez días tenían mejor aspecto y estaban más robustos que cualquiera de los jóvenes que comían de la mesa real.
16Así que el encargado les retiró la ración de comida y de vino, y les dio legumbres.
17Dios les concedió a los cuatro inteligencia, comprensión de cualquier escritura, y sabiduría. Daniel sabía, además, interpretar visiones y sueños.
18Al cumplirse el plazo señalado para presentarlos al rey, el capitán de los eunucos los llevó a Nabucodonosor.
19Después de hablar con ellos, el rey no encontró ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, y quedaron a su servicio.
20Y en todas las cuestiones y problemas que el rey les proponía, los encontró diez veces superiores al resto de los magos y adivinos de todo su reino.
21Daniel estuvo en palacio hasta el año primero del reinado de Ciro.
Salmo 110
1Salmo de David. Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies».
2Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro: somete en la batalla a tus enemigos.
3«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, desde el seno, antes de la aurora».
4El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: «Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec».
5El Señor a tu derecha, el día de su ira, quebrantará a los reyes,
6sentenciará a las naciones, amontonará cadáveres, abatirá cabezas sobre la ancha tierra.
7En su camino beberá del torrente; por eso, levantará la cabeza.