Lectura 323 de 365
Ezequiel 44-45 · Salmos 108
Ezequiel 44
1Luego me hizo volver al pórtico exterior del santuario que mira hacia oriente. Estaba cerrado.
2El Señor me dijo: «Este pórtico permanecerá cerrado. No se abrirá nunca y nadie entrará por él, porque el Señor, Dios de Israel, ha entrado por él. Por eso quedará cerrado.
3El príncipe, porque es príncipe, podrá sentarse allí para comer el pan en presencia del Señor. Entrará por el vestíbulo del pórtico y saldrá por el mismo camino».
4Después me llevó por el pórtico septentrional hasta la fachada del templo. Vi que la Gloria del Señor llenaba el templo del Señor, y caí rostro en tierra.
5El Señor me dijo: «Hijo de hombre: Presta atención, mira con tus ojos y escucha con tus oídos cuanto voy a decirte acerca de las prescripciones y leyes de la casa del Señor. Presta particular atención a las entradas y salidas del templo y del santuario.
6Di a la casa rebelde de Israel: “Esto dice el Señor Dios: Ya son demasiadas las acciones detestables que habéis cometido, casa de Israel.
7Profanabais mi casa, introduciendo en mi santuario extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos en la carne, mientras me ofrecíais como alimento grasa y sangre, y así quebrantabais mi alianza con todas vuestras acciones detestables.
8En vez de atender vosotros al servicio de las cosas sagradas, habéis puesto a los extranjeros al servicio de mi santuario.
9Por ello, así dice el Señor Dios: ‘Ningún extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso en la carne, entrará en mi santuario; absolutamente ninguno de los extranjeros que viven con los hijos de Israel’.
10Los levitas que se hayan alejado de mí cuando Israel se extravió lejos de mí, siguiendo a sus ídolos, cargarán con su culpa.
11Tendrán en mi santuario el encargo de custodiar las puertas del templo y otros oficios: inmolarán las víctimas del holocausto y del sacrificio del pueblo y estarán a su servicio.
12Por haberlos asistido cuando daban culto a los ídolos, y haber sido así ocasión de culpa para la casa de Israel, por eso, lo juro con la mano alzada —oráculo del Señor Dios—: cargarán con su culpa.
13No podrán acercarse a mí para oficiar como sacerdotes, ni tocarán los objetos sagrados y santísimos. Cargarán con su vergüenza y con los actos detestables que cometieron.
14Yo los pongo para servir en el templo en todos los trabajos que sean necesarios.
15Al contrario, los sacerdotes levitas descendientes de Sadoc, que estuvieron al servicio de todo mi santuario cuando los hijos de Israel se alejaron de mí, ellos se acercarán para servirme, y estarán en mi presencia para ofrecerme la grasa y la sangre —oráculo del Señor Dios—.
16Ellos entrarán en el santuario, se acercarán a mi mesa para servirme, y se encargarán de mi servicio.
17Cuando entren por los pórticos del atrio interior, vestirán hábitos de lino. No llevarán vestidos de lana cuando oficien en los pórticos del atrio interior o en el templo.
18Llevarán en la cabeza turbantes de lino y usarán calzones de lino, sin ceñirlos, para evitar el sudor.
19Cuando salgan al atrio exterior, donde está el pueblo, se quitarán las vestiduras con las que hayan oficiado, y las dejarán en las cámaras del santuario. Se pondrán otros vestidos para no compartir con el pueblo la sacralidad de sus vestidos.
20No se raparán la cabeza, pero tampoco se dejarán la cabellera, sino que la recortarán cuidadosamente.
21Los sacerdotes no beberán vino cuando deban entrar en el atrio interior.
22No tomarán por mujer a una viuda o a una mujer repudiada, sino a una virgen de la descendencia de Israel o a la viuda de un sacerdote.
23Enseñarán a mi pueblo a distinguir entre sagrado y profano, y lo instruirán sobre lo puro y lo impuro.
24En los pleitos harán de jueces. Darán sentencia según mis leyes; observarán mis disposiciones y preceptos para las fiestas y santificarán mis sábados.
25No se acercarán a ningún cadáver, si no es el del padre, la madre, el hijo, la hija, el hermano o la hermana soltera, para no contaminarse.
26Después de la purificación contarán siete días,
27y cuando les corresponda ir al santuario, al atrio interior para oficiar en el santuario, ofrecerán un sacrificio penitencial —oráculo del Señor Dios—.
28Tendrán ciertamente una heredad: yo soy su heredad. No les daréis ninguna otra posesión en Israel. Yo soy su posesión.
29Se alimentarán de las ofrendas y de las víctimas que se inmolen por los pecados y por las culpas. A ellos pertenecen también todos los bienes que sean consagrados al exterminio en Israel.
30Lo mejor de todas las primicias y de todos vuestros tributos será para los sacerdotes, así como las primicias de vuestra harina: las daréis al sacerdote para que la bendición descienda sobre vuestras casas.
31Los sacerdotes no comerán de ningún ave o bestia muerta naturalmente o desgarrada por una fiera”».
Ezequiel 45
1«Cuando comencéis a distribuir la tierra por sorteo, reservaréis como tierra consagrada al Señor una superficie de doce kilómetros y medio de largo por diez kilómetros de ancho. Será sagrada en toda su extensión.
2Para el santuario se dejará en ella un cuadrilátero de doscientos cincuenta metros de lado destinado al templo. En torno a él habrá una zona libre de veinticinco metros.
3Del terreno reservado, allí donde estará el santuario, el Santo de los Santos, medirás una parcela de doce kilómetros y medio de largo por cinco de ancho.
4Será la parcela santa de la tierra, reservada a los sacerdotes que ofician en el santuario y se acercan al Señor para servirlo. Tendrán así el espacio para sus casas y será al mismo tiempo el lugar sagrado reservado al santuario.
5A los levitas, servidores del templo, se les dará en posesión una extensión de doce kilómetros y medio de largo por cinco de ancho para habitar allí.
6El área asignada a la ciudad es de doce kilómetros y medio de largo por dos y medio de ancho, junto a la parte reservada al santuario; será para toda la casa de Israel.
7Al príncipe le asignaréis un territorio a ambos lados del terreno reservado al santuario y a la ciudad. Se extenderá a partir de dicho terreno, por el oeste (hacia el mar) y por el este (hacia la frontera oriental). Su longitud corresponderá a cada una de las porciones sorteadas para las tribus, desde el mar hasta la frontera oriental.
8Esta será su propiedad en Israel, y así mis príncipes no oprimirán más al pueblo y dejarán la tierra a las tribus de Israel.
9Esto dice el Señor Dios: ¡Príncipes de Israel, ya es suficiente! Apartad la violencia y la rapacidad, practicad el derecho y la justicia. Dejad sin efecto las expropiaciones contra mi pueblo —oráculo del Señor Dios—.
10Emplead balanzas justas, pesos justos, medidas justas.
11Las medidas serán fijas y equivalentes. La unidad mayor es la décima parte de la carga de asno: cuarenta y cinco kilos o cuarenta y cinco litros.
12Para los pesos menores la unidad corriente es de doce gramos; la más pequeña, de poco más de medio gramo, y la más grande, de casi tres cuartos de kilo.
13Esta será vuestra ofrenda: siete kilos y medio por cada carga de trigo, y siete kilos y medio por cada carga de cebada;
14para el aceite, esta es la norma: cuatro litros y medio por cada carga de aceite;
15y para las oblaciones, el holocausto y los sacrificios de comunión destinados a vuestra expiación, una oveja de cada rebaño de doscientas ovejas que sea propiedad de Israel —oráculo del Señor Dios—.
16Toda la población del país está obligada a contribuir en esta ofrenda al príncipe de Israel.
17El príncipe tiene la responsabilidad de los holocaustos, de las ofrendas y de las libaciones, en las fiestas, los novilunios, los sábados y en todas las solemnidades de la casa de Israel. Él deberá proveer para el sacrificio penitencial, para la ofrenda, el holocausto y los sacrificios de comunión para expiar por la casa de Israel».
18Esto dice el Señor Dios: «El día uno del mes primero elegirás del ganado un novillo sin defecto y lo inmolarás para purificar el santuario.
19El sacerdote tomará de la sangre del sacrificio por el pecado y la pondrá en las jambas de las puertas del templo, en los cuatro ángulos del escalón del altar, y en las jambas del pórtico del atrio interior.
20Lo mismo harás el día siete de cada mes, por quien haya pecado por inadvertencia o ligereza, y así purificaréis el templo.
21El día catorce del mes primero celebraréis la pascua. Durante siete días comeréis pan sin levadura.
22Ese día el príncipe ofrecerá un novillo en sacrificio por sus pecados y por los de todo el pueblo del país.
23Durante los siete días de la fiesta ofrecerá un holocausto al Señor: siete novillos y siete carneros sin defecto cada día, y además un macho cabrío cada día como sacrificio de expiación.
24Añadirá una ofrenda de cuarenta y cinco kilos de cereal y de siete litros y medio de aceite por cada novillo y cada carnero inmolado.
25En la fiesta que comienza el día quince del séptimo mes, el príncipe ofrecerá lo mismo durante siete días: ofrenda por el pecado, holocausto, ofrenda vegetal y de aceite».
Salmo 108
1Cántico. Salmo de David.
2Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme, para ti cantaré y tocaré, gloria mía.
3Despertad, cítara y arpa, despertaré a la aurora.
4Te daré gracias ante los pueblos, Señor, tocaré para ti ante las naciones:
5por tu bondad, que es más grande que los cielos; por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
6Elévate sobre el cielo, Dios mío, y llene la tierra tu gloria;
7para que se salven tus predilectos, que tu mano salvadora nos responda.
8Dios habló en su santuario: «Triunfante, ocuparé Siquén, parcelaré el valle de Sucot;
9mío es Galaad, mío Manasés, Efraín es yelmo de mi cabeza, Judá es mi cetro;
10Moab, una jofaina para lavarme; sobre Edón echo mi sandalia, sobre Filistea canto victoria».
11Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte, quién me conducirá a Edón,
12si tú, oh Dios, nos has rechazado y no sales ya con nuestras tropas?
13Auxílianos contra el enemigo, que la ayuda del hombre es inútil.
14Con Dios haremos proezas, él pisoteará a nuestros enemigos.