Lectura 320 de 365
Ezequiel 38-39 · Salmos 105
Ezequiel 38
1Me fue dirigida esta palabra del Señor:
2«Hijo de hombre, dirige tu mirada hacia Gog, de la tierra de Magog, príncipe y señor de Mesec y Tubal; profetiza contra él
3y dile: “Esto dice el Señor Dios: Aquí estoy contra ti, Gog, príncipe y señor de Mesec y Tubal.
4Te sujetaré con un freno en la mandíbula, te haré poner en marcha, a ti y a todo tu ejército, caballos y caballeros, pomposamente vestidos, una multitud inmensa con adargas y escudos, todos empuñando la espada.
5Persia, Etiopía, Put y Libia van con ellos, todos con escudos y yelmos.
6Gomer con todas sus tropas, el clan de Togarma en el extremo norte, y todas sus tropas, huestes numerosas, están contigo.
7Prepárate, ponte en guardia tú y toda la multitud reunida en torno a ti. Serás para ellos su custodio.
8Al cabo de muchos días serás convocado; al final de muchos años marcharás hacia una nación arrebatada a la espada, reunida de entre muchos pueblos sobre los montes de Israel, por largo tiempo desolados. Ha sido liberada de entre las naciones, y ahora vive confiada.
9Te levantarás, vendrás como un huracán, serás como una nube que está por cubrir el país, tú con todas tus tropas, y numerosos pueblos contigo”».
10Esto dice el Señor Dios: «Aquel día te vendrán pensamientos para elaborar un proyecto malvado.
11Pensarás: “Voy a atacar una tierra de ciudades abiertas, marcharé contra sus tranquilos habitantes que viven confiados, sin murallas, ni puertas, ni cerrojos,
12para saquearlos y hacerme con el botín, para apoderarme de esas ruinas repobladas y de un pueblo reunido de muchas naciones, que se ocupa de su ganado y propiedades y habita en el centro de la tierra”.
13Seba y Dedán, los comerciantes de Tarsis y todas sus ciudades te dirán: “¿Has venido para saquear? ¿Has reclutado tu milicia para hacerte con el botín, para llevarte la plata y el oro, apoderarte del ganado y las propiedades, y alzarte con un rico botín?”.
14Por eso, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: Esto dice el Señor Dios: “El día que mi pueblo Israel viva confiado, te enterarás
15y vendrás de tu tierra del extremo norte, tú y los numerosos pueblos que están contigo, todos jinetes de a caballo: una gran muchedumbre, un ejército poderoso,
16te levantarás contra mi pueblo Israel como una nube para cubrir el país. Al final de los tiempos te haré venir contra mi tierra, para que las naciones me conozcan, cuando, ante sus ojos, Gog haya manifestado mi santidad a tus expensas”».
17Esto dice el Señor Dios: «Tú eres aquel de quien yo hablé en tiempos pasados por medio de mis siervos, los profetas de Israel. Ellos profetizaron entonces, en mi nombre, que yo te haría venir contra mi pueblo.
18Pero aquel día, cuando Gog llegue a la tierra de Israel —oráculo del Señor Dios—, se desatará mi ira ardiente.
19Lo juro en mi indignación y en el fuego de mi furia: Aquel día habrá un gran terremoto en la tierra de Israel.
20Ante mí temblarán los peces del mar, las aves del cielo y los animales salvajes, todos los reptiles que se arrastran por el suelo, y todos los seres humanos que están sobre la tierra. Serán abatidas las montañas, se derrumbarán las rocas, y las murallas caerán por tierra.
21En todas mis montañas convocaré la espada contra él —oráculo del Señor Dios— y la espada de cada uno se volverá contra su hermano.
22Lo juzgaré con peste y sangre, y haré caer sobre él, sobre sus tropas y sobre los pueblos numerosos que lo acompañan, una lluvia torrencial de granizo, azufre y fuego.
23Así manifestaré mi grandeza y mi santidad, me daré a conocer a los ojos de muchas naciones, y sabrán que yo soy el Señor».
Ezequiel 39
1«Hijo de hombre, profetiza contra Gog y di: Esto dice el Señor Dios: “Aquí estoy contra ti, Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal.
2Te arrastraré, te conduciré atado a una cuerda, te haré salir del extremo septentrional y te llevaré a los montes de Israel.
3De un golpe haré caer tu arco de tu mano izquierda, y las flechas de tu mano derecha.
4Sobre los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y las naciones que están contigo. Te entrego como alimento a las aves de rapiña de todo tipo y a las bestias salvajes.
5Caerás en campo abierto porque así lo he dispuesto —oráculo del Señor Dios—.
6Enviaré fuego contra Magog y sobre los que viven confiados en naciones lejanas, y sabrán que yo soy el Señor.
7Daré a conocer mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, no permitiré que mi santo nombre vuelva a ser profanado, y las naciones sabrán que yo soy el Señor, el Santo de Israel.
8Todo eso se acerca, está a punto de ocurrir —oráculo del Señor Dios—. Este es el día que he anunciado”.
9Entonces saldrán los habitantes de las ciudades de Israel, quemarán en una hoguera todas las armas: escudos y adargas, arcos y flechas, mazas y lanzas: con ellas harán el fuego durante siete años.
10No acarrearán leña del campo, ni la recogerán en los bosques, porque harán el fuego con las armas. Despojarán a quienes los habían despojado, cogerán el botín de sus depredadores —oráculo del Señor Dios—.
11Aquel día asignaré a Gog un lugar de sepultura en Israel, en el valle de Abarín, al este del mar de la Sal, el valle que corta el camino a los transeúntes. Allí enterrarán a Gog con toda su tropa. Al valle lo llamarán Hamón-Gog.
12La casa de Israel tardará siete meses en enterrarlos para purificar el país.
13Los enterrará todo el pueblo de la tierra. Será para ellos un honor el día en que yo manifieste mi gloria —oráculo del Señor Dios—.
14Escogerán hombres que continuamente recorran el país para enterrar los cadáveres que hubieran quedado dispersos por el suelo. Así purificarán la tierra. Al cabo de siete meses se hará una inspección.
15Cuando los que recorren el país encuentren huesos humanos, pondrán junto a ellos una señal hasta que los enterradores los sepulten en el valle de Hamón-Gog,
16y así purifiquen el país. (También habrá una ciudad con el nombre de Hamoná).
17En cuanto a ti, hijo de hombre, esto dice el Señor Dios: “Di a las aves de todo tipo y a todas las bestias salvajes: reuníos y venid. Reuníos de todas partes para el sacrificio que yo os ofrezco, un sacrificio inmenso sobre los montes de Israel. Comeréis carne y beberéis sangre.
18Comeréis carne de guerreros y beberéis la sangre de los príncipes del país. Son ellos los carneros y corderos, los machos cabríos y becerros, todos ellos cebados en Basán.
19Comeréis grasa hasta saciaros y beberéis sangre hasta embriagaros en el sacrificio que para vosotros he inmolado.
20Os saciaréis a mi mesa, de caballos y jinetes, de héroes y de guerreros —oráculo del Señor Dios—.
21Así manifestaré mi gloria entre las naciones. Todas las naciones verán la sentencia que he dictado, y el poder con el cual la ejecuto contra ellos.
22A partir de ese día reconocerá la casa de Israel que yo soy el Señor su Dios,
23y reconocerán las naciones que la casa de Israel fue deportada por las culpas que habían cometido contra mí. Por eso les oculté mi rostro, los entregué en manos de sus enemigos y todos murieron a espada.
24Los traté como merecían su perversión y sus rebeldías, y les oculté mi rostro”.
25Por ello, así dice el Señor Dios: “Ahora voy a cambiar la suerte de Jacob, tendré piedad de la casa de Israel, y pondré de manifiesto el celo por mi santo nombre.
26Cuando vivan seguros en su tierra, sin que nadie los perturbe, olvidarán las afrentas y sus infidelidades contra mí.
27Cuando los haga retornar de entre los pueblos y los reúna de los países enemigos, manifestaré en ellos mi santidad a los ojos de numerosas naciones,
28y comprenderán que yo soy el Señor, su Dios, que los envié al destierro entre las naciones y los reuní de nuevo en su tierra, sin abandonar allí a ninguno.
29No volveré a ocultarles mi rostro, pues he derramado mi espíritu sobre la casa de Israel” —oráculo del Señor Dios—».
Salmo 105
1Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
2Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas,
3gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor.
4Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro.
5Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca.
6¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido!
7El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra.
8Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones;
9de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac.
10Confirmado como ley para Jacob, como alianza eterna para Israel:
11«A ti te daré el país cananeo, como lote de vuestra heredad».
12Cuando eran unos pocos mortales, contados, y forasteros en el país,
13cuando erraban de pueblo en pueblo, de un reino a otra nación,
14a nadie permitió que los molestase, y por ellos castigó a reyes:
15«No toquéis a mis ungidos, no hagáis mal a mis profetas».
16Llamó al hambre sobre aquella tierra: cortando el sustento de pan;
17por delante había enviado a un hombre, a José, vendido como esclavo;
18le trabaron los pies con grillos, le metieron el cuello en la argolla,
19hasta que se cumplió su predicción, y la palabra del Señor lo acreditó.
20El rey lo mandó desatar, el Señor de pueblos le abrió la prisión,
21lo nombró administrador de su casa, señor de todas sus posesiones,
22para que a su gusto instruyera a los príncipes y enseñase sabiduría a los ancianos.
23Entonces Israel entró en Egipto, Jacob se hospedó en la tierra de Cam.
24Dios hizo a su pueblo muy fecundo, más poderoso que sus enemigos.
25A estos les cambió el corazón para que odiasen a su pueblo y usaran malas artes con sus siervos.
26Pero envió a Moisés, su siervo, y a Aarón, su escogido,
27que hicieron contra ellos sus signos, prodigios en la tierra de Cam.
28Envió la oscuridad, y oscureció, pero ellos resistieron a sus palabras;
29convirtió sus aguas en sangre, y dio muerte a sus peces;
30su tierra pululaba de ranas, hasta en la alcoba del rey.
31Ordenó que vinieran tábanos y mosquitos por todo el territorio;
32les dio en vez de lluvia granizo, llamas de fuego por su tierra;
33e hirió higueras y viñas, tronchó los árboles del país.
34Ordenó que viniera la langosta, saltamontes innumerables,
35que roían la hierba de su tierra, y devoraron los frutos de sus campos.
36Hirió de muerte a los primogénitos del país, primicias de su virilidad.
37Sacó a su pueblo cargado de oro y plata, entre sus tribus nadie enfermaba;
38los egipcios se alegraban de su marcha, porque los había sobrecogido el terror.
39Tendió una nube que los cubriese, y un fuego que los alumbrase de noche.
40Lo pidieron, y envió codornices, los sació con pan del cielo;
41hendió la peña, y brotaron las aguas, que corrieron en ríos por el desierto.
42Porque se acordaba de la palabra sagrada, que había dado a su siervo Abrahán.
43Sacó a su pueblo con alegría, a sus escogidos con gritos de triunfo.
44Les asignó las tierras de los gentiles, y poseyeron las haciendas de las naciones:
45para que guarden sus decretos, y cumplan su ley.