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Lectura 296 de 365

Lamentaciones 1-2 · Salmos 81

Letra: Normal

Lamentaciones 1

1(Álef) ¡Qué solitaria se encuentra la ciudad populosa! Como una viuda ha quedado la primera de las naciones. La princesa de las provincias, sometida a tributo.

2(Bet) Pasa la noche llorando: las lágrimas riegan sus mejillas; ninguno de sus amantes le ofrece consuelo; todos sus amigos la han traicionado, se han vuelto sus enemigos.

3(Guímel) Judá marcha al destierro, humillada y esclavizada; habita entre gentiles, no encuentra descanso; sus perseguidores la han dado caza y se encuentra angustiada.

4(Dálet) Los caminos de Sión están de luto, nadie acude a las fiestas; sus puertas están desoladas, sus sacerdotes, llorando; sus doncellas están apenadas, y ella misma llena de amargura.

5(He) Sus enemigos están al frente, sus adversarios prosperan, pues el Señor la ha afligido por sus muchos delitos; sus niños marchan al cautiverio delante del enemigo.

6(Vau) La hija de Sión ha perdido toda su hermosura; sus príncipes, como ciervos que no encuentran pasto, se derrumban desfallecidos ante el perseguidor.

7(Zain) Jerusalén recuerda sus días tristes de vida errante, añorando los tesoros que había reunido desde antiguo, cuando su pueblo caía en manos enemigas y nadie la socorría; la miran los enemigos y se ríen de su destrucción.

8(Jet) Gravemente pecó Jerusalén, se ha convertido en sarcasmo; al verla desnuda, la desprecian cuantos la honraban; y ella, entre sollozos, se vuelve de espaldas.

9(Tet) Lleva su impureza en los vestidos, no imaginó este final. Asombrosa ha sido su caída, no hay quien la consuele. «¡Mira, Señor, mi aflicción, cómo se crece el enemigo!».

10(Yod) El enemigo se ha apropiado de todos sus tesoros; ella ha visto entrar en su santuario a los gentiles, a quienes habías prohibido entrar en tu asamblea.

11(Kaf) Todo su pueblo, entre sollozos, anda buscando pan; ofrece sus tesoros para comer y recobrar las fuerzas. «¡Mira, Señor, contempla qué envilecida estoy!

12(Lámed) Vosotros, los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor como el dolor que me atormenta, con el que el Señor me afligió el día de su ardiente ira.

13(Mem) Desde lo alto ha enviado fuego y lo ha metido en mis huesos; ha tendido una red a mis pasos y me ha tirado de espaldas; me ha dejado desolada, desfallecida todo el día.

14(Nun) Ató el yugo de mis delitos, entretejidos por su mano; lo puso sobre mi cuello, doblegó mis fuerzas; me abandonó el Señor en unas manos que me impiden levantarme.

15(Sámek) Ha rechazado el Señor, en medio de mí, a todos mis valientes; convocó contra mí una asamblea para aniquilar a mis guerreros; pisó el Señor en el lagar a la doncella, la hija de Judá.

16(Ayin) Por eso lloro, mis ojos se deshacen en lágrimas; porque está lejos quien me consuele, quien me reanime; mis hijos están desolados, pues fue más fuerte el enemigo».

17(Pe) Sión extiende sus manos sin hallar quien la consuele; el Señor envió a sus adversarios para cercar a Jacob; Jerusalén se ha convertido entre ellos en impureza.

18(Sade) «Justo ha sido el Señor, pues fui rebelde a su mandato. Escuchad, por favor, todos los pueblos y ved mi dolor; mis doncellas y mis jóvenes han marchado al cautiverio.

19(Qof) Llamé a mis amantes, pero me han traicionado; mis sacerdotes y mis ancianos murieron en la ciudad, mientras buscaban alimento para recobrar las fuerzas.

20(Res) ¡Contempla, Señor, mi angustia; me bullen las entrañas!; se me revuelve dentro el corazón, porque he sido muy rebelde; fuera, la espada me deja sin hijos; en casa, la muerte.

21(Sin) La gente escucha mis gemidos, pero nadie me consuela; mis enemigos, enterados de mi mal, se alegran de que tú lo hayas hecho; haz venir el día que anunciaste, y terminarán como yo.

22(Tau) ¡Llegue toda su maldad hasta ti y trátalos a ellos como me has tratado a mí por todos mis delitos!; porque son muchos mis gemidos y mi corazón desfallece».

Lamentaciones 2

1(Álef) ¡Cómo ha nublado el Señor, en su ira, a la hija de Sión!; ha precipitado desde el cielo hasta la tierra la gloria de Israel; no se ha acordado del escabel de sus pies en el día de su ira.

2(Bet) Ha destruido el Señor, sin piedad, todas las moradas de Jacob; ha destrozado, lleno de cólera, las fortalezas de la hija de Judá; echó por tierra y profanó el reino y a sus príncipes.

3(Guímel) En el ardor de su ira, quebró el poder de Israel; retiró su diestra delante del enemigo; prendió en Jacob como fuego, como llama que devora alrededor.

4(Dálet) Tensó su arco como un enemigo, ha afirmado su derecha; aniquiló como un adversario a los más apuestos; en la tienda de la hija de Sión derramó como fuego su furor.

5(He) El Señor se portó como un enemigo: devastó a Israel; destruyó todos sus palacios, aniquiló sus fortalezas; multiplicó en la casa de Judá tristeza y aflicción.

6(Vau) Destrozó su choza cual huerto, destruyó su lugar de reunión; el Señor dio al olvido en Sión fiestas y sábados; indignado y furioso ha desechado al rey y al sacerdote.

7(Zain) El Señor repudió su altar, aborreció su santuario; entregó en manos enemigas los muros de sus palacios; gritaban en la casa del Señor, como en día de fiesta.

8(Jet) El Señor decidió destruir la muralla de la hija de Sión; extendió el cordel y no contuvo su mano destructora; ha vestido de luto muros y baluartes, juntos se desmoronan.

9(Tet) Se han desplomado sus puertas, rompió y quebró sus cerrojos; su rey y sus príncipes están entre los gentiles, no hay ley; tampoco sus profetas reciben visiones del Señor.

10(Yod) Se sientan silenciosos en el suelo los ancianos de la hija de Sión; cubren de polvo su cabeza y se ciñen con saco; humillan hasta el suelo su cabeza las doncellas de Jerusalén.

11(Kaf) Se consumen en lágrimas mis ojos, se conmueven mis entrañas; muy profundo es mi dolor por la ruina de la hija de mi pueblo; los niños y lactantes desfallecen por las plazas de la ciudad.

12(Lámed) Preguntan a sus madres: «¿Dónde hay pan y vino?», mientras agonizan, como los heridos, por las plazas de la ciudad, exhalando su último aliento en el regazo de sus madres.

13(Mem) ¿A quién te compararé, a quién te igualaré, hija de Jerusalén?; ¿con quién te equipararé para consolarte, doncella, hija de Sión?; pues es grande como el mar tu desgracia: ¿quién te podrá curar?

14(Nun) Tus profetas te ofrecieron visiones falsas y vanas; no denunciaron tu culpa para que cambiara tu suerte, sino que te anunciaron oráculos falsos y seductores.

15(Sámek) Baten palmas contra ti cuantos pasan por el camino; silban y mueven su cabeza contra la hija de Jerusalén: «¿Es esta la ciudad más hermosa, la alegría de toda la tierra?».

16(Pe) Todos tus enemigos abren su boca contra ti, silban y rechinan los dientes, dicen: «¡La hemos devorado! ¡Este es el día que esperábamos, lo hemos conseguido, lo hemos visto!».

17(Ayin) El Señor ha ejecutado sus planes, ha cumplido su palabra, lo que había dispuesto desde antiguo; ha destrozado sin compasión; hizo que el enemigo se riera de ti, acreció el poder de tu adversario.

18(Sade) Sus corazones claman al Señor. Muralla de la hija de Sión, ¡derrama como un torrente tus lágrimas día y noche; no te des tregua, no descansen tus ojos!

19(Qof) Levántate, grita en la noche, al relevo de la guardia; derrama como agua tu corazón en presencia del Señor; levanta tus manos hacia él por la vida de tus niños, que desfallecen de hambre por las esquinas de las calles.

20(Res) «¡Mira, Señor, y contempla a quién has tratado así!; ¿habrán de comer las mujeres su propio fruto, los niños de pecho?; ¿matarán en el santuario del Señor a sacerdotes y profetas?

21(Sin) Yacen por tierra en las calles niños y ancianos; mis doncellas y mis jóvenes han caído a espada; los has matado en el día de tu ira, los has inmolado sin compasión.

22(Tau) Has convocado, como en día de fiesta, terrores que me cercan; nadie pudo escapar ni salvarse en el día de la ira del Señor; a cuantos cuidé y crié mi enemigo los exterminó».

Salmo 81

1Al Director. Según la oda de Gat. De Asaf.

2Aclamad a Dios, nuestra fuerza; dad vítores al Dios de Jacob:

3acompañad, tocad los panderos, las cítaras templadas y las arpas;

4tocad la trompeta por la luna nueva, por la luna llena, que es nuestra fiesta.

5Porque es una ley de Israel, un precepto del Dios de Jacob,

6una norma establecida para José al salir de Egipto. Oigo un lenguaje desconocido:

7«Retiré sus hombros de la carga, y sus manos dejaron la espuerta.

8Clamaste en la aflicción, y te libré, te respondí oculto entre los truenos, te puse a prueba junto a la fuente de Meribá. (Pausa)

9Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti; ¡ojalá me escuchases, Israel!

10No tendrás un dios extraño, no adorarás un dios extranjero;

11yo soy el Señor, Dios tuyo, que te saqué de la tierra de Egipto; abre la boca que te la llene».

12Pero mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no quiso obedecer:

13los entregué a su corazón obstinado, para que anduviesen según sus antojos.

14¡Ojalá me escuchase mi pueblo y caminase Israel por mi camino!:

15en un momento humillaría a sus enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios.

16Los que aborrecen al Señor lo adularían, y su suerte quedaría fijada;

17los alimentaría con flor de harina, los saciaría con miel silvestre.