Lectura 315 de 365
Ezequiel 28-29 · Salmos 100
Ezequiel 28
1Me fue dirigida esta palabra del Señor:
2«Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Esto dice el Señor Dios: Se enalteció tu corazón y dijiste: “Soy un dios y estoy sentado en el trono de los dioses en el corazón del mar”. Tú que eres hombre, y no dios, pusiste tu corazón como el corazón de Dios.
3Te dijiste: “¡Si eres más sabio que Daniel, ningún enigma se te resiste!
4Con tu sabiduría e inteligencia te has hecho una fortuna; acumulaste tesoros de oro y plata”.
5Con tu gran habilidad para el comercio acrecentaste tu fortuna; y por tu fortuna te llenaste de presunción.
6Por ello, así dice el Señor Dios: “Por haber puesto tu corazón como el corazón de Dios,
7por eso, haré venir contra ti extranjeros, los más feroces de entre los pueblos. Desenvainarán sus espadas contra tu brillante sabiduría, y profanarán tu belleza.
8Te hundirán en la fosa y perecerás de muerte violenta en el corazón del mar.
9¿Podrás seguir diciendo delante de tus verdugos: ‘Soy un dios’? Serás un hombre, y no un dios, en mano de los que te apuñalen.
10Morirás con muerte de incircunciso, a manos de gentes extrañas. Porque lo he dicho yo” —oráculo del Señor—».
11Me fue dirigida esta palabra del Señor:
12«Hijo de hombre, entona una elegía sobre el rey de Tiro. Le dirás: Esto dice el Señor Dios: Eras un dechado de perfección, lleno de sabiduría y de acabada belleza.
13Habitabas en Edén, en el jardín de Dios, revestido de piedras preciosas: rubí, topacio y diamante, crisólito, ónice y jaspe, zafiro, turquesa y esmeralda. De oro labrado tus pendientes y aros, preparados el día de tu creación.
14Yo te había establecido como querubín protector de talla elevada. En la sagrada montaña de los dioses ibas y venías entre piedras de fuego.
15Fue irreprensible tu conducta desde el día de tu creación hasta que se descubrió tu culpa.
16Por la magnitud de tu comercio te llenaste de violencia y de pecado. Por eso te expulsé de la montaña de los dioses como a un profano, y te hice desaparecer de entre las piedras de fuego, querubín protector.
17Por tu belleza tu corazón se hizo arrogante, el esplendor echó a perder tu sabiduría. Por eso te arrojé sobre la tierra y te entregué como espectáculo a los reyes.
18Con la gravedad de tus culpas y la corrupción de tu comercio profanaste tus santuarios. Por eso suscité de tus entrañas un fuego que devora y te reduje a cenizas sobre la tierra, a la vista de cuantos te contemplan.
19Quienes te conocían entre los pueblos se horrorizaron de ti. Fuiste motivo de espanto y desapareciste para siempre».
20Me fue dirigida esta palabra del Señor:
21«Hijo de hombre: dirige tu mirada hacia Sidón, profetiza contra ella
22y di: Esto dice el Señor Dios: Aquí estoy contra ti, Sidón; a tus expensas me cubriré de gloria. Y sabrán que yo soy el Señor, cuando haga justicia en ella y en ella manifieste mi santidad.
23Enviaré contra ella la peste, habrá sangre en sus calles. En su interior, por todas partes, caerán los traspasados por la espada y sabrán que yo soy el Señor.
24Ya no habrá más espinas punzantes ni zarzas hirientes para la casa de Israel de parte de los vecinos que los hostigan. Y sabrán que yo soy el Señor Dios».
25Esto dice el Señor Dios: «Cuando yo reúna a la casa de Israel de entre los pueblos adonde fueron dispersados, manifestaré en ellos mi santidad a la vista de las naciones y habitarán en su tierra, que yo había concedido a mi siervo Jacob.
26Vivirán seguros, construirán casas y plantarán viñas. Vivirán seguros cuando ejecute mi sentencia contra todos sus vecinos que los hostigaban. Y sabrán que yo soy el Señor, su Dios».
Ezequiel 29
1El año décimo, el doce del décimo mes, me fue dirigida esta palabra del Señor:
2«Hijo de hombre, dirige tu mirada hacia el faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto.
3Dirás: Esto dice el Señor Dios: Aquí estoy contra ti, faraón, rey de Egipto, cocodrilo gigante que yaces en el cauce del Nilo y dices: “Mío es el Nilo, soy yo quien lo ha hecho”.
4Yo te pondré arpones en las quijadas, sujetaré a tus escamas los peces del Nilo, y te sacaré del Nilo con todos los peces sujetos a tus escamas.
5Te arrojaré al desierto a ti con todos los peces del Nilo. Quedarás en campo abierto, no serás recogido ni enterrado. Te doy como comida a las fieras de la tierra.
6Así sabrán todos los habitantes de Egipto que yo soy el Señor. Porque fuiste un apoyo de caña para la casa de Israel,
7y, cuando su mano te aferraba, te quebraste y le rasgaste la mano, y, cuando en ti se apoyaban, te rompiste y los hiciste tambalear;
8por ello, así dice el Señor Dios: hago venir la espada contra ti, y exterminaré de ti hombres y animales.
9La tierra de Egipto quedará desierta y arrasada, y sabrán que yo soy el Señor, porque habías dicho: “Mío es el Nilo, soy yo quien lo ha hecho”.
10Por eso, aquí estoy contra ti y contra tu Nilo. Dejaré la tierra de Egipto arrasada y desierta, desde Migdol hasta Siene, y hasta la frontera de Etiopía.
11No pasará por allí ni pie de hombre ni pezuña de animal. No la habitarás por cuarenta años.
12Durante cuarenta años quedará desierta la tierra de Egipto en medio de países desiertos; y quedarán desiertas sus ciudades en medio de ciudades arrasadas. Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los esparciré por los países».
13Esto dice el Señor Dios: «Al cabo de cuarenta años reuniré a los egipcios de entre los pueblos adonde los había dispersado.
14Cambiaré la suerte de Egipto y los haré regresar a la tierra de Patros, a su tierra de origen. Allí constituirán un reino humilde.
15Será el más modesto de los reinos y no volverá a erguirse contra las naciones. Disminuiré su importancia para que no vuelvan a dominar sobre las naciones.
16No será nunca más una esperanza para la casa de Israel; solo un recuerdo de su culpa, por haberlo seguido. Entonces reconocerán que yo soy el Señor Dios».
17El año veintisiete, el primer día del primer mes, me fue dirigida esta palabra del Señor:
18«Hijo de hombre: Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha emprendido una gran maniobra militar contra Tiro. Quedaron rapadas las cabezas, los hombros desollados. Pero ni él ni su ejército obtuvieron provecho alguno de la maniobra emprendida contra Tiro.
19Por ello, así dice el Señor Dios: Yo entrego la tierra de Egipto a Nabucodonosor, rey de Babilonia. Él se llevará sus riquezas, lo saqueará, lo entregará al pillaje. Esta será la paga para su ejército.
20Por la acción emprendida contra Egipto, le entrego su tierra —oráculo del Señor Dios—.
21Aquel día fortaleceré el poder de la casa de Israel. A ti te concederé hablar en medio de ellos, y reconocerán que yo soy el Señor».
Salmo 100
1Salmo; para la acción de gracias. Aclama al Señor, tierra entera,
2servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores.
3Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño.
4Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con himnos, dándole gracias y bendiciendo su nombre:
5«El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades».