← La Biblia entera en 365 lecturas

Lectura 308 de 365

Ezequiel 14-15 · Salmos 93

Letra: Normal

Ezequiel 14

1Algunos ancianos de Israel vinieron a verme y se sentaron frente a mí.

2Entonces me fue dirigida esta palabra del Señor:

3«Hijo de hombre, esta gente ha fijado sus ídolos sobre su corazón, y mantiene ante sí la piedra de escándalo que los hará culpables. ¿Cómo voy a permitir que me consulten?

4Por eso, háblales y diles: “Esto dice el Señor Dios: a todo israelita que haya fijado sus ídolos en su corazón y haya mantenido ante sí la piedra de escándalo que lo hace caer y, pese a todo ello, acuda al profeta, yo mismo, el Señor, le responderé de acuerdo con la cantidad de sus ídolos”.

5Así aferraré por el corazón a la casa de Israel, que se ha alejado de mí por causa de sus ídolos.

6Por eso, habla a la casa de Israel: “Esto dice el Señor Dios: Convertíos y apartaos de vuestros ídolos, apartaos de todas vuestras acciones detestables.

7Porque a todo miembro de la casa de Israel o extranjero residente en Israel que se aparte de mí, fije los ídolos sobre su corazón, mantenga ante sí la piedra de escándalo que lo hará culpable y luego acuda al profeta para consultarlo acerca de mí, yo mismo, el Señor, me decido a responderle acerca de mí.

8Dirigiré mi rostro contra ese hombre, lo convertiré en ejemplo proverbial y lo separaré de mi pueblo. Entonces comprenderéis que yo soy el Señor.

9Y si en tal circunstancia el profeta se deja seducir y pronuncia un oráculo, seré yo quien ha seducido al tal profeta. Extenderé mi mano contra él y lo eliminaré de mi pueblo, Israel.

10Ambos cargarán con su culpa. La culpa de quien consulta es como la del profeta”.

11Así la casa de Israel no volverá a descarriarse apartándose de mí, ni se volverán a manchar con sus transgresiones. Serán mi pueblo y yo seré su Dios —oráculo del Señor Dios—».

12Me fue dirigida esta palabra del Señor:

13«Hijo de hombre: si un país comete un pecado de infidelidad contra mí y yo extiendo mi mano contra él, destruyo sus provisiones sumiéndolo en el hambre y extermino hombres y animales;

14si estuvieran allí estos tres hombres, Noé, Daniel y Job, solo ellos, por su proceder justo, salvarían la vida —oráculo del Señor Dios—.

15Y si enviara contra ese país bestias feroces que lo dejen desolado y lo conviertan en un desierto que nadie se anima a cruzar por temor de las bestias;

16si allí estuvieran esos tres hombres, por mi vida —oráculo del Señor Dios— que ni a sus hijos ni a sus hijas podrían salvar. Solamente ellos se salvarían, pero el país quedaría hecho un desierto.

17O si enviara la peste contra ese país y dijera: “que la espada recorra el país”, y exterminara así hombres y animales;

18si allí estuvieran aquellos tres hombres, por mi vida —oráculo del Señor Dios— que ni a sus hijos ni a sus hijas podrían salvar. Solamente ellos se salvarían.

19O si enviara la peste contra ese país y derramara mi ira sangrienta contra él para exterminar hombres y animales,

20y si entre ellos estuvieran Noé, Daniel y Job, por mi vida —oráculo del Señor Dios— que no podrían salvar ni a un hijo ni a una hija. Solamente ellos, por su proceder justo, salvarían la vida.

21Pues esto dice el Señor Dios: “No será de otro modo, cuando envíe contra Jerusalén estos cuatro terribles castigos: espada, hambre, bestias salvajes y peste para exterminar a hombres y animales.

22Pero quedará en ella un resto que pondrá a salvo hijos e hijas. Cuando vengan a vosotros y veáis su conducta y sus malas acciones, os consolaréis de los males que había enviado contra Jerusalén, de cuanto había hecho contra ella.

23Os consolaréis cuando veáis su conducta y sus malas acciones y comprendáis que en ningún momento había actuado contra ella sin motivo” —oráculo del Señor Dios—».

Ezequiel 15

1Me fue dirigida esta palabra del Señor:

2«Hijo de hombre, ¿en qué aventaja la madera de la vid a la de cualquier otra rama de los árboles del bosque?

3¿Se la utiliza para alguna obra, se hacen de ella clavijas para colgar objetos?

4Más bien se la echa al fuego para que se consuma. El fuego devora sus dos extremos, y el centro se carboniza. ¿Servirá para alguna cosa?

5Si cuando el tronco estaba intacto no era útil para nada, cuánto menos lo será cuando el fuego lo haya devorado y carbonizado.

6Por ello, así dice el Señor Dios: Así como, de entre los árboles del bosque, he arrojado al fuego la madera de la vid para alimentar el fuego, así he arrojado a los habitantes de Jerusalén.

7Volveré mi rostro contra ellos: han escapado del fuego, pero el fuego los consumirá. Comprenderéis que yo soy el Señor cuando me enfrente con ellos.

8Convertiré el país en un desierto, porque han actuado con perversión —oráculo del Señor Dios—».

Salmo 93

1El Señor reina, vestido de majestad; el Señor, vestido y ceñido de poder: así está firme el orbe y no vacila.

2Tu trono está firme desde siempre, y tú eres eterno.

3Levantan los ríos, Señor, levantan los ríos su voz, levantan los ríos su fragor;

4pero más que la voz de aguas caudalosas, más potente que el oleaje del mar, más potente en el cielo es el Señor.

5Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término.