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Lectura 244 de 365

Isaías 15-16 · Salmos 29

Letra: Normal

Isaías 15

1Oráculo sobre Moab: Porque de noche ha sido devastada Ar Moab, ha callado, porque de noche Quir Moab ha perecido, ha callado.

2La gente de Dibón sube a las alturas a llorar, por el Nebo y por Mádaba gime Moab. Han rapado sus cabezas y rasurado sus barbas.

3Por las calles se ciñen de sayal, gimen en las terrazas y en las plazas, todos se lamentan se deshacen en lágrimas.

4Claman Jesbón y Elale, hasta Yahás se escucha su clamor. Por eso gritan los guerreros de Moab, su ánimo decae.

5Mi corazón se lamenta por Moab, sus fugitivos llegan a Zoar y hasta Eglat-Selisia, la cuesta de Lujit suben llorando; un grito desgarrador despierta el camino de Joronaín.

6Se han secado las aguas de Nimrín, se ha marchitado la hierba, están agostadas las praderas, todo verdor ha desaparecido.

7Por eso llevan las riquezas acumuladas y sus provisiones más allá del torrente de los Sauces.

8Un clamor recorre las fronteras de Moab, los gemidos se escuchan en Eglaín, los gemidos se escuchan en Berelín,

9porque las aguas de Dibón están llenas de sangre. Añadiré nuevos males a Dibón: el león contra los supervivientes de Moab, y contra los que queden en el campo.

Isaías 16

1«Enviad un cordero al soberano del país, desde la Peña del desierto al Monte Sión».

2Como pájaro espantado, nidada dispersa, así van las hijas de Moab por los vados del Arnón.

3Dadnos consejo, haced de árbitro; sea tu sombra como la noche en pleno mediodía. Esconde a los fugitivos, no descubras al prófugo.

4Da asilo a los fugitivos de Moab, sé tú su refugio ante el devastador. Cuando cese la opresión, termine la devastación y desaparezca el que pisoteaba el país,

5entonces el trono se fundará en la clemencia: desde él regirá con lealtad, en la tienda de David, un juez celoso del derecho, dispuesto a la justicia.

6Hemos conocido la soberbia desmedida de Moab, su altanería y su soberbia, su arrogancia, sus vanas pretensiones.

7Por eso gimen los moabitas, todos gimen por Moab. Por las tortas de pasas de Quir-Jareset se lamentan consternados.

8Languidecen los campos de Jesbón, la viña de Sibmá, con cuyas uvas escogidas se embriagaban los señores de las naciones; llegaban hasta Yazer, serpenteaban por el desierto, y sus vástagos se extendían allende el mar.

9Por eso lloraré como llora Yazer la viña de Sibmá, os regaré con mis lágrimas, Jesbón y Elalé. Porque han callado los gritos de la siega y la vendimia,

10huyeron de los huertos el gozo y la alegría, ni cantan ni dan gritos de alborozo en las viñas; el viñador no pisa el vino en el lagar, ha cesado el clamor de alegría.

11Por eso, como un arpa, se estremecen mis entrañas por Moab; mi corazón, por Quir-Jareset.

12Y ocurrirá que, aunque Moab se presente y se fatigue en sus altos, y entre en su santuario para orar, de nada le valdrá.

13Esta es la palabra que pronunció el Señor contra Moab hace tiempo.

14Ahora el Señor dice: «Dentro de tres años, años de jornalero, será humillada la nobleza de Moab con sus numerosos habitantes, y quedará un pequeño resto desvalido».

Salmo 29

1Salmo de David. Hijos de Dios, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor,

2aclamad la gloria del nombre del Señor, postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

3La voz del Señor sobre las aguas, el Dios de la gloria ha tronado, el Señor sobre las aguas torrenciales.

4La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica,

5la voz del Señor descuaja los cedros, el Señor descuaja los cedros del Líbano.

6Hace brincar al Líbano como un novillo, al Sarión como a una cría de búfalo.

7La voz del Señor lanza llamas de fuego,

8la voz del Señor sacude el desierto, el Señor sacude el desierto de Cadés.

9La voz del Señor retuerce los robles, el Señor descorteza las selvas. En su templo, un grito unánime: «¡Gloria!».

10El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio, el Señor se sienta como rey eterno.

11El Señor da fuerza a su pueblo, el Señor bendice a su pueblo con la paz.