Lectura 252 de 365
Isaías 31-32 · Salmos 37
Isaías 31
1¡Ay de los que bajan a Egipto por auxilio y buscan apoyo en su caballería! Confían en los carros, porque son numerosos, y en los jinetes, porque son fuertes, sin mirar al Santo de Israel ni consultar al Señor.
2Pues él también es sabio: trajo la desdicha y no ha revocado su palabra. Se alzará contra la estirpe de los malvados, contra el auxilio de los malhechores.
3Los egipcios son hombres y no dioses, sus caballos son carne y no espíritu. El Señor extenderá su mano: tropezará el protector y caerá el protegido, los dos juntos perecerán.
4Esto me ha dicho el Señor: «Como gruñe el león y sus cachorros con su presa y, aunque un tropel de pastores se reúna contra ellos, no se asustan de sus gritos ni se intimidan por su tumulto, así descenderá el Señor del universo a combatir sobre el monte Sión, sobre su cumbre.
5Como aves que despliegan sus alas, así protegerá a Jerusalén el Señor del universo: la protegerá y la liberará, la rescatará y la hará escapar.
6Volverán los hijos de Israel a aquel de quien profundamente se habían alejado;
7aquel día rechazarán los ídolos de plata y los ídolos de oro que habían fabricado vuestras manos pecadoras.
8Asiria caerá por una espada que no es de hombre, una espada, no humana, la devorará; huirá de la espada, y sus jóvenes irán a trabajos forzados.
9Su roca huirá despavorida, y sus príncipes quedarán aterrados del estandarte». Oráculo del Señor, que tiene una hoguera en Sión, un horno en Jerusalén.
Isaías 32
1He aquí que reinará un rey con justicia y sus oficiales gobernarán según derecho.
2Serán abrigo contra el viento, reparo en la tormenta, cauces de agua en sequedal, sombra de roca maciza en tierra reseca.
3Los ojos de los videntes ya no estarán cerrados, prestarán atención los oídos de los que oyen;
4los corazones agitados aprenderán discreción, la lengua tartamuda hablará con soltura y claridad.
5Ya no llamarán noble al necio, ni tratarán de honorable al sinvergüenza,
6pues el necio dice necedades y su corazón planea maldades, actúa perversamente y dice injurias del Señor, deja vacío el vientre del hambriento y priva de agua al sediento.
7El sinvergüenza usa malas artes; planea sus intrigas para atrapar a los débiles con discursos mentirosos y al indigente que defiende su derecho.
8El noble, en cambio, tiene planes nobles y está firme en sus nobles intenciones.
9¡En pie, mujeres indolentes, escuchad mi voz, atended a mis palabras, mujeres negligentes!
10Dentro de un año y pocos días temblaréis, negligentes: la vendimia habrá acabado, y no habrá cosecha.
11Estremeceos vosotros, indolentes, temblad, negligentes, despojaos, desnudaos, ceñíos la cintura con sayal.
12Golpeaos el pecho por los campos amenos, por los campos deleitosos, por las fértiles viñas;
13por las tierras de mi pueblo crecerán las zarzas y los cardos, e incluso por las casas jubilosas, por la ciudad en fiesta.
14Porque el palacio ha sido abandonado, la ciudad bulliciosa está desierta, la ciudadela y la torre del vigía se han convertido en cuevas para siempre, alegría de los asnos salvajes, campo de pastoreo de rebaños.
15Hasta que se derrame sobre nosotros un espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en un vergel, y el vergel parezca un bosque.
16Habitará el derecho en el desierto, y habitará la justicia en el vergel.
17La obra de la justicia será la paz, su fruto, reposo y confianza para siempre.
18Mi pueblo habitará en moradas apacibles, en tiendas seguras, en tranquilos lugares de reposo;
19aunque sea abatido el bosque, aunque sea humillada la ciudad.
20Dichosos vosotros cuando sembréis junto a todos los cauces de agua y dejéis sueltos el toro y el asno.
Salmo 37
1De David. (Álef) No te exasperes por los malvados, no envidies a los que obran el mal:
2se secarán pronto, como la hierba, como el césped verde se agostarán.
3(Bet) Confía en el Señor y haz el bien: habitarás tu tierra y reposarás en ella en fidelidad;
4sea el Señor tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón.
5(Guímel) Encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará:
6hará tu justicia como el amanecer, tu derecho como el mediodía.
7(Dálet) Descansa en el Señor y espera en él, no te exasperes por el hombre que triunfa empleando la intriga:
8(He) cohíbe la ira, reprime el coraje; no te exasperes, no sea que obres mal;
9porque los que obran mal son excluidos, pero los que esperan en el Señor poseerán la tierra.
10(Vau) Aguarda un momento: desapareció el malvado, fíjate en su sitio: ya no está;
11en cambio, los sufridos poseen la tierra y disfrutan de paz abundante.
12(Zain) El malvado intriga contra el justo, rechina sus dientes contra él;
13pero el Señor se ríe de él, porque ve que le llega su hora.
14(Jet) Los malvados desenvainan la espada, asestan el arco, para abatir a los pobres y humildes, para asesinar a los honrados;
15pero su espada les atravesará el corazón, sus arcos se romperán.
16(Tet) Mejor es ser honrado con poco que ser malvado en la opulencia;
17pues al malvado se le romperán los brazos, pero al honrado lo sostiene el Señor.
18(Yod) El Señor vela por los días de los buenos, y su herencia durará siempre;
19no se agostarán en tiempo de sequía, en tiempo de hambre se saciarán.
20(Kaf) Pero los malvados perecerán, los enemigos del Señor se marchitarán como la belleza de un prado, en humo se disiparán.
21(Lámed) El malvado pide prestado y no devuelve, el justo se compadece y perdona.
22Los que el Señor bendice poseen la tierra, los que él maldice son excluidos.
23(Mem) El Señor asegura los pasos del hombre, se complace en sus caminos;
24si tropieza, no caerá, porque el Señor lo tiene de la mano.
25(Nun) Fui joven, ya soy viejo: nunca he visto a un justo abandonado, ni a su linaje mendigando el pan.
26A diario se compadece y da prestado; bendita será su descendencia.
27(Sámek) Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás una casa;
28porque el Señor ama la justicia y no abandona a sus fieles. (Ayin) Los inicuos son exterminados, la estirpe de los malvados se extinguirá;
29pero los justos poseen la tierra, la habitarán por siempre jamás.
30(Pe) La boca del justo expone la sabiduría, su lengua explica el derecho;
31porque lleva en el corazón la ley de su Dios, y sus pasos no vacilan.
32(Sade) El malvado espía al justo e intenta darle muerte;
33pero el Señor no lo entrega en sus manos, no deja que lo condenen en el juicio.
34(Qof) Confía en el Señor, sigue su camino; él te levantará a poseer la tierra, y verás la expulsión de los malvados.
35(Res) Vi a un malvado que se jactaba, que prosperaba como un cedro frondoso;
36volví a pasar, y ya no estaba; lo busqué, y no lo encontré.
37(Sin) Observa al honrado, fíjate en el bueno: porque el pacífico tendrá porvenir;
38los impíos serán totalmente aniquilados, el porvenir de los malvados quedará truncado.
39(Tau) El Señor es quien salva a los justos, él es su alcázar en el peligro;
40el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados y los salva porque se acogen a él.