Lectura 307 de 365
Ezequiel 12-13 · Salmos 92
Ezequiel 12
1Me fue dirigida esta palabra del Señor:
2«Hijo de hombre, vives en medio de un pueblo rebelde: tienen ojos para ver, y no ven; tienen oídos para oír, y no oyen, porque son un pueblo rebelde.
3Así pues, tú, hijo de hombre, prepara tu equipaje para el destierro, y emigra en pleno día, a la vista de todos; a la vista de todos emigra a otro sitio. Tal vez así comprendan que son un pueblo rebelde.
4Sacarás tu equipaje de deportado en pleno día, a la vista de todos; partirás al atardecer, a la vista de todos, como quien va al destierro.
5A la vista de todos abre una brecha en el muro y saca por allí tu equipaje.
6Cárgalo al hombro a la vista de todos, sácalo en la oscuridad. Cúbrete la cara para no ver la tierra, porque hago de ti un signo para la casa de Israel».
7Yo hice todo lo que me había ordenado. Saqué mi equipaje como quien va al destierro, en pleno día; al atardecer abrí una brecha en el muro con las manos, lo saqué en la oscuridad y me lo cargué al hombro, a la vista de todos.
8A la mañana siguiente me fue dirigida esta palabra del Señor:
9«Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado la casa de Israel, la casa rebelde, qué es lo que hacías?
10Pues respóndeles: “Esto dice el Señor Dios: Este oráculo toca al príncipe en Jerusalén y a toda la casa de Israel que vive allí.
11Di: Yo soy un signo para vosotros: como yo he hecho, así harán con ellos. Serán deportados, irán al destierro.
12El príncipe que vive entre ellos se cargará al hombro el equipaje, en la oscuridad saldrá por una brecha que abrirán en el muro para sacarlo, se cubrirá la cara para no ver su tierra con sus propios ojos.
13Pero yo tenderé mi red sobre él y quedará preso en mi trampa. Lo llevaré a Babilonia, a la tierra de los caldeos, donde morirá sin poder verla.
14A cuantos lo rodean para ayudarlo y a su escolta los dispersaré a todos los vientos y desenvainaré la espada detrás de ellos,
15y reconocerán que yo soy el Señor, cuando los haya dispersado entre las naciones y los haya esparcido por los países.
16Pero libraré a unos pocos de la espada, del hambre y de la peste, para que cuenten sus acciones detestables entre las naciones adonde vayan, y sepan que yo soy el Señor”».
17Me fue dirigida esta palabra del Señor:
18«Hijo de hombre, comerás tu pan con estremecimiento, beberás tu agua con inquietud y angustia
19y dirás a la gente del pueblo: “Esto dice el Señor Dios a los habitantes de Jerusalén y a la tierra de Israel: comerán su pan con angustia y beberán su agua con espanto, porque su tierra será despojada de cuanto posee a causa de la violencia de sus habitantes.
20Las ciudades que habitan quedarán desoladas, y el país devastado. Y reconoceréis que yo soy el Señor”».
21Me fue dirigida esta palabra del Señor:
22«Hijo de hombre: ¿qué significa ese proverbio que decís en la tierra de Israel: “Se alargan los días y ninguna visión se cumple”?
23Diles: “Esto dice el Señor Dios: Le he puesto fin a ese proverbio. No lo volverán a recitar en Israel”. Por el contrario, diles: “Se acercan los días en que se cumplirá el contenido de todas las visiones.
24No habrá más visiones vanas ni vaticinios lisonjeros en la casa de Israel”.
25Pues cuando yo, el Señor, haya hablado, lo que haya dicho se cumplirá. No habrá dilaciones. En vuestros días, casa rebelde, hablaré y lo cumpliré. Oráculo del Señor Dios».
26Me fue dirigida esta palabra del Señor:
27«Hijo de hombre, la casa de Israel anda diciendo: “Las visiones de este van para largo. A largo plazo profetiza”.
28Por eso, diles: “Esto dice el Señor Dios: Ninguna de mis palabras tardará en cumplirse. Lo que diga, lo cumpliré”. Oráculo del Señor Dios».
Ezequiel 13
1Me fue dirigida esta palabra del Señor:
2«Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que andan profetizando, y di a los que profetizan por iniciativa propia: “Escuchad la palabra del Señor.
3Esto dice el Señor Dios: ¡Ay de los profetas insensatos que siguen sus inspiraciones sin haber visto nada!
4Tus profetas, Israel, son como chacales entre las ruinas.
5No habéis acudido a las brechas, ni habéis levantado un muro para que la casa de Israel pudiera resistir en la batalla el día del Señor.
6Tienen visiones falsas, vaticinan mentiras, estos que dicen ‘oráculo del Señor’. El Señor no los había enviado, ¿y pretenden que se cumpla su palabra?
7¿No es cierto que tenéis visiones falsas y pronunciáis vaticinios mentirosos cuando decís ‘oráculo del Señor’ y yo no había hablado?
8Por ello, así dice el Señor Dios: Porque decís palabras vacías y tenéis visiones engañosas, por eso yo me enfrento contra vosotros —oráculo del Señor Dios—
9y alzaré mi mano contra los profetas, falsos visionarios y adivinos mentirosos. No serán admitidos en el consejo de mi pueblo, ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni entrarán en la tierra de Israel. Así reconoceréis que yo soy el Señor Dios”.
10Porque han extraviado a mi pueblo diciendo “¡Paz!” y no había paz, y mientras mi pueblo construía un muro ellos lo recubrían de revoque.
11Por eso diles a los que ponen el revoque: “¡No resistirá! Vendrá una lluvia torrencial, caerá abundante granizo, se desencadenará un viento huracanado”.
12Cuando el muro se haya caído os dirán: “¿Dónde quedó vuestro revoque?”.
13Por ello, así dice el Señor: En mi ira desencadenaré un viento huracanado, mi cólera hará caer una lluvia torrencial, y mi furor un granizo destructor.
14Derribaré el muro que habéis recubierto de revoque, lo echaré por tierra, quedarán al descubierto sus cimientos. Cuando haya caído, pereceréis en medio de él. Entonces reconoceréis que yo soy el Señor.
15Desahogaré mi ira contra el muro y contra los que lo cubren de revoque y os diré: Ya no existe ni el muro ni quienes lo cubrían de revoque,
16los profetas de Israel que profetizaban sobre Jerusalén y tenían para ella visiones de paz, y no había paz. Oráculo del Señor Dios».
17«Tú, hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia las mujeres de tu pueblo que profetizan según sus ocurrencias y profetiza contra ellas.
18Diles: “Esto dice el Señor Dios: ¡Ay de las que cosen lazos para todo tipo de puños y confeccionan velos de todas las tallas para la cabeza, con el fin de atrapar a la gente! ¿Pretendéis atrapar a mi pueblo, y pensáis asegurar vuestras propias vidas?
19¡Me habéis deshonrado ante mi pueblo por unos puñados de cebada y unos mendrugos de pan, procurando la muerte a quien debía vivir y la vida a quien merecía morir, por medio de mentiras que mi pueblo se cree!
20Por ello, así dice el Señor Dios: Aquí estoy contra vuestros lazos, con los cuales atrapáis a la gente como pájaros. Los arrancaré de vuestros brazos y dejaré volar en libertad a la gente que atrapáis.
21Rasgaré vuestros velos y libraré a mi pueblo de vuestras manos. Mi pueblo no será ya una presa en vuestras manos; y comprenderéis que yo soy el Señor.
22Porque habéis afligido al inocente con mentiras, cuando yo no lo afligía, y habéis animado al malvado a que no se convirtiera de su mala conducta y salvara su vida;
23por eso, no volveréis a tener vuestras falsas visiones, ni haréis más predicciones. Yo libraré a mi pueblo de vuestras manos y comprenderéis que yo soy el Señor”».
Salmo 92
1Salmo. Cántico. Para el día del sábado.
2Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, oh Altísimo;
3proclamar por la mañana tu misericordia y de noche tu fidelidad,
4con arpas de diez cuerdas y laúdes, sobre arpegios de cítaras.
5Tus acciones, Señor, son mi alegría, y mi júbilo, las obras de tus manos.
6¡Qué magníficas son tus obras, Señor, qué profundos tus designios!
7El ignorante no los entiende ni el necio se da cuenta.
8Aunque germinen como hierba los malvados y florezcan los malhechores, serán destruidos para siempre.
9Tú, en cambio, Señor, eres excelso por los siglos.
10Porque tus enemigos, Señor, perecerán, los malhechores serán dispersados;
11pero a mí me das la fuerza de un búfalo y me unges con aceite nuevo.
12Mis ojos despreciarán a mis enemigos; y de los malvados que se levantan contra mí, mis oídos escucharán desventuras.
13El justo crecerá como una palmera, se alzará como un cedro del Líbano:
14plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios;
15en la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso,
16para proclamar que el Señor es justo, mi Roca, en quien no existe la maldad.