Lectura 297 de 365
Lamentaciones 3-4 · Salmos 82
Lamentaciones 3
1(Álef) Yo soy el hombre que ha conocido el sufrimiento bajo la vara de su cólera;
2me ha conducido y llevado a la tiniebla y no a la luz;
3contra mí ha vuelto sin parar su mano todo el día.
4(Bet) Ha consumido mi carne y mi piel, ha quebrado mis huesos;
5ha levantado un cerco y me ha rodeado de veneno y pesadumbre;
6me ha confinado en las tinieblas, como a los muertos de antaño.
7(Guímel) Me ha tapiado y no puedo salir, me ha cargado con pesadas cadenas;
8aunque grito y pido socorro, cierra sus oídos a mi súplica;
9ha cerrado mis caminos con sillares, ha retorcido mis sendas.
10(Dálet) Ha sido para mí un oso al acecho, un león entre escondrijos;
11ha desbaratado mis caminos para despedazarme, me ha dejado desolado;
12ha disparado su arco y me ha hecho blanco de sus saetas.
13(He) Me ha clavado en los riñones las flechas de su aljaba;
14soy la burla de todo mi pueblo, su copla todo el día;
15me ha colmado de amarguras, me ha saciado de ajenjo.
16(Vau) Me ha roto los dientes con piedras, me ha aplastado en el polvo;
17he perdido la paz, me he olvidado de la dicha;
18me dije: «Ha sucumbido mi esplendor y mi esperanza en el Señor».
19(Zain) Recordar mi aflicción y mi vida errante es ajenjo y veneno;
20no dejo de pensar en ello, estoy desolado;
21hay algo que traigo a la memoria, por eso esperaré:
22(Jet) Que no se agota la bondad del Señor, no se acaba su misericordia;
23se renuevan cada mañana, ¡qué grande es tu fidelidad!;
24me digo: «¡Mi lote es el Señor, por eso esperaré en él!».
25(Tet) El Señor es bueno para quien espera en él, para quien lo busca;
26es bueno esperar en silencio la salvación del Señor;
27es bueno que el hombre cargue con el yugo desde su juventud.
28(Yod) Siéntese solo y silencioso cuando el Señor se lo impone;
29ponga su boca en el polvo, quizá haya esperanza;
30ponga la mejilla al que lo maltrata y se harte de oprobios.
31(Kaf) Porque el Señor no rechaza para siempre;
32y si hace sufrir, se compadece conforme a su inmensa bondad;
33pues no se complace en humillar y afligir a los humanos.
34(Lámed) Cuando se aplasta bajo los pies a los cautivos de la tierra,
35cuando se conculca el derecho de un hombre en presencia del Altísimo,
36cuando se defrauda a alguien en su pleito, ¿no lo ve el Señor?
37(Mem) ¿Quién dice algo y sucede?, ¿no es el Señor quien dispone?;
38¿no sale de la boca del Altísimo lo malo y lo bueno?;
39¿por qué se queja el viviente, el hombre, de su castigo?
40(Nun) Examinemos y revisemos nuestra conducta y volvamos al Señor;
41levantemos nuestro corazón, junto con nuestras manos, al Dios del cielo;
42nosotros hemos pecado, nos rebelamos, y tú no nos has perdonado.
43(Sámek) Envuelto en cólera nos has perseguido, nos has matado sin piedad;
44te has envuelto en una nube para que no te alcance la oración;
45nos has convertido en basura y desecho en medio de los pueblos.
46(Pe) Nuestros enemigos abren su boca contra nosotros;
47temor y fosa son nuestra suerte, la ruina y el quebranto;
48ríos de agua derraman mis ojos por la desgracia de la hija de mi pueblo.
49(Ayin) Mis ojos lloran sin cesar, no tienen descanso;
50hasta que el Señor se asome desde el cielo y vea.
51Me duelen los ojos por todas las hijas de mi ciudad.
52(Sade) Los que me odian sin motivo me cazaron como a un pájaro;
53me arrojaron vivo a una fosa y echaron piedras sobre mí;
54las aguas cubrieron mi cabeza y pensé: «¡Estoy perdido!».
55(Qof) Invoqué tu nombre, Señor, desde lo hondo de la fosa;
56escuchaste mi voz: «No cierres tus oídos a mi suspiro, a mi grito de auxilio»;
57te acercaste a mí el día en que te invoqué y me dijiste: «¡No temas!».
58(Res) Has defendido, Señor, mi causa, has rescatado mi vida;
59has visto, Señor, mi opresión: ¡Defiende mi causa!;
60has visto toda su venganza, sus planes contra mí.
61(Sin) Has oído sus insultos, Señor, sus maquinaciones en mi contra;
62lo que dicen mis adversarios y sus intrigas contra mí todo el día;
63mira, en todo momento soy objeto de sus burlas.
64(Tau) Págales, Señor, conforme a la obra de sus manos;
65dales una mente obcecada, caiga tu maldición sobre ellos;
66persíguelos con ira hasta exterminarlos bajo el cielo, Señor.
Lamentaciones 4
1(Álef) ¡Cómo se ha deslucido el oro, cómo ha cambiado el oro más puro!; las piedras sagradas se han esparcido por las esquinas de las calles.
2(Bet) Los hijos de Sión, los honorables, valiosos como el oro fino, son considerados como cacharros de barro, obra de alfarero.
3(Guímel) Hasta los chacales ofrecen las ubres y amamantan a sus cachorros; pero la hija de mi pueblose ha vuelto cruel como los avestruces del desierto.
4(Dálet)A los niños de pecho se les pega la lengua al paladar por la sed; los pequeños piden pan, y no hay quien se lo dé.
5(He) Los que comían manjares exquisitos desfallecen por las calles; los que se habían criado entre púrpuras se revuelcan en la basura.
6(Vau) La culpa de la hija de mi pueblo es más grave que el pecado de Sodoma, que fue derribada en un momento sin que mano alguna la tocara.
7(Zain)Brillaban sus consagrados más que la nieve, blanqueaban más que la leche; su cuerpo era más rojo que el coral, su aspecto como el zafiro.
8(Jet) Ahora están más negros que el carbón, no se los reconoce por las calles; su piel se ha pegado a sus huesos, está seca como la leña.
9(Tet) Más suerte tuvieron los muertos a espada que las víctimas del hambre, que caen extenuadas por la falta de alimento.
10(Yod) Manos de piadosas mujeres cocieron a sus hijos; ellos fueron su alimento mientras caía la hija de mi pueblo.
11(Kaf) El Señor apuró su furor, derramó el ardor de su ira; prendió un fuego en Sión que devora sus cimientos.
12(Lámed) Nunca creyeron los reyes de la tierra, ni los habitantes del orbe, que adversarios y enemigos entrarían por las puertas de Jerusalén.
13(Mem) Ocurrió por los pecados de sus profetas y las culpas de sus sacerdotes, que derramaron en medio de ella sangre inocente.
14(Nun) Como ciegos vagaban por las calles, manchados de sangre, sin que nadie pudiera tocar sus vestidos.
15(Sámek) «¡Apartaos! ¡Impuro! —les gritaban—. ¡Apartaos, apartaos! ¡No toquéis!». Y al huir errantes por las naciones, les decían: «¡Marchaos de aquí!».
16(Pe) El rostro del Señor los ha dispersado y no volverá a mirarlos; no se respeta a los sacerdotes, nadie se compadece de los ancianos.
17(Ayin) Nuestros ojos se consumían aguardando una ayuda, ¡vana ilusión!; desde nuestras atalayas oteábamos a un pueblo incapaz de socorrer.
18(Sade) Acechaban nuestros pasos y no podíamos caminarpor nuestras plazas; se acercaba nuestro final, se nos agotaba el tiempo; sí, llegaba nuestro fin.
19(Qof) Nuestros perseguidores, más rápidos que las águilas del cielo, nos hostigaban por los montes, nos tendían emboscadas en el desierto.
20(Res) El que era nuestro aliento, el Ungido del Señor, ha caído apresado en sus fosas; aquel de quien decíamos: «¡A su sombra viviremos entre las naciones!».
21(Sin) ¡Alégrate y salta de júbilo, hija de Edón, que moras en la tierra de Us!; también a ti llegará la copa, te embriagarás y quedarás desnuda.
22(Tau) Expiada está tu culpa, hija de Sión; el Señor no volverá a desterrarte; juzgará tu culpa, hija de Edón, y dejará al descubierto tus pecados.
Salmo 82
1Salmo de Asaf. Dios se levanta en la asamblea divina; rodeado de dioses, juzga:
2«¿Hasta cuándo daréis sentencia injusta, poniéndoos de parte del culpable? (Pausa)
3Proteged al desvalido y al huérfano, haced justicia al humilde y al necesitado,
4defended al pobre y al indigente, sacándolos de las manos del culpable».
5Ellos, ignorantes e insensatos, caminan a oscuras, mientras vacilan los cimientos del orbe.
6Yo declaro: «Aunque seáis dioses, e hijos del Altísimo todos,
7moriréis como cualquier hombre, caeréis, príncipes, como uno de tantos».
8Levántate, oh Dios, y juzga la tierra, porque tú eres el dueño de todos los pueblos.